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sus aliados para firmar una paz particalar, buscó desde entonces medios indirectos de compeler al go. bierno español á transigir caanto antes sus diferencias. Escuchaba con frialdad los proyectos de Florida Blanca dirigidos á una segunda espedicion contra las Antillas británicas, aunque no fuese mas que para conservar una actitud digna y vigorosa durante la negociacion. El gabinete francés habia asegurado ya sus intereses y rehusaba toda nueva combinacion que pudiese comprometerlos. «Somos parientes, decia indignado de esta conducta el conde de Aranda en un despacho oficial, hablando de las coronas española y francesa, pero el sistema de monarquia no lo es, el carácter nacional tampoco; y son dos estremos indestructibles mientras exista el mundo. Hoy hace nueve años que entré de embajador en esta corte y en ellos no he hecho sino confirmar esa opinion, que ya traia por los ejemplos pasados. La diferencia de aquellos a estos consiste en que hay mas moderacion esterior y mas templanza en algunas ideas; pero el interior de precaver que la España no llegue al pioáculo de su grandeza es el mismo.

Ello es que hay motivos muy fundados para creer que la Francia olvidando ahora, como en otras ocasiones, que solo las simpatias de familia y no un principio de verdadera politica habia -arrastrado a España en sus querellas contra laglaterra, procuro salvar sus intereses á espensas ó sio cuidarse mucho de los de su aliado. En cuanto a la restitucion de Gibraltar, el gabinete francés fue obstáculo mas bien que un auxiliar de los deseos del rey católico, fundándose en la máxima de que en tanto que el gobierno inglés conservase aquella plaza sabsistiria un motivo permanente de prevencion entre las cór. tes de Madrid y Londres.

Malogrado el sitio de Gibraltar , Florida Blanca modificó segunda vez las instrucciones de 29 de mayo, ordenando á Aranda que si era preciso ofreciese la restitucion de las Bahamas y no interrumpiese los preliminares, sino mas bied reservase para la negociacion del tratado definitivo los puntos relativos á la pesca de Terranova y revision de los tratados de comercio. Con arreglo al pensamiento del gabinete español continuó Aranda sus discusiones con Mr. Fitz-Herbert, y el 7 de octubre le entregó un proyecto de preliminares que aquel remitió a Londres. Pero esta corte mandó á su plenipotenciario que verbalmente manifestase al español que las bases del proyecto eran inadmisibles y propusiese otras uuevas sobre las cuales pudiese continuar la negociacion. El conde de Aranda se opuso en términos enérgicos a la pretension del inglés, haciendo ver que tenia presentado un proyecto y al gabinete bri. tánico correspondia ahora contestar con un contraproyecto en que se aceptasen o modificasen sus proposiciones.

Este incidente suspendió momentáneamente la negociacion. Pero la corte de Madrid, que no contaba ya con la sincera cooperacion de la Francia y temia que la dilacion la comprometiese en los dispendiosos gastos y preparativos de la campaña siguiente, previno á su embajador en París que avivando á aquel gabinete con el cebo de la parte española de santo Domingo , le prometiese su dominio si se obligaba a obtener la cesion de Gibraltar, buscando en sus propias islas un equivalente para el gobierno inglés.

Asi es como la negociacion que hasta entonces se habia seguido directamente entre los gobiernos de Madrid y Londres se trasladó al gabinete de Versalles , el cual para ventilar la cuestion de aquella plaza eavió a la última de estas capitales á Mr. Rayueval. Despues de muchas discusiones y resistirse los ministros Schelburne y Grantham á acceder a la demanda del gobierno español, avisaba Rayoeval el 23 de noviembre que al fia se allagaban á la entrega de Gibraltar , si España « restituia todas sus con» quistas, añadiendo á Puerto-Rico ó la Guadalupe con la Dominica , ó la Martinica con santa Lucia.» De modo que se pedia a la corte de Madrid en compensacion de una sola plaza la isla de Menorca, la Florida occidental, las Bahamas, la recuperacion de los establecimientos destruidos en Honduras y Campeche y por fin una isla como la de Puerto-Rico, no solo importante por sa propio territorio, pero indispensable para España como punto intermedio con sus posesiones continentales de América y vecindad con las Antillas. Ba cuanto a las alternativas de las islas francesas era ilusoria , porque la corte de Versalles no las cederia sin compensaciones que la de Madrid no podia ofrecerla.

Estrechado Aranda por el conde de Vergennes á presentar nuevas facilidades para proseguir la degociacion, prometió que entregando la plaza de Gibraltar restituiria España á la Inglaterra las Bahamas: no insistiria en la pretension de hacer la pesca en Terranova , y concederia á los súbditos ingleses un panto y época cn cada año para adquirir cómodamente el palo de tiate. Claro es que semejantes

proposiciones no eran suficientes á llevar las miras del gabinete británico. Con el pretesto de terminar la negociacion antes del 5 de diciembre , en que debia abrirse el parlamento, llegó á París el 28 del mes anterior Mr. de Rayneval, encargado de proponer los siguientes preliminares: que España no insistiese en su demanda relativa á Gibraltar: Inglaterra la cederia ambas Floridas oriental y occideotal, pero España habria de restituir en este caso á Menorca; y prefiriendo conseryar esta isla , las Floridas entrarian en el dominio británico.

A pesar de que Aranda no queria contestar á estas proposiciones sin trasmitirlas á conocimiento de su corte, tanto le instaron Vergennes y Rayneval bajo pretesto de que el corto plazo que mediaba hasta la apertura del parlamento no daba lugar a aquella dilacion, que al fin entregó al último para que llevase à Londres como contrapoyecto los siguientes preliminares. El gobierno británico cederá Gibraltar.—España devolverá Menorca.-La Francia reservándose la parte española de santo Domingo dará á la loglaterra, como compensacion de Gibraltar, las islas Dominica y Guadalupe.-Conservará España la Florida occidental. ---La Saglaterra renunciará a todo establecimiento en Honduras y Campeche bajo la seguridad de designarse á sus súbditos un punto en el cual cómoda y equitativamente compren el palo de tinte.-Se refundirán todas las antignas estipulaciones de comercio en un nuevo tratado, cuyo principio sean los mútuos intereses y soberanía de las dos coronas.

El 30 de noviembre se habia terminado ya la negociacion y ajustado el tratado de paz entre los Estados Unidos y su metropoli. No temiendo ya nada el gabinete inglés de este poderoso enemigo, y persuadido de que la Francia, por mas que aparentase otra cosa, se hallaba resuelta á no continuar la guerra en union de España, desechó la propuesta de Aranda y el 4 de diciembre entregó á Rayneral otra concebida en los términos siguientes:-Si la corte de Madrid desiste de Gibraltar , obtendrá las dos Floridas, y acerca de los demas puntos se transigirá amistosamente.--Habiendo de dársele aquella plaza se indemnizará á la Inglaterra con la isla de Puerto-Rico ó con la Guadalupe , santa Lucia y Dominica; ó con la Gaadalupe, Dominica y Trinidad.--España conservará una de las Floridas.-Permitirá una factoria inglesa en Campeche con la facultad de cortar el palo.- Provisionalmente y hasta tanto que se haga un nuevo tratado de comercio, se confirmarán los anteriores.-Restituirá las islas Bahamas y de Menorca.

Cuando Vergennes llamó á Aranda para enterarle del despacho de Rayoeval, le dijo que el rey se hallaba resuelto á no diferir por mas tiempo el ajuste de la paz, y que visto el empeño de Madrid en adquirir á Gibraltar y su negativa á desprenderse de Puerto-Rico, le habia mandado que no obstante el disgusto que ocasionaria á sus súbditos, ofreciese desde laego á la Inglaterra ea compensacion de aquella plaza las cuatro islas francesas de saota Lucía, Guadalape, Dominica y Martinica. Sorprendido el embajador español de esta generosidad, meditando que con la posesion de aquellas islas quedaban los ingleses en estado de dar la ley cuando quisiesen á las Antillas españolas , y vivanente instado por Vergeones para que examinase si en sus instrucciones se hallaba alguna cláusula que pudiese sacarles de este embarazo, cedió al fin y tuvo la debilidad de mostrar un despacho que le habia escrito Florida Blanca en 23 de noviembre, que entre otras cosas decia lo siguiente: « Parece que todo el tropiezo para la conclusion de la paz es Gibraltar. No ocultaré á vuecencia que el rey piensa sostener este empeño con todas sus fuerzas, mientras pudiere. Pero sin embargo desearia saber su Majestad que partido ó qué ventaja considerable podria sacar la España del tratado, si por algun caso hiciese el sacrificio de desistir de tal empeño.»

Se despacho inmediatamente un correo á Rayneval con copia de este párrafo, aunque se le mandaha que hiciese uso de él cuando se hubiese perdido hasta la última esperanza de obtener á Gibraltar por los medios autes propuestos por el rey de España. No se hizo el dificil aquel plenipotenciario en dar conocimiento a Schelburne del nuevo aspecto de la negociaciou, pidiéndole que declarase definitivamente las ventajas que se concederian á España, una vez que esta desistiese de su demanda. El 12 de diciembre escribió Rayneval que la Iaglaterra prometia para este caso ceder las dos Floridas y Menorca, pero habian de restituirsela las Bahamas y consentir el corte de palo de campeche. Aranda colocado ya en este terreno, y sin tiempo para consultar á Madrid, aceptó la proposicion inglesa el 18 del citado diciembre. Seria larga tarea entrar en el examen de las razones que tuvo este embajador para tomar sobre si la inmensa responsabilidad de desistir de una demanda que con tanto empeño se le babia re

comendado y contra la cual era cortisimo fundamento el despacho de Florida Blanca que se ha copiado. En fin, este ministro se vió en la necesidad de aprobar lo becho por el plenipotenciario , y eso que le escribió en 2 de enero de 1783 «que el rey estaba determinado á no aceptar ni ratificar preliminares algunos en que no se hiciese por la corte de Londres cesion de la plaza de Gibraltar. »

Asi es como terminó esta larga y complicada negociacion, de la cual fue Gibraltar el punto mas espinoso. Triunfó el ministerio británico en su empeño de conservar la plaza; pero quién será capaz de referir las intrigas y astucias empleadas para ello? No se valía únicamente de las armas del raciocinio, sino que en casos apelaba á los afectos de delicadeza y generosidad de la corte de Madrid. Pintaba de un modo exagerado la animadversion en que incurria por firmar una paz tan nociva á los intereses británicos, y suponia que de la cesion de Gibraltar se podria seguir una acusacion capital contra el ministerio. Hé aquí como describia Rayneval uno de estos momentos de temor del ministro Schelburne.

« Hallándonos los dos solos , de repente se agarró los muslos con las dos manos, y con una estraordinaria agitacion de todo su cuerpo me dijo: Mr. de Rayneval, veo que el miedo empieza a apoderarse de mi , esta idea me hace temblar como V. vé. Asustado le pregunté qué motivo tenia para ello, y me respondió que en aquella mañana el duque de Richemont le habia pintado con tanta fuerza el riesgo en que se habia puesto de perder la cabeza, que aunque por entonces no le habia hecho potable impresion, ahora le habia sobrecogido de tal manera esta idea , que le parecia empezaba á tener miedo. »

Vencida la principal dificultad de la negociacion , pasó a Londres don Ignacio Heredia , secretario de la embajada de España en París á arreglar los dos puntos relativos al corte de palo de Campeche y tratado de comercio. Tomose un término medio, dejándolos para las discusiones del tratado definitivo, con lo cual pudieron firmarse los preliminares de la paz el 20 de enero de 1783.

En el mismo dia se firmaron tambien los de la Francia y Gran Bretaña, no habiendo podido hacer otro tanto los holandeses porque la corte de Londres se empeñaba en retener las conquistas que les habia hecho en la India , señaladamente Negapatnam, cuya rada es la mejor de la costa de Coromandel; y exigia ademas para sus buques el honor del saludo en todos los mares. Pero, sin embargo, se ajusto una suspension de armas entre ambas paciones.

Desde esta fecha se ocuparon los plenipotenciarios en la discusion de sus respectivos tratados definitivos. Aunque el conde de Aranda tepia los plenos poderes de España, esta corte envió a Londres para que le auxiliase á don Bernardo del Campo, oficial del ministerio de estado ; el cual con arreglo á sus instrucciones quiso resucitar de nuevo el malogrado asunto de la cesion de Gibraltar. Pero se opuso decididamente el gabinete inglés á que en el futuro tratado se hiciese mencion de esta plaza en nno ni otro sentido. Quedaron pues reducidos los pantos cuestionables à la mayor o menor demarcacion territorial que habia de hacerse á los ingleses para su factoría y corte del palo de Campeche , y á la subsistencia é reemplazo de los antiguos y perjudiciales tratados de comercio.

Terminadas las discusiones sobre ambos y fenecidas asimismo las negociaciones por parte de la Francia y de los Estados-Unidos; estos firmaron su paz definitiva con la Inglaterra el 2 de setiembre de 1783. En el siguiente dia la firmaron igualmente las cortes de Madrid y Versalles; y la Holanda concluyó tambien un tratado preliminar que literalmente se convirtió en definitivo el 20 de mayo del siguiente año.

Aunque el abandono ó indiferencia de la Francia colocó a la España en una situacion nada ventajosa para sostener sus pretensiones , no puede sin embargo negarse que obtuvo uno de los tratados mas ventajosos que se hicieron en los dos últimos siglos. Recuperó la importantisima isla de Menorca, quedó poseedora de las dos Floridas y encerró á los ingleses en un estrechísimo territorio, quitándoles tanta factoria y establecimientos como abasiva y paulatinamente habian llegado a formar en el seno mejicano.

Tratado definitivo de paz entre las coronus de España é Inglaterru; firmado en l’ersalles

el 3 de setiembre de 1783 (1).

En el nombre de la Santisima é individua Tri Lad cristianísima: y su Majestad la emperatriz nidad , Padre, Hijo y Espiritu Santo. Así sea. de todas las Rusias, al ilustrisimo y escelenti

Sea notorio a todos aquellos a quienes perte simo señor principe Iwan Bariatinskoy, lenezca ó pueda pertenecer en cualquiera mane niente general de los ejércitos de su Majestad ra. El serenisimo y muy poderoso principe don imperial de todas las Rusias, caballero de las Carlos III, por la gracia de Dios rey de Espa-ordenes de santa Ana y de la espada de Suecia. ña y de las Indias etc.; y el serenisimo y muy y su ministro plenipotenciario cerca de su Mapoderoso principe Jorge III, por la gracia de jestad cristianisima; y al señor Arcadio de Dios rey de la Gran Bretaña , duque de Bruns-Markoff, consejero de estado de su Majestad wick y de Luneburgo, architesorero y elector imperial de todas las Rusias y su ministro pledel sacro imperio romano etc. , deseando igual-nipotenciario cerca de su Majestad cristianisimente hacer que cesase la guerra que de mu ma. Y en consecuencia de esto, sus dichas Machos años á esta parte afligia á sus respectivos jestades el rey de España y el rey de la Gran estados, aceptaron la oferta que sus Majestades Bretaña han nombrado y constituido por sus el emperador de romanos y la emperatriz de plenipotenciarios encargados de concluir y firtodas las Rusias les hicieron de su interposicion mar el tratado definitivo de paz, es a saber: el y mediacion. Pero sus Majestades católica y rey de España al ilustrísimo y escelentisimo británica, animados del mútuo desco de acele señor don Pedro Pablo Abarca de Bolea, Jirar el restablecimiento de la paz, se comunica menez de Urrea etc. , conde de Arunda y Casron sus loables intenciones y las bendijo el cielo telflorido; marques de Torres, de Villanant y de tal manera que llegaron á sentar los fun- | Rupit; vizconde de Rueda y Yoch; baron de damentos de la paz , firmando los artículos pre las baronias de Gavin, Sietamo , Clamosa , Eriliminares en Versalles á 20 de enero del pre

pol, Trazmoz, la Mata de Castilviejo, Antillon, sente año. Sus Majestades los dichos rey de Es

la Almolda, Cortes, Jorva, San Genis, Rabupaña y rey de la Gran Bretaña, considerándose

llet, Orcau y Santa Coloma de Farnés; señor obligados á dar á sus Majestades imperiales una

de la tenencia y honor de Alcalaten, valle de prueba clara de su reconocimiento por la ofer Rodellar, castillos y villas de Maella , Mesones, ta generosa de su mediacion, acordaron con Tiurana y Villaplana, Taradell y Villadrau etc.; vidarlas á concurrir a la consumacion de la ricohombre por naturaleza en Aragon, grande grande y saludable obra de la paz, tomando de España de primera clase, caballero de las parte como mediadores en el tratado definitivo insignes órdenes del Toison de Oro y del de que se habia de concluir entre sus Majestades Sancti Spiritus, gentil-hombre de cánjara de católica y británica. Habiendo las dichas Ma su Majestad católica con ejercicio, capitan gejestades imperiales aceptado con gusto este con

neral de los reales ejércitos, y su embajador vite, nombraron para representarlas, es á sa cerca del rey cristianisimo; y el rey de la Gran ber: su Majestades el emperador de romanos Bretaña al ilustrisino y escelentisimo señor Joral ilustrisimo y escelentisimo señor Florimun ge , duque y conde de Manchester ; vizconde de

Mandeville; baron de Kimbolton, lord lugar

Loo, baron de Crichegnée, caballero del Toi- teniente y custos rotulorum del condado de

son de Oro, chambelan, consejero de estado Hungtindon, consejero privado actual de su intimo actual de su Majestad imperial y real Majestad británica, y su embajador estraordiapostolica, y su embajador cerca de su Majes nario y plenipotenciario cerca de su Majes

tad cristianisima. Los cuales, despues de lä(1) Véase la nola final del anterior tratado.

ber cambiado sus plenos poderes respectivos,

se han convenido en los artículos siguientes. una y otra parte en todos los puntos que no se

deroguen por el presente tratado de paz. Articulo 1.o

Articulo 3.° Habrá una paz cristiana , universal y perpétua' así por mar como por tierra, y se resta

Todos los prisioneros hechos de una y otra blecerá la amistad sincera y constante entre sus parte asi por tierra como por mar , y los reheMajestades católica y británica , y entre sus he

nes tomados ó dados durante la guerra y hasta rederos y sucesores, reinos, estados, provin este dia serán restituidos sin cange dentro de cias, paises, súbditos y vasallos de cualquier seis semanas, lo mas tardar , contadas desde el calidad y condicion que sean, sin escepcion de

dia del cambio de la ratificacion del presente lugares ni de personas; de suerte que las altas tratado: pagando cada corona respectivamente partes contratantes pondrán la mayor atencion los gastos que se hayan hecho para la subsisen mantener entre sí mismas y los dichos sus tencia y manutencion de sus prisioneros por el estados y súbditos esta amistad y corresponden- soberano del pais donde hayan estado detenicia reciproca, sin permitir que de ahora en ade dos, conforme á los recibos y estados que se lante se cometa por una parte ni por otra algun hagan constar y otros documentos auténticos género de hostilidad por mar ni por tierra, por que se exhiban por una y otra parte: y se dacualquiera causa ó bajo cualquier pretesto que

rán reciprocamente seguridades para el pago pueda haber; y evitarán cuidadosamente todo de las deudas que los prisioneros hayan podido lo que pueda alterar en lo venidero la union contraer en los estados donde se hayan hallado dichosamente restablecida; dedicándose, al

cletenidos hasta su entera libertad. Y todos los contrario, á procurarse reciprocamente en to

bajeles, así de guerra como mercantes, que das ocasiones todo lo que pueda contribuir a su

hayan sido apresados desde que espiraron los gloria , intereses y ventajas mútuas : sin dar so

términos convenidos para la cesacion de hosticorro ni proteccion alguna directa o indirecta

lidades por mar, serau restituidos igualmente mente, a los que quisieren causar algun perjui- de buena fé con todos sus equipajes y cargazocio a la una ó á la otra de las dichas altas partes

nes. Y se procederá á la ejecuciou de este arcontratantes. Habrá un olvido

y amnistia

liculo inmediatamente despues del cambio de ral de todo lo que ha podido haberse hecho ó

las ratificaciones de este tratado. cometido antes ó desde el principio de la guer

Articulo 4. ra que se acaba de finalizar.

El rey de la Gran Bretaña cede en toda proArticulo 2.o

piedad á su Majestad católica la isla de Menor

genc

Los tratados de Westfalia de 1648 , los de Maca: entendiéndose que las mismas estipulaciones

drid de 1667 y 1670, los de paz y de comercio

que se insertarán en el artículo siguiente tende Utrech de 1713, el de Baden de 1714, de

drán lugar a favor de los súbditos británicos por Madrid de 1715, de Sevilla de 1729; el tratado

lo respectivo á dicha isla. definitivo de Aix-la-Chapelle de 1748, el tra

Articulo 5.o tado de Madrid de 1750 y el tratado definitivo de Paris de 1763 sirven de basa y fundamento

Su Majestad británica cede asimismo en abá la paz y al presente tratado; y para este efec

soluta propiedad á su Majestad católica la Florito se renuevan y confirman todos en la mejor

da oriental, igualmente que la occidental , consforma, como asimismo todos los tratados en ge

tituyéndose garante de ellas. Su Majestad catóneral que subsistian entre las altas partes con

lica se conviene en que los habitantes británicos tratantes antes de la guerra, y señaladamente ú otros que hayan sido súbditos del rey de la todos los que estan especificados y renovados Gran Bretaña en dichos paises , puedan retiraren el tratado definitivo de Paris, en la mejor

se con toda seguridad y libertad adonde bien forma y como si aqui estuviesen insertos pala- les parezca : y podrán vender sus bienes y trasbra por palabra: de suerte que deberán ser ob portar sus efectos del mismo modo que sus perservados exactamente en lo venidero segun to sonas, sin que sean detenidos ni molestados en do su tenor, y religiosamente cumplidos por

su emigracion con cualquier prelesto que sea,

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