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DEL

ARCHIVO GENERAL

DE

BUENOS AIRES

FUNDADA

BAJO LA PROTECCION DEL GOBIERNO DE LA PROVINCIA

POR

MANUEL RICARDO TRELLES.

No sé lo que el mundo pensará de mis tre.
bajos; pero para mi tengo que no he sido mas
que un niño que se divierte á orillas de la mar
y encuentra ya una piedrecita tosca, ya una
conchita mas agradablemente variada que las
demas, mientras que el gran Océano de la verdad
se estendia inesplorado ante mi vista.

ISAAC NEWTON.

TOMO III

BUENOS AIRES

IMPRENTA DEL “PORVENIR,” Defensa 91

1871

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DATOS PARA UNA BIOGRAFIA.

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Tenemos presente un viejo proceso, de tan pequeña y enmarañada escritura, que podria servir de muestra entre las del siglo XVI que al sabio P. Terreros le parecieron “delirios de un loco ó escarbaduras de gallinas.”

Pero, nos dariamos por bien servidos, si los noventa y un fólios que, perdidos los del principio y del fin, constituyen su estension actual, no ofreciesen mas inconveniente que el manifestado. De poca monta sería el trabajo de vertirlo á escritura legible para todos, si pudiesemos contar con que los lectores se inipondrian de su contenido, recorriéndolo sin fatiga, antes de arrojar lejos nuestro libro.

Tan pesada es la lectura del tal proceso, que, estamos seguros, sería ese el resultado, en el mayor número de los casos, por elegantes que fueran los tipos con que la imprenta diese á luz los descifrados garabatos.

Vamos, pues, á reducirlo á las pocas pájinas que exija el estracto de los datos que contiene conducentes á nuestro objeto, ilustrándolos con la historia y con nuestras propias observaciones.

Se tocan, por incidencia, puntos históricos de algun interés; pero, coino objeto principal, trataremos de la

genealogia y servicios de un caballero que desempeño cargos importantes en las gobernaciones de Tucuman y Paraguay

La tarea, por consiguiente, lejos de tediosa, es para nosotros agradable, y la consideramos propia de nuestro oficio.

Respecto del proceso, agregaremos, solamente, que fué iniciado, en España, el año de 1640, con el objeto de acreditar la hidalguia de nuestro personage; caballero andaluz que permanecia en América desde mas de cuarenta años. Con tal motivo se manifestaron testimonios de procesos anteriores y se produjeron las demas probanzas que van a servirnos para comunicar á nuestros lectores las noticias que contienen los siguientes capítulos, acompañandolas de otras que, respecto del mismo personage, suministran algunas de las historias publicadas é inéditas de estos países.

El Mayordomo Mayor del Rey Don Pedro.

Este gentil-hombre de la corte de Castilla, durante el reynado de don Pedro el Cruel, es bastante conocido en la historia, por los rasgos mas notables que se han conservado de su caracter. Pero la faina de Men Rodriguez de Sanabria, se ha hecho mas general, entre los amigos de la literatura española, desde la publicacion de la preciosa novela de Fernandez y Gonzalez, titulada con el sinipático nombre de ese digno caballero.

No creemos que sean muchos los lectores de esta Revista que ignoren lo que la novela ha consignado respecto del valiente montañés. Nada nos corresponde agregar en ese sentido. Nuestra tarea se reduce, en este capítulo, á una rectificacion, dejando para el siguiente noticias que hacen mas apreciable la memoria de Men Rodriguez, y que, á la vez, dan motivo á duras observaciones sobre otro personage que los historiadores han de seguir estudiando hasta caracterizarlo debidamente.

Vamos, sin mas preámbulos, á nuestra rectificacion.

¿A quien pertenecen las palabras: Ni quito ni pongo rey, pero ayudo á mi señor, que Lafuente, en su Historia General de España, refiriendo el sangriento fin de don Pedro el Cruel, pone en boca de Bertrand Duguesclin ?

Antes de entrar en la cuestion, oigamos al historiador en su interesante relato ; pero advirtamos primeramente que la narracion empieza en circunstancias en que, vencido el rey don Pedro en la última batalla, se hallaba en el castillo de Montiel, rodeado de las huestes de Don Enrique y de Bertrand Duguesclin.

Habla ahora el historiador.

“Faltaba a este largo y trágico drama desenlazarse con una escena horriblemente sangrienta, precedida de un acto de perfidia y felonia. Hallábase entre los pocos caballeros que acompañaban á don Pedro en el castillo, Men Rodriguez de Sanabria, el cual como conociese personalmente á Bertrand Duguesclin de haber sido en otro tiempo prisionero suyo y debidole su rescate, se resolvió á pedirle una entrevista, diciendo que queria hablarle secretamente. Accedió á ello Duguesclin, y salió el Sanabria una noche del castillo segun habian acordado, para tener su plática. En ella le dijo el castellano al caudillo breton, que á nadie como á él que era tan noble, y tan haZañoso caballero, le estaria bien salvar la vida y el reyno á don Pedro de Castilla, y que por lo mismo que era tan grande la cuita en que este se hallaba, sería una accion que le daria honra en todo el mundo : que si se resolvia

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