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los amores, y de todos los ensueños, de todos los perfumes, de todos colores, de todas las figuras, de todos los encantos del cuerpo, de la imajinacion y del espíritu! ¡ oh armonía de los elementos, oh tierra de Rio, tú debes ser la mansion dela virtud y de la felicidad sobre la tierra!

>To !—La tierra del Brasil bendecida por el cielo, para ser un paraiso terrenal, ha siebo convertida por los hombres eninfierrio!

La Esclavitud Existe!

II

Homo sum.

Mientras la humanidad sea desconocida, negada ó atormentada en alguna parte de la tierra, la palabra debe hacer concentrar sobre ese punto las miradas del jénero humano. La mirada de la humanidad sobre una institucion cuyo crimen se revela, produce el efecto de los espejos ustorios de Arquímedes: lo devora. El deber del hombre es señalar la marcha, para que una ondulacion del alma de la humanidad haga llegar la vida y la justicia, allí donde el alma tiene su imperio.

Ya uo existe un solo esclavo en las Repúblicas de la América del Sur!—y cuando los Estados Unidos sacrifican sin medida sus tesoros y su sangre, para purificarse de ese crimen de una parte de sus Estados, vemos en el Brasil, tranquilo é impacible recostado en su indolencia, sobre cerca de cinco millones de hombres esclavizados.

Ahí está el punto negro de América esplendente!—Ahí esta esa permanente provocacion á la venganza!

¿Debe durar ese fenómeno de degradacion y de tormento?
¿Qué se hace para destruirlo?

¿Hay algun partido organizado que presente en su programa la abolicion de la esclavitud como condicion fundamental?

¿Han producido algun resultado los trabajos de los filántropos?

Sea lo que fuere,—el hecho existe y dura, y mientras exista, la protesta, el proselitismo, la interpelacion incesante son un deber para tedo brasilero.

III.

IN'o es mi objeto atacar los sofismas teológicos, políticos, eco uómicos, en los cuales, para vergüenza de la inteligencia humana, se ha apoyado hasta hoy la esclavitud.—Quiero suponer, por honor de nuestra especie, que esos sofismas han callado, vencidos por la razon, y se han retirado del campo de las polémicas, avergonzados de sí mismos.

Quiero suponer que ya en el Brasil, ninguna de esas sangrientas ó hipócritas mentiras se presenta a la luz del dia provocando la justificacion de su maldad.—Quiero suponer que la esclavitud se sostiene tan solo porque existe, por su inercia, por la fuerza del hecho permanente, por el temor de un cambio, por el egoismo de los poseedores. Si me engaño desearia se me indicase la razon aparente, ó el argumento subsistente que pudiesen autorizar la continuacion del atentado. ¿Será la Biblia ó el argumento teológico?

¿Será el hipócrita principio del antiguo derecho de jentes de los bárbaros, que convertia al prisionero en esclavo?

¿Será el mas infame protesto que prostituye el nombre de la caridad, diciendo que se mejora la condicion del negro esclavizandolo?

¿Será el argumento de la desigualdad de las razas, como si la desigualdad no fuese idéntica?

¿ Será la mentira fisiológica, que solo el negro puede trabajar en ciertas zonas?

¿Será la mentira económica que mas produce el trabajo del esclavo que el del hombre libre?

Pero han sido tan batidos por la razon, por la filantropía, por el derecho de jentes. por la climatologia y por la economia política, todos esos argumentos, que la razon no encuentra adversarios; pero contra la razon, la fraternidad y la ciencia, se levanta aun el hecho, la permanencia y quién sabe hasta cuando la duracion del atentado.

IV.

Ese hechoconvertido en institucion social económica de uno de los imperios mas vastos de la tierra, subsistente aquí, en nuestra América libre, á nuestra vista, en nuestro tiempo, despues de su abolicion en las repúblicas, es el espectáculo cuotidiano que aguijonea mi conciencia, que espanta mi corazon y que como una imájen satánica- se interpone entre el cielo y la naturaleza magnifica del trópico. Sarcasmo á la eternidad de la justicia, desafio al arquitecto omuipotente del universo, oh institucion dela esclavatura, ahí estas para argumento de la existencia del principio del mal, ahí estás en el-Brasil, para dar una apariencia de verdad terrible al dualismo de los persas.

y.

l'ero tengo entendido que ia permanencia de la esclavitud, es lejitimada ó esplicada (no por la razon ya), por la dificultad de pagar á los poseedores el precio de sus esclavos.

Hé ahí la última trinchera.

Espues esa dificultad, elevada á la categoria de argumento, que 30 ataco.

Apesar del progreso de la verdad, que revela esa confesion, pues ya no se argulle con la Biblia, ni con el derecho de jeutes de los bárbaros, ni con una mentida caridad, ni con una ciencia económica falseada,—á pesar de todo ese progreso, cuanta inmoralidad y corrupcion no revela esa dificultad que se presenta.

Espongamos el argumento tal como ellos lo presentan. El propietario de esclavo lo es, por la ley. La ley ha creado esa propiedad, y no puede destruirla sin indemnizar á su dueño. Hé ahí el argumento!

Creo, á Dios gracias, será el último que escucha la humanidad, para vergñenza de la miseria que puede bajar la intelijencia, degradando su luz para defender á la avaricia.

Callo dos nombres conocidos en las letras, y que tambien lo han repetido, porque creo que si llegan á leer estas líneas, se arrepentirán de lo que hau dicho.

Analicemos.

¿Puede la ley hacer propietarios de esclavos? Es decir, ¿pueden los hombres, ó un hombre alterar las relaciones eternas de las cosas?

No.—-Luego la ley que altera la eterna relacion de igualdad que existe entre los hombres, es un crimen.—¿Puede el crimen ser autoridad, y sirve de fundamento justo á la institucion?—No! luego la palabra propietario de esclavos equivale a decir LADRON de hombres, todo el que se llame propietario de esclavos es ladron.

¿Hay ley que pueda autorizar el robo?
Respondan todos los sofistas!

Si esa ley existe y se acata, se acata el robo. Y una sociedad que sanciona ese monstruoso principio, merece ser entregada á la ley del saqueo.

Examinemos ahora la segunda parte del argumento:

¿Debe indemnizarse el robo?

Exponer la cuestion es resolverla.

—Pero se dirá: ¿por qué han de ser los hijos responsables, de un hecho autorizado por la ley?

Obsérvese que se llama hacer responsables á los hijos, no indemnizarlos, y quitarles las riquezas que le daba la posesion de los esclavos

Y que! habeis recibido un robo, sois herederos de un crimen, habeis vivido gozando del trabajo ajeno sin remunerarlo, sin retribuirlo, sin reconocerlo, y atormentando en el réjimen mas abyecto a los infelices que os enriquecen con el sudor de su frente y la sangre de sus heridas abiertas por el látigo, y renis á reclamar de despojo?

Si una ley infame os dio esa riqueza, otra ley justa la devuelve a su dueño.— ¿Reclamais por danos y perjuicios?—Purs haremos que el negro reclame por daños y perjuicios desde su primera generacion esclavizada, y ved si os atreveis a sostener la liquidacion de la deuda.

Lo que me sorprende es que el poseedor de esclavos se atreva a alegar el derecho de propiedad.

¿Cual es el orijen de la propiedad?—La personalidad.

Luego al llamaros propietarios de personalidades, destruís vosotros mismos vuestro derecho ¡1 la personalidad y A toda propiedad. Desde el momento en que reconoceis que se puede apropiar la independencia, la libertad, el trabajo y la soberanía del hombre, destruís todo derecho, y vuestra pretendida propiedad de hombres, se derrumba sobre vosotros y os aplasta.

Si hablais de propiedad, el derecho del negro á la propiedad de si mismo,"se antepone como orijen, prima como justicia, e «obrepone como calidad.

No hay esa propiedad humana, que llamais esclavatura, contra la propiedad divina que llamamos libertad.

¿Qué es pues en el fondo esa institucion que se mantiene a despecho de la verdad, de la justicia y de la reprobacion del mundo?—LA AVARICIA, LA INDOLENCIA, EL ORGULLO.

Quitad vuestra máscara, últimos rezagados del sofisma.

Ya sabemos lo que significan vuestras declamaciones sobre el órden, la paz y la prosperidad de los Estados. La avaricia es la ley de vuestras almas y es vuestra religion el egoismo ateo.

VI.

No reconozco pues el derecho de los poseedores, á la indemnizacion.

Y reconozco por la inversa, el derecho de los esclavizados á la indemnizacion de educacion por el embrutecimiento en que sistemáticamente se les ha sumerjido: a la indemnizacion de capital, ó instrumentos de trabajo, á costa de los llamados amos que se han enriquecido.

Cuan diferente se presenta la cuestion! Se esperaba tener fondos para remunerar el atentado secular.

No.—No espereis remuneracion. No se os debe,—y la debeis.

No durmais pues tranquilos, acallando la conciencia, con el último sofisma, diciendo: yo no defiendo la esclavitud, en cuanto me paguen, nada diré y aun aplaudiré.

No espereis ese resultado. Pagareis y no se os dará.

lió ahí pues las palabras precursoras: Haced derechas las veredas, desconociendo eso que llamais vuestra propiedad sobre hombres, y así os salvareis.

Y si no escuchais la verdad—porque no la veis fulgurante como la venganza sobre vuestras frentes y las frentes de vuestros hijos,—ya la escuchareis como han tenido que escucharla Jefferson Davis y sus Estados, que son mas fuertes que vosotros.

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