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sito, a una corta insinuacion del procurador jeneral, las compusieron i afirmaron, de suerte que pudieran haber pasado por ellas sin el menor riesgo muchísimos carruajes, si los hubiera en esta ciudad; i el mismo procurador que hizo terraplenar con tierra picada los pantanos i lagunas que habia dejado el aguacero de los dias anteriores. Segundo, que todos aquellos pobres chacareros, cada uno en sus pertenencias, pusieron arcos con demasiado adorno, haciendo a la pasada de la carroza grandes salvas, con que manifestaron su reconocimiento i amor al soberano; i que cuando ellos hacen poco aprecio de su comodidad, o que se esponen a los riegos de un mal camino, lo aderezan i componen a costa de sus personales fatigas i pobres arbitrios para que jire la carroza de un retrato que adoran, veneran i celebran con las mismas demostraciones que sus miserables posibles hicieran con el orijinal.

"Pero no se puede ni debe omitir lo que aconteció con una pobre infeliz i anciana mujer, que saliendo de su triste i escasísimo rancho con una callana u olla quebrada llena de ascuas de fuego, la puso en el suelo; i al pasar la carroza, echó un puño de incienso para que al olor de tan sencillo holocausto, pasase la majestad retratada de su amabilísimo rei, desterrando los que la aridez i exhalaciones del campo, sus aguas i animales podrian turbar la serenidad i gusto de la persona que se le representaba. En la crítica de esta rara intrepidez, está libre la mujer de la calumnia lisonjera. Nadie le dijo que era precisa su concurrencia en aquel paseo, ni ella tuvo otra prevencion que la del impulso momentáneo de su amor i de su reconocimiento hacia el soberano que pasaba por su despreciable choza. A estar ella prevenida de algun desvanecimiento de amor propio o de otro superior motivo, no le faltaria dónde pedir prestado un sahumador, una joya mas decente en que ofrecer su humilde vasallaje.

"El escribano de cabildo, que es el último que de venida a la ciudad ocupa una de aquellas chacarillas, quiso ser el primero que rompió por otra clase de aparato mas suntuoso. Dispuso en la puerta de su casa un costoso i mui adornado afeo toral, cerrado de una media naranja, que sostenia en el fondo una granada llena de flores para que al pasar el retrato se desatase i llenase la carroza i el suelo de sus olores; i en lo alto unas campanas pequeñas, que hizo repicar para anunciar la próxima entrada, i la alegría del pueblo, que en tropas esperaba desde alli el principio de su espectacion. Hizo detener la carroza; i rompiendo un golpe de música agradable, concluyó con una loa que dijo un muchacho mui decentemente vestido, i puesto en el alto de una mesa, dirijidaa felicitar tan plausible como deseada venida a aquel que tuvo la dicha de venerar i hacerle aquel obsequio en su hermosa estatua, concluyendo con una salva mui dilatada de truenos i voladores.

"Desde aquí empezó el saludo de cañones por todos los baluartes de la ciudad, al cual, i al enarbolo de su bandera de plaza, correspondió la corbeta Bretaña, conductora del apreciabilísimo retrato, desde el puerto, donde se hallaba anclada.

"Un escuadron completo de caballería mandado por el cuarto comandante de su rejimiento de mi

za i cabildo conductor; i cerrando la retaguardia, continuó la entrada por la portada, que teniendo en su fachada las armas del rei, fué vestida de banderas i gallardetes en señal de que entraba el

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recibimiento a la carroadorado dueño de ellas, i que en estas i demas ocasiones que se les presenten, las batirán cuantos encierra esta ciudad i su provincia al honor de estar alistados bajo de ellas.

"Desde la misma portada hasta la iglesia matriz, que hai cerca de cinco cuadras, colgaron todos los vecinos sus fachadas, i pusieron cortinas en sus puertas i ventanas, i lo mismo toda la plaza mayor, sin que quedase ninguno, pos pobre que fuese, que no hubiese demostrado su particular regocijo; pero mas detuvo la admiracion, un arco de cuatro caras, mui Lucido, que costeó el padre prior del convento hospital real del señor San Juan de Dios, con cuatro tarjetas en cada una de sus columnas i poema* heroicos i alusivos a la entrada del retrato.

"A la media cuadra, presentó don Pedro Nolasco Miranda tres arcos unidos, que ocupaban toda la bocacalle, en los que demas de suornato tan lucido, estaban, en las cuatro columnas unas tarjetas que saludaban a la majestad, que debia pasar por el principal^ quedando los otros dos colaterales para los señores del acompañamiento.

"A la otra media cuadra, puso un arco ricamente adornado, Juan Huerta, en. atravieso a la calle, donde suplicó hiciese alto la carroza; i habiéndose cantado unos mui célebres motetes, concluyó con una loa dicha por un muchacho, cuya gracia, i conceptos del poeta, fueron demasiado agradables a todo» el pueblo, sacudiéndose por ultimo muchas flores de lo alto del arco, i repitiéndose Viva el ReU por- la multitud del pueblo que seguia, el acompañamiento.

"No meaos espresivos se manifestaron el padre guardian i comunidad del convento del señor San Francisco, en cuya plazuela levantaron un arco de cuatro caras, con no ménos adornos que los anteñores; e hicieron una salva magnífica de truenos i voladores, de suerte que parecia que derrumbaban los edificios con este estruendo, el repique de campanas i el grito del pueblo por la repeticion de Viva el Rei! Viva Fernando VII!

"La pólvora que hasta este momento se quemó en los diferentes puntos de invenciones i arcos espresados se considera en mui excesiva cantidad, que pudo llenar muchas fiestas divididas, i que en cada una se admirase como por exceso la repeticion de truenos i voladores que cubrian el pavimento, siendo de notar no hubiese sucedido la mas leve descomposicion en la caballería a los ruidos de las salvas, toques de cajas, repiques i gritos del populacho.

"Llegado el paseo al atrio o gradas de la iglesia matriz, fué descolgado el retrato por el señor subdelegado i comandante de armas i el alférez real, los cuales lo condujeron i colocaron en el suntuoso dosel que estaba preparado al lado del altar mayor con su mesa i almohada, donde igualmente pusieron la corona i cetro. El señor cura foráneo, revestido con otros dos sacerdotes con capas de color blanco, i cruz alta, lo recibió en la misma puerta; i habiendo administrado por su mano el agua bendita e incienso, entonó el Te Deum laudamus, a cuya voz siguieron los reverendos prelados i comunidades con velas en las manos; i al son del órgano, continuaron en procesion hasta concluir el himno en el altar con la mayor solemnidad i aparato que jamas se habia visto; i cantada la ©racion por el señor cura, volvió con la misma solemnidad i acompañamiento hasta despedirlo en la puerta de la iglesia, siendo conducido a pié a la casa del señor subdelegado i comandante de armas, i puesto en un dosel con todo el adorno i aparato real que se ha dicho.

"Todo el batallon de infantería con sus banderas estuvo puesto en dos filas desde la iglesia hasta la casa de palacio, e hizo los honores acostumbrados, quedando una compañía completa de guardia hasta las doce de la noche, que estuvo puesto al público, i lleno de jente el patio por última satisfaccion de verlo i alabar el primor de un retrato en que veneró a su señor i rei tan amado i aclamado, que no cesan los sentimientos del júbilo, reverencia, lealtad i sumision.

"Bien se ha manifestado por último en las tres noches seguidas en que hubo jeneral iluminacion en toda la ciudad, correspondiendo los conventos con una hora de repiques, todos inflamados i entusiasmados en el amor con que han querido i quieren distinguirse por los mas fieles i leales vasallos del mejor i mas amable rei de todos los monarcas del mundo" (1).

(1) Testimonio estendido en la Serena el-22 de julio de 1809, por el escribano real i de cabildo Ignacio de Silva 'Bórques, i el de real hacienda Pedro Nolasco de las Peñas.

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