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Talamancas y otros. Están aun dispersos en los desiertos y las montañas, y viven en un estado salvaje, pero nunca hacen daño á los habitantes civilizados, y seria fácil acostumbrarlos á la vida social. Se calcula que su número no excede de cinco mil.

Generalmente se ha creido que los primeros colonos Españoles eran oriundos de Galicia; juzgando por los hábitos de industria y economia que tan notable razgo forman en el carácter de los costarricenses; pero esta es una mera conjetura fundada en la analojía, y la verdad queda todavia por investigar. Cualquiera que haya sido el vástago primitivo, ya por efecto del clima, ya por efecto de las circunstancias; lo cierto es que los naturales de Costa-Rica, siempre se han distinguido y se distinguen hasta el dia por un temple y laboriosidad casa europeos, asi como por su espíritu de orden, que talvez, han debido al influjo de los institutos monásticos que presidieron al nacimiento de la Colonia.

En virtud de la organizacion que decretó la corona de España para sus dominios transatlánticos, la provincia de Costa-Rica, al principio sujeta á Panamá quedó comprendida en el número de las que componian la Audiencia y Capitania General, de lo que se llamaba Reino de Guatemala; mas siempre tuvo su Gobernador particular nombrado por el Rey, que no reconocia otro supe. rior inmediato, en ninguna materia, que las enunciadas autoridades del Reino. Hasta los últimos años del réjimen colonial, fué cuando la provincia se juntó á la de Nicaragua, para formar con esta una intendencia, dependiente á su vez, de las ante dichas autoridades residentes en Guatemala. Ambas provincias tuvieron de allí en adelante, una administracion común, bajo ciertos respectos; á saber en las negocios fiscales y en los eclesiásticos; pero en otros puntos, como en los de policia y justicia continuaron gobernándose separadamente.

Incremento De La Colonia.—ISTo cabe duda que la provincia alcanzó un alto grado de prosperidad enfre los años 1560, y 1600, ya por el laboreo de las minas de Tisingal, ya por el desarrollo de su agricultura. Dícese que hacia un comercio floreciente por el Puerto de Matina en el Atlántico con Porto Belo, Cartajena y otras plazas de Tierra Firme; y por el Puerto de Caldera en el mar del Sur con Panamá, el Perú y otros países de la América.Meridional. Sus ramos de exportacion consistian entonces, en ganado vacuno, caballos, mulas, cerdos, carnes saladas, cebos, cabulla y víveres de toda clase.

Mas tarde vemos prosperar la provincia con el cultivo de su excelente cacao, cosechado en el valle de Matina, donde existian grandes haciendas de este fruto, trabajadas por esclavos, y de donde se extraia directamente, á lo que parece, para el consumo de la Madre Patria.

Tomás Gages que visitó el pais en 1636, cuenta en la relacion de su viaje, que Cartago contenia varios vecinos opulentos que traficaban directamente con la Península, que existian dos puertos frecuentados en la mar del Norte; siendo el uno la Boca del rio Suerre (Matina) y el otro el rio de los Anzuelos (nuestro Reventazon de hoy dia probablemente) y que en el Sur, el Golfo de las Salinas, o sea Nicoya, era el centro de un movimiento mercantil muy considerable.

Conquista De Talamanca T Su Abandono.—Esta parte del territorio que se extiende al oriente de Matina hasta la frontera de Nueva Granada, y en cuyos términos se encuentra comprendida la espaciosa bahia de Boca Toro con todos sus puertos y diferentes islas, no comenzó á explorarse hasta el año de 1601 en que se fundó la ciudad de Concepcion sobre el rio de la Estrella en el fondo de dicha bahia. Este establecimiento duró poco tiempo á consecuencia de haberse rebelado los indios y matado á los pobladores. Posteriormente en 1660 el Gobernador Don Rodrigo Arias Maldonado entró á ella con fuerzas respetables: sometió á las diversas tribus que la ocupaban, formó varios pueblos: levantó templos, y dejó sacerdotes para la enseñanza de la relijion. Sin embargo á pesar del zelo infatigable de los misioneros, nunca pudieron sacar á los indios de su barbarie: estos volvieron á alzarse en 1709, y sacrificaron á los relijiosos y á los soldados de una corta guarnicion quo tenian; quedándose con las mujeres. Inmediatamente que este triste acontecimiento llegó á noticia del Señor Granda Balvina, que á la sazon gobernaba, marchó sobre los indios y les dió un severo castigo matando á muchos y llevando á otros prisioneros á Cartago, los cuales distribuyó entre los vecinos para el servicio de estos. Desde aquella fecha no ha vuelto á tomarse ninguna medida sobre el particular, y solo de tarde en tarde solia descubrirze algun salvaje qne los misioneros residentes en Térraba y Boruca incorporaban á estos pueblos.

Esta comarca de Talamanca comprehende precisamente los terrenos que se concedieron por la Corona de España á los descendientes del Gran Descubridor, acompañándoles el título de Duques de Veragua. Así fué que en el primer señalamiento de jurisdiccion dado al Gobernador de Costa Rica Diego de Gutierrez, se exceptnaron expresamente los dominios del Ducado; pero pocos años despues habiéndose reincorporado la propiedad á la corona, por un convenio celebrado con Don Luis Colon, se autorizó á los Gobernadores de Costa Pica para ocupar los terrenos ántes exceptuados.

Decadencia T Grande Abatimiénto.—Las frecuentes incursiones de corsarios, filibusteros, y piratas que estuvieron invadiendo por uno y otro mar la provincia á fines del siglo 17°. y principios del 18°. y que cometian todo género de depredaciones, llenando de espanto á los habitantes; fueron causa de que estos se retirasen al interior y que descuidasen sus posesiones y abandonasen las poblaciones y los establecimientos situados en las costas. De aqui provino la traslacion de Cartago, la completa pérdida de Estrella y Talamanca que de lo contrario se habrian, reedificado la' una y recuperado la otra; y el abandono de Esparza y de Garabito. Al comenzar el siglo 18°. encontramos el puerto de Matina, lo mismo que el de Caldera, enteramente cerrados á todo tráfico. Esta decadencia que comenzó en 1660 fué siempre creciendo de punto hasta 1719, en que apareció el Gobernador Don Diego de la Haya.

La absoluta falta de comercio no podia ménos de sumir al pais en la mas extremada pobreza, y su miseria excitó el desprecio y promovió el abandono de la metrópoli y de los especuladores. Así es que en 1668 el precio de la carne solo era de 13 libras por un real, y aun este precio no se pagaba en metálico, sino en granos de cacao. En 1713 los almacenes de guerra no contenian mas que 181 mosquetes de mecha y 64 picas. En 1719 se encontraban individuos que perteneciendo á las milicias no podian concurrir á las revistas por falta de vestuario decente, cabildo habia que no podia mantener un secretario por carecer de fondos; y aun en 1732, el Gobernador no tenia recursos para asalariar un escribiente.

No debe por consiguiente causar estrañeza que en aquella época calamitosa los naturales de Costa Rica se viesen precisados á emigrar en gran número, á buscar suerte en las otras provincias mas favorecidas del Reino ó en partes lejanas; ni que el pais haya merecido poco la atencion de los escritores naturales y extranjeros. La provincia necesariamente debió retrogradar, tanto en número de habitantes, como en cultura y riqueza. El único recurso que le quedó fué la extracion de mulas para Panamá, que se hacia por tierra, y de cacao, azucar, papas cet: tambien por tierra para Leon.

Reanimacion.—Las representaciones elevadas por el Señor de la Haya, atrajeron las miradas de la Corte, á tan triste estado de cosas. Rehabilitado el puerto de Caldera en 1734, pudo el comercio volver á tomar su curso, aunque con limitacion al transporte del cacao para los demas puertos de Guatemala y Nueva España en el mar Pacífico. Mas tarde se amplió el permiso á otros artículos. Fortificóse la entrada de Matina en 1743. Se incorporó el partido de Nicoya á la provincia.—Se rehabilitó el puerto de San Juan en 1796. Asi por grados empezaron á respirar los Costa Ricenses y á levantarse de su anterior y prolongada postracion.

La creacion de una factoria para la siembra de tabaco en San José, dióle nuevo impulso al pais; y las útiles reformas introducidas en todos los ramos de la administracion bajo el ilus

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