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llenas de entretejidas espesuras
en que se ocultan misteriosas hadas;
ríos competidores de los mares,
que en olímpica marcha se deslizan,
i al sol enrojecido haciendo guerra,
calman la sed perenne de la tierra
i en lucha con el sol la fecundizan.»

Esta misma índole de poeta descriptivo i artista de la naturaleza, vibra en su hermoso e inspirado himno nacional, que es la cancion patriótica del pueblo chileno:

«Puro, Chile, es tu cielo azulado,
Puras brisas te cruzan tambien,
I tu campo de flores bordado
Es la copia feliz del Eden.

Majestuosa es la blanca montaña
Que te dio por baluarte el Señor,
I ese mar que tranquilo te baña
Te promete futuro esplendor.»

Viajó por el Pacífico i recorrió los países mas bellos de América, sembrando la poesia de su corazon i de su idealidad en todas las almas que le brindaban amor i simpatias, siendo el poeta de tres naciones que lo admiran i lo prohijan como su cantor favorito.

Sus poesias están inscriptas con caracteres fulgurantes en el parnaso de Chile, del Perú i Bolivia.

VI

El movimiento literario de 1870 se debió al Club de la Reforma.

Este centro de opinion esparció, desde la tribuna política, por medio de sus brillantes oradores, las ideas jenerosas de espansión intelectual que debia marcar nuevos rumbos a los destinos de Chile.

Allí se conquistaron prestijio por su talento i su elocuencia los mas eminentes políticos i escritores, como José Manuel Balmaceda, Ambrosio Montt, Marcial Martínez, Justo i Domingo Arteaga Alemparte.

Una nueva jeneracion de intelectuales cooperó al progreso literario, de la cual podemos citar a Ramon Sotomayor Valdes, Carlos Moría Vicuña, Zorobabel Rodríguez, Manuel Antonio Matta, Pedro Leon Gallo. Marcial Gonzalez, José Abelardo Núñez, Carlos Walker Martínez, Adolfo Ibañez, Augusto Orrego Luco i otros no menos esclarecidos.

Justo i Domingo Arteaga Alemparte, fundaron el diario La Libertad, i en sus columnas erijieron, con su orijinal talento, un monumento a la literatura.

Correspondió en suerte singular que este movimiento literario tuviese su complemento en el prestijio de las mas brillantes intelectualidades americanas que visitaron en esa época a Chile.

Del Plata habian acudido el eminente orador i diplomático don Félix Frias i el pintoresco literato Santiago Estrada; del Brasil, el ilustre diplomático don Francisco Javier Aguiar de Andrada i su distinguido secretario el poeta i escritor Luis Guimaraes Junior; del Ecuador, los ilustres escritores Pedro Moncayo i Joaquin Chiriboga: de Colombia, el delicado poeta Adolfo Valdes i el esquisito novelista Jorje lsaacs; de Cuba, los oradores i propagandistas Antonio Zambrana. Enrique Piñeyro i Eujenio Maria Hostos i de España, el periodista Eduardo Asquerino i el poeta Augusto Ferran.

Todos estos pensadores contribuyeron a impulsa iaquel movimiento intelectual que marcó huellas imborrables en la historia de Chile.

Un diplomático brasilero, don Felipe Lopez Neto, obsequió a la Biblioteca Nacional de Chile 4 mil volúmenes de Historia i Literatura de su patria, haciendo conocer a los escritores de su pais i promoviendo vínculos intelectuales con Chile.

Esta diplomacia intelectual ha sido la mas eficaz en la América para las relaciones de sus nacionalidades entre sí.

Fué la que fortaleció los afectos de raza i de ideales comunes entre Chile i la República Arjentina, cuando las emigraciones políticas de ámbos paísesabrieron las puertas de la proscripcion a sus mas eminentes pensadores.

Estas mismas relaciones intelectuales hicieron que Chile, el Perú, Bolivia, el Ecuador, Colombia, Venezuela i Cuba, fortaleciesen sus lazos de amistad i de union americana, pues los desterrados políticos por las revoluciones de estos pueblos, buscaban refujio i encontraban hogares hospitalarios, recíprocamente, en cada uno de ellos.

De este modo, escritores venezolanos, granadinos, ecuatorianos, arjentinos, peruanos i bolivianos, actuaron en la intelectualidad de la misma patria.

Fueron esos tiempos hermosos en los que el pensamiento americano latia unísono al impulso de un mismo ideal de solidaridad continental.

No debemos olvidarlos nunca i tenerlos presentes como una elocuente leccion del pasado i una constante aspiracion del porvenir. Sarmiento propuso una convencion literaria americana por medio de tratados internacionales, para difundir las obras de los autores de cada país en las naciones asociadas a este convenio de diplomacia intelectual.

Este pensamiento no debe abandonarse i debe llevarse a su mas feliz i progresiva realizacion, porque de él depende la vinculacion de estas nacionalidades por medio del sentimiento del arte, i de la propagacion de la palabra escrita a traves del [alma de los pueblos.

Estados Unidos insinúa por medio de su prensa i de sus estadistas, como del profesor de la Universidad de Pensylvania, Mr. Leon S. Rowe, esta alianza intelectual entre los americanos del norte i los del sur, como un medio de llegar a la unidad del continente.

Esta diplomacia nos asegurará el conocimiento i la estimacion de nosotros mismos, la espansion de la cultura americana en todos los países de la misma raza i el robustecimiento de la literatura continental.

VII

Los escritores de América que en 1872 afluyeron a Chile, cada uno en su rol, ofrecieron el caudal de su talento a la obra de la literatura chilena.

Santiago Estrada presentó al estudio de la crítica, su bello libro descriptivo de la espléndida naturaleza de su patria.

Interesó vivamente a todos los escritores que constituian el núcleo de la intelectualidad chilena.

La chispa de la pampa se trasmitió a las pajinas fogosas del escritor arjentino i encendió el pensamiento en la mente de los escritores chilenos, haciendo brotar, vivaz y ardorosa, la polémica periodística que sacudió los ánimos i las hojas de los diarios i las revistas.

Juntamente con el libro de Estrada, el alambre eléctrico unió a Chile i la Arjentina cruzando las pampas i la cordillera.

Fanor Velasco, el brillante redactor de la Revista de Santiago, consagró a ambos acontecimientos pajinas, las mas bellas de su pluma, en su Revista de la Quincena.

La vida social, literaria i política, sintió los estremecimientos que el pensamiento comunica a los organismos civilizados.

Al referirse al libro de Estrada, decia: «Aquello es un canto. L& palabra está en armonia con la majestad del pensamiento, con la magnificencia del panorama, con la fantasia de la ilusion, con la profundidad de la fé. En cada una de aquellas fantasias de poeta i de aquellas confesiones de creyente, descubrimos al atrevido paisajista que encuentra una idea en las hojas de los árboles, en la trasparencia de la atmósfera, en la elevacion de las montañas. Haianimacion deestilo, vigorde pensamiento, orijinalidad de puntos de vistas; fuerza, dulzura, colorido, amenidad, i canta la inmensidad».

Los Apuntes de Viajes, de Estrada, arrancan una pájina entusiasta a Jorje Isaacs, el poeta de María, que, en pintoresco pensamiento, esclama, en las columnas de El Mercurio: «árbol que produce esos frutos, será padre de una selva».

Luis Guimaraes Junior, poeta, novelista i periodista elegantísimo, de un estilo el mas vivaz i elocuente, puso de relieve, en artículos de la Revista de Santiago i en Sud-América, los escritores de su patria.

Nos dió la brillante relacion de la vida del poeta de la música Antonio Cárlos Gómez, autor del Guaraní; la poetisa Narcisa Amalia; del poderoso dia

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