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do en consideracion las.calidades de la piedra,' las leyes de aünidnd de sus elementos componentes, las leies de eohesiou de sus moléculas. Pero antes sepamos qué quiere exigir Dios de las piedras, , t i , . • .„ i

Supongamos que quisiera obedeciesen á su voz, que diesen, testimonio de su justicia, a falta del testimonio delos hombres. Si Dios quiere esto, es necesario, ó que aparezca una inteligencia en la piedra, ó que movida por una fuerza hiciese lo que de ella se exigia.

Si aparece una inteligencia en la piedra, ya tenemos un ser racional, y entonces Dios puede comunicarle sus intenciones. ¿Pero quién nr, vé que la piedra deja de ser piedra en ese caso, y que ya no es la piedra la que da el testimonio, sino una inteligencia racional?

Si el hecho se verificase, tendriamos una transformacion, y entonces el milagro seria una transformacion de piedras en hombres, en ángeles ó demonios.

¿Es.posible tal transformacion?

Todo lo que vemos es efecto de la transformacion de los elementos primitivos y fundamentales de las cosas segun la serie de tipos posibles de existencias. El éter primitivo entraña todo. De su seno salen las manifestaciones de los seres segun la ley de las combinaciones. Del eter continente de los gérmenes, materia de la creacion, se ven salir las transformaciones secundarias de los fluidos adoptados a la vida de los seres, cuando la hora de la manifestacion les llega en el horario del progreso. La electricidad, la luz, el calor, engendran los gases, el aire, el elemento liquido, (a) y lo sólido. Los gérmenes de los cosas encontrando ya su medio, desarrollan su fuerza, su forma,y su calórico, y la organizacion hace su entrada sobre el pavimento de los divinos cataclismos, que han preparado la atmósfera, el piso y el alimento de la animalidad. Génesis sublime dela dencia, síntesis del universo, vision de las cosas en su desarrollo objetívo< cuan distinto del génesis de las revelaciones, en que todo se hace á golpes de teatro en la escena tenebrosadel pasado sin memoria y ante las inteligencias aterradas de las gentes!

El mineral precede al vegetal y al animal. Todo lo que hay en el universo es manifestaoion del Eter. Y el hombre mismo

(i) ¿jira el desarrollo de esta sintesi?, Véase L'Esqukse dVrtí Mtftoíopite prt Lmutinaa, TI l. París 1810.

como animal, no es sino «aire condensador (a). La serie de las transformaciones, no se corta; y esa serie es progresiva, es decir, que á medida que aparece un ser, ese ser reasume hs condiciones de los seres inferiores agregando a mas una perfeccion. La sensacion, «1 sentimiento, el instinto, la inteligencia, y la razon, van apareciendo a medida que organizaciones mas completas se presentan. Asi, suponer sensac ion, sensabilidad en la piedra, en la quc solo imperan las leyes de cohesion de sus moléculas, seria lo mismo que pejjjr al cerebro humano la dureza de la piedra.

Hay pues transformacion en el uuiverso. La transformacion es la ley del desarollo. Si el milagro es una transformacion tan solo, no hay violacion de ley, y no hay milagro.

Pero se dice, el milagro es una transformacion violenta, repentina, que viola el órden progresivo de las trni;sfoimacunes Convertir á la piedra en ser racional, hé ahi el milagro Aceptamos el problema de ese modo.—¿Quién no vé que esa conversion de la piedra en hombre, es la desaparicion de la piedra, y que ya no es la piedra quien atestigua, sino un hombre nacido dela piedra? —La cuestion se presenta con mas claridad por medio de esta consecuencia que tiene que sostener la lógica católica: El hombre hu nacido de la piedra, ó Dios hace y puede hacer que el hombre nazca de la piedra.

Hé ahí la ventaja de la sinceridad. Se plantea bien una cuestion, se deduce con lógica una consecuencia, y la consecuencia es por si misma tan absurda, que viene á ser la mejor refutacion.

Para que el hombre nazca de la piedra, es necesario ó que la piedra contenga latente el gérmen humano, el .Homo, monada, ó molécula generatriz, ó que con la ley de cohesion de sus moléculas, ó de los elementos esparcidos que la envuelven, se apodere de los elementos necesarios para constituir un animal. Un estado fisiológico, un hombre ó un estado psycológico.

Si la piedra contiene el gérmen humano que solo espera la oportunidad, ó el imperativo omnipotente, para manifestarse ó mas bien dicho transformarse, el milagro seria nada mas que una anticipacion precipitada de lo que debia mas tarde suceder, pues si las piedras tienen gérmen humano, todos ellas han de aparecer un dia transformadas.

(a) El químico Damas. Proposicion químicamente demostrada.

Si es solo ana anticipacion del dia ó de los siglos en que tal ley debia cumplirse, el milagro seria semejante entonces al que hacen los botánicos y los cultivadores, madurando, antea de tiempo, el fruto prometido. Dios en este caso seria presentado como un empollador de piedras. %

La segunda hipótesis es aun' mas ridicula, pero se contiene en la I. * Suponer que hay en la piedra un poder que despertado, pueda tomar a los elementos lo necesario para transformarse en hombre, es conf^rlir a las piedras en huevos.

Pero el sóüdo catolico dirá: No hay germen, ni tal poder en la piedra. Dios hace salir al hombre de la piedra por Éa voluntad omnipotente.

Despacio. Si tal puede esa voluntad omnipotente, ai las pi;dras soo necesarias. Hable solamente, y de su palabra saldrá de la nada el testimonio apetecido. Pero el caso es que nadie ha oido, ni podido oir, ni ver el resultado de esa palabra. Pero esto seria entrar en la cuestion del humano testimonio, que queda prosternada, pues antes de saber si ha habido milagro, es necesario saber, como lo observa perfectamente Lamennais, si ha sido posible. Si con humano y sincero testimonio se afirmara que Dios en el plimeta Júpiter, ha determinado que el robo sea legitimo, la mentira santa, lo redondo cuadrado, la materia sin atraccion, claro es que antes de creer el testimonio yo averigüe, si tal absurdo es posible.

Pero detengámonos en la transformacion omnipotente, ó en el nacimienio de hombres de las piedras.

Esos hombres existian ya como sustancia bajo cualquier forma, ó no existian.

Si no existian, han sido creados, ex-profeso, de la nada para darel testimonio que se busca:—y si existian, la cuestion se reduce á una anticipacion de generacion.

Ta hemos probado que no hay creacion de ¡a nada. Queda solamente la segunda hipótesis, ó la transformacion anticipada de los elementos mineralógicos, en una organizacion animal, a la que debe corresponder una inteligencia que la anime.

En este caso, que es el único que queda al catolicismo, para afirmar el milagro, hé aquí la necesidad divina, ó la necesidad racional, que se opone y hácc qo.eel principio y el hecho milagroso, sean imposibles. . ';

Esa transformacion anticipada, no puede verificarse sin aten

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der illas calidades mismas del mineral que se trata de convertir en animal. La palabra ó la voluntad de Dios aplicada á un objeto, no puede obrar sobre él, modificarlo, transformarlo, cambiarlo, desarrollarlo, sin poner en accion las calidades y necesidades del objeto mismo, de cuya metamorfosis se trata. Ahora pues, poner en accion las calidades, las necesidades de un objeto, es poner en accion las leyes naturales que lo constituyen. El imperativo divino por absoluto y omnipotente que se. crea, no puede obrar sobre la naturaleza, sino en virtud de las mismas condiciones que hacen á la naturaleza posible, ó segun las leyes que la constituyen. Esto es innegable. Luego si Dios obra sobre la naturaleza para precipitar su desarrollo ó transformarla, la accion divina, no puede violentar las condiciones naturales de la transformacion 6 desarrollo, no puede violar las leyes mismas de su Ser encarnadas en los seres. Es pues, bajo toda hipótesis, el milagro imposible.

Consecuencias.

Si Dios no puede violar su propia ley encarnada, que es lo que llamamos naturaleza, violarla, seria atacarse a sí mismo, y el milagro podia ser llamado un deicidio.

¿Cómo obra Dios sobre la naturaleza? No puede obrar sobre ella, sino en virtud de la misma esencia de la naturaleza, sino segun las mismas leyes ó condiciones necesarias de la existencia de la naturaleza. Si Dios cambia un efecto natural, como el hombre la corriente de un rio, no puede verificarse este hecho, sino en virtud delas mismas leyes naturales. La ley de la naturaleza es su forma, su necesidad absoluta. Cambiar la ley, es cambiar la naturaleza de las cosas, y cambiar la naturaleza de la.s cosas es destruirlas, y Dios no puede destruir la naturaleza delas cosas, porque seria destruirse á sí mismo. La naturales za es obra divina, es ley divina, es forma absoluta, es relacion necesaria. Destruirla, violarla, es atacarse á si mismo.- . ,

El milagro para el que sabe pensar es un deicidio f

Si se'dice que Dios obra en virtud de leyes desconocidas ó que tío están al alcance de nuestra pobre inteligencia, entonces ya no se reconoce la violacion de una ley, y no hay milagro. Milagros de esta especie nos envuelven, pues vivimos aun en el

geno del misterio, en la ignorancia de la acción de la causi, en la ignorancia del como y del porqué. .

Si se dice que Dios obra cono en el nfiatlux,* pira verificar un milagro, no se dice sino palabras. Para que el sol de Josué, para que el mar Rojo de Moisés, para que la burra de B ilaan, obedeciesen al imperativo católico, es n ¡ees irio quj la accion de Dios llegue al objeto ya existente é influya en él segun la adaptabilidad <le cada uno, segun las calidades de cada objeto. Esto es respetar la constilucion de la naturaleza y excluir el milagro en los seres. No pudiendo violarse las leyes naturales, que son vo'untad objetivada de Dios mismo, no puede haber milagro en la uaturaleza, y entonces solo podria tener lugar en Dios mismo, que cambia de determinacion consigo mismo.

Esto, como ya está demostrado, se llami la contradiccion en Dios y es imposible. Asi, la violacion de la ley, ó el milagro no puede tener lugar ni en los seres, ni en el ser.

Esta consecuencia es tan evidente, que negandola, no sabemos con qué derecho el catolisismo que acepta la accion de Dios en la burra de Balaan, no acepta la accion de Dios lanzando diariamente la cuadrilla fogosa del rubicundo Apolo, llenando los espacios de luz, de vida y alegria. ¿Con qué derecho acepta el vellon mojado una noche, y rechaza al Politheismo, cuando este señala la accion de Neptuno en las tempestades del oceano, la accion de Pluton en los volcanes y temblores, la accion de Júpiter tonante en el rayo y en el trueno. Y cuidado que son (reí personas del omnipotente antiguo!

Si Dios pudiese violar sus propias leyes, no es omnisciente y la concepcion de su poder seria la de un poder arbitrario. Esta es la idea de un Dios déspota. Suponed ahora hombres que se dicen encargados de expresar su voluntad y de representarlo en la tierra. Si el Dios es despótico, si nadie esta" seguro de la inmutabilidad de la ley, si una casta gobierna á su nombre, pudiendo llamar hoy blanco y mañana negro al misino color, y esto á nombre de la omnipotencia divina, ¿concebis despotismo mas terrible por parte del sacerdocio, y servilismo mas profundo por parte de los creyentes?—Esta consecuencia es positiva, es práctica, la vemos, la palpamos; está escrita en la historia con la mano del infierno y sus resplandores fúnebres queman aun al que tiene pecho humano.

El dogma del Dios-déspota es el padre del terror. El ter

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