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Felipe IV, que al subir al trono se encontró en mayores angustias pecuniarias que su padre, se mostró todavía mas apremiante, i mas ansioso de dinero.

"El Rei. Don Lope de Ulloa i Lémus, mi gobernador i capitan jeneral de las provincias de Chile, i presidente de mi real audiencia de ellas, o la persona que me sirviese en los dichos cargos, como lo entendereis por los despachos que en esta ocasion se os envían. Las necesidades i aprietos de hacienda con que me hallo son tan 'grandes i precisas, que forzosamente obligan a buscar todos los medios posibles para aplicarles algun remedio; i porque parece se podria sacar alguna cantidad de hacienda de la composicion do estranjeros que han pasado a esas partes sin licencia de los reyes, mis señores padre i abuelos, que están en gloria, i mia, tratando i contratando, i teniendo otras intelijencias i granjerias con que muchos de ellos han fundado grandes caudales, i los demas viven con descanso i comodidad, como quiera que pudiera mandarlos echar de la tierra por haber contravenido a las cédulas que sobre esto disponen, por hacerles bien, i que me sirvan en esta ocasion, os mando deis orden en que se haga una lista de los estranjeros de todas naciones que hubiere en el distrito de esa audiencia, i les obligueis a que contribuya cada uno segun o conforme a la hacienda que tuviere, entendiéndose que esto no ha de ser acto voluntario, sino preciso, dándoles a entender el beneficio que se les hace, i cuan grande es para ellos dejarlos en su sosiego i quietud, haciendo vos el repartimiento conforme al caudal de cada uno, en lo que .procedereis con la moderacion que pareciere conveniente, advirtiendo a que en virtud de otras cédulas i despachos que en esta razon se han enviado a esas i las demas audiencias, se han hecho i admitido a composiciones en precios tan bajos, que no se debiera haber permitido, pues de ellos mismos resulta entenderse haberse hecho con falta de intelijencia, o por medios e intercesiones a que no se debiera haber dado lugar; i de lo que de este ramo de hacienda resultare, me enviareis particular relacion, i lo que de él procediere, por cuenta aparte, a la casa de la contratacion de Sevilla.—De Madrid a 14 de junio de 1621.— Yo el Rei.—Por mandado del Rei Nuestro Señor, Pedro de LesdemaP

La cédula siguiente dará a conocer la especie de incidentes a que daban oríjen estas singulares negociaciones, i el resultado que produjo la que se llevó a cabo por mandato de Felipe IV.

"El Rei. Presidente i oidores de mi audiencia real que reside en la ciudad de Santiago de las provincias de Chile. Don Pedro Osóres de Ulloa, antes de que falleciese, me escribió en carta de 10 de abril del año pasado de 1623 las dilijencias que él iba haciendo en ese reino para recojer el donativo que le mandé pidiese en mi nombre para el aprieto en que me hallaba cuando entré a gobernar estos i esos reinos, i ocasiones forzosas que ocurrian para ponerlos en defensa, i que estaba persuadiendo a todos estados que acudiesen a esta obligacion con toda liberalidad, i él habia servido con cuatro mil pesos, i cada uno de vosotros, con quinientos, lo cual os agradezco i tengo en servicio.

"En la niesma carta, me escribe las dilijencias que quebaba haciendo en razon de la composicion de estranjeros, i que tenia asignados i cobrados hasta diez i ocho mil pesos, i tuviera mayor cantidad, si esa audiencia no le hubiera embarazado la exaccion por admitir apelaciones de los interesados, i en particular de un Nicolas Pérez, griego, vasallo que dice ser de venecianos, aunque él entendia lo era del turco, hombre mui rico, i que le habia ofrecido cuatro mil pesos, demas de otros cuatro mil qne se le habian tomado para la guerra, el cual habia ocurrido a esa audiencia, i favorecido de vos don Cristóbal de la Cerda, le habia recusado. I porque quiero saber lo que hai en la composicion de Nicolas Pérez, os mando me informeis de ello en la primera ocasion por mano de mi infrascrito secretario; i estareis advertidos que en cuanto a composiciones, no es materia que toca a la audiencia, ni que admite recurso por ningun camino a ella, porque el gobernador es el que lo ha de efectuar i tratar, i tampoco es materia que admite recusaciones, i ansí lo terneis entendido i ejecutareis.—De Madrid, a 30 de marzo de 1627.— Yo el Rei.—Por mandado del Rei Nuestro Señor, Antonio González de la Garda".

IV.

Sin embargo, el gobierno español, de tiempo en tiempo, sea porque sus apuros pecuniarios no fueran tan angustiosos; sea porque quisiera, como el jardinero, arrancar la maleza a lo menos de vez en cuando, ya que no le era posible estinguirla enteramente, tornaba a reiterar el implacable mandato de echar fuera de los dominios indianos a toda la jente estraña que no tuviera especial licencia para quedar en ellos.

Así el l9 de febrero de 1750, ordenó que se espulsara de América'a todos los estranjeros que allí residiesen sin carta de naturaleza o un permiso real.

Don Domingo Ortiz de Rosas, que gobernaba entonces en Chile, determinó el 29 de abril de 1751 que se pregonase por bando aquella cédula, i que irremisiblemente saliesen del reino todos los estranjeros a que ella se referia, esceptuando solo cuatro "que se hallaban casados con honradas familias, i eran cristianos católicos de buena nota, por cuyos motivos, i el de que a lo ménos de parte de sus mujeres intervino buena fe, les dispensó la residencia", con la calidad de que dentro de seis años presentasen carta de naturaleza, porque de no hacerlo, se obraria con ellos como con los demas.

No vaya a creerse que el rei o los consejeros se olvidaron en medio de sus multiplicadas e importantes atenciones de aquellos cuatro padres de familia inofensivos que vivian tranquilamente en un rincon de la América, pues por real cédula datada en el Buen Retiro, a 11 de noviembre de 1755, despues de anunciar que habia concedido derecho de residencia a uno de ellos, recomendó que se espulsara a los otros, a ménos que dentro del término que para ello les habia señalado Ortiz de Rosas, ocurriesen a la real persona para obtener carta de naturaleza.

El presidente don Manuel de Amat i Junient, sucesor de Rosas, ocupado en la guerra de Arauco i en otras atenciones del reino, i tambien por la morosidad propia de la administracion colonial, no vino a contestar la precedente recomendacion hasta el 8 de mayo de 1759, esponiendo que los esceptuados por su antecesor habian sido cinco, que dos de ellos habian muerto, que se ignoraba el paradero del tercero, i que los otros dos eran un frances don José Denos, i un portugues don José Antúnez, quienes estaban practicando las dilij encias necesarias para solicitar su naturalizacion. El presidente Amat, conociendo por la repeticion de tan reiteradas órdenes la importancia que el gobierno español atribuia a la espulsion de estranjeros, trató de dar a ellas el mas cabal cumplimiento, i al efecto hizo publicar el siguiente bando:

"Don Manuel de Amat i Junient, caballero del orden de San Juan, del consejo de Su Majestad, mariscal de campo de sus reales ejércitos, gobernador i capitan jeneral de este reino, i presidente de su real audiencia, etc.

"Por cuanto, por distintas reales cédulas i leyes del reino, especialmente por una dada en Buen Retiro a 11 de noviembre de 1751, me manda el liei que haga cumplir jeneralmente lo prevenido en otra de l9 de febrero de 1750 en que se ordena la espulsion de los estranjeros que no estuviesen avencidados i naturalizados en estos reinos;

"Por tanto, para que tan repetidas órdenes tengan cumplido efecto, mando i ordeno que todos los estranjeros de los reinos i señoríos de España que no están avencidados i naturalizados en estos reinos salgan inmediatamente de esta ciudad i su jurisdiccion dentro de quince dias, que han de correr i contarse desde hoi dia de la fecha, a escepcion de los que ejercieren oficios mecánicos permitidos por leyes del reino, con apercibimiento que los que así no salieren dentro de dicho término serán llevados i puestos en partida de rejistro en los navíos que se hallan surtos en el puerto de Valparaíso, i de próximo, para regresar al de Cádiz, a entregar en la casa de la contratacion, como se ordena en las precitadas cédulas i leyes, i que los que no pudieren ser habidos al tiempo de partir dichos navíos, serán asegurados en el presidio de Juan Fernández hasta la primera ocasion que se presente de otros navíos que hagan viaje a los reinos de España.

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