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bre varios proyectos que se habian presentado para "contener i reducir a la debida obediencia lo& indios del reino de Chile"; debiendo advertirse que Villarreal se apoyaba en numerosos i abultados espedientes de las autoridades civiles i eclesiásticas de este país, que habia examinado con prolijidad.

"De aquí nace (de los motivos que acabo de enumerar), decia, el horror que los araucanos tienen a la sujecion i reduccion a pueblos. Miran con espanto la desolacion de los pueblos de la Mocha, Talcamávida, Santa Juana, Santa Fe i San Cristóbal, que se componian de indios amigos siempre fieles a los españoles. No ignoran el estado deplorable de los indios encomendados, i de los otros que vivian en nuestras tierras; (al presente es mui rara o ninguna la encomienda que llegue a tener la cuarta parte de indios que tenia ahora cien años); i por eso repugnan todos la sujecion i reduccion a pueblos. I viviendo ellos tan dispersos, uno en una quebrada, otro en un cerro, a dos o tres leguas de distancia, no es posible que los misioneros les den el cultivo espiritual con la frecuencia que se requiere, siendo los distritos de las misiones tan dilatados, que corren mas de cincuenta i sesenta leguas, como dice el obispo de la Concepcion" (1).

Indudablemente las rapiñas ejecutadas en los bienes i las crueldades perpetradas en las personas de los indios eran obstáculos mui serios para llegar a amansarlos i reducirlos, aunque fuera a medias.

Pero obviados esos inconvenientes, todavía las misiones no habrian prosperado.

(1) Villarreal, Informe a Fernando VI, números 228 i 229.

Antes de lograrlo, habia que demostrar a los indios que no eran temibles, habia que imponerles por la fuerza para persuadirlos de que a ellos tampoco les era lícito entregarse al pillaje i al asesinato, al salteo de los individuos i al saqueo de las ciudades.

I en seguida, habia que crear centros de poblacion para que fuesen agrupándose en torno de ellos, i estuviesen de este modo preparados para recibir los beneficios del cristianismo i de la civilizacion.

Los fuertes i las guarniciones militares eran indispensables para que la relijion, la industria i el comercio ejerciesen sus saludables influencias.

Solo a la sombra del recinto fortificado i artillado, podian levantarse la iglesia, la escuela, el granero, el molino, el taller.

La poblacion indíjena no podia ser dominada pacíficamente, sino por una numerosa poblacion cristiana, capaz de defenderse por sí misma.

Unos cuántos misioneros no eran suficientes por sí solos para trasformar a Arauco.

El plan de Luis de Valdivia habia sido una quimera.

Los mismos jesuitas, aleccionados por la esperiencia, habian tenido que reconocerlo.

CAPITULO V.

LA OCUPACION DE VALDIVIA POR LOS HOLANDESES.

Ordenanza de Felipe IV para abolir en Chile el servicio personal.—Malos tratamientos aplicados a los araucanos.—Restablecimiento legal de la esclavitud impuesta a los araucanos.—Temor de un alzamiento de los indios pacíficos de Santiago i comarcas inmediatas.—Exijencias del presidente Lazo de la Vega para que los vecinos de la ciudad mencionada fuesen con sus armas i caballos a la guerra de Arauco.—Desavenencias que por este motivo tuvo con la audiencia.—Eeales cédulas relativas a este asunto.—Nuevas e infructuosas tentativas para mejorar la condicion de los indios pacíficos.—El marques de Báides hace la paz con los araucanos.—Primeras espediciones de los holandeses al mar Pacífico. —Temor de que pensasen en ocupar a Valdivia, i órden del monarca para que se fortificara este punto de Chile.—Dudas que se suscitaron sobre la posibilidad del proyecto atribuido a los holandases, e inconvenientes que se pusieron para la fortificacion de Valdivia.—Publicaciones hechas en Holanda para estimular a los holandeses a la conquista de Valdivia.—El monarca español suspende la órden de repoblar i fortificar a Valdivia.—Espedicion de Brouwer. —Medidas tomadas por el virrei del Perú i el presidente de Chile para espulsar a los holandeses.—Eepoblacion i fortificacion de Valdivia por los españoles.—Halagüeñas esperanzas que hizo concebir la realizacion de aquella obra.—Verdaderos resultados que produjo.

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Hemos visto que al ausentarse de Chile el padre Luis de Valdivia en 1621, dejaba el problema de la guerra de Arauco poco mas o ménos en el misino estado que lo habia encontrado a su llegada al país en 1612.

El resultado de todos sus trabajos se habia reducido a la fundacion de unas cuántas misiones, cuyos escasos i estériles frutos acabamos de conocer por documentos oficiales de distintos oríjenes.

Parece ahora oportuno examinar lo que el padre Valdivia i sus amigos obtuvieron por lo que respecta a la abolicion del servicio personal, i al mejor tratamiento de los indios sometidos que habia, tanto al norte del Biobio, o sea al norte de la frontera o raya divisoria, como en la provincia de Chiloé.

La continuada reclamacion contra tantos e irritantes abusos, i el escándalo de la desobediencia a las numerosas reales cédulas relativas a la materia, obligaron a Felipe IV a dictar en 17 de julio de 1622 una disposicion especial para Chile, prohibiendo el servicio personal, i reglamentando las relaciones entre los encomenderos i los indios.

Era aquella una larga i minuciosa ordenanza que primitivamente habia sido redactada por el virrei del Perú, príncipe de Esquilache, i que habia sido correjida por el monarca.

Voi a dar una idea de los principales preceptos que contenia.

Felipe IV reemplazaba el servicio personal por un tributo de ocho pesos i medio que debian pagar los indíjenas de Coquimbo, Santiago, Chillan i Concepcion desde la edad de diez i ocho hasta la de cincuenta años, en esta forma: seis pesos al encomendero, doce reales al eclesiástico doctrinero, cuatro reales al correjidor, e igual suma al protector; i por un tributo de siete pesos dos reales que debian erogar los de Chiloé, siendo cinco pesos i

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