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Gozamos de paz.—Ideal de la China, serás entóneos el ideal delos chilenos. Colocad á la simbólica tortuga.en nuestro escudo y despedid al Cóndor como imájen peligrosa de las tempestades.

Tenemos escuelas, se edifica, se trabajan ferro-carriles.—Las murallas de vuestros palacios modernos, no detienen la mirada, ni la mano de la policia, ni el asalto de las estraordinarias, ni cubren la deshonra del ciudadano prostituido. Vuestras escuelas amamantan literariamente a vuestas generaciones para el látigo y para la obediencia jesuítica. Los ferro-carriles trasportan rápidamente vuestros cuerpos.

Orgullo, orgullo !— necedad! Cuando la Providencia quiere castigar el olvido del ideal, permite el entronizamiento del orgullo.

No hay orgullo lejitimo sino en la práctica del derecho y del deber. Cuando se olvida esta ley, en el vacio que deja su ausencia se aposenta la humana miseria. Entónces aparecen las ilusiones del oro y el corazon se metaliza; entónces aparecen las imájenes del orgullo y el entendimiento se embrutece;—entónces se presentan la fuerza y el engaño y la voluntad se envilece.

Si preferís la fuerza, el engaño, la codicia y el orgullo á la ley primera,—venganza terrible.—el instinto animal se levanta como poder lejislativo de los pueblos.

Olvidais el deber y os entregais al cálculo. Cuando se calcula sobrela libertad ó la justicia es porque se ha descendido mucho en la escala de la dignidad. El que calcula sobre la justicia es un prevaricador. Calcular sobre la libertad es prostituirla.

No es ni ha sido, ni será ese el ideal de nuestra patria.

Dónde estas, vision y realidad del bien soberano,—tú libertad, que cada vez que se escuchan tus acentos en acciones, regocijas álos cielos!—Dónde estan tus revelaciones que han hecha de la humanidad, en ciertos periodos,una mansion digna "del hijo de Dios! Qué se han hecho las ondulaciones de tu luz que transfiguraban el mundo, las palpitaciones de tu pecho que convertian á los pueblos en pitonisas del eterno! —No has desaparecido porque sentimos la ajitacion del porvenir y la inonietud de la esperanza;—no hassido falsía porque las entrañas del ser mi»

mo te proclaman, y suponerte ilusion seria crucificar un infinito. Ere* y yive»j y sentirte y verte en el deber, es para nosotros la victoria.

IV.

Uno puede regocijarse en la ausencia cuando se vé á la patria encaminarse por el buen camino.

Pero es triste dosde riberas estrailas., ver el mal, anunciarlo y ver que se cumplen todas las profecias de la lójica.—Qué hecho culminante presenta la política de Mont? Alos males conocidos hay que agregar dos. El primero es el desarrollo del militarismo, el segundo el del monaquismo. Dosmilicias. Lamilicia de sangre y la milicia del veneno. La fuerza bruta y el engaño, el convento y el cuartel, la obediencia de la máquina y la obediencia del servil. Los generales van a la par de los obispos, y las bayonetas con el agua bendita.

Héahi los monumentos delactual Gobierno. Esassonlas columnasque ha levantado sobre la guerra civil y entre las cuales debia ser espuesto á la espectacion pública como traidor a la República. Pero no es alhombre, al miserable individuo al que debemos suspender en esa horca destinada á la estrangulacion de la República. Es á la misma Presidencia.

La organizacion del mal dió todos sus frutos, en la edad media, cuando la teocracia infalible, a pojada en la «ciudad de Dios» de San Agustín, consagró la feudalidad, elevando el dominio de la tierra señorial sobre el derecho humano y pretendió á nombre de la autoridad divina dominar la inteligencia y la política, el alma y el cuerpo de la humanidad. Entonces lanzó una palabra: La Unidad La unidad es la verdad y la verdad soy yo.

Ante semejante palabra y con la inquisicion á retaguardia, el" mundo enmudecio. Hubo espanto sobre la faz de la tierra. Laa hoguerasyla espada, el confesionario j la cátedra, la seduccion yelanatema asentaron por un tiempo esauuidad.

La unidad!—está bien. — Pero tambien hay unidad en los iafiernos. Hay unidad en el bien y en el mal, la unidad de la libertad y la del despotismo. La primera es armonia del hombre y de la sociedad; la segunda es el dominio esclusivo de un elemento de la vida. Esto es lo que se llama despotismo.

El mal americano es la unidad despótica, emanacion de la unidad de la teocracia y monarquía.

Los despotismos subalternos, hijos del mismo principio se ha» dividido la herencia de la conquista y pretenden para si propios loque la teocracia romana pretende todavia. Los pueblos educados en eseréjimen son los mas desgraciados, los mas atrasados, los menos libres: Italia, España, Portugal, Irlanda, Polonia, Bohemia, América espuñola. Los que han querido libertarse de la muer te, combaten contra esejénio encarnado por la educacion romana.

Es claro pues que el deber de los gobiernos consiste en continuar la emancipacion principiada. ¿Qué dirémos de aquellos que cooperan para hacernos volver á vivir bajola unidad satánica? Y quién antelos hechos negará que no es á ese fin perverso á donde se encaminan los esfuerzos del ejecutivo y á donde necesariamente debe encaminarse la institucion de la presidencia que es la unidad monárquica en la República?—Doctrina dela obediencia servil en la educacion y de la obediencia animal en el soldado;—centralizacion despótica—ejecutivo omnipotente—el espíritu del lucro en las costumbres ante-puesto á los principios —las manifestaciones legales del derecho prostituidas—la nacion muda, aislada en cada uno—el pueblo sin iniciadores—la seguridad vendida—la policia como red de fierro que se cstiende —el fomento del militarismo á despecho de la ley y el monaquisino jesuítico que esliendesu sacrilega mano al porvenir.

Todo es lojico, todo eso son condiciones necesarias y consecuencias de la unidad despótica. Clamamos por garantias y República -jamas las tendremos con Presidencias estraordinarias, con el militarismo y monaquisino; jamás veremos la República si se encarga su preparacion al egoismo, al jénio Romano, sin crédito social, con majistraturas inamovibles, coatribuciones indirectas, ejércitos de aduaneros y de espias, corporaciones interesadas en la muerte de la vida integral de la asociacion. ¿Cómo podremos gozar de la libertad del pensamiento, de su manifestacion por la palabra con una presidencia que legalmente se coloca fuera del órden, suprime toda accion? todojérmen servil del corazon del hombre, todo sentimiento de vanidad ó privilejio, de dominacion ú orgullo, toda idea despótica, todo instinto brutal encuentra su coronacion, su espresion y su sancion en la Presidencia.

Y esas prrsidencias ó monarquías temporales, enjendran necesariamente la necesidad de un ejército, la formacion de esa maquina sangrienta, cuyo honor consiste en abdicar el honor primero que es la independencia del hombre y el deber del ciudadano. El cuartel es el convento de los presidentes infalibles, así como el convento es el cuartel del extraordinario Pontífice. Y ambos, el Presidente y el Pontífice, esas dos unidades, necesitan de la milicia monástica : en primer lugar al jesuíta para dar lá normn, sembrar una lenta traicion á la República ^ injertar el servilismo, y el resto de las falanjes ó congregaciones para arraigarse como Iglesia del estado, Recibir La Rf.:nta y ser parte integrante de los poderes constituidos. Solidaridad del Arzobispo y Presidente—del cuartel y del convento - solidaridad de la obediencia ciega que exije el jesuíta y de la obediencia maquinal que exígela jerarquia del soldado.

La independencia no ha. osado continuar su obra. Se contentó con batirá los soldados de la conquista, pero no ha combatido contra el jénio, contra el dogma de la conquista. Esta es nuestra campaña.

Los pueblos se sacuden pero no ven todavia que una nueva vida exije moldes nuevos. Si queremos la república demos la constitucion de la República, es decir, adoptemos la forma universal en el gobierno, la forma de la libertad, el ejercicio de la soberanía permanente, la práctica del derecho en todos, la abolicion de las tutelas y delegaciones impotentes y traidoras lfasta hoy día: presidencias—ejércitos tribunales vitalicios; — cámaras—rebaños etc., y elevemos sobre esos despojos del hombre viejo y del espíritu despótico unitario, la accion del pueblo lejislando, juzgando, ejecutando; sin mas dogma, ni mas ley que la ley, es decir la libertad, la identidad del derecho en todo hombre, justiciala viva, la moral en accion.

La soberanía de todos exije la abolicion de la soberanía de unos pocos, las clases ó castas. La Presidencia, el ejército, el monaquismo, la administracion actual son las castas.—Nueva educacion—nueva ley—nueva organizacion.

Todo mal organizado es usurpacion. La presidencia usurpa el poder del soberano; el ejército la fuerza del pueblo; los tribunales la inviolabilidad que solo pertenece á la justicia; los congresos el derecho universal de la declaracion de la lej; la propiedad ó los capitalistas, los monopolizadores y usureros usurpan el crédito social para presidir estraordinariamente sobre el salario; la contribucion indirecta usurpa la igualdad en las cargas. Para usurpar es necesario organizar la fuerza y el engaño—y ahí teneis la necesidad de la unidad presidencial, como representacion y apoyo supremo de todo elemento despótico. Tenemos que decapitar esa institucion papal si queremos entronizar la República.

V.

Es para esta campaña, Igualitarios de Chile, que sentimos'cada diamas aliento al frente de las usurpaciones de nuestra libertad. Es para esta campaña que comvoco á las jeneraciones nuevas de la América, porque me anima una confianza sublime en la verdad y porque siento el porvenir inevitable que se desprende de todo corazon grandioso y de las concepciones de la razon pura. En medio de todatiniebla y de toda duda, sobre todo dolor, en las alas de la tempestad de las naciones, en el aliento de la tierra y la armonía de los cielos, yo veo brillar el jénio de la libertad como la relijion difinitiva, como el alimento divino digno del que se cree hecho á imájen de Dios. Para esa campaña, el proscripto olvida los años y las Huellas de la proscripcion, porque el soplo vivificante de la juventud iumortal de nuestra causa nos impulsa á la revelacion práctica del destino de Chile, de todo hombre y todo pueblo: Ser unos en la libertad.

Guayaquil, 1854.

Un recuerdo del ideal.

EK EL 25 DE MAYO DE 1857.

Aniversario de ta revolucion argentina.

Surtout ne souffre pas que son ceur se pa rtage.
Edgard Quinet.

I

En la elaboracion de los elementos de la creacion y de la historia, se vé una ley. Esa ley que domina á la materia, en

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