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carnacion de «na fuerza fatal y de una forran sin conciencia ^ al llegar & las, regiones de la historia se llama ideal, tipo divino, bien soberano.

Los elementos del ideal son el dogma, lea principios y el vínculo de union. El dogma es la personalidad del Criador; los principios son el deber y el derecho; el vinculo de union es el amor.

La creacion, en todas las manifestaciones que reviste, desde los fluidos hasta los seres animados, consta de dos elementos fundamentales, irreductibles é indestructibles, que son la individualidad y la unidad.

La humanidad, en todas las combinaciones que presenta en todo tiempo y bajo todo clima', consta de los mismos elementos, que elevados á la dignidad del espíritu, se llaman personalidad y asociacion.

El ideal de la personalidad es la libertad.

El ideal de la asociacion es la fraternidad.

El limite de la individualidad es el bien del todo, y el limite del todo es el bien de la individualidad. Del mismo modo, el limite de la personalidad es la libertad social, y el de la libertad social, es el bien de cada uno. El bien de los dos elementos indispensables y necesarios de la creacion y de la historia forma la armonia.

El eeseso ó el vicio dela personalidad es la anarquia. El eeseso ó el vicio de la asociacion es el despotismo. La anarquia es la separacion, y sus pasiones son el ódio y la envidia.

El despotismo es la absorcion, y sus pasiones [son el egoismo y el miedo.

La anarquia marcha á la muerte por la disolucion, y el despotismo por la concentracion.

La utopia de la anarquia y despotismo es el comunismo 6 el crazismo: una Rusia, un Paraguay. Ambos tienen por dogma ó el pantheismo ó el catolicismo (bajo alguno de los variados aspectos que revisten.)

Ambos, si reinasen absolutos, presentarian el espectáculo de la creacion entregada eselusivamente a la fuerza centrifuga ó á la fuerza centripeta.

El mal es pues la falsificacion ó supresion de uno ó de todos

los elementos de la vida y de la armonia, en el dogma, en les principios, en el vinculo de union.

En el dogma; sea negandola personalidad del Ser Supremo, sea fabricando un Dios de pasiones y de historia. En los principios; porque sin deber ó sin derecho, solo queda la fuerza.

En el vinculo de union; porque sin el amor del espíritu libre al espíritu libre, solo queda la mansion del crtfir de dientesde las escrituras.

Tal es el bien—tales el mal.—Tal ha sido, tal es la luz omnipotente que aparece enla conciencia del hombre, cuando en las combres de las montanas ó en la faz de las llanuras, despertando bajo la bóveda del cielo, siente por vez primera la revelacion de la ley, envuelta en el himno supremo de la belleza universal; del «mor primero.

Uno es el bien, una es la idea. El ideal apareció como bendicion del creador. Desde entonces empezó la historia. No solo el pensamiento se puso en camino, sino que el hombre mismo envuelto en la tribu, esa patria flotante, empezó a tomar posesion de la tierra. Las emigraciones en su marcha recibiendo la accion del tiempo y del espacio, forman esas civilizaciones mas ó menos incompletas, pero que todas conservan algunos acentos del himno primitivo, huellas imborrables del bautismo originario. de la libertal y del amor.

¡Cuántos Dioses, es decir, cuantas manifestaciones no se ha visto de ese ideal, de esa ley, de ese deseo indestructible de la humanidad! El Dios es el dogma. El dogma es lo que caracteriza la vida de los pueblos, porque es el generador de les principios, de las instituciones y costumbres. Si se ha dicho que por un fragmento animal se puede reconstruir el animal; que el entilo es el hombre; tal caballo, tal pueblo, tal protuberancia tal hombre; con cuanta mas razon no se podria decir: tal Dios, tal civilizacion.

Brahma es la India; Pallas es Atenas; el Dios del concilio de ÍYento es ltt Europa Monárquica, la España, el Portugal: el Dios del pensamiento libre es la Inglaterra y los Estados Uni dos. Víflvie»uo nuestras miradas A la América, ¡quien no ve éu su anarquia ó despotismo, en sus estrechos horizontes morales y en sus utopias, la lucha entre el Dios de la conquista y el de la revolucion.

III.

Hemos afirmado que el bien ó el ideal, consta de la personalidad del Ser Supremo, base de toda justicia, y esperanza,— de la libertad, sin la cual no habria humanidad, y del vinculo divino que uniendo el hombre al hombre y á Dios, lo impulsa a la perfeccion incesante de su ser ea todas sus necesidades físicas, morales, intelectuales, sea individuales y sociales.

El dogma, es. pues, indispensable. Alejad á Dios del pensamiento, y yo pregunto, ucual es el eje del movimiento, cuál la luz en el firmamento, cuales la base de la libertad, la sancion de lo justo, la autoridad del deber. Si la libertad no es divina, mucho desconfio de la libertad humana. Nicolás de Kusia pontífice y emperador es el ideal del despotismo y de la libertad absoluta para él solo.]

Todo error y todo mal vienen á juicio mio, de la alteracion ú olvido, del dogma eterno y de los principios esenciales ya enunciados.

La América vivia bajo el imperio de la nocion de la edad media, falsificado el dogma, negados los principios. Las dos potestades, la espiritual y la temporal, se habian dividido el patrimonio del hombre y habian sellado su alianza con el terror del rey y de la iglesia, sostenido por el militarismo de los conventos y de los cuarteles. ¿Cómo se independizó este continente? Fué un rayo del ideal, que volviendo á aparecer sobre la tierra, como en aquellos dias del Génesis, separo la luz de las tinieblas, separó la colonia de la metrópoli, al hombre del rey, á la razon del concilio, al pueblo dela servidumbre; y despues de colgados los sables; trofeoi en los templos dela Independencia, se oyó la voz del contemplador omnipotente que deciaal mundo americano: «está Bieic,» y «fué Un Día.» Ese dia fué el año 10 para la América, y es el 25 de Mayo parala República Argentina.

Y tú libertad, que en una de tus emigraciones apareciste un dia en el mundo de Colon para revelar un continente á la moralidad del universo; tú America, refugio de los elementos proscriptos y que apesar de tus caidas, persiste el mundo en creerte la esperanza, la juventud y el porvenir de los mas nobles deseos de los sábios y de los héroes,—decidnos, ¿cuál es el Dios que brilla en las alturas de los Andes; cual el espíritu que recorre las riberas solitarias de tus grandes rios; cual es el alma que palpita en la pampa y en la montaña; cual es la voz de tus océanos, la palabra de tus pueblos; cuales los hechos que podemos presentar en el altar del holocausto, cpmo obreros de la causa universal.

IV.

No tenemos en América esos hombres, tipos ó mitos, en quienes los pueblos han personificado sus ideas, sus trabajos y sus glorias. ¡No tenemos el Theseo de Atenas, ni el Lutero de los Germanos, ni el Washington de los Estados-Unidos. No, tenemos tan solo un año, una cifra, un dia. Pues bien, que sea ese dia, vuestra luz. El aparece como el Apolo vencedor de la serpiente. Su templo es la memoria, su palabra es la libertad, y su marcha debe ser siempre ascendiente en la escala de los astros.

Ese dia fué vuestra luz.—Tomad la latitud segun la altura del 25 de Mayo, y ¿preguntadle cual fué tu idea, tu sentimiento? Cuales tus hechos? Dia de la tradicion de este pais. ¿Cual fué tu testamento?—Dia de profecia. ¿Cuál fué tu apocalipsis?

Esa idea fué nacionalidad ¡soberanía! ese sentimiento fué la palpitacion de una nueva creacion moral!—esos hechos, fueron el desprendimiento de la propiedad y de la vida, de las preocupaciones y querencias, de las formas del egoismo, para volar á los combates y sostener el derecho de todos, pobres y ricos, blancos y negros y enel hogar, en la patria, en el pensamiento. Esa tradicion que se fundó, fué el bautismo de la palabra nueva que consagra á los hombres segun las obras de justicia y no segun la gracia.

Ese apocalipsis fué la vision de la nueva ciudad sin fronteras, sin aduanas, sin estrangeros, sin delegaciones de la tolerancia, con una ley y una palabra, con una alma y un destino.

Tal es lo que yo veo en ese dia.—Dia de verdad, tu luz y tu recuerdo, es gloria y es union. Tu enseñanza es trabajo y libertad; tu fórmula es asociacion de toda personalidad individnal ó provincial en la gran personalidad de la República. Te tarantas cada año del seno de la eternidad y de la conciencia de los libres, para presentar á tus hijos la imagen de la juventud inmortal de las esferas; para despertar todo lo que es bello, pora borrar las manchas, disipar los odios, para injertar el movimiento -de una vida nueva de concordia, de trabajo, de pacificacion y de orden. Eres una interrogacion sublime que se levanta cada año. Como Jesus en la montaña, pronuncias las palabras de paz y mansedumbre; como Jesus en el templo, despues de arrojar los que trafican lo sagrado, nos preguntamos: ¡ Serán siempre las pasiones las reguladoras de los pueblos! las pasiones, el legislador del nuevo mundo! Oiremos siempre el suelo ameriaauo resonar bajo las plantas del centhauro, como el ruido precursor de los temblores. Veremos en el foro al egoismo violentando á la razon, á la ambicion prostituyendo á las ideas, al dogma antiguo dormitando en la acechanza para devorar la juventud de un mundol Veremos al personalismo en vez de la personalidad, al provincialismo en vez del Estado, al municipio en vez de la República! La luz del 25 de Mayo fué unidad, y hoy, despues de tantos aniversarios de dolor, no podemos presentar la República unida, consolidada, recorriendo Cor seguridad la pampa, navegando sin trabas en los rios, y brillando en el alma de todos sus hijos, no solo con la unidad del vago deseo, sino cen la perseverancia en los hechos, con la inteligencia purificada de sofismas, con las palpitaciones de un corazon elevado á la altura de la caridad religiosa y de la fraternidad filosófica /

V.

¿Y por qué?

Porque el Ideal se ha eclipsado.

No hay ideal sin religion,—no hay religion sin dogma,—no hay dogma sin Dios y libertad,—no hay libertad sin virtud, sin sacrificios internosjy estemos, sin la vivificacion de lo que une, sin la abolicion de lo qne desliga. («Religion, [religo,) es lo que liga,») ha dicho Lamennais.

Deseamos el bien: examinemos sus condiciones fundamentales.

No solo basta desearlo, es necesario conocerlo; no solo co

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