Imágenes de páginas
PDF

conde de Villanueva de Cerveira, del consejo de su Majestad fidelísima y del de Guerra, maestre de campo general de sus ejércitos, y su embajador estraordinario en la corte de Madrid: los cuales despues de haber conferido y tratado la materia con la debida circunspeccion y exámen, bien instruidos de la intencion de los dos serenísimos reyes sus amos, y siguiendo sus ordenes, se han conformado en el contenido de los articulos siguientes.

Articulo 1.o

El presente tratado será el único fundamento y regla que en adelante se deberá seguir para la division y limites de los dominios en toda la América y Asia, y en su virtud quedará abolido cualquiera derecho y accion que puedan alegar las dos coronas con motivo de la Bula del Papa Alejandro VI, de feliz memoria, y de los tratados de Tordesillas, de Lisboa y Utrech, de la escritura de venta otorgada en Zaragoza, y de otros cualesquiera tratados, convenciones y promesas, que todo ello, en cuanto trata de la linea de demarcacion será de ningun valor y efecto, como si no hubiera sido determinado, quedando en todo lo demas en su fuerza y vigor, y en lo futuro no se tratará mas de la ci— tada línea, ni se podrá usar de este medio para la decision de cualquiera dificultad que ocurra sobre limites, sino únicamente de la frontera que se prescribe en los presentes articulos, como regla invariable y mucho menos sujeta á controversias.

Articulo 2.o

Las islas Filipinas y las adyacentes que posee la corona de España la pertenecerán para siempre, sin embargo de cualquiera pretension que pueda alegarse por parte de la corona de Portugal con motivo de lo que se determinó en el dicho tratado de Tordesillas, y sin embargo de las condiciones contenidas en la escritura celebrada en Zaragoza á 22 de abril de 1529, y sin que la corona de Portugal pueda repetir cosa alguna del precio que se pagó por la venta celebrada en dicha escritura, á cuyo efecto su Majestad fidelisima en su nombre, y de sus herederos y sucesores hace la mas ámplia y formal renuncia de cualquiera derecho y accion que pueda tener por los referidos principios, ó por cualquiera otro fundamento á las referi

das islas, y á la restitucion de la cantidad que se pagó en virtud de dicha escritura.

Articulo 3, o

En la misma forma pertenecerá á la corona de Portugal todo lo que tiene ocupado por el rio Marañon ó de las Amazonas arriba, y el terreno de ambas riberas de este rio hasta los parages que abajo se dirán, como tambien todo lo que tiene ocupado en el distrito de Matagroso, y desde este parage hácia la parte del Oriente y Brasil, sin embargo de cualquiera pretension que pueda alegarse por parte de la corona de España con motivo de lo que se determinó en el referido tratado de Tordesillas, á cuyo efecto su Majestad católica en su nombre y de sus he—, rederos y sucesores se desiste y renuncia formalmente de cualquiera derecho y accion, que en virtud del dicho tratado ó por otro cualquiera título pueda tener á los referidos territorios.

Articulo 4.o

Los confines del dominio de las dos monarquías principiarán en la barra que forma en la costa del mar el arroyo que sale al pie del monte de los Castillos Grandes, desde cuya falda continuará la frontera, buscando en línea recta lo mas alto ó cumbres de los montes, cuyas vertientes bajan por una parte á la costa que corre al Norte de dicho arroyo, ó á la laguna Merin ó del Mini, y por la otra á la costa que corre de dicho arroyo al Sur ó al rio de la Plata: de suerte que las cumbres de los montes sirvan de raya al dominio de las dos coronas, y asi seguirá la frontera hasta encontrar el orígen principal y cabeceras del rio Negro, y por encima de ellas continuará hasta el origen principal del rio Ibicui, siguiendo aguas abajo de este rio hasta donde desemboca en el Uruguay por su ribera oriental, quedando de Portugal todas las vertientes que bajan á la dicha laguna ó al rio gran de de san Pedro, y de España las que bajan a los rios que van á unirse con el de la Plata.

Articulo 5.o

Subirá desde la boca del Ibicui por las aguas del Uruguay hasta encontrar la del rio Pepiri ó Pequiri, que desagua en el Uruguay por su ribera occidental, y continuará aguas arriba del Pepiri hasta su origen principal, desde el cual seguirá por lo mas alto del terreno hasta la cabecera principal del rio mas vecino, que desemboca en el grande de Curistuba, que por otro nombre llaman Iguazú, por las aguas de dicho rio mas vecino del origen del Pepiri, y despues por las del Iguazú ó rio grande de Curistuba continuará la raya hasta donde el mismo Iguazú desemboca en el Paraná por su ribera oriental y desde esta boca seguirá aguas arriba del Paraná hasta donde se le junta el rio Igurey por su ribera occidental.

Articulo 6.o

Desde la boca del Igurey continuará aguas arriba hasta encontrar su orígen principal, y desde él buscará en linea recta por lo mas alto del terreno la cabecera principal del rio mas vecino que desagua en el Paraguay por su ribera oriental, que tal vez será el que llaman corrientes, y bajará con las aguas de este rio hasta su entrada en el Paraguay, desde cuya boca subirá por el canal principal que deja el Paraguay en tiempo seco, y por sus aguas hasta encontrar los pantanos que forma este rio, llamados la laguna de los Xaraies, y atravesando esta laguna hasta la boca del rio Jaurú.

Articulo 7.o

Desde la boca del rio Jaurú por la parte occidental seguirá la frontera en línea recta hasta la ribera austral del rio Guaporé, en frente á la boca del rio Sararé que entra en dicho Guaporé por su ribera setentrional; con tal que si los comisarios que se han de despachar para el arreglamento de los confines en esta parte, en vista del pais hallaren entre los rios Jaurú y Guaporé otros rios ó términos naturales por donde mas comodamente, y con mayor certidumbre, pueda señalarse la raya en aquel parage, salvando siempre la navegacion del Jaurú que debe ser privativa de los portugueses, y el camino que suelen hacer de Cuiaba hácia Matogroso; los dos altos contratantes consienten y aprueban que así se establezca, sin atenderá alguna porcion mas ó menos de terreno que pueda quedar á una ó á otra parte. Desde el lugar que en el márgen austral del Guaporé fuere señalado por término de la raya, como queda esplicado, bajará la frontera por toda la corriente del rio Guaporé hasta mas abajo de su union con el rio Mamoré que nace en la provincia de Santa Cruz de la Sierra y atraviesa la Mision de los Mojos,

y forman juntos el rio llamado de la Madera, que entra en el Marañon ó Amazonas por su ribera austral.

Articulo 8.o

Bajará por las aguas de estos dos rios ya unidos hasta el parage situado en igual distancia del citado rio Marañon ó Amazonas, y de la boca del dicho Mamoré, y desde aquel parage continuará por una línea leste-oeste hasta encontrar con la ribera oriental del rio Jabari que entra en el Marañon por la ribera austral, y bajando por las aguas del Jabari hasta donde desemboca en el Marañon ó Amazonas, seguirá aguas abajo de esterio hasta la boca mas occidental del Japurá que desagua en él por la márgen setentrional.

Articulo 9.o

Continuará la frontera por en medio del rio Japurá y por los demas rios que se le junten y se acerquen mas al rumbo del norte, hasta encontrar lo alto de la cordillera de montes que median entre el rio Orinoco y el Marañon ó de las Amazonas, y seguirá por la cumbre de estos montes al oriente hasta donde se estienda el dominio de una y otra monarquía. Las personas nombradas por ambas coronas para establecer los límites, segun lo prevenido en el presente artículo, tendrán particular cuidado de señalar la frontera en esta parte, subiendo aguas arriba de la boca mas occidental de Japurá, de forma que se dejen cubiertos los establecimientos que actualmente tengan los portugueses á las orillas de este rio y del Negro; como tambien la comunicacion ó canal de que se sirven entre estos dos rios; y que no se dé lugar á que los españoles con ningun pretesto ni interpretacion puedan introducirse en ellos, ni en dicha comunicacion, ni los portugueses remontar hacia el rio Orinoco, ni estenderse hácia las provincias pobladas por España, ni en los despoblados que la han de pertenecer segun los presentes articulos, á cuyo efecto señalarán los limites por las lagunas y rios, enderezando la linea de la raya cuanto pudiere ser hácia el Norte, sin reparar al poco mas ó menos del terreno que quede a una ó a otra corona, con tal que se logren los espresados fines.

Articulo 10.o

Todas las islas que se hallasen en cualquiera de los rios por donde ha de pasar la raya, segun lo prevenido en los artículos antecedentes, pertenecerán al dominio á que estuvieren mas próximas en tiempo seco.

Articulo 11.o

Al mismo tiempo que los comisarios nombrados por ambas coronas vayan señalando los limites en toda la frontera harán las observaciones necesarias para formar un mapa individual de toda ella, del cual se sacarán las copias que parezcan necesarias firmadas de todos y se guardarán por las dos córtes, por si en adelante se ofreciere alguna disputa con motivo de cualquiera infraccion, en cuyo caso y en otro cualquiera se tendrán por auténticas y harán plena prueba; y para que no se ofrezca la mas leve duda, los referidos comisarios pondrán nombre de comun acuerdo á los rios y montes que no le tengan, y lo señalarán todo en el mapa con la individualidad posible.

Articulo 12.o

Atendiendo á la conveniencia comun de las dos naciones, y para evitar todo género de controversias en adelante, se han establecido y arreglado las mútuas cesiones contenidas en los articulos siguientes.

Articulo 13.°

Su Majestad fidelísima en su nombre y de sus herederos y sucesores cede para siempre á la corona de España, la colonia del Sacramento y todo su territorio adyacente á ella en la márgen setentrional del rio de la Plata hasta los confines declarados en el articulo 4.o, y las plazas, puertos y establecimientos que se comprenden en el mismo parage, como tambien la navegacion del mismo rio de la Plata, la cual pertenecerá ente: ramente a la corona de España; y para que tenga efecto, renuncia su Majestad fidelisima todo el derecho y accion que tenia reservado á su corona por el tratado provisional de 7 de mayo de 1681, y la posesion, derecho y accion que le pertenece y pueda tocarle en virtud de los artículos 5.o y 6.o del tratado de Utrech de 6 de febrero de 1715, ó por otra cualquiera convencion, título ó fundamento.

Artículo 14.o

Su Majestad católica, en su nombre y de sus

herederos y sucesores cede para siempre á la corona de Portugal todo lo que por parte de España se halla ocupado, ó que por cualquiera título 6 derecho pueda pertenecerle en cualquiera parte de las tierras que por los presentes ar— tículos se declaran pertenecientes á Portugal desde el monte de los Castillos Grandes y su falda meridional y ribera del mar hasta la cabecera y orígen principal del rio Ibicui, y tambien cede todos y cualesquiera pueblos y establecimientos que se hayan hecho por parte de Es— paña en el ángulo de tierras comprendido entre la ribera setentrional del rio Ibicui, y la oriental del Uruguay y los que se puedan haber fundado en la márgen oriental del rio Pepirí, y el pueblo de Santa Rosa y otros cualesquiera que se puedan haber establecido por parte de España en la ribera oriental del rio Guaporé. Y su Majestad fidelísima cede en la misma forma á España todo el terreno que corre desde la boca occidental del rio Japurá, y queda en medio entre el mismo rio y el Marañon ó Amazonas, y toda la navegacion del rio Iza; y todo lo que se sigue desde este último rio al occidente con el pueblo de San Cristobal, y otro cualquiera que por parte de Portugal se haya fundado en aquel espacio de tierras, haciéndose las mútuas entregas, con las calidades siguientes.

Artículo 15.o

La colonia del Sacramento se entregará por parte de Portugal sin sacar de ella mas que la artillería, armas, pólvora y municiones, y embarcaciones del servicio de la misma plaza, y los moradores podrán quedarse libremente en ella, ó retirarse á otras tierras del dominio portugués con sus efectos y muebles, vendiendo los bienes raices. El gobernador, oficiales y soldados llevarán tambien todos sus efectos y tendrán la misma libertad de vender sus bienes raices.

Articulo 16.o

De los pueblos ó aldeas que cede su Majestad católica en la márgen oriental del rio Uruguay saldrán los misioneros con los muebles y efectos, llevándose consigo á los indios para poblarlos en otras tierras de España, y los referidos indios podrán llevar tambien todos sus bienes muebles y semovientes y las armas, pólvora y municiones que tengan; en cuya forma se entregarán los pueblos á la corona de Portugal, con todas sus casas, iglesias y edificios, y la propiedad y posesion del terreno. Los que se ceden por sus Majestades católica y fidelísima en las márgenes de los rios Pepuirí, Guaporé y Marañon se entregarán con las mismas circunstancias que la colonia del Sacramento, segun se previene en el artículo 14, y los indios de una y otra parte tendrán la misma libertad para irse, ó quedarse del mismo modo y con las mismas calidades que lo podrán hacer los moradores de aquella plaza; solo que los que se fueren perderán la propiedad de los bienes raices, si los tuvieren.

Articulo 17.o

En consecuencia de la frontera y límites determinados en los artículos antecedentes quedará para la corona de Portugal el monte de los Castillos Grandes con su falda meridional, y le podrá fortificar, manteniendo allí una guardia, pero no podrá poblarle, quedando á las dos naciones el uso comun de la barra ó ensenada que forma allí el mar, de que se trató en el articulo 4o.

Articulo 18.o

La navegacion de aquella parte de los rios, por donde ha de pasar la frontera, será comun á las dos naciones, y generalmente donde ambas orillas de los rios pertenezcan á una de las dos coronas, será la navegacion privativamente suya, y lo mismo se entenderá de la parte de dichos rios siendo comun á las dos naciones donde lo fuere la navegacion, y privativa donde lo fuere de una de ellas la dicha navegacion. Y por lo que mira á la cumbre de la cordillera que ha de servir de raya entre el Marañon y Orinoco, pertenecerán á España todas las vertientes que caigan al Orinoco, y á Portugal las que caigan al Marañon ó Amazonas.

Articulo 19.o

En toda la frontera será vedado y de contrabando el comercio entre las dos naciones, quedando en su fuerza y vigor las leyes promulgadas por ambas coronas que de esto tratan, y ademas de esta prohibicion ninguna persona podrá pasar el territorio de una nacion al de la otra por tierra ni por agua, ni navegar en el todo ó parte de los rios que no sean privativos de su nacion ó comunes con pretesto ni motivo al

guno sin sacar primero licencia del gobernador ó del superior del terreno donde ha de ir, ó que vaya enviado del gobernador de su territorio a solicitar algun negocio, á cuyo efecto llevará su pasaporte, y los transgresores serán castigados, con esta diferencia; si fueren aprendidos enterritorio ageno serán puestos en la cárcel, y se mantendrán en ella por el tiempo de la voluntad del gobernador ó superior que les hizo aprehender; pero si no pudiesen ser habidos, el gobernador ó superior del terreno donde entren formará un proceso con justificacion de las personas y del delito, y con él requerirá al juez de los transgresores para que los castigue en la misma forma: esceptuándose de las referidas penas los que navegando en los rios por donde va la frontera fuesen constreñidos á llegar al territorio ageno por alguna urgente necesidad haciéndola constar; y para quitar toda ocasion de discordia, no será licito levantar ningun género de fortificacion en los rios cuya navegacion fuese comun, ni en sus márgenes, ni poner embarcaciones de registro, ni artillería, ni establecer fuerza que de cualquiera modo pueda impedir la libre y comun navegacion. Ni tampoco sera licito á ninguna de las partes visitar, registrar ni obligar a que vayan á sus riberaslas embarcaciones de las opuestas, y solo podran impedir y castigar á los vasallos de la otra nacion si aportaren á las suyas, salvo en caso de indispensable necesidad, como queda dicho.

Articulo 20.o

Para evitar algunos perjuicios que podran ocasionarse, fue acordado que en los montes donde en conformidad de los precedentes articulos quede puesta la raya en sus cumbres, no será licito á ninguna de las dos potencias erigir fortificacion sobre las mismas cumbres, ni permitir que sus vasallos hagan en ellas poblacion alguna.

Articulo 21.o

Siendo la guerra ocasion principal de los abu. sos y motivo de alterarse las reglas mas bien concertadas, quieren sus Majestades catolica y fidelisima que si (lo que Dios no permita) se llegase á romper entre las dos coronas, se mantengan en paz los vasallos de ambas establecidos en toda la América meridional, viviendo unos y otros como si no hubiese tal guerra entre los soberanos, sin hacerse la menor hostilidad por si solos, ni juntos con sus aliados. Y los motores y caudillos de cualquiera invasion, por leve que sea, serán castigados con pena de muerte irremisible, y cualquiera presa que hagan será restituida de buena fé integramente. Y asimismo ninguna de las dos naciones permitira el cómodo uso de sus puertos, y menos el tránsito por sus territorios de la América meridional á los enemigos de la otra cuando intenten aprovecharse de ellos para hostilizarla; aunque fuese en tiempo que las dos naciones tuviesen entre siguerra en otra region. La dicha continuacion de perpétua paz y buena vecindad no tendrá solo lugar en las tierras é islas de la América meridional entre los súbditos confinantes de las dos monarquías, sino tambien en los rios, puertos y costas, y en el mar Océano desde la altura de la estremidad austral de la isla de San Antonio, una de las de Cabo Verde hácia el sur, y desde el meridiano que pasa por su estremidad occidental hacia el poniente; de suerte que a ningun navío de guerra, corsario ú otra embarcacion de una de las dos coronas sea licito, dentro de dichos términos, en ningun tiempo atacar, insultar ó hacer el mas mínimo perjuicio á los navíos y súbditos de la otra, y de cualquiera atentado que en contrario se cometa se dará pronta satisfaccion restituyéndose integramente lo que acaso se hubiese apresado, y castigándose severamente los transgresores. Otro si, ninguna de las dos naciones admitirá en sus puertos y tierras de dicha América meridiomal navios, ó comerciantes amigos ó neutrales, sabiendo que llevan intento de introducir su comercio en las tierras de la otra, y de quebrantar las leyes con que los dos monarcas gobiernan aquellos dominios. Y para la puntual observancia de todo lo espresado en este artículo se harán por ambas córtes los mas eficaces encar— gos á sus respectivos gobernadores, comandantes y justicias; bien entendido que aun en caso (que no se espera) que haya algun incidente ó descuido contra lo prometido ó estipulado en este artículo, no servirá eso de perjuicio á la observancia perpétua é inviolable de todolo demas que por el presente tratado queda arreglado.

Articulo 22."

Para que se determinen con mayor precision y sin que haya lugar á la mas leve duda en lo

futuro, en los lugares por donde debe pasar la raya en algunas partes que estan nombradas y especificadas distintamente en los articulos antecedentes, como tambien para declarar á cuál de los dominios han de pertenecer las islas que se hallen en los rios que han de servir de frontera, nombrarán ambas Majestades cuanto antes comisarios inteligentes, los cuales visitando toda la raya ajusten con la mayor distincion y claridad los parages por donde ha de correr la demarcacion, en virtud de lo que se espresa en este tratado, poniendo marcas en los lugares que les parezca conveniente, y aquello en que se conformaren sera válido perpétuamente en virtud de la aprobacion y ratificacion de ambas Majestades; pero en caso que no puedan concordarse en algun parage darán cuenta á los serenísimos reyes para decidir la duda en términos justos y convenientes, bien entendido que lo que dichos comisarios dejaren de ajustar no perjudicará de ninguna suerte al vigor y observancia del presente tratado, el cual independiente de esto quedará firme é inviolable en sus cláusulas y determinaciones, sirviendo en lo futuro de regla fija, perpétua é inalterable para los confines del dominio de las dos coronas.

Articulo 23.o

Se determinará entre las dos Majestades el dia en que se han de hacer las mútuas entregas de la colonia del Sacramento con el territorio adyacente, y de las tierras y pueblos comprendidos en la cesion que hace su Majestad católica en la márgen oriental del rio Uruguay, el cual dia nó pasará del año despues que se firme este tratado, á cuyo efecto luego que se ratifique pasarán sus Majestades católica y fidelísima las órdenes necesarías, de que se hará cambio entre los dichos plenipotenciarios, y por lo tocante á la entrega de los demas pueblos ó aldeas que se ceden por ambas partes, se ejecutará al tiempo que los comisarios nombrados por ellas lleguen á los parages de su situacion, examinando y estableciendo los limites, y los que hayan de ir á estos parages serán despachados con mas brevedad.

Articulo 24.o

Es declaracion, que las cesiones contenidas en los presentes artículos no se reputarán como determinado equivalente unas de otras, sino que

« AnteriorContinuar »