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clusiones que hubiesen de defender en ellas antes de imprimirse pi repartirse; y po permita que se defienda ni enseñe doctrina alguna contraria a la autoridad y regalías de la corona, dando cuenta al nuestro consejo de cualquier contravencion para su castigo, é inhabilitar a los contraventores para todo ascenso, para lo cual se le formará y remitirá instruccion.

» Declaramos que en todas las universidades en que haya chancillerías ó audiencias, han de ser censores régios los fiscales de ellas, y en donde no haya tribunal superior nombrará el nuestro consejo el que estime por conveniente.

» Mandamos se añada en las fórmulas del juramento que deben prestar todos los que se graduaren en cualquiera facultad y grado en las universidades de estos reinos, la obligacion de observar y no contravenir á lo resuelto en esta providencia, en cuanto à no promover , defender ni enseñar directa o indirectamente cuestiones contra la autoridad real y regalías en estos ni otros puntos.

»Y para la ejecucion de todo tambien mandamos se libre esta nuestra real provision , y que se dirija á todas las universidades para que la observen, y a las chancillerías y audiencias reales para que velen su cumplimiento ; que así es nuestra voluntad, etc.»

No pueden darse testimonios mas claros del verdadero sistema legal de España sobre las coolroversias eclesiástico-profanas, tan confusas basta aquel tiempo, como las dos obras citadas del Juicio imparcial sobre el monitorio de Parma y el informe del colegio de abogados de Madrid. Ambas obras fueron examinadas de orden del gobierno, y la primera con asistencia de cioco obispos. Ambas fueron remitidas por el consejo a las audiencias y universidades para que sirvieran de Durte en tales materias. Se mandó insertar en la fórmula de los juramentos que debian prestar los graduandos, la obligacion de no impugnar la autoridad real. Se impuso la pena á los contraventores de iphabilitacion para los empleos. Se crearon los censores régios para que celaran la observancia de las doctrinas vertidas en aquellas dos obras, que mas que pinguna otra española pueden llamarse clásicas,

Pero ¿cómo era posible combatir el bartolismo arraigado tantos siglos en las escuelas, ni hacer variar el espíritu de la jurisprudencia predominante en ellas, no variando su enseñanza?

El gobierno intentó tambien esta grande empresa, pero con muy poco fruto, como podrá comprenderse leyendo el artículo Planes de Estudios , en la biblioteca de los mejores escritores españoles del reipado de Carlos III.

Baste un ejemplo. En las contestaciones que dió la univer: sidad de Salamanca sobre el nuevo método de estudios de que se trataba en el año de 1771, la facultad de artes decia que no podia apartarse del Peripato: lo primero, porque dejando aparte

Jos filósofos antiguos entre los que el que merece no pequeña estimacion es Platon, cuyos principios no se han adaptado bien con el comun sentir ; para el uso de la escuela los de los modernos filósofos no son á propósito de este estudio, como v. gr. los de Neuton , que si bien disponen al sugeto para ser un perfecto matemático, nada enseñan para ser un buen lógico y metafísico. Los de Gassendo y Cartesio po simbolizan tanto con las verda. des reveladas como los de Aristóteles. Lo segundo, porque aun cuando po tuviéramos este tropiezo que él solo debia bastar á escluir estos principios de las aulas católicas, hallamos que girap sus sistemas sobre principios voluntarios, de que se deducen conclusiones tambien voluntarias é impersuasibles.

Con tal filosofía ¿qué luces podia haber para rectificar el estudio de la jurisprudencia? Pero véase cómo discurrian las facultades de canones y leyes. «Nos parece, señor, decian, que con todas las universidades católicas y particularmente con la nuestra hablan aquellas palabras : Non erit in te Deus recens , neque adorabis Deum alienum , pues aunque en su literal sentido se di. rigian al pueblo de Israel, no es violencia aplicarlas á nuestra gran madre. Si has de agradarme (dice Dios á la universidad de Salamanca , en quien está el principado de las católicas) non erit in te Deus recens, no te me has de enamorar de algun númen flamante, que pretenda acariciarte con la novedad. Yo soy, tu Dios, que te saqué del Egipto de muchas persecuciones, y vivo para siempre, y siempre con el cuidado de tu conservacion. Ni nuestros antepasados quisieron ser legisladores literarios introduciendo gusto mas esquisito en las ciencias, di nosotros nos atrevemos á ser autores de nuevos métodos.

¿Qué reformas podian esperarse en la enseñanza de la jurisprudencia, con tales profesores? ¿Y qué diferencia tan notable no habia en aquel tiempo entre las ideas de la universidad de Salamanca y las del sábio fiscal del consejo, el conde de Campomanes? Uno de los motivos mas conocidos, decia, de la decadencia de las universidades es la antigüedad de su fundacion, porque no habiéndose reformado desde entonces el método de los estudios establecidos desde el principio, es preciso que padezcan las heces de aquellos antiguos siglos, que no pueden curarse sino con las luces é ilustracion que ha dado el tiempo y los descubrimientos de los eininentes sugetos de todo el orbe literario. Las mismas reformas ha sido preciso hacer en las célebres universidades de fuera, y no por eso han padecido la menor mancha en su lustre. Si es propiedad de los sábios mudar sus dictámenes, corrigiéndose por nuevas reflexiones, ¿un congreso de tao grandes maestros por qué ha de sentir variar su método en todo aquello que facilite y asegure la enseñanza?

CAPITULO XXIII.

Nuevos fumentos dados al estudio del derecho público y español

en el reinado de Carlos Ill.

Hasta el siglo XVIII el estudio del derecho natural y de gentes se reputaba en España como una parte de la teología. Los PP. Vitoria , Suarez, Vazquez, Molina, etc., eran los autores clásicos en este ramo de la jurisprudencia.

El doctor Sancho de Moncada habia ' propuesto en el reinado de Felipe III la fundacion de una universidad en la corte para la enseñanza de la política.

Felipe IV fundó en el colegio imperial de Madrid , que estaba á cargo de los jesuitas, veinte y tres cátedras y entre ellas una de políticas y económicas para interpretar á Aristóteles, ajustando la razon de estado con la conciencia , religion y católica.

Despues de la espulsion de los jesuitas se dió un nuevo es.' tado á la enseñanza que habia estado á su cargo en aquel colegio, y en lugar de la cátedra de políticas y económicas aristotélicas, se erigió otra de derecho natural y de gentes, á cuyo estudio se dió tal importancia, que se prohibió el ejercicio de la abogacía á los que no hicieran constar que habian asistido un año , por lo menos , á las lecciones de esta ciencia , y se ofreció un premio de 200 dúcados vitalicios á los discípulos mas sobresalientes.

El primer catedrático español de derecho natural fué D. Joa.' quid Marin, quien no encontrando otro autor mas claro, mas metodido, ni mas á propósito para su enseñanza que los elementos de Heinercio, los reimprimió con algunas notas para, advertir y corregir las opiniones de aquel autor protestante, que pudieran chocar con los principios de nuestra santa religion católica.

Separadamente publicó aquel mismo catedrático una historia del derecho natural y de gentes, en la cual trataba de los orígenes y progresos de esta parte de la jurisprudencia, dando poti.' cias de los autores mas famosos en ella , Grocio , Seldeno , Hobbes, Puffendorff, Thomas, Heineccio, Wolfio, Watel, Burlamaqui, Felice, Montesquieu, Linguet y Rousseau , notando los vicios en que habian incurrido , y los medios de conocer los autores sospechosos y los mejores católicos que los impugnarod.

Por aquel mismo tiempo se fué tambien fomentando el estudio del derecho español, tan descuidado en las universidades, a pesar de las órdenes del consejo para su enseñanza. Eo el año de 1735 D. Antonio de Torres habia publicado una obra intitulada: Institutiones hispano practico theorico commentatie, madas segun él decia, de los libros de la nueva Recopilacion, Práctica forense, las Partidas, la Iostituta de Justiniano , y los"

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comentarios de Vinio. Pero en realidad lo que menos se encon. traba en aquellas instituciones era el derecho español, ni la práctica de los tribunales.

En el año de 1771 los dos muy beneméritos aragoneses D. Ig. Dacio Jordan de Asso, y D. Miguel de Manuel, publicaron sus instituciones prácticas del derecho civil de Castilla , precedidas de una larga introduccion, en la cual se indican las principales fuentes de la legislacion española, y particularmente de las córtes.

A la diligencia de aquellos dos sábios abogados se debió tambien la impresion del fuero viejo de Castilla, y el ordenamiento de Alcalá , códigos castellanos casi enteramente desconocidos antes, y cuya lectura suministra grandes lụces para la historia del derecho español, D. Miguel de Manuel añadió a aquellos trabajos literarios, el de haber formado una muy preciosa coleccion de fueros y cuadernos de cortes, de que se sacaron varias copias, con las cuales se propagaron mas aquellas luces é instruccion en este ramo de la jurisprudencia nacional.

A los indicados medios y esfuerzos para rectificar el estudio de la jurisprudencia española , se añadieron los estímulos franqueados en el mismo reinado para el fomento de las demas ciencias y artes útiles. Se crearon muchas academias de derecho pús blico y español. Se erigieron nuevas cátedras de matemáticas y ciencias naturales. Se purificaba el gusto en la poesía, la elocuen, cia, la crítica y la historia. Las sociedades económicas fomenta, ban la aplicacion a la economía política. Los autores de algunos periódicos, ridicalizaban las obras despreciables, y activaban la circulacion de las noticias literarias. Se protegia algun tanto la Jibertad de la imprenta.

Todo anunciaba. los mas rápidos adelantamientos de la civic lizacion española, y muy saludables reformas en sus leyes, usos y costumbres. Se trabajó en la composicion de un nuevo código criminal. Se principiaron espedientes consultivos sobre la ley agraria; sobre la libertad de las artes y del comercio. Se empezaron á rectificar las ordenanzas gremiales. Mas por una desgras cia bien fatal todo se paralizó y retrogrado en los últimos años del siglo XVIII.

CAPITULO XXIV.

Preocupaciones de algunos extranjeros sobre el genio y carácter español. Progresos de la civilizacion española bajo la dinastia de los Borbones. Retrogradacion de las luces en elúltimo reirado de Carlos IV. De la Novísima Recopilacion,

Si se hubiera de juzgar del genio y disposiciones naturales i de los españoles por lo que se lee en algunos libros extranjeros, se habian de reputar por meras máquinas ó poco mas que unas, estátuas. La gravedad española, decia Salmon , ha pasado por un proverbio, siendo muy notable la pausa con que preceden en cualquiera cosa, y su andar tan lento que á corta distancia no se conoce si se mueven (1).

Juan Heineccio popia por una de las señales mas características de la ambicion ridícula el paso español (2).

Los proyectos quiméricos y agradables des varios con que se deleita á veces la imaginacion, á que llamamos nosotros castillos en el aire , los llaman los franceses castillos en España,

A consecuencia de esta preocupacion general convienen casi todos en tener por natural y característica del genio español la pereza y la olgazanería. Unos la atribuyen al clima, otros á varias causas políticas y morales; no habiendo faltado quien señalara por una de ellas á la golilla (3).

Que por varias causas políticas hayan dejado los españoles de ser activos é industriosos algunos siglos, es muy cierto: ¿qué Dacion no cuenta en sus anales semejantes alternativas de industria y prosperidad, y de miseria y embrutecimiento ?

Pero no lo es que aquel letargo dimapára del influjo del clima y disposiciones naturales de esta península. El gobierno ha sido y será en todas partes el que produzca la desidia o energia ; la felicidad ó ipfelicidad de las naciones.

Grecia y Roma fueron bárbaras y sábias , valientes y cobardes en diversas épocas. España fué tambien industriosa y culta cuando la dominaron los romanos, y lo fuera igualmente en los siglos posteriores, si el gobierno gótico, feudal y austriaco, no entorpecieran los talentos y los brazos de sus habitantes.

Las cortas variaciones que los Borbones introdujeron en su gobierno, mejoraron su estado de tal manera, que en menos de un siglo se vieron incalculables progresos en su agricultura, fábricas, comercio y literatura.

Todavía fueran mayores y mas permanentes aquellos adelantamientos, si acabaran de llevarse á efecto las reformas proyectadas. Mas no habiéndose arrancado de raiz las principales causas de nuestros errores y preocupaciones , volvieron á producir los mismos males en el reinado de Carlos IV.

Aquel desgraciado rey se dejó persuadir que un joven sin mas principios ni práctica que la de montar a caballo, sería

(t) Le stato pressente di tutte i peari é popoli del mondo, tomo XIV. (2) De incessu animi indice.

(3) La mode de la golille à des effets bien plus entendus en Espagne. Simbole de la gravite, elle compase juxqu'aux moindres mouvemens du courps. Le rolurier y est aussi jaloux qu'un grand de la premiere classe de ne pas fausser le roide carton; et le paisan estime plus quelques bottes d'oignons q' il aura cultivés, et levés de terre la golille aq' cou, que des millers de baisseaux de blé qů il ni auroit pun ses procurer q' en laissant dans son armoire la majesleuse cravate, au moins pendant la mo de l'année. Testament politique du cardinal Alberoni. Chap. 2.

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