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I en este cuarto que humedece el rio desnudo el piso, la pared i el cielo, veo a mis hijos tiritar de frio, i mi alma muere de pesar i duelo!

No tengo pan; aunque llorando piden los hijos de mi amor, ¡ánjeles puros!... los beso tiernamente porque olviden mientras las heces del dolor apuro!

El anillo nupcial ya fué a la ajencia ¡prenda querida que su amor me dió! como un crimen mirólo la conciencia cuando para llevarlo lo pidió.

Nada me queda ya: sillas i mesa han ídose de casa poco a poco; i el autor de este mal tambien empieza con el delirium trémens ¡está loco!

Al manicomio irá; dichoso él que todo lo que ha hecho olvidará; yo lo perdono... sí... ¡seria cruel...! pero sus hijos... ¡nól... talvez... quizá...!

Pero mañana, al despertar al mundo, cuando la realidad vea la mente, i comprendan el mal, el mal profundo que los ha de humillar ante la jente;

Entonces ¡ai!... mi corazon de madre tendrá que soportar suplicio cruel: ¡cómo negar la culpa de su padre si la nuestra desgracia es culpa de él!

Jóvenes, padres que cruzais el mundo
mirad mi cuadro de profundo duelo,
i aborreced el vicio tremebundo
que le roba al hogar paz i consuelo!

Huid de la cantina, hombre de juicio,
porque honrado entrareis, con alma buena,
i al salir llevareis marca del vicio
que cuerpo i alma, al fin, todo envenena!

1 como herencia de fatal memoria a vuestros hijos dejareis dolor..! ¡¡no renoveis jamas la triste historia de la esposa infeliz del bebedor!!

Chillan, 1903.

SAMUEL A. LILLO

Poeta de la naturaleza i los caracteres populares, elije sus modelos en las multitudes, retrata los tipos del campo i las faenas industriales, describe las costumbres i los héroes del taller i del trabajo i los ejemplares de la raza nativa i de la selva.

Ha sido el cantor de los bosques i los valles de la rejion araucana i de los hijos de aquella gloriosa zona histórica de tan maravillosas montañas.

Sus Canciones de Arauco, llevan el sello de aquellas campiñas i el encanto de la esplendente poesia de la naturaleza i de la raza nativa.

Se puede decir que es el poeta de la epopeya de nuestros bosques seculares.

Ha descrito, en sus poesías de índole pintoresca, los tipos mas salientes i jenuinos de nuestros valles selváticos, como los potros montaraces en su poema Los Paladines, i los cóndores i las águilas de la montaña, en La Epopeya de los Cóndores, con estro vigoroso, entonacion épica i realismo admirable.

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Otros poetas i prosistas americanos han definido temas semejantes, como Gabriel Muñoz, en Venezuela, en su canto Los Paladines, en que pinta la lucha del águila i el leon; i José Maria Vergara i Vergara, en Colombia, en su hermoso artículo Los Buitres, en el que describe un nido de estas aves bravias en la cumbre de una roca, con arte esquisito i primoroso realismo.

Samuel A. Lillo, ha descrito el combate de dos potros salvajes, por el amor de las hembras i el terrible furor del imperio de la manada, i la fiereza del cóndor que dispula su presa al enemigo invasor desus dominios, en versos sonoros i varoniles, como que canta a reyes i señores de las montañas i de las selvas.

Asi mismo ha pintado con pincel feliz a los pioneer» del trabajo, como El Arponero, gladiador de los mares, i El Palanquero, el ausiliar silencioso i esforzado del maquinista i del fogonero, lodos tres los guias i los conductores de las locomotoras i sus convoyes que cruzan las pampas.

Reflejando el temperamento i la modalidad de los caractéres populares, objeto de su estudio i su descripcion, ha dado vida a la poesia de la raza nativa, creando un arte nuevo, de puro realismo, de encantadora copia de la naturaleza.

Es el poeta descriptivo de nuestros agrestes campos i de las muchedumbres tumultuosas, cuyos tipos canta con entusiasta rejionalismo.

No es el poeta apasionado del placer i del amor, del pesar o del dolor, de las lágrimas i la tristeza, sinó él cantor de la vida i la naturaleza selvática i grandiosa, a la vez que del esfuerzo redentor.

Encuentra en la poesía del hombre i la naturaleza, como Watt Witmann en sus Hojas de Yerbas i William Longfelow en su Exelsior, la belleza del arte i de la vida, el encanto de la inspiracion i la armonia de los sentimientos que levantan el carácter i dan alma al progreso humano.

La revista Union Ibero-Americana, de Madrid, ha reconocido en el señor Samuel A. Lillo este atributo de su índole como poeta.

Sus poemas El Triunfo de la Selva i La Caza del Puma, caracterizan su índole poética, haciendo de él el poeta jenérico de la naturaleza.

Abogado i catedrático en la Universidad, cultiva la poesía por espíritu de estudio i por consagracion al arte que una inspiracion delicada le hace amar como relijion de trabajo i como un ideal de su alma.

Sus poesias son muestras elocuentes de su honda sen

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