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va en ellas lo conveniente, mandandoos lo que habeis de efectuar. En la primera, refiere que vos el presidente pretendeis i teneis conseguido que en la última oracion de la misa nombrada colecta, os dé conmemoracion por vuestro propio nombre, como se hace conmigo, con el papa i con el prelado. En la segunda, espone que cuando acudis vosotros a la catedral i estais en ella, teniendo yo dispuesto salgan dos prebendados a recibiros, sucede mui frecuentemente por el corto número que hai de ellos en dicha catedral, el que no haya otros desembarazados mas que los dos colaterales que le asisten, i por este motivo se queda solo al tiempo de salir a recibiros, i a despediros, contra la reverencia que se debe a la dignidad i a todo lo dispuesto en los ceremoniales, representándome que siendo servido mande se atienda primeramente a que no quede solo, o con un asistente, o sin ninguno; i que en el caso de no haber prebendados suficientes, le conceda permiso para que de providencia que los curas u otros beneficiados salgan a recibiros i despediros. En la tercera, dice que cuando.celebra de pontifical dentro o fuera de su catedral, luego que concluye el último evanjelio de la misa, os levantais i salis de la iglesia, dejándolo vestido de pontifical, en que recibe notable desaire la dignidad i las sagradas vestiduras pontificales contra la cristiana práctica en semejantes concurrencias con los mayores príncipes, pues éstos esperan a que se desnude el prelado i se revista sus vestiduras usuales para despedir al concurso con su bendicion. En la cuarta, representa que vos el presidente, cuando recibis al prelado en vuestra casa a visita particular i solo de urbanidad, no salis a recibirle mas que hasta la penúltima puerta tomándoosla, i la silla, despidiéndole donde le recibis, i esto a vista de que el prelado os recibe en el patio, i despide en la puerta de la calle, os da silla, puerta, lado, i cuántas urbanidades permite la cortesía, i que preten. deis tambien almohada en la visita, no dándola vos en vuestra casa. I que habiendo el dicho obis. po esperimentado lo espresado con don Francisco Ibáñez en la primera visita que le habia hecho el dia que se recibió en dicha ciudad, aunque habia estrañado notablemente la diferencia en el tratamiento del que le habia hecho dicho presidente en una casa de campo, en las cercanías de esa ciudad, donde el referido prelado habia llegado el dia an. tecedente, no quiso hacer demostracion por no entrar tropezando, i disimuló por entonces, pero que despues de algunos dias le habia hecho saber el reparo, a que habia respondido era lo que se practicaba en ese reino entre presidente i obispo, i que vosotros le notariais perdiese la regalía, en cuya vista le habia insinuado la disonancia que ofrecia la desigualdad entre dos cabezas, las primeras de la república; i que la preeminencia en el asiento i la antelacion cuando concurriese en forma de tribunal, o en juntas de gobierno, era lo que tenia dispuesto la lei, pero que esta ni habla, ni pu. do hablar, cuando hubiese visitas privadas i de amistad, porque lo contrario evitaria la mutua correspondencia con nota i escándalo de la repúbli. ca; pero que no obstante, por no incurrir en este inconveniente, se habia dado por disentido de di. cho reparo, con protesta de representarmelo, para que en vista de él declarase mi real ánimo, dando a entender a dicho presidente i a vosotros que la preferencia que le tengo concedida es solo en los actos de jurisdiccion i de representacion de vicepatron, mas no en las visitas que hace i recibe del prelado, porque en ellas debe portarse con igualdad, pretendiendo solo se le vuelva lo que da, quedando obligado a volver lo que se le diere. I habiéndose visto la referida carta i dudas espresadas en mi consejo de las Indias, con lo que dijo i pidió mi fiscal en él, he resuelto, entre otras cosas:-en cuanto a la primera, que se observe i guarde el estilo de cuarenta años a esta parte;—a la segunda, considerando precisa la asistencia de los dos colaterales a la persona del prelado, como la de otros para que salgan a recibiros i a despediros, i que el caso que propone el obispo de no haber mas que dos prebendados habrá sido i sucederá raras veces respecto de componerse la iglesia de cinco dignades i cuatro prebendados, que se observen las leyes que tratan deste caso, pero que si su. cediere accidente de no haber número competente de prebendados, que a lo menos un canónigo i un cura que el prelado señale asistan a recibiros, para que cuando él concurra no le falte un prebendado de colateral;a la tercera, que se guarde el estilo; i si fuere necesario, se modere;-en lo tocante a la cuarta i última duda, teniendo tambien presente que entre presidente i prelados en ciudades donde residen audiencias i chancillerías, para en caso de entrar presidente i prelados nuestros, hai formularios de lo que unos i otros deben ejecutar, lo que se practica mui concordemente, sin que se haya ofrecido duda ni embarazo, ni en el tiempo, el modo, ni en el traje, lo cual debe tenerse para semejantes casos por lei i regla, i que no puede dudarse que en ese reino falte la prevencion deste formulario, que dicho obispo guarde el estilo i forma que se ha observado, i que vosotros en caso de faltar (como puede suceder) dicho formulario, hagais se observe en toda esta duda lo que en otra cualquiera de las demas audiencias se ob

servare. Todo lo cual os mando observeis, guardeis, cumplais i ejecuteis, hagais observar, guardar, cumplir i ejecutar, segun i en la forma que lo he resuelto i va espresado, pues por lo que mira a presidente i prelado, en despacho deste dia se previene lo conveniente para que ejecuten lo mismo por lo que a ellos toca, que así es mi voluntad.— Fecha en Madrid a 8 de setiembre de 1710.-Y. el Rei.Por mandado del Rei Nuestro Señor, Don Bernardo Tinajero de la Escalera.

“I habiéndome representado ahora el obispo don Luis Francisco Romero que no obstante lo prevenido en la preinserta cédula, no practicais vos con él en las visitas particulares que os hace las mismas ceremonias que él con vos, i que no habiendo formulario alguno en ese reino sobre este punto, i ser varios los estilos que se observan en las demas audiencias de esos reinos, declare el que se ha de guardar en esa ciudad, visto todo en el referido mi consejo, con lo que dijo mi fiscal de él, i no obstante haberme informado esa audiencia quedabais practicando la ceremonia de dar puerta i silla en las visitas que os hace el obispo, como ha sido costumbre, he resuelto que de aquí adelante continueis en estas ceremonias, i que si no las hubiereis practicado, observeis el contenido de la citada cédula, guardando el estilo que hubiere habido en ese reino, o el que se observare en cualquiera de las demas de esos reinos, sin dar lugar a nuevas quejas, que tal es mi voluntad.—De Madrid a 19 de abril de 1718.-Yo el Rei.Por mandado del Rei Nuestro Señor, Juan Francisco de Arana.

El tercer ejemplo lo tomo de una competencia entre ambos cabildos, el secular i el eclesiástico.

"El Rei. Don Domingo Ortiz de Rósas, teniente jeneral de mis reales ejércitos, gobernador i capitan jeneral del reino de Chile, i presidente de mi real audiencia que reside en la ciudad de Santiago. El cabildo secular de esa ciudad me ha representado en carta de 26 de febrero del año próximo pasado que habiendo por varias epidemias que se esperimentaron elejido por su patrono a el glorioso San Sebastian, i dispuesto con acuerdo del eclesiástico celebrarle anualmente una fiesta, pasa en forma de comunidad el dia 19 de enero a la iglesia de la Merced, en que está colocado el santo, i le lleva en procesion a la catedral, desde donde se le vuelve el dia siguiente con asistencia de ambos cabildos, i celebra la fiesta en la propia iglesia, cantando la misa un prebendado; que habiendo en conformidad hecho la procesion que se estila la víspera de el santo de el año próximo pasado, i hallándose junto aquel cabildo para la de su dia, i celebridad de la fiesta en la forma observada, le avisó el eclesiástico que por las diferencias que tenia con la relijion de la Merced, habia determinado ejecutarla en la catedral, a donde podria concurrir; que, aunque para evitar esta novedad, se interesó ese reverendo obispo, i éste procuro se arreglase a la costumbre, no lo pudo conseguir, i celebró la fiesta sin asistencia de la ciudad; últimamente, que en medio de haber por la interposicion i autoridad del referido prelado repetido la fiesta en el dia 21 en la forma, acostumbrada, recelaba que en lo sucesivo se quisiese introducir la propia u otra novedad que cediese en su desaire, como lo esperimentaba en la falta de ceremonia i atencion que practicaba, ausentándose de sus asientos los prebendados, o no haciendo, cuando se mantenian en ellos, la menor demostracion ni cortesía a el tiempo que salia de su iglesia, i no avisándole con tiempo para las rogativas, de que se orijinaba te

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