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que necesito de ellos para acudir a tantas i tan urjentes ocasiones como hoi hai en estos reinos. De Zaragoza a 12 de mayo de 1645.—Yo el Rei.— Por mandado del Rei Nuestro Señor, Don Gabriel de Ocaña i Alar con."

Cuando el marques de Maneera recibió la real cédula que precede, ya habia repoblado a Valdivia i comenzado a fortificarla.

El 31 de diciembre de 1644 habia salido del Callao, i el 6 de febrero de 1645 habia llegado a Valdivia una armada de doce galeones con mil ochocientos hombres'de mar i tierra i ciento ochenta i ocho piezas de artillería, al mando del jeneral don Antonio Sebastian de Toledo, hijo del virrei.

En cincuenta i tres dias, hizo éste las obras mas urjentes, i dejó principiadas otras, para lo cual habia traído todos los obreros i materiales precisos; i en los primeros dias de abril, regresó al Perú, dejando en Valdivia una guarnicion de novecientos soldados escojidos, bien armados i abastecidos para dos años.

"Quedó todo a cargo del maese de campo Alonso de Villanueva Soberal, a quien el virrei por ser soldado veterano i pláctico de Chile, recomendado i acreditado por el gobernador marques de Báides, habia nombrado por gobernador de aquel ejército, dice frai Miguel de Aguirre, con órdenes e instrucciones para continuar las fortificaciones comenzadas, con que pudiese aguardar i resistir a la armada del holandes, que, conforme a lo que tenia pactado con los indios, i discurrido por los políticos, se esperaba para la primavera del año de 1646; i a no haber sucedido la espugnacion de los holandeses del Brasil, hubiera venido, porque hai aquí cartas de personas de allá que en la presa de naos holandesas que hizo en Pernambuco el portugues, se hallaron, entre otros, diez i seis navios que estaban dispuestos para pasar a este mar del Sur" (1).

Don Martin de Mujica, a ejemplo de su antecesor el marques de Báides, renovó las paces con los araucanos en un segundo parlamento, cuyo teatro fué Quillin, como el del primero, i cuya fecha fué el 24 de febrero de 1647.

Entre las estipulaciones que entonces se ajustaron, hai dos relativas a la defensa de Valdivia i a la resistencia a los estranjeros.

Hélas aquí:

"Los indíjenas han de ser obligados a abrir paso capaz de marchar con el ejército para llegar a Tolten por el bosque, talando la parte que fuere menester para hacer camino, o allanando pasos si se puede ir por otra parte, aunque sea con algun rodeo".

"Han de ser amigos de buen corazon de todos los que fueren nuestros amigos, i enemigos de los que fueren nuestros enemigos, moloqueándolos i haciéndoles la guerra con los mayores daños que les fuere posible" (2).

XVIII.

El gobierno de la metrópoli quedó mui satisfecho de los resultados obtenidos, segun aparece del siguiente documento:

"El Rei. Conde de Salvatierra, pariente, mi virrei, gobernador i capitan jeneral de las provincias del Perú. El marques de Mancera, vuestro antecesor en esos cargos, en cartas de 8 de julio i 6

(1) Aguirre, Poblacion de Valdivia, párrafo 10, número 141.

(2) Aguirre, Poblacion de Valdivia, párrafo 13, número 197.

de noviembre del año pasado de 1647, da cuenta de haberse acabado en toda perfeccion los fuertes i defensas del puerto de Valdivia, i poblado la ciudad, i de los buenos efectos que de ello habian resultado i van resultando por haberse allanado el paso de Chile a Valdivia, comunicándose frecuentemente la jente de guerra de la una parte con los de la otra, i sujetándose por este medio los indios de guerra a la paz, admitiendo los capítulos que les propusieron, así en órden a la propagacion i reduccion a la fe, como para la perseverancia en la amistad i confederacion que han de tener; i que se habia ido estableciendo i continuando la comunicacion de las armas de Valdivia con el ejército de Chile; i que el gobernador de aquellas provincias le habia escrito el feliz estado en que estaba la reduccion de los indios de guerra, i que iba a penetrar con su jente desde Chile a Valdivia, i a reconocer desde Chile a Valdivia las tierras, i a acabar de asegurar los pasos por donde habia de comunicarse con la jente de aquella plaza; i pondera los buenos efectos i conveniencias que iban resultando de la poblacion de aquella ciudad i fortificacion de su puerto. I habiéndose visto en mi junta de guerra de Indias, i dádoseme cuenta de ello, ha parecido que supuesto que todos convienen en que es mui importante conservar la plaza de Valdivia, su comunicacion i las fortificaciones que están ya hechas, i que no se necesita de mas fortificaciones ni de nuevos gastos, os encargo cuideis mucho de ello por lo que importa a la seguridad de esas provincias i las de Chile, manteniéndole en la paz i quietud en que vuestro antecesor dice quedaba, estando con particular cuidado para evitar cualquier alzamiento o rebelion que los indios quieran intentar por el recelo con que se debe estar de su mal natural i poca firmeza en lo que ofrecen, dándoos la mano para esto con el gobernador de Chile, i procurando en todo la mayor seguridad que fuere posible; que al dicho gobernador le ordeno que por su parte os asista en lo que le comunicáredes, estando con las mismas advertencias. I porque quiero saber qué j énero de fortificaciones se han puesto en el dicho puerto de Valdivia, de qué calidad i capacidad, con qué guarnicion i artillería, i qué costo tendrá cada año el mantenerlo, os mando que en la primera ocasion me envieis una relacion de todo con la mayor particularidad, claridad i distincion que fuese posible para que en la dicha mi junta de guerra haya la noticia que conviene. De Madrid a 2 de diciembre de 1648 años.—Yo el Rei.—Por mandado del Rei Nuestro Señor, Don Gabriel de Ocaña i Ahrcon".

XIX.

Desmintiendo tan lisonjeras esperanzas, la esperiencia trajo grandes desengaños.

Entre otros motivos, la desmoralizacion administrativa que viciaba en la sustancia el sistema colonial impidió que la repoblacion i fortificacion de Valdivia produjese todos los buenos resultados que se habian aguardado.

Por carta de 28 de febrero de 1733, el presidente don José de Manso representaba al soberano los inconvenientes de que aquella plaza estuviera sujeta en lo militar al gobierno del Perú, i no al de Chile.

El primero que mencionaba era el de no poder disponer de su guarnicion para atacar a los araucanos cuando éstos se encaminaban a asaltar las fronteras de la provincia de Concepcion.

"El segundo, i de mas importancia, agregaba, se termina a la conservacion de aquella plaza como antemural de estos dominios, cuya pérdida ocasionaria los mas irreparables daños i la total ruina del Perú, para lo que fué fundada, i para lo que en el estado presente poco sirve, por desprevenida, a causa de que los gobernadores de ella no la tienen en defensa por no atender a esto, i poner toda su aplicacion a sus particulares intereses, i que por el modo con que éstos se adquieren, no se aumentará jamas aquella poblacion. El medio mas comun de que crezcan las ciudades i los reinos es el comercio, i éste ningun particular lo puede hacer allí por ser peculiar del gobernador todo el de maderas i tablas en que abunda, i de que carga el gobernador los navíos que arriban con el situado, i en que ningun vecino puede entender por estar prohibidos jeneralmente hasta del embarque de una caja. Los mantenimientos, vino, aguardiente i pesca, ninguno puede vender, ni hacer sin su condescendencia, la que solo se estiende a señalados. Los soldados que regularmente sirven en aquel presidio son los que por delitos se remiten a él, que sirven mas al gobernador, que a Vuestra Majestad, de cuya cuenta es la paga con el sueldo. Hacen los cortes de maderas.i tablas con tasa de las que cada uno debe dar al dia, de lo que resulta que los ratos de descanso que el órden militar da a los soldados no gozan. Los que tienen oficio lo ejercen en servicio del gobernador sin jornal fijo, i cuando mas se les gratifica con tan poco, que nunca puede tener ni remota equivalencia. Un barco que Vuestra Majestad mantiene en aquel puerto para su arraez i jente en número de la de

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