Imágenes de páginas
PDF
EPUB

Tesillo, cincuenta soldados de paga i algunos montados i ofrecidos".

—La buena voluntad sobra, contestó el cabildo al presidente; pero los recursos son mui escasos, i las obligaciones a que debe atenderse en la ciudad son muchas; i los vecinos tan poco numerosos, que no pasan de cuatrocientos.

Esta carga del servicio militar era tan pesada, que el cabildo de Santiago repitió al monarca sus súplicas para que tuviese a bien minorarla.

A consecuencia de esta representacion, Felipe IV, en 2 de noviembre de 1638, volvió a trascribir al márques de Báides, sucesor de Lazo de la Vega en el gobierno de Chile, la real cédula de 15 de octubre de 1597, que ya he insertado en otro lugar; i agregó ademas lo que sigue:

"Por parte de la ciudad de Santiago de esas provincias, me ha sido hecha relacion que sin embargo de la dicha cédula, i en su contravencion, los dichos vecinos son de ordinario molestados para ir a la guerra, sacándolos de sus casas con mediana ocasion. Haciendo mui gran falta al gobierno i conservacion de sus haciendas, súplicome, atento a ello, mandase no se obligase a los dichos vecinos a ir a la guerra, si no fuese precediendo las causas contenidas en la dicha cédula; i que respecto de la disminucion a que la dicha ciudad va cada dia por ser tan corto el número de sus vecinos, i los muchos que entran en relijion, i haber mas de cuatro mil esclavos, que cultivan la tierra por la falta que hai de indios de servicio, con que está espuesta a un alzamiento, convenia no se hiciese leva en la dicha ciudad, ni su territorio, si no fuese de diez a diez años; i que si algun vecino asentare plaza de soldado de su voluntad, no se le pueda obligar a asistir en la guerra mas de cuatro años; i a los que fuesen condenados por la justicia al servicio de ella por algun tiempo, en cumpliéndole, les dejen volver libremente a la dicha ciudad. I visto por los de mi junta de guerra de Indias, porque mi voluntad es que lo contenido en la dicha cédula se ejecute, os mando la veais, guardeis i cumplais segun i como en ella se contiene i declara, sin ir ni venir contra su tenor i forma, que yo lo tengo así por bien".

Por nueva súplica de los vecinos de Santiago, a quienes, por llevarlos a la perdurable guerra de Arauco, no se les dejaba, ni permanecer en sus casas con sus familias, ni atender a sus negocios, el soberano tuvo que renovar, en 10 de diciembre de 1642, la órden de que no se les molestase, salvo en caso mui urjente e indispensable.

La reiteracion del mismo mandato demuestra que una necesidad imperiosa forzaba a los gobernantes de Chile a no respetar la tranquilidad de la primera poblacion del país.

VIII.

Por no interrumpir la cuestion de las levas i recursos para la guerra de Arauco, que se suscitó entre el presidente don Francisco Lazo de la Vega i los vecinos de Santiago, he diferido para este lugar, aunque sucedió en 1634, un incidente relativo a la condicion social de los indíjenas, que no puedo pasar en silencio.

Por real cédula fecha en Madrid a 14 de abril de 1633, mandó el rei "que se quitase el servicio personal de los indios de Chile, i que se tasasen sus tributos en dinero, especies i frutos de la tierra; i que se diese a entender a los encomenderos que solo habian de poder exijir de los indios el tributo en la forma mencionada" (1).

Sin trabajo se notará la diferencia que habia entre la disposicion de 17 de julio de 1622 i la de 14 de abril de 1633.

La primera imponia a una cierta parte de los indios la obligacion de servir personalmente para pagar con el jornal que se fijaba el tributo de ellos mismos i de los que eran esceptuados de fes tareas.

La segunda tasaba el tributo que debian satisfacer los indíjenas, no en servicio personal, sino en dinero, especies i frutos de la tierra.

Como se ve, la diferencia era sustancial; pero segun lo advertia perfectamente don Santiago de Tesillo, cronista i maestre de campo de Lazo de la Vega, era mui difícil conciliar la órden real i "la conveniencia pública" (o mejor dicho, el interes de los encomenderos), "dos cosas que convenian mal entre sí" (2).

En efecto, el presidente, convencido de que el asunto era "de la mayor importancia que se pudiese ofrecer en este reino", dice el libro de votos de la audiencia, despues de haber oído los pareceres de muchas personas, consultó a los oidores sobre sí daria o nó cumplimiento a la real cédula de 14 de abril de 1633.

Paso a consignar los dictámenes de los tres señores que entónces componian el tribunal superior, don Pedro Machado de Cháves, don Jacobo de Adaro i don Cristóbal de la Cerda, porque contienen revelaciones importantes acerca de la con

(1) Libro de votos de la Audiencia de Santiago de Ghüe, acuerdo de 7 de marzo de 1634.

(2) Tesillo, Guerra de Chile; causas de su duracion: advertencias para su fin, año de 1634.

dicion social de los indíjenas, i acerca de las opiniones que habia sobre la materia.

Don Pedro Machado de Cháves fué de parecer "que atento a los grandes agravios que reciben los indios, i que la real tasa de 1622 no se observa, si no es en las cosas perjudiciales a los indios, i ella tiene tantas contrariedades, que ha sido imposible su ejecucion, porque los indios son mas molestados que ántes que se quitase el servicio personal, que se cumpla i ejecute la real cédula de 14 de abril de 1633, i paguen los indios el tributo en jéneros de la tierra, como Su Majestad manda; i que para que los tercios salgan a hacer sus mitas con mas comodidad, la mitad de los indios de los pueblos se reduzcan a ellos, i la otra mitad queden rejimentados en las estancias de sus encomenderos; i que de los indios que así se reduzcan a los pueblos, se hagan tres tercios, i cada uno sirva cuatro meses solo para las facciones públicas, i si sobraren algunos indios, los reparta el gobernador a personas pobres, como no salgan diez leguas al rededor del pueblo, i que los otros dos tercios se ocupen en hacer sus sementeras; i ni esta real audiencia ni el gobernador puedan dar decretos para sacar ningun indio de dichos tercios, aunque se alegue causa lejítima; i que de los indios que quedan en las estancias, se hagan otros tres tercios, i cada uno sirva a su encomendero cuatro meses i descanse ocho; i los otros dos tercios remuden al otro; i de los indios cojidos en la guerra, que llaman yanaconas, se hagan tres tercios, i quedándose en las estancias de sus encomenderos, sirvan por tercios cada uno cuatro meses, i se muden los otros, descansando ocho; que a los indios se les dé de jornal dos reales el verano cada dia, i uno i medio el invierno; i a los maestros de oficio, seis el verano, i cuatro el invierno; i a los oficiales, tres i dos; que los indios reservados, aunque hayan estado rejimentados mas de veinte años, sirvan i estén donde quisieren; que los indios sirvan a quien quisieren, i ningun encomendero pueda tomar en su casa mas que tres indios con su voluntad; que quien azotase indio o india, o le quitare el cabello, aunque sea por mui justa causa, sea condenado en quinientos pesos; que los correjidores no traten ni contraten, ni tengan viñas ni estancias ni grandes casas en sus correjimientos, pena de privacion de oficio, i de quinientos pesos, i perdimiento de lo que así tratasen, i de las haciendas que tuviesen; que los administradores no los nombre el gobernador, sino los mismos encomenderos a su riesgo, i dén fianzas; que no se saque oro con indios, ni se labren minas de cobre, ni se beneficien con ellos, ni se naveguen barcos en Coquimbo con ellos; que atento a que se les quitan a los habitadores de este reino tantas comodidades para vivir, se manden ejecutar las ordenanzas que el cabildo de esta ciudad hizo el año de 1630 sobre la reformacion de los tales por ser conforme a cédulas i leyes reales; que los indios paguen mas tributo a sus encomenderos, conviene a saber: once patacones, los veinte reales para el cura, un patacon para el correjidor i Í>rotector, i los siete i medio para el encomendero; os oficiales tributen los veinte reales para el cura i el uno para el correjidor i protector; los maestres, quince patacones en la misma forma de todos los cuales; i de los demas advertimientos que convienen al bien de este reino, i conservacion i buen tratamiento de los naturales de él, dará a Su Señoría un discurso con su voto consultivo en rejistro en que da las razones i fundamentos de su voto". Don Jacobo de Adaro fué de parecer que se ob

« AnteriorContinuar »