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IMP. DEL FERROCARRIL, CALLE DE LA BANDERA, N..o 39
- 1865 -

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DE INISTR DRIA DE AVIERICAo

PARTE TERCERA.

LA COLONIA.

CAPITULO I.

Divisiones políticas i administrativas de las colonias - españolas.

Diferencia entre la conquista i la colonia en la historia de las posesiones españolas de América.—Vireinato de Méjico o Nueva España.Capitanía jeneral de Guatemala.—Vireinato de Nueva-Granada.Capitanía jeneral de Venezuela.—Vireinato del Perú.—Vireinato de

Buenos-Aires.—Capitanía jeneral de Chile.—Capitanía jeneral de Cuba.

DIFERENCIA ENTRE LA CONQUISTA I LA CoLoNIA EN LA HISTORIA DE LAS POSESIONES ESPAÑOLAS DE AMÉRICA.—“Si la invasion del nuevo mundo hubiese estado fundada en derechos lejítimos; si los horrores de una guerra llevada contra pueblos pacíficos no ofendiesen la razon i la justicia; si el yugo impuesto a hombres libres, independientes, cuya ambicion i cuyo poder no podian inspirar ningun temor, no fuese un ultraje inferido a la humanidad, i una violacion insigne del derecho de jentes, los conquistadores de América inerecerian ser colocados en el rango de los semidioses, con mas justo título que los héroes de la antigüedad, i sin necesidad de que la fábula usase de su privilejio para exajerar los hechos i las virtudes” (l).

A la vuelta de algunos siglos, en efecto, pareceran fabulosas las hazañas de los conquistadores de América. Colon hace el mas portentoso viaje marítimo con tres débiles embarcaciones, de las cuales una sola tenia cubierta; i a la cabeza de 120 hombres toma posesion en nombre del rei de España de las populosas islas del mar de las Antillas. Cortes al frente de 600 hombres, de los cuales solo unos pocos

(1) Depons, Voyage a la Terre ferme, chap I.

tenian armas de fuego, invade un imperio poderoso cuya poblacion no podia bajar de ocho millones de almas. Pizarro con 180 españoles penetra en el interior del Perú, apresa al inca i toma posesion de un vasto i poblado imperio. Magallanes descubre mares desconocidos, i al morir deja a sus compañeros en situacion de dar la primera vuelta al mundo. Al lado de estos grandes capitanes, una infinidad de aventureros se ilustra e inmortaliza con hazañas ménos imortantes por su consecuencia, pero no ménos riesgosas i brilantes. Los padecimientos de la conquista, dice sin exajeracion un historiador español, “habrian espantado a cualquiera otra nacion que no tuviera el ánimo invencible de estos valerosos castellanos, los cuales ya estaban mui acostumbrados a entrar sin temor de hambre, sed, ni de otro cualquier peligro, sin guias ni saber caminos por temerosas espesuras i pasar caudalosos rios i asperísimas i dificultosísimas sierras, peleando a un tiempo con los enemigos, con los elementos i con la hambre, mostrando a todo invencibles corazones, sufriendo los trabajos con sus robustos cuerpos, i otras veces caminar de noche idia largas jornadas por el frio i el calor, cargados de la comida i de las armas juntamente, i usar de diversos oficios, pues ellos eran soldados i cuando convenia gastadores, i otras veces carpinteros i maestros de axa, pues el que mas noble i principal era cuando convenia hacer puente o balsa para pasar algun rio o para otra cosa conveniente para alguna empresa, echaba mano de la hacha para cortar el árbol, para arrastrarle i acomodarle a lo que era menester; i así fué esta milicia de las Indias en todas cosas mui ejercitada i valerosa; para conseguir tantas victorias i empresas no convino que lo fuese ménos, i tambien los incitaba el ánimo que es siempre solicitado del deseo que naturalmente tienen los hombres de utilidad, gloria i honra que son los premios que le esperan de los trabajos” (2). Los españoles empañaron muchas veces el brillo de estas proezas con actos de crueldad i de perfidia que la moral no puede disculpar. Los conquistadores eran demasiado débiles para consumar la sujecion del nuevo mundo mediante una guerra leal, i se vieron obligados a suplir el número con la intriga. “La mentira, el perjurio, la crueldad, aun la ferocidad, la organizacion de la guerra civil entre los infe

(2) Herrera, Historia de las Indias, dec V. lib. IX, cap. 2.o

lices que se querian someter, añade Depons, tales fueron las armas que emplearon; pero estos medios sacaban su eficacia del valor, de la intrepidez i de la constancia de los conquistadores. En medio de actos que ellos llamaban indispensables, se observan rasgos capaces de honrar al hombre de bien. Su conducta presenta un conjunto de virtudes i de crímenes que hacen sucesivamente esperimentar al Jector las sensaciones de admiracion i de horror. El corazon se dilata i se estrecha alternativamente al recorrer este círculo tan singular de acciones admirables i horribles, jenerosas i feroces, leales i pérfidas.» La historia de la colonia presenta caracteres esencialmente diversos. Tras de la ajitacion maravillosa de la época de los conquistadores, vino la calma cimentada por los ajentes del rei de España. Los primeros colonos del nuevo mundo eran mas soldados que industriales. Se empeñaban por su cuenta i riesgo en empresas atrevidas que llevaban a cabo por su sola voluntad i con la cooperacion de los aventureros a quienes podian seducir o que voluntariamente querian seguirlos. Mui pocos eran los descubridores o conquistadores a quienes el rei o sus ajentes hubieran confiado una empresa. Cortes acometió la conquista de Méjico sin que Cárlos V lo supiese i contra la voluntad del gobernador español de Cuba. Balboa necesitó sublevarse contra las autoridades constituidas por el rei para llevar a cabo el descubrimiento del mar del sur. Bajo el réjimen de la colonia, i desde sus primeros tiempos, esta espontaneidad de los esploradores i de los soldados, fué vigorosamente enfrenada i desapareció casi completamente. Los soberanos españoles se miraron como señores absolutos del nuevo mundo: i los jefes de las diversas espediciones, los gobernadores de las provincias, los empleados encargados de administrar justicia i hasta los ministros del culto fueron nombrados por el rei, eran amovibles a su voluntad i estaban sometidos en todo a las instrucciones que recibian de la corona. La administracion pública fué reglamentada en todos sus detalles por el rei de España: los colonos perdieron todo sentimiento de individualidad, i quedaron reducidos a una inaccion casi completa. “Obedecer i callar es el deber del buen vasallo,” llegó a decir uno de los vireyes de Méjico en una proclama dirijida a sus gobernados. Este sistema de gobierno vino a ser fatal a las colonjas del nuevo mundo, como lo veremos mas adelante. Esta es la verdadera razon de la lentitud de los progre

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