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setiembre (1); pero no hai comprobacion de que se trasladara a la Península.

Al año siguiente se hallaba todavía en el Perú, i en 18 de febrero el cabildo de Santiago, que habia sabido que el virrei, de conformidad con instrucciones de España, iba a suprimir el servicio personal de los indíjenas de Chile, revocó el poder de Bravo de Saravia para todo lo que se refiriera a la mencionada reforma (2).

El cabildo pretendia que se le enviaran directamente las notificaciones de aquel asunto, a fin de tomar las medidas mas eficaces que considerara oportuno.

La última accion de guerra en que tuvo parte don Diego Bravo de Saravia fué la batalla que la escuadra española dió contra las naves del holandes Spilbergen en el año 1615, en las costas del Perú (3).

Bravo de Saravia murió a 2 de enero de 1631, en el pueblo de Cailloma, el cual pertenece hoi al departamento de Arequipa.

Se habia casado con doña Catalina Ordóñez de Córdoba, de quien habia recibido por dote la suma de 43,000 pesos, en casas, tierras, esclavos i dinero.

No habian tenido hijos; pero don Diego dejaba cuatro hijas naturales, tres en Chile (4) i una en el Perú, todas monjas profesas.

A las chilenas las habia dotado, para que pudieran

(1) El mismo tomo citado. Acta del cabildo de 7 de setiembre. (2) El mismo tomo, pajina 226. Acta del cabildo de 18 de febrero de 1611.

(3) Rosales, Historia del reino de Chile, tomo 2.0, libro 4.0, capítulo 43, pájina 190.

(4) Dos de ellas, Agustina i Melchora, fueron recomendadas, como se ba leido, a don Jerónimo Bravo de Saravia en el testamento de la señora Osorio de Cáceres.

entrar de relijiosas, don Jerónimo Bravo de Saravia, en cambio de que don Diego renunciara a sus lejítimas paterna i materna, i a los indios de su encomienda de Chile.

En sus últimos años don Diego se dedicaba a la esplotacion de minas, de las cuales tenia varias pertenencias; i le tocó morir en una de éstas, llamada el injenio de Santa Cruz de Cailloma, donde habia otorgado su testamento a 21 de noviembre de 1630 (1).

V

Don Jerónimo Bravo de Saravia i Osorio de Cáceres fué el heredero en Chile de las glorias militares de Ramiriáñez i el continuador de su apellido.

A 24 de marzo de 1617 recibió el nombramiento de capitan de infantería española, del número de la ciudad de Santiago; i en 18 de noviembre de 1622, el de capitan de caballos lijeros lanzas, tambien del número de la misma ciudad, cargo que ántes servia don Diego González Montero.

Con motivo de haber llegado noticias de Buenos Aires sobre la posibilidad de que naves enemigas vinieran a atacar las costas de Chile, el presidente don Luis Fernández de Córdoba elijió a don Jerónimo

(1) Una copia legalizada del testamento de don Diego Bravo de Saravia, del cual he sacado las anteriores noticias, se halla en poder de don Fernando Irarrázaval Mackenna.

maestre de campo jeneral interino de la jurisdiccion de Santiago, mientras duraba la ausencia del propietario, con fecha 12 de febrero de 1626 (1).

Don Jerónimo Bravo de Saravia perteneció al cabildo de esta ciudad desde el año 1615, en que fué elejido rejidor; i desempeñó en dos ocasiones el cargo de alcalde ordinario, en 1623 i en 1638.

La situacion de don Jerónimo era, pues, inmejorable en la sociedad en que vivia.

Nieto de presidente por línea paterna, descendía por el lado de su madre de uno de los compañeros mas esforzados de Pedro de Valdivia.

Dueño, por lo demas, de grandes estensiones de tierra, en el centro del pais, habia tenido la fortuna de suceder a su hermano don Diego en la encomienda de Apalta, Curimon i Llopeo, que le habia sido otorgada en primera vida.

Mas o ménos, a la edad de treinta i dos años, contrajo matrimonio con doña Agustina de Ovalle, hija de don Francisco Rodríguez del Manzano i Ovalle i de doña María Pastene i Lantadilla.

Por su madre, la novia era nieta del jenoves Juan Bautista Pastene, i parienta cercana del capitan Alonso del Campo Lantadilla, el español mas rico que habia en Chile a principios del siglo XVII (2).

(1) Títulos históricos del marquesado de la Pica, o sea coleccion de documentos orijinales i copias fidedignas relativas a las familias de Irarrázaval i Bravo de Saravia. En esta coleccion se hallan los nombramientos orijinales a que se hace referencia en el testo. Folios 315, 316, 3*7 » 318.

(2) Este capitan fué el fundador del monasterio de clarisas de la Victoria. Véase la obra titulada La provincia eclesiástica chilena, pájina 368.

Doña Agustina de Ovalle aportó a la sociedad conyugal una dote avaluada en la suma de 20,000 pesos de a ocho reales (1).

Proporcionó tambien a su marido una morada espléndida, en la calle de la Catedral, a una cuadra de la Plaza (2).

Esta propiedad habia pertenecido a don Pedro Lisperguer i Flores, i, comprada por don Alonso del Campo i Lantadilla, habia sido donada por éste como regalo de boda a su sobrina, la mujer de don Jerónimo Bravo de Saravia (3).

Su enlace con la familia de Ovalle facilitó a don Jerónimo los medios de reclamar en España el mayorazgo fundado en Soria por su abuelo don Melchor i el fundado en Almenar por doña Ana Bravo de Laguna.

Habiendo fallecido sin sucesion don Juan Bravo de Saravia, primojénito de la familia, los mencionados vínculos correspondian de derecho a los descendientes de Ramiriáñez.

Don Jerónimo dió poder para que le representara en la Península a su cuñado el jesuita Alonso de Ovalle (4), i eleccion alguna fué mas acertada, pues, con el apoyo de la Compañía de Jesus, que gozaba de un prestijio inmenso, alcanzó el criollo chileno reconoci

(1) Carta de dote, otorgada en 5 de setiembre de 1626, ante el escribano Antonio de Bocanegra. Véanse Títulos del marquesado, folio 110.

(2) Esta casa se hallaba situada en la acera norte de la calle de la Catedral, frente al colejio de San Miguel, de la Compañía de Jesus, convertido hoi en el palacio i jardín del Congreso. La casa era de esquina i daba por su costado a la que hoi se llama calle de la Bandera.

(3) Testamento de don Francisco Bravo de Saravia, abierto a 28 de agosto de 1703, ante Jerónimo Apello i Novoa.

(4) Papeles de familia.

miento pleno de sus derechos; triunfo en verdad mui singular por tratarse de un indiano.

Desgraciadamente, no fué don Jerónimo sino su hijo don Francisco quien primero empezó a gozar de las rentas de aquellos mayorazgos.

Don Jerónimo Bravo de Saravia falleció en Santiago a 6 de enero de 1646, i fué sepultado como sus mayores en la iglesia de Santo Domingo.

Entre sus bienes raices, conservaba los siguientes que habian pertenecido a su madre: la viña de Santiago, a estramuros de la ciudad; la estancia de Huechun;lade la Ligua; i la de Illapel, que él mismo habia aumentado por compra hecha al capitan Gonzalo Martínez de Vergara (1).

Ademas de los indios de la encomienda de Apalta, Curimon i Llopeo, don Jerónimo era dueño a la fecha de su muerte de 78 esclavos, entre hombres, mujeres i niños.

De su matrimonio con la señora Ovalle habia tenido tres mujeres i tres hombres; pero de éstos solo vivia uno, llamado Francisco.

Las mujeres habian sido bautizadas con los nombres de María Josefa, Isabel e Ines.

Doña María Josefa contrajo matrimonio con el capitan Diego de Aguilar, i doña Isabel con el tesorero don Jerónimo Hurtado de Mendoza (2).

Doña Ines estaba destinada a la vida del claustro i

(1) Protocolo del escribano Diego Rutal, año de 1634, a fojas 64.

(2) Véanse el testamento de don Jerónimo Bravo de Saravia, otorgado a 20 de setiembre de 1644 ante el escribano Bocanegra, i abierto a 6 de «ñero de 1646 ante Pedro Veles; i el testamento de doña Agustina de Ovalle, otorgado a 16 de julio de 1657 ante el mismo Pedro Veles.

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