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El obispo, con el cabildo eclesiástico i el clero, estaban, mientras tanto, aguardando en la catedral la llegada del estandarte i del acompañamiento para cantar las vísperas; pero en vez de lo que esperaban, vieron llegar con la sorpresa que puede concebirse a varios subalternos que por orden del cabildo vinieron a sacar la cera que la corporacion habia costeado para alumbrar la iglesia, i a llamar al predicador, porque se habia determinado hacer la funcion en el convento de San Francisco.

El obispo, segun lo espuso mas tarde, "no impidió aquello, usando de su autoridad, por ocurrir por todos medios a la paz;" pero dirijió sus quejas al presidente, quien las sometió a la consideracion de la audiencia.

Aquella alta corporacion decidió en favor del cabildo (1).

Este i los otros incidentes que voi narrando manifiestan cuan profunda i rendida era la veneracion que se tributaba al monarca i a todo lo que le atañía.

No sé si con el objeto de desmentir todavía mas el denuncio del obispo Romero; o bien por un acrecentamiento natural de la devocion ai rei, lo cierto fué que desde los primeros años del siglo XVIII se introdujo en el paseo del real estandarte en Santiago una novedad que no se practicaba en otras de las ciudades principales de la América Española; tal fué la de asistir, no solo los altos funcionarios públicos, sino tambien todos los vecinos i encomenderos, los cuales al efecto eran convocados por bando i bajo pena de multa.

Esta asistencia llegó a ser el motivo de un lujo

^1) Real Cédula espedida en Aranjuez a 27 de abril de 1785.

desenfrenado, que imponia a los jefes de algunas familias un gasto excesivo, a que sus recursos pecuniarios no les permitian sufragar.

Los magnates de Santiago lucian en aquella fies* ta trajes i arreos magníficos.

Se presentaban seguidos de lacayos espléndidamente vestidos.

La ostentacion se cifraba, sobre todo, en los caballos de movimiento, como entonces se llamaban, o de brazos, como ahora se llaman, los cuales eran criados i mantenidos ex profeso a gran costo para solo aquella funcion.

"Para este objeto, segun el naturalista Gay, sostenian con gran cuidado algunos magníficos reproductores, procurando conservar sus crias en toda su pureza, i negándose a propagarlas entre sus amigos" (1).

Aquella fiesta imponia, pues, a los concurrentes un gasto exorbitante.

Esto principió a ser causa de que algunos vecinos para quienes el desembolso era mui pesado buscaran arbitrios de no asistir, bien fuera finjiéndose enfermos, bien fuera ausentándose con tiempo de Santiago.

Para evitar, tanto este abuso, como los inconvenientes de la estacion, el cabildo propuso en 1764 que el paseo se hiciera, no a caballo, sino en coches i calesas.

Voi a copiar la vista que el fiscal dió sobre la materia, porque contiene algunos datos curiosos.

"Señor presidente, gobernador i capitan jeneral. El oidor que hace oficio de fiscal, visto el pedimento del procurador jeneral de esta ciudad, con el testimonio del acuerdo de su cabildo, para que

(1) Gay, Agricultura en Chile, tomo 1.", capítulo 22.

el paseo i acompañamiento del estandarte en la víspera i dia del glorioso patron i apóstol Santiago se haga en coches o calesas, i no a caballo, dice: que no habiendo lei ni estatuto para que el referido paseo i acompañamiento se haga precisamente a caballo, parece que se solemnizará mas la funcion en coches i calesas, verificándose del mejor modo que puede hacerse; pues, aunque en diversas capitales hai diversos estilos, parece que cada uno debe acomodarse a las circunstancias de su país, pues en la capital de Lima se ha hecho siempre a caballo, como en esta de Santiago, pero con la diferencia de que en Lima solo salen los tribunales, sin que se le precise a ningun vecino o encomendero a montar a caballo en la funcion, como lo ha visto el fiscal por espacio de veinte años, i en Buenos Aires salen todos en coches i calesas; pero en esta ciudad de Santiago, no solo salen'Jos tribunales, sino tambien los vecinos i encomenderos, a quienes se les precisa por bando, i con multa, que se ha sacado muchas veces, para que salgan a caballo; i siendo los vecinos unos hacendados honrados, que mantienen sus obligaciones, casas i familias a fuerza de su ^trabajo, resulta que no alcanzándoles para salir con aquella decencia i lustre que corresponde a su nacimiento i distinguidas obligaciones, o por no parecer menos que otros, unos se ausentan con anticipacion a sus haciendas, otros se disculpan por enfermos; i de este modo se desluce la funcion, que la hace célebre i pausible el concurso de todos. I saliendo en coches i calesas, como no se les aumenta gasto, ninguno se escusará a concurrir a la celebracion del patron, de donde resulta que no puede servir de ejemplo la capital de Lima en que no sale ningum veoino, ni se le precisa a ello; i si hubiéramos de; seguir su ejemplo, se habian de libertar de esta pension los vecinos de esta ciudad. »

"Por las circunstancias de nuestro país, es mas adaptable el arbitrio del cabildo, porque la fiesta del glorioso patron Santiago en que sale el paseo i acompañamiento del estandarte es cuasi a fines del mes de julio, que es la estacion mas rigurosa del invierno, en que comunmente llueve, i están las calles llenas de lodo i barro; i cuando llueve, se ha hecho el paseo en coches i calesas, que es lo mismo que solicita esta ciudad en su acuerdo; i cuando no llueve, se ha hecho a caballo, pero con notable perjuicio del vencidario, porque salpicados del barro con el movimiento del caballo, malogran su vestido mui costoso, i jaez correspondiente; i no hai razon para precisarles a que salgan a caballo con tanto costo i perjuicio. De suerte que por la estacion del tiempo, no se puede hacer comparacion con otras capitales de la América en que no llueve, o os tiempo de primavera o verano.

"El que el acompañamiento se haga a caballo no puede tener respecto a que todos estén prevenidos de armas i caballo para una invasion de enemigos, segun lo mandado en la lei 8, título 9, libro 6 de Indias. Lo primero, porque esta lei había con los encomenderos a quienes Su Majestad hace merced de los tributos de indios, i en recompensa deben estar prevenidos de armas i caballopara la guerra ofensiva i defensiva, pero no habla con los vecinos i moradores a quienes no ha concedido estas rentas. Lo segundo, porque los caballos, vestidos, jaeces i sillas con que se monta en el paseo del estandarte no son los que sirven para la guerra, pues son caballos de movimiento, que a pocas cuadras se fatigan, i no sirven mas que para estas funciones de lucimiento; i es cosa dura que a un vecino que no tiene oficio ni renta, se le grave con el censo de mantener todo el año un caballo de movimiento solo para salir un dia con la continjencia de que llueva o no llueva,

"Por todos estos motivos, le parece al fiscal mui prudente el acuerdo de este cabildo, justicia i Tejimiento; i. que con mas pompa i lucimiento se podrá solemnizar la funcion concurriendo todos en coches i calesas al acompañamiento del real estandarte, i despues a la iglesia a las vísperas i fiesta, cuando saliendo a caballo, quedaban todos montados, i ninguno entraba a la iglesia; sobre lo que V, 8. mandará lo que fuere de justicia, que pide.-—Santiago i junio 6 de 1764.—Doctor Aldiunate."

En virtud del precedente dictámen i de otros que se dieron en el mismo sentido, el presidente Guill i (xonzaga, "a fin de exonerar a los vecinos de la pension que les resultaba de mantener para este solo dia los caballos i jaeces correspondientes, i de facilitar con este arbitrio el mayor concurso i acompañamiento en la festividad a que deberian concucurrir todos sin escusa so la multa pecuniaria de veinte i cinco pesos aplicados en la forma ordinaria, entendiéndose que so la misma habian de asistir a caballo los oficiales de milicias con sus respectivas compañías," declaró con fecha 19 de junio de 1764 que el paseo del estandarte se hiciera en calesas; pero el rei, a quien naturalmente se dió cuenta de una resolucion recaída en tan importantísimo asunto, ordenó, por cédula de 18 de enero de 1767, que se guardara la costumbre de hacerse el paseo a caballo.

Sin embargo, la lluvia i el barro obligaron todavía en ocasiones a tributar en carruajes, i no a caballo, este solemne i periódico homenaje a la insignia real.

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