Imágenes de páginas
PDF
EPUB

baño con fecha 13 de julio de 1725. En él, don Andres protesta a nombre de su madre del mayorazgo instituido, i lo declara nulo, por diversas razones que debian hacerse valer mas tarde.

Don Andres de Toro Hidalgo, como su padre i su abuelo, tuvo larga vida, i durante ella contrajo dos matrimonios.

En primeras nupcias casó con doña Josefa de Marin i Riberos, hija del maestre de campo don Gaspar de Marin i Riberos i de doña Ines de Godoi; i en segundas nupcias, con su prima hermana doña Ignacia Hidalgo, hija de don Gaspar Hidalgo i Escobar i de doña María de Zavala i Zapata.

El primer matrimonio duró treinta i ocho años, mas o menos. Durante él nació don Fernando de Toro, muerto en la edad pupilar.

Cuando verificó su enlace con la señora Hidalgo, don Andres era ya un anciano i no tuvo descendencia.

Doña Ignacia Hidalgo solo llevó de dote al matrimonio seis esclavas.

En cambio, su marido le dió en arras la cantidad de 20,000 pesos, i le ofreció para despues la espectativa de una gran fortuna; la cual consistia en valiosas haciendas, con las cuales podria enriquecer a su familia.

I, en efecto, muerto don Andres, doña Ignacia obsequió a su sobrino don Tomas Vicuña Hidalgo la estancia de Putaendo (1), i mas tarde repartió entre los hermanos de este último las restantes propiedades (2).

(0 Escritura de donacion otorgada en Santiago a 1.0 de setiembre de 1769 ante Miguel Gomez de Silva.

(2) V1cuña. Mackenna, Historia de Santiago, toma II, pajina 93, nota 1.

MAYORAZGO 14

Don Francisco Vicuña Hidalgo, que se contó entre los favorecidos, debia tener ilustre descendencia. Basta recordar que fueron hijos suyos el arzobispo Vicuña i don Francisco Ramon, presidente interino en 1829, abuelo de don Benjamin Vicuña Mackenna.

Don Andres de Toro Hidalgo procreó un hijo natural, llamado Bernardo, a quien dió en vida la estancia del Tabon. Así lo declara en su testamento.

Toro Hidalgo fué igualmente jeneroso con todos sus parientes, aunque no le ligaran a ellos grandes obligaciones; i dejó valiosos legados a sus sobrinas Vicuña Hidalgo, Echeverría Aragon, Caldera Barrera, i González Toro.

Don Andres mereció la gratitud pública cuando donó el terreno en que fué edificada la villa de San Felipe. Con tal fin, entregó al presidente Manso de Velasco 49 cuadras en área, amen de la vega del rio, que debia servir para ejido de la poblacion (1).

En el año de 1718. Toro Hidalgo habia desempeñado las funciones de alcalde ordinario de la ciudad de Santiago.

Falleció de mas de ochenta años en 23 dias del mes de marzo de 1749, i fué sepultado, como sus mayores, en la iglesia de San Francisco.

Con fecha 2 de enero del mismo año habia otorgado su testamento, en el cual no olvidaba la fundacion acostumbrada de capellanías de misas por el bien de su alma i de sus dos lejítimas mujeres.

Nombraba por albaceas, en primer lugar, al maestre de

(1) Volumen 937 del archivo de la Capitanía Jeneral. Espediente de fundacion de San Felipe.

campo don Bernardo de Echeverría; en segundo lugar, a don Tomas Vicuña Berroeta; i en tercer lugar a su mujer doña Ignacia Hidalgo, a quien instituyó por universal heredera de sus bienes (1).

En 1728 don Andres de Toro habia donado a la Compañía de Jesus la estancia de la Punta, en el correjimiento de Mendoza, por lo cual recibió el título de fundador de la Compañía.

V Don Andres de Toro Hidalgo declaraba en la cláusula duodécima de su testamento que, como albacea de su padre, habia cumplido todas las disposiciones testamentarias de éste con escepcion del mayorazgo establecido a favor suyo i de sus descendientes lejítimos.

A fin de justificar esta desobediencia, Toro Hidalgo habia hecho en el año de 1846 un prolijo inventario de los bienes dejados por su padre, que cuidó de insertar a continuacion de su propio testamento, así como los pareceres favorables a la nulidad del vínculo de dos jurisconsultos de nota, el licenciado don Domingo Segura i el doctor don Alonso de Guzman.

Tal fué el oríjen de un reñido pleito seguido contra la viuda de Toro Hidalgo por quien tenia derecho a la sucesion del mayorazgo.

(1) Protocolo del escribano don Santiago de Santibáñez, año de 1749, de fojas 47 a fojas 59. —En la cláusula 55 de su testamento, don Andres declara por sus bienes 35 piezas de esclavos, incluidos los que pertenecían a su mujer.

Toro Hidalgo, como ántes se ha visto, solo enjendró un hijo lejítimo, el cual habia muerto de mui corta edad. Tocaba, pues, la sucesion del vínculo a los descendientes de doña Luisa de Toro, hermana del fundador.

En 1749 habia fallecido el único hijo de aquella señora, don Juan Luis Caldera, alguacil mayor de corte de la real audiencia, quien habia sidocasado con doña Mariana de Sobarzo, i habia dejado numerosa familia (i). Correspondia en consecuencia el mayorazgo al hijo mayor de esta casa, que lo era don Juan Antonio Caldera i Sobarzo.

Este personaje se habia preparado para la defensa de sus intereses estudiando las leyes romanas i españolas, i con fecha 22 de junio de 1748 habia recibido los títulos de licenciado i doctor en leyes en la real Universidad de San Felipe (2).

Tan luego como falleció don Andres de Toro Hidalgo, presentóse el doctor Caldera ante la real audiencia solicitando le declarase sucesor del vínculo fundado por don Andres de Toro Cifuentes en las casas de su morada i en la estancia de San Buenaventura de Panquehue, i ordenase le pusieran en posesion de las propiedades antedichas.

Este escrito fué contestado por la viuda, doña Ignacia Hidalgo, i el juicio siguió todos sus trámites, con variedad de incidentes, por espacio de tres años i medio.

El abogado que defendió a la señora Hidalgo fué el

(1) Protocolo del escribano Domingo de Oteiza, año de 1711, a fojas 134 suelta.

(2) Indice de los libros de la Universidad de don Felipe, pájina 93.

doctor don Alonso de Guzman, quien gozaba de un gran prestijio de jurisconsulto en la capital de Chile.

El mencionado doctor sostenia que don Andres de Toro Cifuentes no habia tenido derecho para gravar el tercio de sus bienes con la fundacion de un vínculo, por cuanto segun las leyes estaba obligado a dejar íntegra esa parte de su hacienda a su único hijo, que era al mismo tiempo su único descendiente lejítimo.

Toro Hidalgo, como todos lo sabian, no habia procreado sino un hijo en su lejítima mujer, muerto en temprana edad.

En virtud de estas razones, segun el dictámen de don Alonso de Guzman, el mayorazgo era nulo.

Por su parte, don Andres de Toro Hidalgo, apoyado en el parecer de don Domingo Segura, habia tratado de alejar la posibilidad de que el vínculo se hiciera efectivo sobre el remanente del quinto de los bienes dejados por su padre, o sea sobre los bienes de libre disposicion, con los cuales un testador podia favorecer a cualquier individuo del pueblo; i tal habia sido el objeto del inventario que habia acompañado a su testamento.

Toro Hidalgo manifestaba que, segun ese inventario i las cuentas de gastos verificadas en conformidad a las disposiciones de su padre, no quedaba libre ni un solo real del quinto de los bienes.

El doctor Caldera contradijo todos estos alegatos en un escrito lleno de erudicion, en el cual citó, como lo hacian sus contrarios, numerosos dictámenes de jurisconsultos españoles.

Su principal apoyo era la lei de Toro, por la que los reyes católicos habian autorizado a los padres de familia

« AnteriorContinuar »