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cos*' no piíeda ser y ser al mismo tíeinpo, que el lmposible nratafistco+es eternamente imposibiBí,qHe'ei Infinito ne^ puede ser' fitílto,'. que iá eternidad riof puede seir un dia j ni' la inmensidad utfdtonloj y tomo estas nociones,'claras;' evidentes, incontrovertibles, bacen imposible el dogma católico de la encarnaciofl^ eraír. pues necesario empezar por negarlas, ynadaínas qué negarlas sin demostracion, para facilitar el camino alinlpesiblé.

Refutada lafalsa premisa'y'descubierta la argucia del jesuíta, vamos á examinar directamente el problema de la encarnacion.

La encarnacion es un imposible, i un imposible metafisico. Pero además de ser un imposible a priori, es imposible probarlo a postcriori.— En efecto: Suporigormos que fuese posible. Como se probaria que Dios, el Eterno, el fníinito=bá' cstndb encarnado erfúb'hombre?—He'raqul! que con toda. conciencia digo'que? e»'! imposible demostrarlo.—Staír hombre, mil, nrdlones,:dicen tai hombrees Dios, ¿cóWo lo prueban? No pueden. Y estaánipotencia es úttá de las circunstancias que' no' cree haya sidb ob.' servada, como vby ñ demostrarlo.. vi' < i, .' T

—Jesus es Dios, dicé uno, Pedro por ejemplo.

—¿Entonces viendo á Jesus ¥d. vió á Dios?

—Qué contestaria Pedró? Si dice que viendo á Jesus. yioá Dios, el mismo Jesus Ió refuta, diciendo que al Padre nadie lo ha visto.' '\

Pero supongamos que Jésus no lo refute. ¿De qué modo me convenceria' Pedro que viendo á'Jesús" vé a Dios, ó que Jesus es Dios? Hé aquí el apuro,—Vd. mi buen Pedro vé á u» hom*' breque sé llama Jesus, ¿cómo quiere Vd< que vea en él al Ser-Supremo'?—Porque lo ved!—pero. Jo no 'lo veor;—Porque hace milagros T pero' esos misriros* milagros los han hecho otro» hembrés segun vosotros.—Por.Stt moral! pero hay hombres que hañ predicado una moral toas Sublime.'—Por las profecias.—^No hay una qué diga que Dios es Jfesus. Y a«ft que hubiese. Qué' son las profecias? palabras de entusiastas, de místicos ó de locos. Pero' quiero conceder que las profecías ^declarasen terminante-' mente que Dios iba a encarnarse en Jesus* De que modcwiendoi, A.Jesús, que es un hombres CtuereisriOjue vea á DU» el Eterno, enios ojo», nariz, en la mente ó. en lapalabra do Jesus?-. Ipw, posible. No se puede, hacer ver én Jesús sino á Jesus; ver * Ditos en él es asuntó deda imaginacion del que quiere ver lo que le dicen. Aquí el problema dejenera-en alucinacion de sectarios.

:NO:8e puede pues probar ¿i jmb«iniid posteriori,el misterio de

la encarnacion. A priori se necesita abdicar la razon qnteel absurdo.: A poslaeioriaB^iiaposüsle mostrarlo, demostrarlo,'probarlo.. . n.. . .¡ .: .'. ./:!' ',111 .ic.i .u; •.

¿Qué dice el' P. Ventura, que dice el¿ cortejo de los SantosPadres para probarla encarnacion? Jamas he recibido chasco mas* grande en tuis estudios, 'i ¿Quereis creerlectores inios que.el ^gran.San-'Agustih, él gran'Atanacío, el sabio' Pctnvio, Pablo, Santo Tomaseos Gregorios y los'Leones'y los etc.: del catolicis

1 «ao extractados, comentados, por el Padre Ventura con su inconmensurable ciencia no presentan por argumento sino dos analogias y un absurdo metafíisico que. tambien haremos ver? Lo que es tocar de cerca los fantasmas! quién no cree que esein

. menso fárrago de la teélügia católica =y de su jerga escolástica 4jue á sus anchas dominnndoen el mundo católico y disciplinando las inteligencias para la.defensa de su fé hubiese producido

- nn monumento dignode'la veneracion ,de las edades, por la fuerza de la argumentacion, la originalidad de las ideas, ó la laglomeracion de tunta inteligencia sumerjida para fecundizar el

liñrbol del catolicismo? Un dialogo de Platon, ;nn libro de Aristo

- ¡teles, en quienes todos esos padres aprendian,vale mas que iodo ¡San Agustín y compapia. , "'t „-i ,

Tomaron de Platon el idealismo, él Logoi, la espiritualidad para pervertir esas ideas sublimes, materializando, para sus fines, lo que en el sabio era eterno, universal y necesario. Tal es la doctrina deltwio de Juan, el .mas atrevido de los impostores apostólicos.' . . ."

Volvamos a la argumentacion del Padre Ventura.

lina analogia, una comparacion, un.similis, sobre cuya exactitud hablaremos, es elgrande argumento que emplea el Padre 'Vpntura apoyaclo. en San Agustín. Theodoreto, en San Atanasjp, en San Epifánio, en Vicente de Lerius, en Santo Tomas, en San Ansejmo. Es decir quo el argumento de la Iglesia Catolica para demostrar lq encarnacion, es uua analogia que ella invenga. "V','i .' V .

. Esa analogia que elja inventa, consiste en .asimilar la unjan ^delalma y del cuerdo del ^qffpre, que /arman una pprspna, con ja. union de la divinidad y de ¡}a humanidad en ¿esu.rCiusJo g^efjprnxan, dice ¿ambien, unajp,qr sjaia,. Hé ajü, hombres^eres racionales, la razón que se os presenta para que creais eu el mas estupendo delos absurdos.

Observemos antes de analizar el argumento, el sofisma de la Iglesia. Trata de probar, lo que ella misma llama un misterio/ para probarlo, lo dá por probado: asi como el alma y el cuerpo, asi la humanidad y la divinidad estan unidas. Pero sí quisiera, probar, santisimos doctores y respetabilismos teólogos, que el fuego está unido al agua y forma un cuerpo, no veis que podrian decir : asi como el alma está unida al organismo y forman una persona, asi el fuego está unido al agua y forman un cuerpo.

£1 raciocinio es el mismo. Todo absurdo, todo imposible se pueden probar de esa manara.

¿Y en qué lógica habeis aprendido, que una analogia; que es una semejanza, que es aqui una comparacion, sea una razon radical? ¿No sabeis que en todo lo existente hay analogias, que pueden producir, comparaciones mas ó menos felices, y que es uno de los atributos del génio poético?—¿Qué diriais del que para sostener la monarquia dijera: No hay sino un sol en el sistema planetario; ó no hay sino una cabeza en el hombre?—Son esas razones para convencer á hombres, ó para embaucar á imbéciles?—Comparacion no es razon, se aprende en la escuela. Comparacion puede ser ilustracion, aclaracion, pero jamás razon.

La Iglesia pues caduca desde su primer argumento, presentando como razon, una comparacion.

Suponiendo que la comparacion fuese exacta, cosa que no puede ser, no seria razon.

La comparacion no es exacta porque no se conocen los términos comparados, sino las hipótesis comparadas.

En la comparacion de la Iglesia los dos términos comparados son el primero: el alma y el cuerpo; el segundo la divinidad y la humanidad unidas.

Supongamos que se conozca el primero. Pero el segundo no se conoce, el segundo se afirma, se hipotetiza ó supone, no se prueba, y se pretende iluminar con el reflejo del primero. Cuando digo: el grande hombre moribundo, es el sol en occidente, aqui conocese lo que es el grande hombre y el sol en occidente y la union, ó comparacion de ambas situaciones constituye la belleza de la imagen, pero no la argumentacion para probar que "el sol sea un grande hombre, 6 que el grande hombre sea el sol.

Veamos otro ejemplo: Todo cuerpo flota si es mns ligero que igual volumen de agua:—Se descubre despues que el aire es pesado;—se descubren despues gases mas ligeros que el aire y la inteligencia, en virtud del principio de induccion puede decir: asi como flota la midera por ser mas ligera que ig.íal yolúmen de agua, asi debe flotar un globo lleno de gas cujo volumen sea mas ligero que igual volñmen de aire. Aquí hay dos términos, hsy analogia, hay comparacion y hay raciocinio y prueba. Pero por qué?—porpue se conocen perfectamente los términos, cuerpo y agua, aire y gas. lio que es ley para el primer término puede y debe ser ley para el segundo, porque ambos hechos se apoyan en la identidad é inmutabilidad delas leyes de la naturaleza, porque ambos hechos se apoyan ó son dominados por la gran ley de la gravedad que se ejerce en proporcion de la distancia, del tamaño, de la densidad, del movimiento de los cuerpos etc.

Rechazada la comparacion como argumento, como razon, la vamos ahora á examinar en si misma, para demostrar los groceros errores de la Iglesia Católica.

Dice elP. Ventura: «Qué es el hombre? Es un espíritu uni« do al cuerpo; es el espíritu hecho cuerpo, habitante en el « cuerpo, encarnado en alguna manera en el cuerpo; en la plenitud de sus facultades. ¿Qué dificultad hay pues en « admitir que Jesu-Cristo es el Dios unido al hombre, el verbo « encarnado en el hombre: el verbo hecho hombre; verbum caro « factum est: habitando en el hombre corpulento, en la plenitud « de su divinidad»? No es nada esto. El P. Ventura reconoce como lo haré ver mas adelante, que es el misterio mas incomprensible, el que mas humilla su razon, este misterio de la encarnacion. Y apenas empieza á raciocinar el jesuíta dice: Qué DiFicultad hay en admitir que Jesus-Cristo es Dios unido al hombre?»:,

. Pero si reconoces, ó aglomerador de frases que es el mas incomprensible de los misterios, ¿cómo te atreves á decir, que dificultad hay en admitir, ctc.t

Y la dificultad es tan grande que arrastra al catolicismo á su tumba. .

\- .0 se figuran es¡tps neoTcatql»ce£,.a¿ie con .ese a^e,^ es/upjdflr aparente sobre las dificultades del absurdo, salvan las dificultades.

En efecto. Nada nyis,, fácil, ni m¿s,cómodo para probar lo ,que se quiera,en'todo, raino, , , , ,

Bómulo fué arrebatado al cielo por una tempestad. Qué^ 'áincuttad hay en.creerlo? los huesos, de , Ejiseoi resuscitan muertos. Qué dificultad hay en creerlo? Hubo centauros. Y ¡jor qué np?—El Pegaso, y el Hjpógrifo hstn galopadp sobre el mu)ido. Y por qué no? La redoma de &. Genaro, presenta anualmente el ffit7<^ro.d,e.lá'1i^úefaccion'de la sangre. ¿Comp dudará .,.(f • , Pero el argumento terminante para íoq católicos seria el que ,les hiciesen los Budhistas. «Que es el hombreé es un espíritu.

« unido a] cuerpo ¿Qué dificultad hay . pues en, admitir

« . queBudha es el Dios unido al. hombre, el verbo encarnado en « el hombre, el verbo hecho hombre?»...; ', , , ,

l'l;.' I. II .n" •' • .J i.¡K - r~ r.. >;.,; / •••• * ' , . ¡' ,. . O!

Y no tienen todos lo^ católicos juntos y congregados que res.. ponder a} Budhista.,' , ,' '."' , ., , ,,..„„

Y observese que la encarnacion de Búdha en una virgen', es. anterior de mil años á la encarnacion de Jesus en una virgen casada. •'. • "' . . •

Y como no hay mas argumento que la comparacion del alma y el cuerpo unidos, sigamos al P. Ventura con cada uuo de los Santos Padres q1ue llama en su auxilio.!: .' .'" ...

San Atanasió dice que no hay' dificultad en admitir que en Jesu-Cristo estan unidas la divinidad y la humanidad asi como el almny el cuerpo. «Sicut animarationalis el caro itnus est honw, íta Deus et hom&'úmt 'est Gristus.» . i . '.". '. r "' '.i„ .i

Vicentede: Lepius, dice lo mismo exactamente.

Santq Tomás dice que la naturaleza es asumida por Dios; y « el alma y el cuerpo asumidos en esta forma se convierten ea « alguna manera (quodam modo) en alma y cuerpo de Dios, (y « viene la comparacion) como e/iel hombre las partes del cuerpo « se convierten en alguna manera en miembros del alma». ..:i".'.i - El asumida de Santo Tomás no es sino una variante de encariñada. Pero este Santo fué mas consecuente, pues hizo que el cuerpo y el alma humanas de 'Josas se conviertan en aliña y euerpo de Dios. . ., >,;, :¡., • . r, .., .• ;: .[• .

Aquí el absurdo de cuerpo de Dios es. mas patente, pero siemy pre.es, el mismo, argumento, de l,a cgmn^r^cio^ del alma ¡y cuerpo

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