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Cajal, doctor Gabriel de Zelada, fué llamado a él Alonso del Pozo i Silva, persona a quien el dicho señor presidente, 'en virtud de una real cédula de Su Majestad, habia nombrado por chanciller i -rejistrador de la dicha real audiencia; i estando encima del bufete del real acuerdo el sello real de Su Majestad de esta «dicha real audiencia, cubierto con un tafetan, el señor doctor Luis Merlo de la Fuente, oidor mas antiguo de la dicha real audiencia, con la llave que tenia en su poder del cofrecito dorado de fierro donde estaba el dicho real sello, abrió el dicho cofrecito, i con la reverencia debida sacó el dicho real sello, i lo desenvolvió de «tro tafetan encarnado con que estaba envuelto; i el dicho señor presidente, en presencia de los .dichos señores, dijo al dicho Alonso del Pozo le entregaba, i entregó el dicho real sello, para que lo tuviese en su poder i guardase con la veneracion i recato, fiel custodia i guardia que a cosa de tanta veneracion i estima se debia; i el dicho Alonso del Pozo dijo que lo recibia, i recibió, i haría con entera puntualidad todo lo que se le mandaba por el dicho señor presidente; i el dicho señor doctor Merlo tornó a, envolver el dicho real sello en eí tafetan, i lo metió en el dicho cofrecito, i lo cerró, i cubrió con otro tafetan, i lo puso en las manos del señor presidente, estando ambos descubiertos i con la veneracion que debian; i el dicho señor presidente lo entregó, i puso en sus manos del dicho Alonso del Pozo i Silva, i él lo recibió coma dicho es; de tocio lo cual, yo el presente escribano doi fe que fué i pasó así todo lo arriba referido, i lo firmaron los dichos señores, i el dicho Alonso del Pozo i Silva.—Alonso García Ramon.Doctor Luis Merlo de la Fuente.Licenciado Fernando Talaverano.Licenciado Juan Cajal.Doctor Gahriel de Zelada.Alomo del Pozo ii Sihm—Ante mí, Melclim Fernández de la Serna"

Este sello real, cuyo culto se halla determinadopor el titulo 21 del libro 2 de las leyes de Indias, debia imprimirse sobre cera lacre bien aderezada en todas las cartas i provisiones de las audiencias.

Cuando sea por el advenimiento de un soberano, sea por otro motivo, se enviaba un nuevo sello, debia fundirse el antiguo, i entregarse pesada la plata que produjera a los oficiales de las eajas reales "para que con. la.demas hacienda nuestra nos. la envíen, mandaba el rei en la lei 9, título 21, libro 2 de la Recopilacion de Indias, i de haberlohecho así, nos den aviso."

Este mismo relijioso acatamiento de que eras objeto el sello real se tributaba naturalmente del mismo modo a todo lo que pro venia del monarca.. ^

Así, verbigracia, todos los majistrados o funcio- .- 1 ,j. narios que recibian una real cédula, antes de leer- {'r la, se ponian de pié, la tomaban en las manos, se- £*~t^ la colocaban en la cabeza, i luego la besaban; i. (w-c*»'-«ü despues de leerla, decian que la obedecian como' mandato de su Tei i señor natural, a. quien Dios guardase muchos años segun lo habia. menester la cristiandad, i esto lo decian, i consignaban, en una dilijencia, aun. cuando el cumplimiento de lo ordenado ofreciese dificultades i.diese lugar a reparos.,

•' III.

Todos los acontecimientos domésticos de la familia real eran motivos de fiestas i ceremonias mas o ménos pomposas segun los casos, por la*cuales los vasallos le daban a conocer su. profunda veneracion.

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El rei tenia la bondad de mantener a sus pueblos al corriente de los nacimientos, matrimonios i muertes de todos sus parientes.

Consideraba los matrimonios i los nacimientos reales como sucesos "de singular consuelo" para sus súbditos, i se los anunciaba para que le ayudasen a dar las gracias al cielo por la misericordia i benigna proteccion que concedía a la monarquía:

En cuanto a los fallecimientos de los individuosde la familia real, los reputaba causa de afliccion universal.

I a la verdad, solian ser tan costosas las demostraciones esteriores de dolor que en tales circunstancias hacian los vasallos de las Indias, que el rei, por cédula dada en Madrid a 22 de marzo de 1693, i mandada considerar como si estuviera incorporada en la Recopilacion, tuvo a bien ordenar "que por muertes de personas reales, los hombres hubiesen de poder traer solo capas largas i faldas caídas hasta los piés, i hubiesen de durar en esta forma hasta el dia de las honras; i las mujeres hubiesen de traer monjiles de bayeta, si fuere en invierno, i en verano, de lanilla con tocas i mantos delgados, que no fuesen de seda, lo cual tambien habia de durar hasta el dia de las honras, i despues se habian de poner el alivio de luto correspondiente."

La misma lei prohibió que "a las familias de los vasallos, de cualquier estado, grado o condicion que fuesen, sus amos se los diesen, o permitiesen traer lutos por muertes de personas reales, pues bastantemente se manifestaba el dolor i tristeza de tan universal pérdida con los lutos de los dueños."

Pero entre todos aquellos sucesos reales, alegres o tristes, los que, despues del reconocimiento i jura del soberano, llamaban mas la atencion eran las preñeces i los partos de la reina.

El rei, tan luego como tenia noticia del estado interesante de su amada mujer, lo comunicaba por .medio de circulares, que se hacian conocer de todos por bando solemne.

Jeneralmente, se hacía saber, no solo el principio de la preñez, sino tambien su continuacion a los seis meses, i por supuesto el alumbramiento.

I como los reyes de España, cuando enviudaban, se volvian a casar, i por lo comun tenian muchos hijos, las noticias de esta especie se repetian con frecuencia.

Así, la reina está preñada, continúa preñada, ha parido, eran comunicaciones que venian periódicamente i sin interrupcion.

¡Oh! con semejante repeticion, ei pueblo colonial debia vivir de júbilo en júbilo, si hemos de prestar fe al testimonio de las reales cédulas que lo aseveran con una seriedad tal, que es imposible no tomarla por la espresion de la realidad.

Voi, entre ciento, a recordar el primer ejemplo que se me presenta a la mano.

"El Rei. Presidente i oidores de mi audiencia de la ciudad de Santiago en las provincias de Chile. Por despacho de ocho de febrero pasado, os mandé participar el dichoso suceso de hallarse preñada la reina, mi muí cara i amada mujer; i debiéndose a la Divina Misericordia la continuacion de tan incomparable beneficio, de suerte que se halla ya en el término de seis meses, he querido noticiaros de ello con ocasion de la partida de este aviso por la certidumbre que tengo del sumo gozo que en esto recibireis, así vosotros, como todos los vasallos de esas provincias, en manifestacion del esperimentado amor i fidelidad que siempre han profesado; i tambien para volver a ordenaros i encargaros (como lo hago) prosigais unos i otros en implorar el ausilio de Dios Nuestro Señor a fin de que se digne conceder a la reina feliz parto, como lo espero de su piedad soberana, pues en ello, no solo se interesa el bien universal de todos mis reinos i vasallos por la tranquilidad que se ha de segiúr de mi deseada subcesion, sino tambien nues«tra relijion sagrada, que es lo que principalmente debe movernos a todos para pedir a su Divina Majestad (como yo lo hago) nos conceda este jeneral consuelo para mayor honra i gloria suya.—De, Buen Retiro a 4 de mayo de 1707.—-ío el Rei. —Por mandado del Rei Nuestro Señor, Bernardo Tinajero de la Escalera.''''

Como la preñez siguiera su curso natural i próspero, i se acercara a su fin, uno» dos meses despues, el secretario de Indias dirijió al presidenta i audiencia de Chile la nota que sigue sobre el mismo asunto:

"En despacho de 4 de mayo de este año (que. recibirán V. S. i esos señores en otra ocasion) se participa a V. S. i esos señores que se continuaba el preñado de la Reina Nuestra Señora, Ya, estando mui adelante, i debiéndose en reconocimiento de tan singular beneficio rendir a Dios devotas, i afectuosas gracias, i solicitar con fervorosas oraciones, la continuacion de sus piedades, i que le conceda el mas feliz alumbramiento, ha mandadoi el Rei que jeneralmente se dé esta noticia para, que se hagan rogativas públicas i jenerales, en ouya conformidad, de acuerdo del consejo, lo participo a V. S. i esos señores para que se ejecute así. con el celo que se acostumbra, a fin de agradecer los, singulares beneficios que concede la Divina Providencia. Dios guarde a V. S, i esos señores muchos,

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