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estando nosotros juntos los ministros plenipotenciarios de su Majestad cesárea, de su Majestad católica, de su Majestad Británica y de su Majestad cristianísima con el señor conde // indischgratz, ministro plenipotenciario de su Mlajestad cesárea, el dia 15 de abril de 1720 declaró, que él habia conseguido del rey su amo las ratificaciones de los tratados concluidos en el IIaya el dia 16 y 17 de febrero del mismo año, para que, como es costumbre, se cambiasen mútuamente: por tanto, hemos reconocido y pesado nosotros los despues nombrados ministros el tenor de las dichas cartas de las ratificaciones. Primeramente se ofrece una dificultad que se ha considerado de la mayor importancia; esto es, que en los instrumentos de las ratificaciones exhibidas por el señor conde // indischgratz, su Majestad cesárea, ahora ya daba á su Majestad católica el titulo de rey de España, pero que al contrario en las cartas de las ratificaciones que el señor marques Beretti Landi produjo, no se hacia mencion alguna del titulo de emperador que le compete á su Majestad cesárea: y aunque el marques Beretti Landi afirmó que esta omision de ninguna suerte habia resultado de intencion de disputarlo, ni porque su Majestad católica se detuviese en dar á su Majestad cesárea el titulo de emperador, ó en reconocerle como tal; ofreciendo ademas que él presentaria una declaracion en virtud de la cual se entregasen otros instrumentos de lasra tificaciones sin dilacion alguna, los cuales contuviesen el titulo de emperador para su Majestad cesárea, y se pusiese en lugar de las presentes defectuosas: no obstante, el señor conde J/indischgratz se detuvo en que por las circunstancias de las referidas ratificaciones no podia absolutamente ejecutar aliora el cambio de ellas, especialmente tratándose aquí de un acto ya firmado de la sacra é imperial mano, al cual ninguna declaracion podia jamás equivaler, no obstante que en lo demas el ministro cesáreo no dudaba en modo alguno de la intencion sincera del rey católico, y de lo que aseguraba su ministro. Lo segundo que se observó en los instrumentos entregados por el señor marques Beretti Landi fue que no solamente la cabeza y pie estaban escritos en español, sino tambien que entrambos actos de accesion de su Majestad católica á la convencion hecha en París, y el tratado concluido en Londres, en los cuales ahora el dicho

tratado está inserto de verbo ad verbum, han sido traducidos en lengua española de la latina y de la francesa, lo cual nosotros los ministros de su Majestad cesárea, de su Majestad britá— nica y de su Majestad cristianisima hemos tenido por contrario al uso en cuanto mira á la traduccion de los actos insertos, concebidos en su original en otras lenguas; pero el marques Beretti Landi lo defendió como estilo de consejo, y práctica recibida en su corte. Por estas causas, nosotros los ministros plenipotenciarios que abajo firmamos, deseando de conformidad concluir las negociaciones presentes con el fin deseado, hemos convenido en que el seúor marques Beretti Landi participe á su corte la dificultad primera en órden á los titulos, sin dilacion, como desde ahora ofrece, para que se dé el título de emperador á su Majestad cesárea por el rey católico; como tambien su Majestad cesárea ha nombrado á su Majestad católica con el titulo de rey católico. Y en lo que toca á la segunda dificultad, que es de la traduccion en lengua española de los tratados firmados primitiva y originalmente en el idioma latino y en el francés, igualmente convenimos en que cada uno informase á su corte sobre esta dificultad, y que aguardase sobre ello las instrucciones y órdenes. No obstante declaramos: que esta deteucion que han producido las dos referidas dificultades, y ahora impide las conmutaciones de las ratificaciones que debian hacerse al tiempo señalado, no debe ni puede producir perjuicio á alguna de las partes contratantes: y que luego que el señor marques Beretti Landi reciba los nuevos despachos de las ratificaciones perfeccionadas con el título debido a su Majestad imperial, y nosotros todos los ministros plenipotenciarios hayamos recibido de nuestras córtes las esplicaciones y mandatos en órden á la dificultad de la traduccion de los tratados en lengua española, como se ha dicho arriba, pasaremos sin dilacion alguna á la conmutacion de las dichas ratificaciones; y esta entrega que se ha de hacer recíprocamente, se considerará de la misma suerte que si se hubiese ejecutado al tiempo señalado. En fé de lo cual nosotros los ministros plenipotenciarios de su Majestad cesárea, de su Majestad católica, de su Majestad británica y de su Majestad cristianísima hemos firmado la presente declaracion de nuestras manos, y la hemos autorizado con nuestros sellos. Dado en la Haya el dia 19 de abril año de 1720. Leopoldo, conde de JJ indisch gratz. El marques Beretti

Landi. Juan Dayrole.— Fleurian de Mor

ville. Su Majestad católica aprobó y ratificó esta

declaracion en Aranjuez á 28 de mayo de 1790.

Tratado de alianza defensiva entre las coronas de España y Francia, firmado en Madrid el 27 de marzo de 1791.

Respecto de no haber causado las diferencias que se suscitaron entre sus Majestades católica y cristianisima alteracion alguna en los afectos que les inspiran los vínculos de la sangre que les une tan estrechamente: no han cesado de desear con un igual ardor restablecer la buena correspondencia y la amistad sincera que deben subsistir entre ambas Majestades, y que serán siempre los mas firmes apoyos de la grandeza á que Dios los ha elevado, y el medio mas seguro de conservar la tranquilidad pública, como tambien la felicidad y el beneficio reciproco de sus vasallos. Con este fin y con la mira de cimentar aun y afirmar mas sólidamente, si fuese posible, algunas disposiciones, no menos convenientes á la gloria y á la reciproca seguridad de una y otra corona, que conformes al bien y á la tranquilidad de toda la Europa, han tomado sus Majestades católica y cristianísima la resolucion de unirse estrechamente, de suerte que de hoy en adelante obren en todo como si no tuviesen mas que un mismo objeto y un mismo interés. Y habiendo confiado para este efecto el serenísimo rey de España pleno poder para tratar en su nombre al señor don José de Grimaldo, marques de Grimaldo, caballero de la órden de Santiago, comendador de Ribera y Aceuchal en la misma, gentil-hombre de cámara de su Majestad católica, de su consejo de las Indias y su primer secretario de Estado y del despacho; y habiendo dado tambien el serenísimo rey cristianísimo su pleno poder para el mismo efecto al señor don Juan Bautista Luis Andrault de Langeron , marques de Maleuvrier, teniente general de sus ejércitos, comendador y gran cruz de la órden militar de san Luis, su enviado estraordinario cerca de su Majestad católica : han

convenido entre ellos en los articulos siguientes:

Artículo 1.o

IIabrá de hoy en adelante y para siempre una estrecha union y una sincera y durable amistad entre el serenisimo rey de España y el serenisimo rey cristianísimo, sus reinos, vasallos y habitantes de las tierras de su obediencia, de suerte que las ofensas y los daños sufridos durante el curso de la guerra que ha sido terminada por la accesion del serenisimo rey de España á los tratados de Londres de 2 de agosto de 1718, quedarán en un eterno olvido, y en lo venidero el uno tendrá cuidado de los bienes y de la seguridad del otro como de los suyos propios; y no solamente advertirá á su aliado del peligro que pudiere amenazarle, sino tambien se opondrá con todo su poder al agravio que pudiera hacérsele.

Articulo 2.o

A fin de establecer sólidamente esta union y correspondencia, y de hacerla tanto mas util a una y otra corona; sus Majestades católica y cristianisima prometen y se obligan por el presente tratado de alianza defensiva, de garantirse reciprocamente sus reinos, provincias, estados y tierras de su obediencia en cualquier parte del mundo que esten situadas: de suerte que siendo sus dichas Majestades, ó la una de ellas atacadas contra las disposiciones de los tratados de Utrech y de Baden y contra la de los tratados de Londres y de las estipulaciones que se haran en Cambray, se socorrerán mútuamente hasta que hayan cesado las desavenencias, ó que esten satisfechos con la reparacion de los daños que se les hubieren causado.

Articulo 3.o En consecuencia del precedente articulo, la conservacion y la observancia de los tratados de Utrech, de Baden, de Londres y del que mediará en Cambray para la conciliacion de las diferencias que quedan que arreglar entre el serenisimo rey de España y el emperador, serán el principal objeto de la presente alianza: y para hacerla aun mas sólida, el serenisimo rey de España y el serenísimo rey cristianísimo convidarán á las potencias que juzgaren á propósito y de concierto á entrar en el presente tratado para la utilidad comun, y para mantener la tranquilidad general. Articulo 4.o

Si sucediese (lo que Dios no quiera) que en perjuicio de los sobredichos tratados de Utrech, de Baden y de Londres, ó de lo que se establecerá en los que se harán en Cambray, sus Majestades católica y cristianísima fuesen atacados ó inquietados por alguna potencia, sea la que fuere, en la posesion de sus reinos y estados, de cualquier manera que sea; prometen y se obligan mútuamente á emplear sus oficios, luego que sean requeridos, para hacer dar á la parte ofendida satisfaccion de la injuria que se le hubiere causado y para embarazar al agresor de continuar sus hostilidades. Y si sucediere que estos oficios no fuesen bastantes para procurar sin retardo esta reparacion, sus dichas Majestades prometen y se obligan mútuamente á darse, dos meses despues de hecho el requerimiento por la parte atacada, un socorro efectivo de diez mil hombres de infantería y de cinco mil de caballería ó dragones, y de continuarle y mantenerle todo el tiempo que duarre la desavenencia. Y si este socorro no bastare para rechazar las empresas del enemigo, se tratará de aumentarle; y aun si fuese necesario, sus dichas Majestades se asistirán reciprocamente con todas fuerzas, y declararan la guerra al agreS01".

Artículo 5."

Teniendo sus Majestades católica y cristianisima una entera satisfaccion de la voluntad é inclinacion que el señor duque de Parma les ha manifestado siempre, y queriendo darle muestras de la estimacion particular y afecto que sus Majestades le tienen; prometen y se obligan, en virtud del presente tratado, á concederle una proteccion particular para la conservacion de sus estados y derechos, y para la manutencion de su dignidad; de suerte que si fuere tur

bado en ellos en perjuicio de los tratados de paz y de lo que se estipulare en los que han de mediar en Cambray, unirán sus oficios y sus diligencias para obtener sobre esto una justa satis

faccion: y si esta se les negare, convendrán en

los medios de alcanzarla por todas las otras vias que pudieren. Articulo 6.o Queriendo dar su Majestad católica á su Majestad cristianisima una señal de su amistad, confirma tanto como sea necesario todas las ventajas y todos los privilejios concedidos por los reyes sus predecesores á la nacion francesa, así por el tratado de los Pirineos, confirmado por el de Nimega y de Riswick, como por cédulas particulares concedidas á la dicha nacion antes del actual reinado de su Majestad católica felizmente reinante; de suerte que los comerciantes franceses y otros vasallos del rey cristianísimo gozen siempre en España de los mismos derechos, prerogativas, ventajas y privilegios para sus personas y para su comercio, mercaderias, bienes y efectos de que han gozado ó debido gozar en virtud de los dichos tratados ó cédulas, y de todos los que han sido ó fueren concedidos en España á la nacion mas favorecida. Articulo 7." El presente tratado será ratificado por sus Majestades católica y cristianisima, y los despachos de ratificacion serán entregados y cambiados en debida forma de una y otra parte en el espacio de seis semanas contadas desde el dia de la firma, ó antes si fuere posible. En fé de lo cual los abajo firmados ministros plenipotenciarios de su Majestad católica y de su Majestad cristianisima, autorizados con sus plenos poderes, que han sido cambiados de una y otra parte, cuyas copias van aquí insertas, heunos firmado el presente tratado y selladole con los sellos de nuestras armas. Fecho en Buen-Retiro el dia 27 de marzo de 1721.-El harques de Grimaldo..-Langeron haulevrier. Su Majestad católica don Felipe JV le ratifien Aranjuez á 5 de mayo de 1721.

Articulos secretos aneros á este tratado.

Articulo 1." Aunque el uso que en todos tiempos se ha seguido, sea no restituir las plazas conquistadas durante el curso de la guerra hasta despues de la

firma de los tratados de paz, queriendo su Majeslad cristianísima dará su Majestad católica una señal esencial de su confianza, y de lo sincero de su amistad, promete y se empeña á restituirle las plazas de Fuenterrabia y de San Sebastian con todos los fuertes y paises dependientes de las dichas plazas conquistadas en España durante el curso y con ocasion de la última guerra; el puerto y el fuerte de Panzacola, situados en el Golfo de Méjico, con los otros lugares y fuertes que asimismo se hubieren ocupado por la Francia durante el curso y con ocasion de la última guerra; el todo en el estado en que al presente estan con la artillería, los pertrechos y las municiones de guerra que allí se hallaron cuando las tropas de su Majestad cristianísima entraron en ellos, sin reservar ni esceptuar nada; y recíprocamente se empeña su Majestad católica á restituir á su Majestad cristianisima todos los lugares y fuertes que las armas de España hubieren, durante el curso y con ocasion de la última guerra, ocupado en dicho pais sobre la corona de Francia y que pertenecianá la dicha corona antes de la dicha última guerra, el todo en el estado en que al presente estan, con la artillería, los pertrechos y las municiones de guerra que allí se hallaron cuando las tropas de su Majestad católica entraron en ellos, sin reservar ni esceptuar nada.

Yá fin que no puedan suponer los aliados del serenísimo rey cristianísimo que esta restitucion anticipada es efecto de alguna convencion hecha entre sus dichas Majestades en perjuicio de los empeños en que ha entrado su Majestad cristianisima con ellos; se ha convenido que el serenísimo rey católico hará pedir por sus ministros en el congreso de Cambray, como una condicion preliminar, la evacuacion de las dichas plazas, fuertes y paises, y que en su consecuencia el serenisimo rey cristianísimo concederá esta peticion, de suerte que en cualquiera suceso que puedan tener las instancias que se han de hacer por los plenipotenciarios del rey de España en Cambray cerca de los plenipotenciarios de las otras potencias que concurrieron en los tratados de Londres, y que tuvieron parte en la última guerra, tenga la sobredicha restitucion su pleno y entero efecto dos meses despues del cange de las ratificaciones del presente tratado, ó mas presto si fuere posible.

Articulo 2.o
Continuará su Majestad cristianisima sin inter-

rupcion sus oficios los mas activos para empeñar al rey de la Gran Bretaña á restituir cuanto antes fuere posible á su Majestad católica la plaza de Gibraltar y sus dependencias, y no desistirá de esta demanda hasta que su dicha Majestad católica haya obtenido una entera satisfaccion sobre este punto, bien sea por la efectiva restitucion de la dicha plaza, ó bien por seguridades con que quede satisfecho de que se le restituirá en un término fijo y determinado (1).

Articulo 3."

Aunque el artículo que mira á las infeudaciones de los Estados de Toscana, de Parma y de Plasencia se regló en los tratados de Londres con la mira de asegurar mejor á uno de los príncipes hijos de la reina de España, el derecho de suceder en todos los dichos estados, y apagando las diferentes pretensiones que con esta ocasion pudieron formarse, y que el serenísimo rey de España accedió sin reserva á los dichos tratados de Londres, no solamente no se opondrá su Majestad cristianisima á las modificaciones que sobre este articulo se pudieren poner, con las instancias del rey de España en el congreso de Cambray, sino que hará obrar á sus plenipotenciarios con la misma mira de concierto con los de su Majestad católica, y promete garantir la ejecucion de todo lo que con él se estipulare en órden á esto.

Articulo 4.o

Promete y se obliga su Majestad cristianisima á obtener de las potencias que concurrieron a los tratados de Londres, que no se pondrán guarniciones estranjeras en las plazas de Toscana, de Parma y de Plasencia, no obstante lo estipulado sobre esto en los dichos tratados, y no se opondrá á las instancias que el serenísimo rey de España juzgare á propósito hacer con las mismas potencias para empeñarlas á consentir en que se pongan guarniciones españolas.

Articulo 5."

No solo es la intencion de sus Majestades católica y cristianísima de garantir al duque de Parma, en ejecucion del artículo 5.o del trata

(1) Véase la nota final del siguiente tratado

do de alianza firmado hoy entre sus dichas Majestades, los estados en que actualmente está en posesion, si no es que no quieren omitir nada para obtener por lo que a él toca la ejecucion del tratado de Pisa, y para procurarle en su consecuencia la restitucion de los ducados de Castro y de Ronciglione, y su Majestad cristianísima promete renovar y continuar las instancias que ya se han hecho al Papa de su parte para obtener esta justicia de su Santidad, sino es que el duque de Parma se contente con un equivalente á su satisfaccion.

Articulo 6.o

Queriendo el rey cristianísimo manifestar que mira los intereses del serenísimo rey de España como los suyos propios, y que quiere contribuir por todos los medios que penden de su Majestad cristianisima á la satisfaccion de un principe que por tantos vinculos le es tan unido, dara órdenes á sus plenipotenciarios en Cambray para que obren de concierto con los de su Majestad católica, y apliquen todos sus cuidados al logro de las órdenes de que estuvie— ren encargados en todo lo que no fuere directamente opuesto á los empeños que su Majestad cristianisima tomó por los tratados de Londres y aun entrar en las derogaciones que la dicha Majestad católica pudiere deseará estos mismos tratados, y de contribuir á ello por su parte, siempre que los ministros de las otras potencias interesadas concurrieren por la suya, ó cuando los ministros del rey católico creyeren poderlos atraerá hacerlo para la satisfaccion particular del serenísimo rey de España.

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firmados, antes de convenir en el 1.° de los artículos secretos firmados hoy por ellos, que este articulo que contiene la promesa por parte del rey cristianísimo de restituir en el tiempo y en la forma que se enuncia al serenísimo rey católico las plazas de Fuenterrabía y de San Sebastian, con todos los fuertes y paises dependientes de las dichas plazas conquistadas en España, durante el curso y con ocasion de la última guerra, no enuncia entre los lugares que se han de restituir por parte de su Majestad cristianísima la plaza de Castel-Leon ocupada por sus armas en Cataluña durante el curso de la última guerra, y de parte de su Majestad católica la restitucion de los lugares y paises ocupados tambien por sus armas en la Cerdania francesa, y habiendo hecho instancias el ministro plenipotenciario del serenísimo rey de España para que se espliquen mas particularmente las intenciones de sus dichas Majestades en órden á esto, y declarado que el serenísimo rey su amo restituiria á su Majestad cristianísima con las claúsulas y en los términos espresados en el dicho artículo todos los lugares y paises que han sido ocupados por sus armas durante el curso y con ocasion de la última guerra sobre la frontera de los Pirineos, sin reservar nada, aceptando el ministro plenipotenciario del serenísimo rey cristianísimo las ofertas sobredichas, ha declarado tambien por su parte, que aunque en las órdenes que ha recibido no se hace mencion espresamente de la restitucion de la plaza de Castel-Leon, no obstante, no puede dudar que la intencion de su Majestad cristianisima no sea de restituirá su Majestad católica todas las plazas, fuertes, puestos, lugares y paises situados en España, sin escepcion alguna, que durante el curso y con ocasion de la última guerra hubieren sido ocupados por sus armas; y en consecuencia, promete en nombre de su dicha Majestad cristianísima, y debajo de su aprobacion, que la dicha plaza de Castel-Leon con todos los lugares y paises situados sobre la frontera de España que han sido ocupados como queda dicho, serán restituidos en el estado en que se hallan, con la artillería, pertrechos y las municiones de guerra que en ellas se hallaron cuando las armas de su Majestad cristianísima los ocuparon; el todo en los términos espresados en el primero de los dichos articulos secretos, y enteramente como si en él estuviese espresamente enunciado entre las restituciones que

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