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de la libertad y de la fraternidad.— Su accion bcwefactriz se estiende. su fuego circula por las venas del cuerpo social que ella regenera.—Su libro es el Evangelio. —Su fin, la unidad humana.—Sus medios la palabra, la iniciacion, la enseñanza, el bautismo de la luz incesante que ella reparte; —sus ensayos, la abolicion del mal en todas sus manifestaciones.

Etla ha contenido la supersticion.'el fanatismo, el esclnsivismo religioso y les ha dicho yo soy la universalidad dela libertad.

Ha refrenado las pasiones y los vicios, diciéndoles:—yo he abierto calabozos a la mentira, a la avaricia, a la prostitucion, á la brutalidad de los sentidos.

Ella ha aliviado las- enfermedad es, los dolores, la miseria, el hambre, la desnudez y les ha dicho: « Yo os venceré con mis » establecimientos de beneficencia; comienzo por levantar en » Buenos Aires el Asilo de Mendigos!! »

Hé ahí ciudadanos la verdad de los antecedentes y delos principios de la causa, del fin y del objeto, y es por esta razon que yo invoco la autoridad de mil personas eminentes de este pais, la de cuatro millones de hermanos repartidos por la superficie del globo.

líí.

La masoneria desarrolla cada dia mas el Evangelio— Su bau dera se identifica con el pendon inmortal del sacrificio enarbo ludo sobre el Gólgotha, su marcha es victoriosa; asi compren dercis fácilmente cuan natural es que el partido que pretende representar solo el Evangelio, le presenta batalla.

El entierro de Juan Musso no es pues una causa, es tan solo uii pretesto.

Era preciso poner un dique al espíritu de caridad y de líber tad representados por hombres no consagrados bajo la disciplina de Ja Iglesia Romana. La masonería, era una rival, y era necesario «excomulgarla!»

La iglesia pretendia usurpar la'Dívinid&d.

.Hoy la masoneria prodnee demasiádo era necesario el «anatema»

. \. , ... ."

Dos cuestiones se presentan.

¿ Tiene derecho la iglesia de cerrar sus pieria.-; a un mason?

Si,—desde el momento en que reconocéis su irifahMHdad, ó al catolicismo como religion del Estado.

¿ Tiene el Estado derecho para hacerse abrir las puertas del templo á aquel a quién la iglesia ha expulsado?

No!

—Mas existe una solucion temporal.

El Estado sostiene este culto, los masones contribuyen al sostén de él, pues que pagan la contribucion que lo sostiene — El Estado puede presentar este dilema:

O vosotros abris las puertas de la iglesia á cualquiera que la sostiene con su contribucion, ó yo os retiro todo «subvencion.')

¿Qué responderá la iglesia?

Si ellarehusa, será preciso que se sostenga por sí, y los 900,000 pesos de presupuesto religioso pasarán á escuelas;—y entonces que se haga lo que se quiera tras las puertas del templo.

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Ved ahí la solucion momentánea.

Gran número, pomo decir la mayoriadelos masones de Buenos Aires son católicos.

S. S. el Obispo acaba de fulminar contra los masones, á nombre del supremo poder de los pontífices:

No habrá bautismo para vuestros hijos, sepultura para vuestros cuerpos, bendición nupcial para vuestros matrimonios, ni funerales para vuestras almas!!

Hijos desobedeced á vuestros padres,—hombres y hermanos no reconozcais como tales á los vuestros, no hay templo para vuestro culto, bendicion ni absolución para vuestros pecados.— Delo alto del trono de San Pedro se traza una linea de separacion entre los «masones y los fieles»—Vosotros que encorbais la freDte á mi derecha:—A mi izquierda, vosotros que os atreveis á creer en la independencia de vuestra razon:—anatema sobre vosotros.

Tales la verdadera situacion.—Es el entredichode otros tiempos que castigaba d los pueblos por la falta de sus reyes, y ponia fuera de la ley religiosa una sociedad entera.

Este caso ha llegado parala sociedad de Buenos Aires.

Terrible y magnifica imprudencia.

ELmasondebeescojer entre su conciencia, ó su creencia ciega—ahí el conflicto.

El Estado representa la conciencia.
La iglesia la autoridad absoluta.

El conflicto tiene pues lugar entre la iglesia y el Estado.

Si la lógica constitucional no puede dar la victoria al estado es el caso de una revolucion.

Ved á donde nos conduce S. S el Obispo.

El estado es el centinela, el representante de la libertad y de la causa de la revolucion inmortal que sigue su curso y se desarrolla en el mundo,preparando el advenimiento de la religion universal.

VI!.

Y la sociedad conmovida?y los vinculos morales amenazados? y el trastorno de las familias?—Si los masones sucumben bajo el pánico del anatema, la razon, la libertad, la conciencia sucumbiran tambien.

Si resisten, se demostrará entonces que el matrimonio posee una moral superior que no depende de la iglesia—«Vendrá el matrimonio civil!! »

Se patentizará entonces á los ojos del ignorante que existe una moral independiente de la voluntad de los Pontífices:

Que esta moral obliga á todos los hombres sin escepcion, sea cual fuere el anatema;—que la fé conyugal, la fé de los contratos no puede ser quebrada por la excomunion de una de las partes contratantes.

Que los hijos deben obedecer á sus padres, á pesar del Obispo, que todo deber, todo derecho deben cumplirse colocándose sobre todo entredicho.

Entonces tendremos la grande y universal separacion dela «moral absoluta» independiente de toda religion y de todo culto—VENDRÁ Á SER INE VITARLE LA SEPARACION DE LA IGLESIA Y DEL ESTADO!!

Es decir, la verdad triunfará.

vin.

Son dos soberanias en lucha.

La soberania del pueblo y la soberania de la iglesia.
Ciudadano—cuál es tu soberano?

El Pontífice ó el pueblo? No hay mas cuestion. Si tú eres católico, tú debes someter la soberanía originaria a la soberania eclesiástica.—«Tú debes someter la Nacion á Roma.»

Es la conquista.

Si tú eres ante todo ciudadano, entonces la iglesia no es sino una asociacion privada, autorizada por la libertad de cultos. Que subsista ella como pueda.

El pueblo no tiene el derecho de sostener un culto con esclusion de los otros. El culto del pueblo es la justicia.

Dejad á los Teólogos y Canonistas argumentar;—mas en la paria, en la ciudad, no hay sino una autoridad, un dogma,unasociedad, un gobierno, una ley y una justicia.—Es la relijion del derecho y del deber ála que podemos llamar LA RELIJION LIBERTAD.

IV.

Si el Señor Obispo triunfa,—Roma triunfa.—La ciudad no es ya soberana y la soberania del pueblo es una.mentira: dependemos de Roma.

Si el Gobierno no reprime en virtud del derecho de Patronato los avances del Obispo, la libertad sucumbe, la sotana de ígnacio de Loyola reemplazará al pabellon Nacional.

Las Bulas publicadas por el señor Obispo careou do fuerza legal sobre los ciudadanos sin el «exequatur» ó pase de gobiernoEHas no tienen este exequatur—Se ha cometido pues un atentado.

X.

La cuestion es inmensa y no podemos hoy desarro!!¡irla bajo todas sus faces.

Mas el momento necesario para todo pueblo q le quiere emanciparse ha llegado.

Hay dos religiones cu lucha.
«La Religion Romana.»
La relijion de la libertad.

La República debe adoptar la religion de la libertad so pena de sucumbir.

£s el gran combate del inundo moderno cuyos episodios soa:—la reforma, la revolucion Francesa y la independencin de las dos Américas.

Ha llegado el momento de establecer que la República no puede subsister sin religion, ni menos apocandose sobre una relijign enemiga de la libertad y de la razon—¿ Porqué no escu* chareis por fin ciudadanos la voz que os dice que:—Los únicos pueblos libres de la tierra son aquellos que se han separado de la Iglesia Romana?

Ved ahí un hecho, sino incontestable evidente.

LA REPÚBLICA ES INCOMPATIBLE CON LA TEOCRACIA.

El espacio y el tiempo nos faltan.

3Ias por fin, jo te encuentro aun una vez mas, causa radical de la libertad del universo.

Sobre tus altares hemos sabido sacrificarlo todo sin evitacion.

No se dirá que en Buenos Ayres y en el siglo diez y nueve tú has sido vencida.

De ti depende el porvenir,—en ti reside la verdad, es en ti por fin en quien confiamos para dar una victoria mas al Cristianismo, á la Filosofia, al espíritu eminente de la historia que con sus héroes y sus mártires nos conjura á no abandonar este estandarte levantado para la regeneracion de las naciones.

No solamente como Anthco, nosotros tocamos la tierra do los sacrificios para sentirnos insensibles, sino que locamos tambien los cielos de donde emana la luz; esta luz que se llama la dignidad del hombre que busca su camino hasta el trono de la divinidad para ser juzgado como soldado de su Ley.

Abril, 1861.

Eclipse del sol.

Setiembre 7 De 1858—Era Cristiana.

Layamtu—Eclipse, en lengua araucana, que significa la muerte del sol.

I.

Hoy entre las 9 y 11 horas de la mañana, sesenta ó setenta millones de habitantes, esceptuando los muy enfermos, los presos, y los ciegos, elevarán sus miradas al cielo para presenciar la interposicion de la luna, entre el sol y la tierra, que nos *rre

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