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se lo impidieren, i que ademas de ello dará cuenta a Su Majestad. I los dichos señores, unánimes i conformes, dijeron i fueron de parecer que el señor presidente, como tal, es cabeza, i mirará por su autoridad de ella, i como gobernador de las cosas de la paz i de la corporacion, i como capitan jeneral es cabeza de la guerra, i que como quien todo preside en lo referido ordene i disponga Su Señoría con su gran prudencia i gobierno lo que mas conviniere al servicio de Su Majestad i bien de este reino, a que Sus Mercedes en particular i en jeneral acudirán con todo cuidado a servir i a ayudar a Su Señoría en cuanto se ofreciere" (1).

Conforme al precedente acuerdo, dos miembros del cabildo secular nombraron los cincuenta vecinos que con ménos incomodidad podian seguir aquel verano la guerra.

Esta designacion causó en Santiago el mayor alboroto.

Para aplacar los ánimos, hubo que reducir el número de los cincuenta vecinos elejidos a solo treinta (2).

A pesar de una concesion de tanta importancia,, el descontento continuó.

VI.

No fué esto lo peor.

La audiencia que, como acaba de verse, habia juzgado el 7 de agosto mui justo que el presidente requiriese a los encomenderos para que le acompañasen a la frontera con sus armas i caballos, el 20

(1) Libro de votos de la Audiencia de Santiago de Chile, acuerdo de V de agosto de 1630.

(2) Tesillo, Querrá de Chile; causas de su duracion; advertencias para sujin, año de 1630.

de noviembre inmediato ya habia mudado de parecer.

Hacia ese tiempo, Lazo de la Vega, próximo a volver a partir para el sur, declaró que tenia el propósito de entrar a la tierra de Arauco "yendo hasta la Imperial, que era el riñon de la guerra"; i en consecuencia requirió al cabildo para que le proporcionase jente; i como éste le respondiera que no la tenia, el presidente lo hizo responsable de los resultados.

Se concibe cuánto aumentaria todo esto la inquietud del vecindario.

La audiencia, separándose de Lazo de la Vega, se puso de parte de los vecinos.

Es notable el juicio que sobre la situacion dejó estampado en el acuerdo de 20 de noviembre de 1630.

"Esta audiencia ha advertido al señor presidente muchas veces que no tenia jente que darle, ni la tenia esta ciudad para su defensa de sus muchos enemigos domésticos, indios i negros, de cuyos malos intentos se podia recelar algun alzamiento, si se sacaba alguna jente de la ciudad, co'mo la esperiencia lo habia enseñado, como consta de los autos hechos por el señor oidor don Rodrigo de Carvajal i Mendoza i por la justicia ordinaria; i que en esta consideracion, para la defensa de esta ciudad, ántes se debia traer jente de fuera para defenderla de dichos indios i negros, i de los enemigos de Europa que se esperan conforme a los avisos de Su Majestad; i esta real audiencia, i los señores presidente i oidores de ella, así en particular, como en jeneral, han ofrecido acudir al servicio de Su Majestad con sus personas i haciendas, i en esta conformidad han hecho las dilijencias que han podido, así por escrito, como de palabra, con el cabildo, justicia i correjimiento de la ciudad, como con otras particulares personas, para que en caso que hubiese jente para la defensa de la ciudad, i lo que pide el señor presidente en su requirimiento se hiciese, ofrecia esta audiencia agradecimiento, i escribir al señor virrei i a Su Majestad que a los que acudiesen a hacer este servicio de su voluntad les hiciese merced; i porque la falta de jente que hai es tan grande, como es público i notorio, i que dando a entender el señor presidente no tiene jente, i que no teniéndola, hará entrada a tierras del enemigo, sería continj ente por falta dejente i de otras causas hubiese algun mal suceso, i que dando lado al enemigo viniese a lo de paz i lo destruyese por no hallar quien se lo defendiese, i que para defender nuestras tierras hai bastante jente, i que la esperiencia ha enseñado que habiendo cuidado i órden, con mucha menos jente de la que al presente hai, estando el señor presidente en la frontera, no solo ha defendido lo de paz, sino que ha sido el enemigo quien ha sido castigado, teniendo el señor presidente dichosísimas victorias, resolvió hacérselo presente".

En efecto, el tribunal se dirijió en cuerpo a despedirse de Lazo de la Vega, que estaba de viaje para Concepcion.

Mui ilustre señor presidente, le dijo el oidor Carvajal, traigo encargo de los oidores de esta audiencia, aquí presentes, para manifestar a Vuestra Señoría que creemos perjudicial la espedicion que Vuestra Señoría proyecta al interior de Arauco.

Don Rodrigo de Carvajal i Mendoza espuse en seguida las razones que ya se conocen, i ademas "que el enemigo no tenia cuerpo en que le hiciesen daño, ni lugar donde le hallasen junto, si él se queria dividir, i que de seguro se dividiria, una vez que reconociera ventaja en los españoles.

—Tengo determinado hacer una correría hasta la Imperial, respondió Lazo de la Vega.

—Vuestra Señoría debe mirar lo que hace, replicó el oidor. La audiencia ha cumplido con las reales cédulas advirtiéndole lo que ella considera mejor para el servicio de Su Majestad. Todo lo que suceda será de cuenta de Vuestra Señoría.

Los oidores se volvieron a su sala de acuerdo, desde donde, para que quedase constancia, repitieron por escrito al presidente lo que ya le habian espuesto de viva voz (1).

Esta mala intelijencia, como suele suceder en casos análogos, fué agriándose de dia en dia.

La audiencia prestó proteccion a los vecinos que por diversos pretestos se negaban a servir en la milicia.

Pero el inflexible Lazo de la Vega, que no era hombre para dejarse atropellar, vino a Santiago exprofeso para castigar a los desobedientes, a algunos de los cuales puso en prision.

Los vecinos invocaban en su apoyo la real cédula de 15 de octubre de 1597, segun la cual no podian ser compelidos a salir a la guerra de Arauco "si no en casos forzosos, i que no se pudiesen escusar".

La audiencia pretendia que a ella le correspondia la calificacion de esta necesidad; i Lazo de la Vega, que solo al presidente.

El conde de Chinchon, virrei del Perú, dió la razon al segundo por provision de 8 de marzo de 1632.

(1) Libro de votos de la audiencia de Santiago de Chile, acuerdo de 20 de noviembre de 1630.

El rei comfirmó esta declaracion por real cédula de 30 de marzo de 1635.

VII.

Santiago de Tesillo, el maestre de campo i cronista de don Francisco Lazo de la Vega, asienta en su obra en el estilo culto con que se espresaba que: "predominan siempre las armas de Filipo, aun en los climas mas remotos; que son formidables, i siguen causas justas; i que pelean por la fe i por la relijion profanada de la perfidia, i mira Dios por ellas como por su causa" (1).

Todo aquello podia ser mui cierto; pero el hecho era que el bravo i esperto caudillo Lazo de la' Vega no lograba, a pesar de sus repetidas victorias, poner término a la guerra de Arauco.

En 1636, despues de siete años de continnas batallas, vino a Santiago a recomendar a la audiencia que destinase al ejército de la frontera al gran número de mozos vagabundos que habia en la ciudad i sus contornos; i a manifestar a los individuos de la nobleza por conducto del cabildo secular la esperanza que abrigaba de que espontáneamente habian de acompañarle, "movidos, decia, de su mismo valor i obligaciones, i de conseguir lo que se merece por conquistadores i pobladores, que es el blason que hoi refieren de sus mayores, i por hallar entrada en la grandeza de nuestro rei, pues no hai méritos, aunque estén léjos, que no les alcance lo liberal de sus mercedes".

A pesar de todo esto, "juntáronse solo, refiere

(1) TeBillo, Querrá de Chile; causas de su duracion; advertencias para su fin, año de 1634.

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