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tas pueden ocurrir al estado. Remedie Vuestra Excelencia, restituyendo, esta grande urjencia.

«Entre tanto, Soberano Señor, arréglense las amas; establézcase la sala de parturientes, para la que cedió el ilustrísimo obispo una de las de la Olleria, que da frente a la Cañada; provéase de ro. pas a estos desvalidos; haya una inspección constante i diaria sobre ellos; i será consolada la por. ción mas abandonada, mientras su sabiduría supre. ma realiza el establecimiento mas humano, como espera.

«Bartolomé Coronilla).

Siempre anhelante de que se socorriese la miseria humana sin pérdida de tiempo, don Manuel de Salas acojió favorablemente la indicación del médioo de ciudad en el informe que voi a insertar:

«La representación del piadoso i benemérito profesor don Bartolomé Coronilla es una de aquellas sinceras producciones de un corazón sensible i penetrado de compasión hacia la porción mas desvalida i miserable de la humanidad. Ésta se halla bajo la protección de una junta, que hasta el día no ha podido practicar, en toda la estensión que es posible i necesaria, las medidas que requiere un establecimiento formal, donde se asegure la crianza fisica i moral de los desgraciados espósitos; pero incesantemente trabaja en poner espeditos los fondos para erijirlo, al mismo tiempo que la casa de parturientes, que evite las desgracias de los inocentes párvulos i cubra el oprobio de las madres sin detrimento del fruto de su debilidad.

«Mientras tanto, la junta ha ocurrido del modo posible a estos objetos, que, para su mejora, solo aguardaban el arreglo de las rentas que han de costear sus gastos. La comisión está persuadida de que ha llegado el tiempo, i de que el señor Coro. nilla es el instrumento destinado para acelerar la ejecución i contribuir al cumplimiento de los deseos de la junta, si ésta se aprovecha de su celo, i el soberano congreso, después de darle gracias, le confirma en su laudable resolución, recomendándole a los encargados de tan importante empresa con todo el interés que merece, previniéndoles que den cuenta, i anticipando la espedición de este negocio, cuya preferencia está indicada en su naturaleza misma, la mas sencilla i urjente.

«La comisión protesta su respeto al soberano congreso.

«Comisión de beneficencia, 30 de octubre de 1823.

«Manuel de Salas).

su

Creyóse entonces que Salas i Coronilla habían procedido de acuerdo para acelerar la realización de una obra que la penuria del erario hacía mar. char con lentitud.

¡La confabulación de la beneficencia! Es verosímil.

El grande edil de Santiago tomó parte en otros asuntos de interés público, pero de menor cuantía.

Por ejemplo, en la sesión de 10 de octubre, se trató de la formación de una tarifa de abastos.

Don Manuel de Salas, como miembro de la coo misión de policía, redactó un informe en el cual sostenía que en esta materia debía dejarse que la libertad i la concurrencia fijasen el precio de las especies vendidas.

En la de 21 de noviembre, informó sobre la utilidad o mas bien necesidad de que se construyese una plaza de abastos.

Don Manuel de Salas opinó en uno de sus informes que podia concederse al protomédico facultad para dispensar la edad i acortar el tiempo de estudio en ciertos casos especiales a los alumnos de medicina.

Hé aquí el informe a que aludo:

«Determinar períodos al aprendizaje de las artes i oficios, solo se ha hecho para empeñar a los maestros en la enseñanza, i para que éstos se compensen del trabajo i costos de educar a sus discípulos; i sin embargo, se consideran estas demoras como estorbos a la aplicación i al talento, así como los gremios i otras ritualidades a que están ligados los ejercicios de los trabajos fabriles; i sin aquellos motivos, se ciñe a tiempos fijos e iguales a los sujetos de diferentes habilidades i de diversísimos injenios en el estudio de las ciencias, con lo que ellos se desalientan i los demás carecen de sus servicios.

«Por eso, parece conforme a la sana razón que, así como el inepto es retenido en su aula o despedido, aunque haya cumplido el tiempo señalado, por la misma regla, el que llegue antes al término que se propuso al empezar sus cursos, sea declarado apto en el riguroso examen que debe calificarle.

«Es verdad que la dilatada concurrencia a las escuelas i antigüedad en una profesión, son unas presunciones favorables a la opinión; pero no pasan de esta clase i solo denotan, en rigor, constancia i jarga vida, por lo que deben ceder a la realidad i a la idoneidad, tanto en la medicina, como en cuantos destinos hai en la sociedad.

«Así, es de dictamen la comisión que se conceda al protomédico abreviar el tiempo de la edad i práctica, precediendo exámenes de suficiencia i costumbres con la estrictez i publicidad que destierren todo recelo de predilección o favor, i que se estienda la indagación sobre todas las nociones que de. ben preceder o acompañar a la facultad.

«Esto, ya se ve, solo debe hacerse en el estraordinario caso de que una sobresaliente aplicación, una habilidad rara i una conducta irreprensible constituyan a un sujeto digno de una escepción que contradice la lei, que puede franquear la entra. da a los abusos mas atroces, que debe tener a la vista la comisión encargada de la educación e instrucción pública, al formar el reglamento que ha de rejir este interesantísimo objeto, i que, mientras lo publica, deberá prescribir la forma con que por lo pronto han de hacerse los exámenes i las materias sobre que han de recaer, sirviéndose de los avisos que presta el fiscal del protomedicato en el informe que la comisión creyó necesario pedirle para proceder con los conocimientos que le faltan.

«Protesta con esta ocasión su profundo respeto al soberano congreso. «8 de noviembre de 1823.

«Manuel de Salas.Bernardino Bilbao). Don Manuel Julián Grajales, fiscal del protomedicato, se opuso a la concesión indicada, i don Juan Egaña, a nombre de la comisión de instrucción pública opinó que, por ahora i momentáneamente, podía dispensarse alguna vez la edad; pero nunca el tiempo de los cursos ni los exámenes.

Mientras tanto, los años ya numerosos i los trabajos intelectuales habían minado la salud de don Manuel de Salas.

Se vio forzado a solicitar permiso para curarse. Su petición al congreso merece conocerse: «Mi notoria i tenaz dedicación a cuanto es servi

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