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tad pero la conquistamos al revés de los Estados Unidos. Allá la libertad venia de la creencia individual. Acá viene de la creencia social, de la imposicion de la idea de República.

Allá la libertad fué idea,—Aquí la libertad es poder.

Hé aquí toda la diferencia.

Nosotros creemos que ser libres es ejercer el poder, ser libres con el poder. De ahí nace que toda libertad entre nosotros produce el despotismo ó la anarquía. La libertad de pensar es forzar á que piensen como nosotros. La libertad de la prensa, el ataque personal. La autoridad no es la universalidad, es el poder del individuo, circulo ó partido que gobierna. La libertad local, municipal y provincial es el aislamiento, elcaudillage, ó la prepotencia de una localidad sobre las otras. Los cabildos, cuya influencia ha sido tan espléndidamente manifestada por el Doctor Lopez en vez de ser elemento municipal en su apogeo, se convierten en entidades soberanas, que mutilan la idea nacional—En todo, el poder de la pasion, del egoismo, la tradicion imperante de la fuerza, el principio del que no está conmigo es mi enemigo.

Y por qué? porque no hay religion de libertad, educacion de igualdad, respeto recíproco, ni fraternidad solidaria. La cuestion de formas es necesaria. Y si hoy vemos a la República Argentina con el código de la federacion como resultado de su tradicion, de la voluntad de los pueblos, no olvidemos quela federacion no puede ser fecunda sin la paz que arrigue los gérmenes salvados y que esperan el rocio de la religion y de la educacion de la libertad.

IX.

Y entretanto, volvamos nuestras miradas á la nacion que lleva la palabra, en el coro de las naciones que progresan. En este dia, y desde el humilde puesto que ocupamos, tambien recordaremos á los Estados Vnidos, que la palabra de Washington no ha recibido su sancion completa. El dió libertad á sus esclavos.

Noblesseohlige. Sin entrar hoy á manifestar todo lo que deseamos ver iniciando á los Estados Unidos, le diremos, que las viejas naciones de la Europa, cuando no tienen argumento que presentar contra el triunfo dela idea republicana, apelan á la escia vitad que existe autorizada en los Estados del Sud. Espues. necesario quitar ese pretesto, única nube que empaila el pabellon de las estrellas flameando en el soberbio capitolio como fanal del Nuevo Mundo.

Sigue tu marcha, pueblo libre, pueblo unido. Tus hermanos del Sud cargados con el peso de las pasiones y tradiciones, vuelven los ojos hacia tí como al Palladium de la libertad moderna. Oia llegara, en que desde Panamá hasta Magallanes, los Estados del Sur tiendan su mano para estrechar al coloso que asentado entrelos oceanos que domina, presenta al mundo el arca de la alianza salvada del diluvio de la historia. Dia llegará en que el continente formará dos Naciones. Ese dia serán las nupcias do la humanidad. En esa mesa todas las razas, todas las ideas tendrán asiento, y los cánticos victoriosos de la union dirán al mundo; Las profecias están cumplidas. La Jerusalem celeste ha bajado de los ciclos. La verdad impera.

Buenos Aires 1858.

SOBRE LA REVELACION DEL PORVENIR.

m HOMENAJE AT. 18 DE SETIEMBRE DE 1810 AMVERSAKIO DK LA REVOLUCION DE CHILE.

I.

I.os momeutos trascendentales del hombre y de los pueblos, pueden reducirseá tres: El momento de la conciencia de la vida, el momento de la conciencia de la libertad, el momento de la conciencia de la ley.

El primer momento que puede ser llamado el de la revelacion primitiva, ó inocencia, contiene en su sintesis confusa la conciencia de la ley y de la libertad; pero las nociones no se desprenden de la razon, sino que viven armónicas en la totalidad de la vida, y el hombre puede decirse que en presencia del universo que contempla, del mundo suprasensible ó de las causas que se ilumina en su pesamiento y del inmenso amor que por la creacion y su autor, en su alma se dispierta, el hombre es un himno de fuerza, de luz, de amor, concentrado en un movimiento heroico de alegria.

Himno por la posesion de la vida, por la concepcion de la omnipotente fuerza que lo lanza y por la repercusion de todos loi radios de la creacion. Su ser toma posesion del espacio y del tiempo que conquista por la esperanza innarrable de la vida inmortal que desborda de sus potencias exaltadas. Héahí los rudimientos del primer himno que contiene las futuras creencias, de donde saldran las futuras religiones.

Es el momento de la revelacion primitiva, universal, inmanente en todo hombre,—verdadero bautismo de la criatura, como ciudadano de los cielos y la tierra.

Escuchemos en nosotros mismos, y apesar de la distancia de los tiempos y de la distancia mas grande aun en que nos encontramos de nosotros mismos como hijos de la divinidad, escuchemos los testamentos primitivos de los pueblos, consultemos el testamento vivo de las lenguas antiguas y modernas y sentiremos los resplandores de la revelacion estallando en la conciencia con toda la fuerza y esplendor del fiat lux.

Es el paraiso en la tierra no manchado aun por la planta del crimen,—es el cielo enela'ma no mancillada aun por el error del egoismo, por el terror de sacerdocios, por la fuerza de los opresores;—Es la paz, la paz viva y fecunda, la armonia de las facultades humanas, reproduciendo en su marcha de inocencia la armonia de los mundos pulsada en la lira del universo por la mano del geometra supremo. Es la iluminacion de la verdad, que identifica la alegria y el deber y que en su inocencia entraña la virtud futura para reemplazar con heroismo el equilibrio quebrantado de los seres. Hjmno primitivo, en ti se refugia el alma de la historia fatigada para rejuvenecer las fuerzas. Sus estrofas despiertan los dias de la gloria, como sí escuch isemos la marsellesa del Eden. He ahí el primer momento.

II.

¿Cómo ha cesado ese momento?—¿Cómo esplicar el advenimiento del mal, el olvido de la verdad entrevista, de la vida completa palpitando? - El hombre ha Caído—Pero esa caida es olvido, es egoismo, es enervacion. La inteligencia se perturba, y la verdad al pasar por ese prisma trastornado, divide ó quiebralos rajos de la luz divina, y solo vemos fragmentos de la verdad. La gran fraternidad primitiva desechada, el egoismo rompe la mesa del banquete comun y quiebra en el cráneo de los pueblos la copa ó cáliz del antiguo sacrificio. La voluntad dominada por el organismo, pierde su fuerza y se convierte en la palanca del despotismo ó de la orgia. Los siglos de decadencia se suceden y la vida y la humanidad se convierte en su Pasion;—todas las tiranias imperan, y conligadas en la solidaridad del mal, el rey y el sátrapa, la casta y el sacerdocio clavan la palabra divina, con Proraetheo en el Caucaso. Símbolo colosal que representa la protesta de la libertad contra la fuerza ó destino, elevado á concepcion religiosa por el error de los interesados en la servidumbre humana.

Fué pues la época terrible de la caida. Pero la verdad eclip sada ó enlutada, no ha desamparado á la tierra. Si Astrea re" montó á los cielos, sus balanzas como la constelacion de la esperanza, brillan en el firmamento y en la conciencia de los fuertes que saben tributarle culto á despecho de los triunfos del mal. Epocas de redempeion aparecen para ciertos pueblos y el hombre entonces, vuelve á sentir las emociones de una nueva creacion. Las guerras de la libertad, como un nuevo génesis bautizan ála humanidad con el dolor del esfuerzo y las alegrias de la victoria. Es el momento heroico por esencia; ruedan las castas, tronos se hunden, desaparecen sacerdocios con sus altares y sus Dioses; y los pobres, los esclavos, los siervos, los colonos, los degradados y aterrados por los dogmas de obediencia ciega y del espanto, nacen á una nueva vida, se levantan de su postracion al amanecer del nuevo dia. y se presentan en la historia mutilados y sangrientos, pero con los derechos conquistados.

Tales son las guerras de la Reforma, de la Revolucion francesa y de la Independencia Americana.

Hé ahí el segundo momento que apareciendo en diferentes épocas para diversos pueblos, puede ser llamado, la epopeya de la libertad.

Ilf.

La libertad debe ser considerada como la potencia del derecho. El hombre emancipado, sintiendo esa fuerza vencedora, busca por una ley de la creacion, la forma 6 direccion de esa tuerza. La conciencia dela libertad es la base del edificio social, la condicion de la moralidad y de la gloria, el elemento creador encargado de formar la ciudad de la justicia.—Si la libertad es potencia, la potencia tiene una ley, sin lo cual seria una fuerza tan fatal como los elementos ciegos de la naturaleza sin conciencia. La ley de la libertad es la identidad de su esencia en todo ser humano, de donde nace este axioma: No hay libertad contra la libertad.

La libertad es idéntica á si misma en todo hombre y como tal es universal.

Hé ahi el carácter negativo; veamos su carácter positivo.

El hombre como ser libre está encargado de su destino. Bajo este aspecto es creador, cooperador de la obra de Dios, y no hay atributo mas glorioso ni gloria mas grande, ni responsabilidad mas inmensa. ¿Pero cuál será la funcion, el objeto y fin de tan grandioso poder? El fin de la creacion: la perfeccion. Todo lo creado aspira á unirse con su creador, tal es la ley. Esa marcha de ascencion inmortal, se encamina á poseer mas ser, mas inteligencia, mas fuerza, mas amor, en solidaridad con los seres. Es la penetracion del derecho de todos en cada uno y vwe-versa. Es la fecundacion del ideal en todo hombre para reproducir el ideal en todo hombre. Es la justicia, garantia de todos los derechos, es el sacrificio en homenage al derecho, es la fraternidad envolviendo á Iu especie humana en la sinfonia del amor y de la 'ibertad para acercarse á la mansion eterna y omnipresente del ser absoluto. El hombre ó pueblo que llega á esa concepcion de la vida, ha encontrado la forma de su fuerza, la direccion de su libertad, el movimiento fecundo en la campana de su peregrinacion á través del tiempo y del espacio.

Y hé ahi, que cuando el hombre ó los pueblos, llegan á tener conciencia de la ley, se verifica en ellos el tercer momento, sagrado de la historia: El entusiasmo por la evidencia, la exaltacion por la regla, el amor á la creencia, la religion de la ley.

L

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