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rin que la aprehende me constituyo por su precario poseedor para se la dar cada i cuando me la pidiere. I, por todos los dias de mi vida i hasta que yo naturalmente muera, me ha de dar i contribuir el poseedor o sucesor del dicho mayorazgo seiscientos pesos de a ocho reales en cada un año, para mi; i con mi muerte natural ha de quedar el dicho mayorazgo i los poseedores i sucesores de él libres de esta pension i gravámen para siempre jamas. I el dicho don Juan Francisco de Larrain, que está presente, por sí, por sus hijos i descendientes i por todos los demas sucesores en el dicho vínculo i mayorazgo i llamados a él, aceptó esta escritura como en ella se contiene, i promete de la guardar i cumplir, i los otorgantes debajo de las condiciones suso insertas se obligaron de haber por firme esta escritura con todos sus bienes habidos i por haber, i dieron poder a las justicias de Su Majestad para que a ello les apremien como por sentencia definitiva pasada en autoridad de cosa juzgada, i así lo otorgaron i firmaron, a los cuales yo el escribano doi te que conozco en todo, sin nada de enmienda, a seis del mes de octubre de mil setecientos i treinta i seis años, siendo testigos.—Testigos, Nicolas Carrasco i Ventura Hernández, presentes.—Santiago de Larratn.Juan Francisco de Larrain.—Ante mí.—Bartolomé Mundaca, escribano público, de cabildo i real.

Número 2

INSTITUCION DEL MAYORAZGO LECAROS I OVALLE

En la ciudad de Santiago de Chile, en veintiseis dias del mes de setiembre de mil setecientos sesenta i ocho, ante mí el escribano i testigos, pareció el doctor don Sebastian Lecaros, presente, a quien doi fe que conozco, i dijo que, habiendo el doctor don José Lecaros i Ovalle, presbítero, su tio, hecho donacion pura, perfecta e irrevocable, que el derecho llama inter vivos, a don Pedro Lecaros i Berroeta, su primo, de su lejítima paterna i materna, con insinuacion que hizo para su otorgamiento ante el ilustrísimo señor doctor don Juan González de Melgarejo, del consejo de Su Majestad, dignísimo obispo de esta santa iglesia, por escritura otorgada ante mí dicho

escribano, su fecha veintiocho de abril del año pasado de mil setecientos cuarenta i ocho, de que doi fe, como de haberla aprobado, confirmado i ratificado, despues del fallecimiento de doña María de Ovalle, su madre, por otra escritura, que asimismo otorgó ante mí en veintiocho de enero de mil setecientos cincuenta i dos, para que de dichos bienes donados fundase un vínculo o mayorazgo a favor de los hijos i herederos del mismo don Pedro Lecaros i Berroeta, sus sobrinos, cuyas lejítimas se le asignaron a dicho don José de Lecaros i Ovalle en las tierras, edificado i plantado, de la estancia de Viluco, que se halla situada del otro lado del rio de Maipo, que poseyeron i fué del particular dominio de los padres de dicho doctor don José de Lecaros i Ovalle; pero, habiendo fallecido dicho don Pedro Lecaros i Berroeta debajo de un poder testamentario otorgado ante don Miguel Gómez de Silva, escribano público, en diez de julio de mil setecientos cincuenta i seis años, en el cual declara los hijos que tiene, llamándolos a la sucesion de sus bienes, sin haber impuesto el vínculo o mayorazgo que mandó fundar de sus lejítimas, paterna i materna, dicho doctor don José de Lecaros i Ovalle, se suscitó pleito, entre don Pedro José de Lecaros, hermano del otorgante, i los co-herederos de dicho don Pedro de Lecaros Berroeta, con motivo de una instruccion o minuta testamentaria que espresó dicho don Pedro José de Lecaros haberse hallado en los papeles de dicho don Pedro de Lecaros Berroeta, su padre, con fecha de diez de julio del año citado de mil setecientos cincuenta i seis, la que en contradictorio juicio se declaró por nula i de ningun valor ni efecto, por sentencia de vista i revista en esta real audiencia, mandándose en ella que el curador de dicho don Pedro José de Lecaros procediese a la formal imposicion del vínculo o mayorazgo que de sus lejítimas mandó fundar dicho don José de Lecaros i Ovalle, arreglándose en los llamamientos a los de España, que su tenor de dicha sentencia es el siguiente: En la causa que por parte de don Pedro José de Lecaros Egosque, uno de los hijos lejítimos de don Pedro Lecaros Berroeta, difunto, i de doña Micaela Lecaros, se sigue con los demas herederos de los susodichos, sobre la validación i subsistencia de la instruccion o minuta de fojas siete, en que el padre comun mejoró en el tercio de sus bienes para la fundacion de un mayorazgo al dicho don Pedro José, visto, etc.: fallamos que la sentencia de fojas ciento cincuenta i cuatro, dada i pronunciada por el presidente i oidores de esta real audiencia en seis de setiembre de setecientos sesenta i cuatro, por la cual se declaró que el dicho don Pedro José no probó su accion i demanda, como probarle convenia, i que la de los demas herederos habia probado sus escepciones i defensas, las que declararon por bien probadas, i en su consecuencia por de ningun valor ni efecto la mencionada instruccion o minuta de fojas siete, i no haber lugar a la mejora del tercio en que se habia de fundar dicho mayorazgo, como ni tampoco a la del quinto a favor de don Antonio de Lecaros, mandándose que el curador de dicho don Pedro José procediese a la formal imposicion del vínculo que dispuso el doctor don José de Lecaros, arreglándose en los llamamientos a los de España; de la cual sentencia fué suplicado por parte de dicho don Pedro José por su escrito de fojas ciento cincuenta i cinco; la debemos de confirmar i confirmamos segun i como en ella se contiene, i por esta nuestra sentencia, definitivamente juzgando, así lo pronunciamos, mandamos en grado de revista.—Juan Balmaceda.—José de Traslaviña.— Gregorio Blanco de Laisiquilla.Doctor don Juan Verdugo. Dieron i pronunciaron la sentencia de suso los señores presidente i oidores de esta real audiencia, que en ella firmaron sus nombres, en Santiago de Chile, en dos de junio de mil setecientos sesenta i seis años, i fueron testigos a su pronunciacion Nicolas de Guzman, portero de esta real audiencia i Francisco Borja de la Torre.—Ante mí, Juan Bautista de Borda, escribano de cámara. En dicho dia notifiqué la sentencia de suso a Diego Toribio de la Cueva, de que doi fe—Borda. En dicho dia notifiqué dicha sentencia a Antonio Henriquez, de que doi fé.—Borda. Concuerda con la orijinal en el rollo de sentencias de esta secretaría de cámara de mi cargo, a que me refiero; i para que conste, de pedimento de parte lejítima, doi el presente en esta ciudad de Santiago de Chile en primero de setiembre de mil setecientos sesenta i ocho años. —Juan Bautista de Borda, escribano de Su Majestad. I, usando de la facultad que en dicha sentencia se le confiere a este otorgante, como curador nombrado por los señores presidente i oidores de dicha real audiencia del espresado don Pedro José Lecaros, su hermano, otorga que funda e instituye el dicho vínculo o mayorazgo en la referida hacienda de Viluco, que se halla situada en el otro lado del rio de Maipo, en todas sus tierras, edificado i plantado, que poseyeron i fueron del particular dominio de los padres de dicho don José de Lecaros i O valle, i llama al goce de dicho mayorazgo este otorgante, en primer lugar, al dicho don Pedro José de Lecaros, su hermano, i por su fallecimiento a sus descendientes e hijos lejítimos o lejitimados por subsecuente matrimonio, prefiriendo el mayor al menor i el varon a la hembra i la línea del último poseedor a todas las demas líneas, sin que se pueda hacer tránsito de una línea a otra; i estinguida i acabada su descendencia, se llama el dicho doctor don Sebastian a si mismo al goce de dicho mayorazgo, como hijo lejítimo i necesario heredero de dicho don Pedro de Lecaros i Berroeta; i despues de su muerte llama a la posesion i goce de dicho mayorazgo a doña Maria Josefa de Lecaros, su lejítima hermana, mujer lejítima del jeneral don Juan Francisco de Larrain, i por su fallecimiento a sus descendientes, hijos lejítimos o lejitimados por subsecuente matrimonio, prefiriendo el mayor al menor i el varon a la hembra, i la línea del último poseedor a todas las demas líneas, sin que se pueda hacer tránsito de una línea a otra; i estinguida i finalizada su descendencia llama al goce de dicho mayorazgo a los hijos i descendientes de doña Maria Paula Mercedes de Lecaros, difunta, asimismo su hermana lejítima, mujer que fué de don Pedro Gregorio de Echeñique, del órden de Santiago, en la misma forma, órden i modo espresado; i estinguida su descendencia llama al goce de dicho mayorazgo a los hijos i descendientes de doña Manuela de Lecaros, su lejítima hermana, difunta, mujer que fué de don Martin de Martiarena, en la misma forma, órden i modo espresado de sucesion; i estinguidas i acabadas estas descendencias entraria al goce de dicho mayorazgo el pariente mas cercano por línea trasversal, observándose en la misma forma, órden i modo de sucesion espresada, debiendo la dicha hacienda de Viluco, sus tierras, edificado i plantado, ser perpetuamente vinculados i de mayorazgo indivisible; i el que segun los llamamientos espresadcs entrare al goce i posesion de dicho mayorazgo no ha de poder por ningun título, causa o razon, ni en el todo ni en parte, enajenarlo, empeñarlo ni hipotecarlo ni acensuarlo ni ponerle gravámen alguno, porque ha de pasar al que lo sucediere espedito i libre de toda pension, i las mejoras que en dicho mayorazgo se hicieren, ya sean útiles o necesarias, siempre han de ceder a favor de dicho mayorazgo, sin que el sucesor tenga obligacion de satisfacerlas. I si alguno de los sucesores en dicho mayorazgo cometiere delito de herejía o crimen de lesa majestad, o tratare de cometerle, por el mismo hecho ha de suceder en el dicho vínculo o mayorazgo el siguiente en grado, así en la posesion como en la propiedad i usufructo de él, porque el que lo gozare debe ser católico cristiano, obediente a la santa iglesia romana, i fieles i leales vasallos de Su Majestad, pues a los que no lo fueren de ninguna suerte los llama, ántes los ha por escluidos de la sucesion de dicho mayorazgo. I con estas condiciones queda instituido i fundado dicho vínculo i mayorazgo en la referida hacienda de Viluco, i desde luego para cuando el caso llegue transfiero la posesion de ella, segun los llamamientos, órden i modo con que va declarado, i en señal de posesion da por entregado este instrumento a cada uno en particular, para que segun el órden con que van llamados aprehendan la posesion cuando llegue el caso, judicial i estrajudicialmente, como mejor les pareciere, por sí, sus hijos i descendientes, en el lugar i grado que les corresponde; i este otorgante como curador del dicho don Pedro José, su hermano, i por sí, i la dicha doña Maria Josefa de Lecaros, por lo que a su particular toca i por sus hijos i descendientes, aceptaron esta escritura, i prometen de la guardar i cumplir, i que la guardaban i cumplian sus hijos i descendientes, sin ir ni venir en manera alguna contra el órden de la presente fundacion e institucion de dicho mayorazgo. I a la firmeza de todo, segun sus respectivas representaciones, se obligaron de haber por firme esta escritura, con sus bienes habidos i por haber, con poderio i sumision en forma a las justicias i jueces de Su Majestad que de las causas de cada uno, conforme a derecho, puedan i deban conocer, sobre que renunciaron todas las leyes, fueros i derechos de su favor, i especialmente el dicho doctor don Sebastian el capítulo Suar. Depoenis, o Duardus De solutionibus con la jeneral que lo prohibe. Habiendo parecido, por lo que hace a la dicha doña María Josefa de Lecaros, para la aceptacion de este instrumento la correspondiente vénia i licencia que le dió i concedió el dicho jeneral don Juan Francisco de Larrain, su lejítimo marido, en mi presencia, i la de los testigos, de que doi fe; i así lo otorgaron i firmaron, siendo presentes por testigos Francisco Borja de la Torre, Juan de Dios de la Cueva i Pedro José Carrion.—Sebastian Lecaros.—Maria Josefa Lecaros.Juan Francisco de Larrain.—Ante mí, Santiago de Santibdñez, escribano publico i de provincia.

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