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dad, pretendiendo solo se le vuelva lo que da, quedando obligado a volver lo que se le diere. I habiéndose visto la referida carta i dudas espresadas en mi consejo de las Indias, con lo que dijo i pidió mi fiscal en él, he resuelto, entre otras cosas:—en cuanto a la primera, que se observe i guarde el estilo de cuarenta años a esta parte;—a la segunda, considerando precisa la asistencia de los dos colaterales a la persona del prelado, como la de otros para que salgan a recibiros i a despediros, i que el caso que propone el obispo de no haber mas que dos prebendados habrá sido i sucederá raras veces respecto de componerse la iglesia de cinco dignades i cuatro prebendados, que se observen las leyes que tratan deste caso, pero que si sucediere accidente de no haber número competente de prebendados, que a lo ménos un canónigo i un cura que el prelado señale asistan a recibiros para que cuando él concurra no le falte un prebendado de colateral;—a la tercera, que se guarde el estilo; i si fuere necesario, se modere;—en lo tocante a la cuarta i última duda, teniendo tambien presente que entre presidente i prelados en ciudades donde residen audiencias i cnancillerías, para en caso de entrar presidente i prelados nuestros, hai formularios de lo que unos i otros deben ejecutar, lo que se practica mui concordemente, sin que se haya ofrecido duda ni embarazo, ni en el tiempo, el modo, ni en el traje, lo cual debe tenerse para semejantes casos por lei i regla, i que no puede dudarse que en ese reino falte la prevencion deste formulario, que dicho obispo guarde el estilo i forma que se ha observado, i que vosotros en caso de faltar (como puede suceder) dicho formulario, hagais se observe en toda esta duda lo que en otra cualquiera de las demas audiencias se observare. Todo lo cual os mando observeis, guardeis, cumplais i ejecuteis, hagais observar, guardar, cumplir i ejecutar, segun i en la forma que lo he resuelto i va espresado, pues por lo que mira a presidente i prelado, en despacho deste dia se previene lo conveniente para que ejecuten lo mismo por lo que a ellos toca, que así es mi voluntad.— Fecha en Madrid a 8 de setiembre de 1710.—Yo el Rei.—Por mandado del Rei Nuestro Señor, Don Bernardo Tinajero de la Escalera."

"I habiéndome representado ahora el obispo don Luis Francisco Romero que no obstante lo prevenido en la preinserta cédula, no practicais vos con él en las visitas particulares que os hace las mismas ceremonias que él con vos, i que no habiendo formulario alguno en ese reino sobre este punto, i ser varios los estilos que se observan en las demas audiencias de esos reinos, declare el que se ha de guardar en esa ciudad, visto todo en el referido mi consejo, con lo que dijo mi fiscal de él, i no obstante haberme informado esa audiencia quedabais practicando la ceremonia de dar puerta i silla en las visitas que os hace el obispo, como ha sido costumbre, he resuelto que de aquí adelante continueis en estas ceremonias, i que si no las hubiereis practicado, observeis el contenido de la citada cédula, guardando el estilo que hubiere habido en ese reino, o el que se observare en cualquiera de las demas de esos reinos, sin dar lugar a nuevas quejas, que tal es mi voluntad.—De Madrid a 19 de abril de 1718.— Yo el Rei.—Por mandado del Rei Nuestro Señor, Juan Francisco de Arana."

El tercer ejemplo lo tomo de una competencia entre ambos cabildos, el secular i el eclesiástico.

"El Rei. Don Domingo Ortiz de Rosas, teniente jeneral de mis reales ejércitos, gobernador i capitan jeneral del reino de Chile, i presidente de mi real audiencia que reside en la ciudad de Santiago. El cabildo secular de esa ciudad me ha representado en carta de 26 de febrero del año próximo pasado que habiendo por varias epidemias que se esperimentaron elejido por su patrono a el glorioso San Sebastian, i dispuesto con acuerdo del eclesiástico celebrarle anualmente una fiesta, pasa en forma de comunidad el dia 19 de enero a la iglesia de la Merced, en que está colocado el santo, i le lleva en procesion a la catedral, desde donde se le vuelve el dia siguiente con asistencia de ambos cabildos, i celebra la fiesta en la propia iglesia, cantando la misa un prebendado; que habiendo en conformidad hecho la procesion que se estila la vispera de el santo de el año próximo pasado, i hallándose junto aquel cabildo para la de su dia, i celebridad de la fiesta en la forma observada, le avisó el eclesiástico que por las diferencias que tenia con la relijion de la Merced, habia determinado ejecutarla en la catedral, a donde podria concurrir; que, aunque para evitar esta novedad, se interesó ese reverendo obispo, i éste procuró se arreglase a la costumbre, no lo pudo conseguir, i celebró la fiesta sin asistencia de la ciudad; últimamente, que en medio de haber por la interposicion i autoridad del referido prelado repetido la fiesta en el dia 21 en la forma acostumbrada, recelaba que en lo sucesivo se quisiese introducir la propia u otra novedad que cediese en su desaire, como lo esperimentaba en la falta de ceremonia i atencion que practicaba, ausentándose de sus asientos los prebendados, o no haciendo, cuando se mantenian en ellos, la menor demostracion ni cortesía a el tiempo que salia de su iglesia, i no avisándole con tiempo para las rogativas, de que se orijinaba teT

ner que ir a todo andar, con le indecencia que se deja comprender, a incorporarse en la procesion en medio de la plaza, o mayor distancia, suplicándome le estrañe esta novedad mandando observar la costumbre, i que se le guarde la atencion i buena correspondencia que se debe. I visto en mi consejo de las Indias, con lo que dijo mi fiscal, he venido en daros noticia desta queja, i encargaros que interponiendo, como os lo mando, vuestra autoridad, hagais que se guarde a ese cabildo secular la atencion i cortesia que corresponde. I de el recibo de este despacho, me dareis aviso en las primeras ocasiones que se ofrezcan.—De Aranjuez a 10 de junio de 1753.— Yo el Bei.— Por mandado del Rei Nuestro Señor, Don Joaquín José Vázquez i Mordí es."

VII.

La lectura de los documentos precedentes i de todos los demas análogos manifiesta que el rei i sus consejero» obraban para resolver estas gravísimas cuestiones con la mayor imparcialidad i tino, procurando mantener la concordia i buenas relaciones entre las dos autoridades sin menoscabo del prestijio ni de la una ni de la otra, i empeñándose siempre por fundarse en disposiciones preexistentes, o en la costumbre, a fin de no lastimar el amor propio de los reclamantes. Así, estas repetidas rencillas, si influian para estimular la vijilancia con que reciprocamente se observaban los superiores del estado i de la iglesia en los países americanos, no minoraban en un ápice la profunda i sincera veneracion que unos i otros profesaban al monarca, cuyos fallos prudentes i justicieros acataban sumisos.

El rei, por su parte, no perdia oportunidad de ordenar a la autoridad civil que guardara a la eclesiástica toda la debida consideracion; i a la eclesiástica, que se la correspondiera a la civil.

I en verdad nada convenia mas al interes del soberano, porque aquella union de las potestades divinas i humanas bajo la omnipotencia real daba a su poder un cimiento de granito.

Debe haberse notado en una de las cédulas ántes copiadas que el rei reprendia con severidad a la audiencia el que no hubiera tenido con el cabildo eclesiástico la correspondiente cortesía.

I siempre que habia ocasion para ello no dejaba de recomendar mui encarecidamente a los altos funcionarios, representantes, como decia, de su real persona, que tributaran a las dignidades de la iglesia el debido acatamiento.

En compensacion, ordenaba de la misma manera a los prelados e individuos de ambos cleros el mayor respeto a los gobernantes seculares.

Por cédula fecha en el Pardo a 17 de marzo de 1778, mandaba cumplir con toda puntualidad en sus dominios de América las disposiciones de otra espedida en San Ildefonso a 18 de setiembre de 1766, en la cual se lee, entre otras cosas, lo que sigue: "El buen ejemplo del clero regular i secular trasciende a todo el cuerpo de los demas vasallos en una nacion tan relijiosa como la española. El amor i el respeto a los soberanos, a la familia real i al gobierno es una obligacion que dictan las leyes fundamentales del estado, i enseñan las letras divinas a los subditos como punto grave de conciencia. De aquí proviene que los eclesiásticos, no solamente en sus sermones, ejercicios espirituales i actos devotos, deben infundir a el pueblo estos principios, sino tambien, i con mas razon, abs

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