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jentina que le brindó hogar, patria i una apacible tumba.

La reaccion colonial pugnó por apagar los destellos del jénio i detener el curso de las ideas evolutivas en la sociedad chilena.

IV

Una jeneracion intelectual brillante sucedió a la primera que dejamos enunciada.

Talentos esclarecidos comunicaron nuevo vigor a la literatura i podemos citar nombres preclaros que son orgullo de la intelectualidad en Chile.

El esclarecido historiador don Diego Barros Arana, los publicistas Miguel Luis Amunntegui i Benjamín Vicuña Mackenna; los oradores parlamentarios, Juan Bello, Manuel Antonio Tocornal i Alejandro Reyes; el novelista Alberto Blest Gana; los poetas Eusebio Lillo, Guillermo Matta, Adolfo Valderrama, Martin José Lira, Eduardo de la Barra. Manuel J. Olavarrieta, Hermójenes de Irizarri, Luis Rodríguez Velasco, Guillermo Blest Gana i José Antonio Sofña; los diaristas Justo Arteaga Alemparte, Isidoro Errázuriz, Ignacio Zenteno i Manuel Blanco Cuartin.

De esta época nos quedan libros tan hermosos, como los escritos por José Antonio Torres, Adolfo Valderrama, Hermójenes de Irizarri, Augusto Orrego Luco i Eduardo de la Barra.

La historia de este período intelectual se narra en los Recuerdos Literarios de Lastarria, la Poesía Chilena de Valderrama i El Desarrollo Intelectual de Chile, de Augusto Orrego Luco.

El poeta José Antonio SofQa canta esa poesia lírica, tierna i delicada, que es la espresion de los sentimientos de una sociedad que todavia no alcanza su completo desenvolvimiento.

Sus poemas representan la idealidad de la raza nativa.

Su poesia es dulce y suave, llena de encanto, como la de Nuñez de Arce.

Se alza altiva en la epopeya de Michimalonco; melodiosa en Las Cartas de mi Madre; idílica en Las dos Hermanas i La Nueva Musa.

Encuentro en las poesias de Soffia esa tierna inspiracion que fluye en los poemas de Alfredo Tenyson.

Era el poeta verdaderamente americano por su inspiracion i las ternezas de su sentimentalidad.

Se ha dicho que no tenemos en América poetas sobresalientes.

Este es un falso concepto de un desconocimiento profundo de la poesia lírica en nuestro continente.

Los poetas que culminan desde Méjico al Brasil, compiten en orijinalidad i en belleza de pensamiento con los mas afamados de Europa.

Andrade, Arboleda, Olmedo, Heredia, Diaz Miron, Juan de Dios Peza, Diego Fallon, Rafael Pombo, Jorje Isaacs, Juan Leon Mera, Guido Spano, Gonzalvez Diaz, Joaquin Castellanos, Magariños Cervantes, Zorrilla San Martin, Numa Pompilio Liona, Guillermo Matta, Martin de la Guardia, José Joaquin Palma, son poetas de estro fecundo que no tienen nada que envidiar a los mas altos poetas del Viejo Mundo.

No tenemos un Josué Carducci, un Campoamor, un Nuñez de Arce, un Sully-Prudhomme, porque no hemos alcanzado aun al pleno desenvolvimiento de de nuestra intelectualidad.

Los poetas del universo suman la civilizacion de los siglos, i nosotros, hijos de un continente nuevo, -estamos recien gustando la leche de nuestra vírjen naturaleza.

No tenemos modelos propios que seguir como ellos ni costumbres caducas que maldecir ni renovar.

Pasarán siglos i nuestra sociabilidad tendrá que envejecer para que tengamos poetas como Musset y Byron, cantores de la desesperacion.

Nosotros tenemos patria e ideales nuevos que cantar i nuestra inspiracion es el reflejo del cálido i alegre sol que dora los campos risueños cubiertos de flores y de verdor de nuestro jóven continente.

Por eso cantamos ilusiones i esperanzas, que sueña el alma emocionada en medio de tan espléndida naturaleza cuajada de flores, llena de rumores de alas de mariposas i cantos de pájaros, que son flores con alas que nos cautivan i nos encantan con sus canciones de poetas de las selvas i las praderas.

Cantamos el ensueño porque vivimos en un mundo de maravillosas fantasias que solo inspiran delicados i nobles ideales.

V

En cada uno de los períodos intelectuales que describimos, resalta la poesia, la sentimentalidad, el idealismo encarnado en el delicado arte del verso.

Así como la mañana se anuncia con los primeros destellos de la aurora i el amor comienza por la melodía del beso, la literatura americana principia por la poesia, como espresion tiernísima de una inspiracion rebosante.

En la colonia, son los poetas los que cantan los primeros triunfos i los heroismos de la raza nativa.

En la revolucion emancipadora, los poetas entonan el himno de la patria redimida i de las glorias conquistadas por la libertad.

En el curso de la organizacion republicana, en el que la sociedad afianza su estabilidad política por medio de instituciones de progreso i cultura universal, los poetas cantan la esperanza, el ideal del porvenir, inspirándose en los nuevos horizontes que abre al espíritu la nueva civilizacion humana i niveladora que se alcanza.

De este tiempo, de ideales nuevos i de reformas fundamentales, surje el poeta moderno, de inspiracion delicada i tierna, de forma injenua i sencilla, que encuentra en la naturaleza inagotable fuente de encantos i de belleza.

La suprema idealidad, que realza el sentimiento artístico i da vida i espresion al pensamiento, se manifiesta en melodias musicales de armonía infinita en el poeta soberano, Eusebio Lillo, cuyas poesias brotan de su alma como cautivantes notas de las cuerdas de un laud.

Es el poeta de las flores, del amor i de la libertad, que canta el ensueño sin fin del ideal de la belleza maravillosa.

En la humilde i perfumada violeta, en la oculta y misteriosa madreselva, en el dorado junco, en la rosa encendida i espléndida, halla fuente caudalosa para sus poemas de musical ternura.

Las aves i los rios, el mar i la mujer, el amor i la libertad, le brindan temas fecundos i prodijiosos para sus cantos de melodia infinita.

Un paraíso encantado le ofrece la naturaleza en sus paisajes i en sus primorosos dones, que él canta con pensamiento siempre feliz, sin encontrar ni espinas en las flores ni desencantos en la vida.

Siempre consolado i risueño, sin encontrar el dolor en su camino, describe el campo dorado por los rayos del sol i saturado de la alegria del vivir i la encantadora belleza, pintando con su pincel colorista las flores, los pájaros i las mariposas que cual flores aladas, vuelan sobrelos jardines i los prados.

Por eso un poeta americano le cantaba i le decia: «De estos riscos, empero, en cada grieta

Hallar tú sabes, a la luz del dia,

Flor que en las almas jerminó secreta.»

El bardo chileno le replicó en dulce i sentida trova:

«Ambos tuvimos, como don del cielo,
De fantasia las lijeras alas:
Con ellas alza el seguro vuelo
I altas rejiones atrevido escalas.

Cual águila, señora de las nubes,
Tu alma busca del sol los resplandores.
Para tu lira, el cielo adonde subes:
Para mi lira, las sencillas flores.»

Eusebio Lillo, da alma a las flores en sus poesias, las hace sentir, amar i padecer, sueña con ellas como con encantadora mujer i les confidencia sus ternuras de poeta.

Cantando la espléndida naturaleza americana, arranca a su lira, rasgos descriptivos de la mas soberbia grandeza:

«Estendidas i fértiles llanuras con jigantescos bosques seculares, profundas hondanadas

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