Imágenes de páginas
PDF
EPUB

cuatro hombres: Mayor, Isabel i Mariana; i Diego, Jerónimo, Melchor i Ramiriáñez.

La viuda, doña Isabel Osorio de Cáceres, sobrevivió a su marido por muchos años, i se manifestó digna de él en el gobierno de su casa.

Aunque la encomienda de Apalta, Curimon i Llopeo pertenecia de derecho al hijo mayor, don Diego, a causa de los repetidos viajes de éste al Perú, le tocó usufructuarla durante toda su vida a doña Isabel.

Esta señora aumentó los bienes de la familia con la propiedad de Pullalli, la cual le fué concedida por el gobernador Viscarra, con fecha 12 de enero de 1599, en estos términos: «un pedazo de tierras que está en el valle de la Ligua i llanos vertientes a la mar, dende la cuesta del Melon, con toda la quebrada del Papudo; i corren de ancho dende las lomas que estan sobre el valle de Longotoma hasta el estero de Catapilco» (1).

Pullalli deslindaba con la enorme hacienda de la Ligua, que algunos años mas tarde debia pertenecer a doña Catalina de los Rios i Lisperguer, tristemente célebre en nuestra historia social.

La viuda de Ramiriáñez no habitaba en la ciudad misma de Santiago, sino en sus estramuros, en una chacra de mas de doscientas cuadras, que se estendia al poniente, entre la Cañada i el rio Mapocho (2).

(1) Catálogo del archivo de la real audiencia, tomo I número 253. En el volúmen 565, pieza 1.» se encuentra un traslado del título de concesion de Pullalli.

(2,) Puede calcularse que esta heredad empezaba en la línea de la que hoi se llama Avenida del Brasil, i comprendía, por lo tanto, el barrio de Yungai. Consúltese la escritura de venta de esta chacra, otorgada en 12 de agosto de 1747, ante el escribano Borda, por don Antonio de Ira

Como madre cariñosa, la señora Osorio de Cáceres hizo verdaderos sacrificios pecuniarios para casar bien a sus hijas; i consiguió que doña Mayor contrajera matrimonio con don Juan Jiménez de Montalvo, oidor de la ciudad de los Reyes, merced al ofrecimiento de una dote de 24,000 pesos.

Mas o ménos, en esta época doña Águeda de los Rios i Lisperguer casó con el fiscal de la misma real audiencia de Lima, don Blas de Torres Altamirano, i le llevó por dote la suma de 50,000 pesos (1).

Pero, si la familia de Lisperguer pudo cumplir exactamente sus compromisos, no sucedió lo mismo a la viuda de Ramiriáñez, la cual a la fecha de su muerte, segun lo declara en el testamento, aun debia una parte de aquella dote. I ha de saberse que para adquirir las telas que debian componer el ajuar de la novia, propor- 1cionaron recursos tres hermanos de Ramiriáñez.

Otra consecuencia de la largueza con que la señora Osorio de Cáceres favoreció a su primojénita fué la de que con ello disminuyó de una manera notable el patrimonio de sus demas hijos.

Su hija Isabel casó con don Manuel Campofrío i Carvajal (1), hermano de don Alonso, el marido de la Quintrala; i su hija Mariana, con don Luis de Chaves.

La señora Osorio de Cáceres tuvo el dolor de que murieran ántes que ella sus hijos Melchor i Ramiriáñez;

rrázaval i Bravo de Saravia a favor de su hijo don Miguel; i el acta del cabildo de Santiago de 13 de diciembre de 1630.

(1) V1cusa Mackknna, La Quintrala. Véanse los documentos XV i XIX.

la) Estos son los abuelos paternos de doña María de Carvajal, mujer que fué del mayorazgo don Juan de Dios de la Cerda i Hermúa.

pero, en cambio, alcanzó a presenciar los triunfos militares de don Diego, su hijo mayor.

La viuda de Ramiriáñez falleció a 6 de agosto de 1620 en su chacra de los alrededores de Santiago, despues de haber ordenado que la enterraran en la iglesia de Santo Domingo, donde su padre habia comprado una capilla.

La lista de las propiedades raices que dejó a la época de su muerte induciria creer que la mencionada señora poseia cuantiosas riquezas, pero tal no era la verdad, pues, como se sabe, las tierras no tenian valor por sí mismas en aquella época.

Doña Isabel habia gozado, como ántes se ha dicho, de la encomienda de Apalta, Curimon i Llopeo, perteneciente a su hijo Diego, i en su testamento dispuso que, en recompensa de sus servicios, dieran a los mencionados indios la casa i viña de Curimon, con todos los utensilios i vasijas.

La testadora era dueña de tres chacras, ubicadas en Santiago, Huechuraba i Quilicura; i de cinco estancias, las cuales se hallaban en la Ligua, Illapel, valle de Pama, i Huechun de Melipilla.

En la chacra de Santiago habia viña, i en ella tenia la señora Osorio de Cáceres, bueyes, carretas i las herramientas necesarias.

En la estancia de la Ligua, o sea Pullalli, se encontraron 5 o 6,000 cabras, 2,000 ovejas, 1,300 vacas, 350 yeguas, 150 o 200 quintales de jarcia, 600 cordobanes, 100 botijas de vino i 400 de mosto.

La curtiduría de Pullalli debia proporcionar a la dueña una de sus rentas mas seguras.

Entre los bienes hereditarios, se contaban ademas nueve esclavos.

En su testamento la señora Osorio de Cáceres suplica a sus hijos que no tengan litijios entre sí, i recomienda a la proteccion de don Jerónimo dos de sus nietas, Agustina i Melchora, hijas de don Diego (1).

IV

Don Diego Bravo de Saravia i Osorio de Cáceres es sin disputa la figura militar mas distinguida de la familia.

Sentó plaza de soldado en el año de la muerte de Oñez i Loyola, i durante el gobierno de Viscarra defendió contra los indios la ciudad de Angol.

Don Francisco de Quiñones le nombró alférez jeneral, i García Ramon, en su primer gobierno, capitan de caballos

Continuó sirviendo durante el gobierno de Alonso de Ribera, quien, despues de haberle nombrado capitan de los encomenderos de Santiago, le elijió su teniente jeneral en Concepcion.

En seguida se trasladó al Perú, donde el conde de Monterrei le hizo regresar a Chile al mando de una compañía de infantes i con el título de maestre de campo.

(1) Este testamento, de donde he tomado la mayor parte de las noticias de este párrafo relativas a doña Isabel Osorio de Cáceres i sus hijos, fué otorgado ante el escribano Manuel de Toro Mazote en 29 de julio de 1620; pero no se abrió i protocolizó hasta el dia 6 de agosto del mismo año.

Alenso García Ramon, en su segundo gobierno, le nombró maestre de campo jeneral, i volvió a comisionarle, en 1607, para que se dirijiera al Perú en demanda de socorros.

El cabildo de Santiago, en sesion de 21 de abril de aquel año, acordó, por su parte, conferirle amplios poderes a fin de que solicitara lo conveniente a este reino (1).

En tal ocasion, Bravo de Saravia trajo él mismo dos compañías de infantes i el dinero del situado, o sea la subvencion con que el tesoro del Perá contribuia anualmente al pago del ejército de Chile (2).

El hijo mayor de Ramiriáñez desempeñó por cinco años i medio el cargo de maestre de campo jeneral.

Con motivo del fallecimiento de García Ramon, emprendió en 1610 un tercero i último viaje al Perú, donde debia residir en adelante (3).

El cabildo de Santiago, en 30 de agosto, le comisionó para que fuera al Perú i a España a dar noticia de la muerte del gobernador, i le constituyó su procurador jeneral, tanto en la corte como en el virreinato (4).

Bravo de Saravia aceptó este encargo con fecha 7 de

(1) Med1na, Historiadores, tomo XXIV, pájina 29.

(2) Con don Diego Bravo de Saravia llegó a nuestro pais la monja alférez, doña Catalina de Erauso. Véase Medina, Biblioteca Hispanochilena, tomo

(3) Los servicios de don Diego Bravo de Saravia en la guerra araucana constan de una informacion levantada por él ante la audiencia de Chile en 21 de octubre de 1610. Papeles de don Fernando Irarrázaval Mackenna. Consúltese sobre los servicios posteriores de Bravo de Saravia el memorial que presentó en Lima, el cual ha sido publicado en el tomo XXVII de Documentos Inéditos de Medina, en las pajinas 482 i siguientes.

(4) Med1na, Historiadores, tomo XXIV, pájina 192.

[ocr errors]
« AnteriorContinuar »