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lo impreso. Convenia por lo tanto que no llegara a sus playas ninguna obra perjudicial que pudiera corromper la buena índole de sus moradores. Son de verse las prolijas precauciones que se tomaban para lograrlo.

En 30 de julio de 1666, don José de Aspé i Zúñiga, gobernador de la isla de la Trinidad i la Guayana, remitió a la Península un libro impreso en Holanda, hallado entre los papeles de un holandes, a quien habia tomado prisionero en el rio Orinoco. Habiéndose examinado esta obra, se la encontró por supuesto perniciosa, i la reina rejente doña Mariana de Austria ofició en el acto para que no se permitiese introducirla por ninguno de los puertos de Chile; pero se olvidó de indicar el título.

"La Reina Gobernadora. Gobernador i capitan jeneral de las provincias de Chile, i presidente de la real audiencia de ellas. Don José de Aspé i Zúñiga, gobernador de la isla de la Trinidad i la Guayana, remitió con nota de 30 de julio de 1666, que se recibió con la última armada que volvió de Tierra Firme, un libro impreso en Holanda, que dice se halló entre los papeles de un holandes que apresó en el rio Orinoco. I habiéndose reconocido i considerado lo que contiene, se hace preciso por todas razones relijiosas i políticas el cuidado de atender a que se cautele el daño que se puede seguir de que corran semejantes escritos en las Indias; i así os mando que luego que recibais esta mi cédula, dispongais, por lo que toca a los puertos de la jurisdiccion de ese gobierno, todo lo que tuviéredes por conveniente para evitar la introduccion dellos, como cosa tan perjudicial, previniendo i cautelando para este fin cuanto pudiese ser de mayor resguardo, como lo fio de vuestro celo; i de lo que en esto obráredes, i resultare dello, me dareis cuenta.—Fecha en Madrid, a 7 de marzo de 1668,— Yo la Reina,.—Por mandado de Su Majestad, Don Juan del Solar".

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Un eserito, cuya circulacion no dejó de causar algun temor a la metrópoli, fué el compendio de una obra que se estaba imprimiendo en Amsterdam, titulada La Piedad del Monte, en que se relataban las crueldades de los españoles i la destruccion de los indios en la conquista de América. Probablemente, no se tenia la conciencia mui limpia en este punto, o se creia mas cómodo prohibir que refutar; lo cierto es que se dió órden para que no se dejara que aquella obra penetrara en Chile.

"El Rei. Mi gobernador i capitan jeneral de las provincias de Chile, i presidente de mi audiencia real de ellas. Por julio de este año, se puso en mis manos un papel, que es resumen de otro que se estaba imprimiendo en Amsterdam con título de La Piedad del Monte, acerca de impugnar la intror duccion i operaciones de los españoles en las Indias con el motivo de referir las bárbaras crueldades i destruccion de los indios que se han cometido en tiempo que en ellas se establecieron. Habiéndosele remitido a mi consejo de las Indias, i consultádoseme lo que en la materia se le ofrecia, considerando las perjudiciales consecuencias al justo i lejítimo derecho que tengo de los dominios de las Indias de que se divulgase en ellas este papel, siendo tan notorio el sumo desvelo con que se atiende al buen tratamiento de estos naturales por las repetidas i apretadas órdenes que han dado pa^ ra este fin los señores reyes mis progenitores, me ha parecido encargaros i mandaros (como lo hago) procureis no se introduzca ni difunda el papel referido en esas provincias, i los remitais al dicho mi consejo, obrando en ello con el cuidado i secreto que pide la importancia de la materia; i de lo que cjecutáredes en virtud de este despacho, me dareis aviso.—Fecha en Madrid, a 18 de noviembre de 1682.— Yo el Rei.—Por mandado del Rei Nuestro Señor, Don Francisco Fernández de Madrigal".

VII.

Pero la publicacion que produjo mayor terror en el gobierno de Madrid fué la de una biblia escrita en lengua americana, e impresa por los protestantes en Londres, con el objeto de esparcirla entre los indios. Alarmáronse el papa, el inquisidor jeneral i el monarca castellano; i se espidieron breves i cédulas para cerrarle la entrada del nuevo mundo.

Aquel miedo excesivo era infundado: primero, porque no habia un idioma comun para todos los indíjenas; i segundo, porque, aun cuando lo hubiera habido, éstos no sabian leer, de modo que una biblia protestante era tan completamente inintelijible para ellos, como lo habia sido la biblia católica para el infortunado Atahualpa, cuando se la presentó el padre Valverde en la célebre conferencia de Caj amalea.

Sin embargo, va a leerse la real cédula relativa al asunto.

"La Reina Gobernadora. Por cuanto en 30 de noviembre del año pasado de 1709, mandé dar i di la cédula del tenor siguiente:—El Rei. Por cuanto el arzobispo inquisidor jeneral ha puesto en mis reales manos un breve que recibió de Su Santidad en que dice haber llegado a noticia de Su Beatitud que en la ciudad de Londres se ha impreso una biblia en idioma americano, que es el antiguo i nativo de la América, corrompiendo el sentido con adiciones erróneas, i con depravada interpretacion de los herejes protestantes, cuyo cuidado i estudio se dirije a la referida impresion mezclada con sus errores con ánimo de que se divulgase en la América para apartar a los sencillos indios de la verdadera relijion, e inducirlos a que abracen sus sectas. I pondera Su Santidad gravísimos peligros de dicha relijion católica en aquellas partes, i la urjentísima necesidad de ocurrir a estos riesgos. I aunque el referido arzobispo inquisidor jeneral, en virtud de dicho breve, ha hecho formar edictos con insercion dél a la letra, así por recojer i prohibir estos libros por los tribunales del Santo Oficio en el continente de España, como para remitirlos a los reinos del Perú i Nueva España, dando las providencias convenientes para el remedio de tan eminentes males, no obstante, habiendo venido yo en aprobar i permitir el uso del referido breve de Su Santidad, i lo dispuesto en su vista por el arzobispo inquisidor jeneral, he resuelto por mi real decreto de 16 de octubre próximo pasado de este año, mandar, como por la presente mando, a mis virreyes, presidentes, gobernadores i correjidores de ambos reinos del Perú i Nueva España, i especialmente a los de las ciudades i puertos marítimos, velen con el cuidado i aplicacion que tanto conviene en la prohibicion de que no se introduzcan dichos libros, i en recojer los que se puedan haber introducido, quedando con segura confianza de que no se omitirá la mas reservada dilijencia para que se logre por ser tan de mi primera obligacion atender al aumento de la cristiandad, i no permitir que por ningun modo peligre la relijion católica, cuya veneracion i conservacion es toda mi ansia i el motivo de la continuacion de la guerra que estoi siguiendo, i proseguiré en su defensa por ser así del servicio de Dios.—Fecha en Madrid a 30 de noviembre de

1709. — Yo el Rei.—Por mandado del Rei Nuestro Señor, Don Bernardo Tinajero de la Escalera. — La cédula arriba escrita se sacó de mis libros reales por duplicado en Madrid a 20 de mayo de

1710. — Yo la Reina.—Por mandado de Su Majestad, Bernardo Tinajero de la Escalera. — Señor Presidente de Chile."

VIII.

Grande debió ser el asombro de los habitantes de Santiago cuando el 5 de noviembre de 1778 se publicó un bando con todas las solemnidades de estilo para que nadie pudiese tener ni leer bajo las mas graves penas un libro frances titulado El Año dos mil cuatrocientos cuarenta, por ser un tejido de blasfemias execrables contra el catolicismo i la monarquía. El presidente don Agustin de Jáuregui hizo una intimacion idéntica en las demas ciudades, puertos, villas i lugares del reino, trasmitiendo al efecto circulares a los gobernadores, cor rrejidores i domas justicias.

"El Rei. Habiendo llegado a entender mi real persona por mui seguros e individuales informes que se ha empezado a introducir en mis reales dominios un libro en octavo mayor escrito en lengua francesa, intitulado Año dos mil cuatrocientos i cuarenta, con la data de su impresion en Londres año de 1776, sin nombre de autor, ni de impresor; que la idea de este impío escritor es finj ir un sueño, i

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