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aquello se convertiria en costumbre, i "el comercio ilícito sería infalible, i las costas frecuentadas, familiarizándose estos habitantes con unos hombres de muchos modos perjudiciales."

Como se ve, la alternativa era sumamente molesta para un gobernador de colonias españolas.

Hé aquí lo que don Ambrosio O'Higgins de Vallenar ideó para salvar la dificultad lo mejor que se pudiese.

"Por esta razon, decia, entre otras cosas, a los gobernadores de los puertos, debe procederse en tales casos comenzando por protestarles el exceso, tomándoles las justificaciones anteriormente indicadas, sin recibirlos con aspereza ni falta de urbanidad, a ménos que den motivo para ello; pero aun así habrá de tratárseles con decoro i circunspeccion con condicion (para facilitarles únicamente el socorro de víveres, pues para el de agua pueden dirijirse a las costas desiertas donde la haya) que han de exhibir el pasaporte, rol de equipaje i derrotero, a fin de que en cualquier idioma en que se hallen se copien letra por letra, i se remitan a esta superioridad. La embarcacion que no traiga los dos primeros papeles deberá ser tratada como pirata; i la que le falte el tercero, como sospechosa.

"Se debe de preguntar ademas el nombre de la embarcacion, a qué armador pertenece, cuál es el lugar de su oríjen, qué escalas ha hecho, qué tiempo ha tardado, en qué lo ha empleado, en conserva de quién ha venido, qué buques i en qué alturas los ha hallado, qué destino llevaban, qué toneladas tiene, el número i nombre de su capitan i tripulacion, la nacion de que es cada uno, en qué condiciones vienen, qué accidentes han tenido, los víveres que han embarcado por cantidades i clases, qué pesca han hecho, adonde tienen el producto, qué ganancias se prometen, qué tiempo es el que se proponen permanecer en estos mares, con todas las demas preguntas i réplicas a que deii lugar sus mismas respuestas, hasta averiguar en lo posible sí la escasez de víveres que representan es natural o artificiosa, sí la pesca es su único objeto o solo un pretesto, i sí las utilidades corres* ponden a los gastos, riegos i fatigas a que se esponen, procediendo en este interrogatorio con sagacidad i artificio, i anticipándolo al exhibeo de los papeles para que éstos vengan a ser un comprobante a muchas de las preguntas que quedan indicadas, pues, aunque en los parajes no sea practicable ese cotejo por falta de intelijencia en los idiomas, se proporciona el medio de hacerlo a donde convenga. Bien averiguadas todas estas circunstancias, será otra condicion precisa, i sin la cual no se les franqueará el socorro, la de permitir el reconocimiento del barco por los sujetos que se destinen; i para evitar los riesgos de cualquier atentado, deberán quedar en tierra, por via de rehenes, mayor níímero de los individuos de su tripulacion, i entre ellos algunos de los oficiales principales, que el que se envíe a hacer el reconocimiento in dicado.

"Este deberá dirijirse a examinar i observar sí el barco viene o nó armado, sí trae pertrechos de guerra en bodega, sí tiene algun jénero de mercancía, sí trae los útiles de la pesca, sí existen las barricas de aceite i demas despojos de las ballenas que hayan indicado, qué víveres son los que todavía conservan, haciéndolo todo a satisfaccion i con la prolijidad que se estime necesaria, en la intelijencia de que el que no se convenga a pasar por estas suaves formalidades, ni tiene una verdadera necesidad de lo que solicita, ni el objeto con que viene es el de proveerse, ni procede de buena fe, i entonces no solo no debe ser socorrido, sino que debe ser castigado.

"Para mas seguridad, siempre que se aviste o fondee alguna de estas embarcaciones, pasará el jefe mas inmediato del distrito con suficiente número de hombres de milicias armados para practicar las dilij encias esplicadas; i calificada la necesidad, se le proveerá de los socorros indispensables solamente para que puedan llegar al puerto de Valparaíso, a donde debieron haberse dirijido, como que en él podrá esta superioridad tomar las

los casos con el necesario conocimiento, costeando aquellos de su cuenta si trajeren moneda corriente; i a falta de ella, se suplirá de la de Su Majestad, con estrecha economía e intervencion de ministros de real hacienda, que lleven razon comprobada del importo para su reintegro, sin permitir consiguientemente que con este u otro pretesto [ se vendan ni so estraigan efectos algunos del buque de cualquiera clase que sean, aunque los interesados los ofrezcan para la enajenacion por medio del gobierno.

"Como es de recelar que algunos de aquellos barcos so acerquen a nuestras costas, pretestando necesidades con la mira de hacer el contrabando, tomar conocimiento del país i procurar conexiones con los naturales inspirándoles ideas perjudiciales, se precaverá con todo rigor que los vecinos vayan a las embarcaciones, i que las tripulaciones de ellas bajon a tierra, a escepcion de los mui precisos, a quienes tampoco se les permitirá tratar con otras personas que las determinadas i de mucha satisfaccion para los fines ya espresados, poniendo espías secretos que observen sus acciones, i den cuenta do las mas leves sospechas.

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adecuadas a las circunstancias de

"Pudieran los barcos del país ser los conductores de las mercancías que los estranjeros traigan, recibiéndolas o pasándolas en el mar, i desembarcándolas en parajes poco frecuentados para trasportarlas por tierra a donde se facilite su espendio, por lo cual debe tenerse mucha vijilancia en averiguar sí se introducen o comercian clandestinamente jéneros de semejante calidad, justificando reservadamente el hecho i sus cómplices, i procediendo contra ellos segun la gravedad de los casos, de los que inmediatamente se dará parte a esta superioridad para que en su consecuencia disponga en la suya lo que convenga" (1).

Segun se ve, los estranjeros eran considerados Una especie de apestados, cuya introduccion, o mejor dicho, cuyo contacto no se permitia si no con las mas esquisitas precauciones para que no contaminasen a los colonos con su virus.

"Han recalado en el Callao, en Valparaíso i en la costa de abajo, escribia don Ambrosio O'Higgins al ministro español don Antonio Valdes con fecha 19 de setiembre de 1792, muchos de los pescadores anglo-americanos, algunos franceses i muchos ingleses: tenemos dos de estos últimos en Valparaíso, que entraron pocos dias há, llenos de escorbuto i miserias, pidiendo el alivio de la hospitalidad, i he mandado que sean atendidos con arreglo a las órdenes que por acá hemos tenido a este fin.

"Hasta aquí no se esperimentan mas perjuicios que el desdoro i desazon de ver sobre nuestras costas de continuo buques estranjeros, al paso que siguen la pesca, tomando a su sombra los conoci

(1) O'Hlggins, Instrucciones a los cuatro gobiernos del reino i partidos de esta provincia, fechas 30 de enero de 1792.

mientos náuticos i noticias de nuestra situacion, que no dejarán de alentar mas tarde sus empresas hostiles cuando seamos enemigos.

"He procurado cortar todo perjuicio, impidiendo a estos habitantes toda especie de comunicacion con ellos, publicando en Valparaíso i en toda la costa el bando mas rigoroso a este respecto."

¡Desdoro i desazon por que se divisaban buques estranjeros en nuestros puertos! ¿Al escuchar el lenguaje de O'Higgins, no pareciera que estuviéramos contemplando a Carlomagno llorando a la vista de las velas normandas que comenzaban a infestar las costas de Francia?

Así O'Higgins i sus subordinados solo 'daban socorro a las naves estranjeras, cuando venian en la última estremidad.

El 29 de diciembre de 1794, entraron en el puerto de Coquimbo las fragatas norte-americanas Rubí i Favorita; pero "se les despidió, escribia O'Higgins al duque de la Alcudia en 11 de febrero de 1795, sin los ausilios que pedian, acaso porque no se juzgaron tan indispensables i urjentes, que sin nota de inhumanidad no pudieran denegarse; i notificados (los tripulantes de aquellas fragatas) de dejar con la posible brevedad estos mares, navegaron el 2 de enero último poco satisfechos de este acojimiento, por desemejante al que espresaban haber tenido en Pisco, en cuya poblacion habian sido alojados por un clérigo, ausiliados con cuánto pidieron, i aun obtenido la gracia de penetrar cuatro o cinco leguas en caballerías que se les franquearon."

Segun aparece, don Ambrosio O'Higgins estendia su vijilancia contra los estranjeros, no solo a Chile, sino tambien al Perú.

En esa misma comunicacion de que he sacado

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