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ROMA Ó MUERTE han sido las palabras de su testamento humanitario.

El pasado, la monarquia, la aristocracia, la teocracia, la institucion de la explotacion de las masas, todas las doctrinas de esclavitud, todos los hechos de tirania en Roma, han anudado el nudo gordiano de su imperio.

Y es por eso que tú, génio del buen sentido, personificacion del pueblo, la espada del pueblo levantaste, para cortar el nudo de la historia moderna.

RJMA Ó MUERTE queria decir, integridad de independencia de Italia, contra el Austriaco ladron, contra el Francés perjuro, contra el Papa--Rey que daba la mano á esos imperios, para mutilar la Italia y contener el desborde de la democracia uni versal y de la soberania de la razon,

ROMA Ó MUERTE, queria decir, Americanos del Sud: La Roma del porvenir se llama la alianza de todo pueblo soberano.

V.

Si Garibaldi ha muerto ó vá a morir, republicanos de todo pueblo, racionalistas del mundo, sobre sus manes venerandos, demos la palabra de contribuir a celebrar sus funerales en la misma Roma, sobre la pira de los tronos.

Democracia universal, prepárate para celebrar los funerale's de Aquiles, sobre la ruina de Troya.

Espíritu del mundo, recibe al mejor de tus hijos.

Padre de justicia recibe al baron justo, y suspende a esa victima en el firmamento humano, como la estrella rutilante que señale el camino de la redempcion, a todos los que sufren por el amor a la dignidad del hombre, por la inviolabilidad de la patria, por el derecho burlado ó pisoteado, por la verdad escarnecida y por la esperanza de paz y de justicia, en la ciudad universal de la fraternidad y la justicia.

Bnenos Aires, 1862.

EL GRANDE ANIVERSARIO.

JUEVES SANTO.

I.

La humanidad cristiana, solemoiza hoy, con el recuerdo de la "pusion de Jesu-Cristo, el mas grande y profundo de los símbolos conocidos: la relijion del sacrificio.

La diferencia radical que existe entre el cristianismo y las religiones anteriores, consiste à parte las consideracignes mas o menos espiritualistas de doctrina, mas o menos diferentes en cuanto a la concepcion dogmática de las grandes verdades que rigen el imperio de las creencias, en la aceptacion del dolor, y si podemos esplicarnos de este modo: en la sublimacion de la desgracia.

Todos los desheredados, todos los que llevan una carga pesada para sus hombros, los que sucumben bajo la presion de la fatalidad física, sea por la enfermedad, la miseria o la ignorancia; todas aquellas víctimas de las doctrinas de desigualdad que han dominado y aun dominán esclavizando la mayoria de la especie humana, á los resplandores del alba que alumbró á los pastores de Judea, levantaron la cabeza y un inmenso grito de alegria saludó la venida del Salvador del Mundo!

Era esperado. El Mesias anunciado, era creado, era incubado, por las aspiraciones de la humanidad doliente. La huma. nidad profetizaba a su redentor.

Asi fué, que al sentir las primeras ondulaciones de esa luz que en las alturas del Oriente guiaba a los peregrinos en busca de la cuna del futuro soberano de las almas, los esclavos alzaron al cielo sus brazos con cadenas, los siervos levantaron la frente del surco 'regado por sus lágrimas, la muger entrevió en medio de sus sueños y sus lágrimas la vision futura de su rehabilitacion; y un cántico de esperanza resonó donde quiera que había algo que mejorar, algun dolor que curar, alguna creencia salvadora que radicar en la conciencia.

¿Quién de nosotros no se transporta contemplando los albores de esa regeneracion? ¿Quién no siente en sus entrañas repetirse las palabras de Simeon: Ahora puedo morir, he visto al Salvador.

Fué la religion de la esperanza iniciada por el himno de la alegria. Nadie podria creer que esa alegria recibiese su complemento y terminase sú drama en el dolor supremo del Calvario! Aquí tocamos al verdadero fondo del cristianismo. Aquí nos toca indicar el dogma fundamental de esa doctrina.

El cristianismo puede considerarse como el receptáculo de todas las magníficas corrientes de la historia, como el heredero de las profecías y de toda tradicion espiritualista que tuvo por objeto la perfeccion del hombre y la solidaridad de su destino, al través de todas las existencias posibles encadenadas indisolublemente por medio del dogma de la inmortalidad del alma.

Creemos que lo mas enérgico que nos ha legado la antigüe dad es el Estoicismo, asi como el Platonismo es lo mas bello y la doctrina de Esenianos la práctica mas perfecta de la fraterni dad sobre la tierra.

El cristianismo reune, condensa en sí el heroismo del estóico, la profundidad espiritualista de Platon y la práctica caritativa representada por el banquete de los Esenianos.

¿Quién sublimó mas la dignidad del hombre que el estoico? El justo tal como la encarna la doctrina de la filosofia de Zenon no tiene nada que envidiar. ¿Quién en alas de la razon remonta mas alto su vuelo que el divino Platon sumerjido en la contemplacion de la unidad absoluta ? A él debemos la doctrina del ideal y la participacion de la inteligencia divina en todo lo que reviste atributo inteligente. A el debemos la concepcion de la ley de perfeccion, madre de la doctrina del progreso, señalando lo bello, lo útil, lo justo como atributos de la unidad indivisible, á cuyo seno todo camina aspirando por volver a su origen.

La igualdad social y política con sus aplicaciones y consecuencias sin distincion de razas nos era enseñada por esa secta que dirijió los primeros pasos de la intelijencia de Jesus, cuando al lado de su padre aprendia los libros sagrados en medio del ruido del trabajo.

Pues bien, toda esa tradicion de ciencia espiritualista, de dignidad heróica y de fraternidad en los hechos, se reasume en la nueva doctrina.

Esto solo bastaria para dar al cristianismo la palma en medio de todas las divergencias de opiniones. Pero hay mas. A la condensacion de luz, de fuerza y de amor que el mundo antiguo trasmitia, personificándose en el descado de las Naciones, hay que agregar la revelacion práctica y filosófica del dogma del sa. crificio y la encarnacion de esa doctrina. Tal faé da mision de Jesu-Cristo.

El dogma del sacrificio que la hostia del calto católico simboliza en el sacrificio de la misa, se pierde en las profundidades de Ja ciencia y se confirma en las entrañas del amor.

Sin pretender desarrollar este punto metafisico nos limitaremos á esponer afirmativamente las ideas que lo prueban s el sentimiento universal que lo sanciona.

El dogma del sacrificio ha existido en casi todas las religiones, pero su significacion perdida, su verdad adulterada, su influencia salvadora pervertida y explotada por las clases privilegiadas que olvidaron o quisieron olvidar la comunidad primitiva,

La creacion representa el sacrificio en la série encadenada de todas las existencias, destinadas las unns á sacrificarse por las otras. La humanidad no podia emaneiparse de esta ley. Salida de Dios, adónde aspirará, sino volver al seno de Dios mismo? infatigable en sus deseos, inagotable en sus aspiraciones, inmensa en su ambicion, quién podrá satisfacerla, sino AQUEL que es la perfeccion y que tiene en su inmensidad eter. na, alimento para el lirio de los campos y para la aspiracion de las generaciones!—Lo cual lleva en sí mismo la prueba a nuestro juicio mas evidente de la inmortalidad de las almas y de su destino progresivo.

Al ser inteligentes somos libres, y el fenom.no mas grandioso es al mismo tiempo la solucion de las dudas que puedan aquejarnos. . . . . . . · La libertad ha sido 'puesta en manos de su propio consejo; ese consejo es la vision de la LEY, la encarnacion personal de una centella del verbo eterno.

La ley es comun, 'universal. Sus aspectos se Haman el derecho y el deber.

El derecho constituyendo la persona en la inviolabilidad de sus prerogativas.

El deber constituyendo la sociedad en la solidaridad de su destino.

Entre el derecho y el deber, hay armonia preestablecida, pero armonia gerárquica, que subordina el individuo a la sociedad, la parte al todo.

El derecho se identifica con la persona, es la condicion de la individualidad, y de aqui nace que confundimos con frecuencia los deseos, pasiones, y voliciones de la persona con el derecho de la persona.

EI DEBER es la condicion de la existencia social. Es la DEUDa del individuo al todo y en el conflicto de la vida no hay otra solucion posible sino el sacrificio del elemento al todo.

Por lo que hace al individuo, las dos manifestaciones de la sustancia que luchan en su organizacion, una corresponde a todo lo que se llama egoismo y otra á lo que se llama sacrificio. La parte material es ciega, el momento es su vida. La parte espiritual es luminosa, la eteroidad es su patria.

El derecho está pues sometido al deber. La perfeccion, ley primitiva, exije la aproximacion constante de nuestro ser hácia el ideal. Esa aproximacion no puede efectuarse sin la dominacion de todo lo esclusivo, de todo lo egoista, á nombre del derecho couun que es el deber.

II. Ademas del carácter sublime de la ciencia cristiana, tenemos que agregar á la doctrina del sacrificio, la revelacion práctica de esa ciencia por medio del ejemplo y de la encarnacion de esa doctrina en la enseñanza que con sus palabras y sus hechos Jesu-Cristo nos legára.

El cristianismo bajo este aspecto puede ser llamado la doctrina del amor supremo envolviendo en sus ondas á todas las manifestaciones del amor.

Las modificaciones de los códigos; el reconocimiento de la igualdad y su influencia en las instituciones; el haber dado a todo ser humano por infeliz que fuere el carácter de hijo de Dios y hermano de todos los hombres; las revoluciones en las costumbres bárbaras de la antigüedad; la dignidad de la esposa; la 'santidad de la familia; el carácter de soberanía impreso sobre la frente de todo hombre; el carácter sacerdotal y la institucion del culto intimo y directo con la divinidad; el consuelo prometido; la esperanza evidenciada; la rehabilitacion de todo

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