Imágenes de páginas
PDF
[merged small][ocr errors]
[ocr errors]

, _ My.. _ Son, Limited, y comprender _ --Lugnatural y progresivo saneamiento ó construcció' _ 'ÍTM/es. '

[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]

ii

**/. - - minantes y peligrosísimos du

T.lfo de California. La obra se

*£fe> 'sm dificultades se ha continuadona longitud de cerca de setecientos

nás de cuatrocientos en aguas quedad de diez ó más metros.

anacientes de que hemos podido dispo- ha invertido hasta ahora en esta mejoran de pesos, demostrando así al gobierno República que ha sido digna de las franqui- protección y apoyo que se le han concedido, y

Js habría sido imposible la explotación de aque-zas mineras, por su situación en una parte de territorio especialmente estéril, ingrata y despro

¿e todo recurso natural de subsistencia.

* *

Mencionaremos, para terminar esta imperfecta reseña de nuestra evolución en materia de comunicaciones marítimas, la reciente instalación en Veracruz de un dique flotante y en Guaymas de un varadero, que prestan útiles servicios á los buques que hacen el tráfico en ambos Océanos, cuando necesitan reparaciones ó la limpia de sus fondos. Débese también esta mejora al esfuerzo de nuestro Gobierno, obligado á suplir con los recursos de la colectividad de que es órgano, las numerosas deficiencias de la iniciativa individual, todavía anémica y perezosa.

CAPITULO IV
Correos y Telégrafos.—Teléfonos

Ocioso parece decir que el servicio de correos, como en los modernos tiempos lo concebimos, era desconocido para los primitivos pobladores de este suelo. Sin embargo, al decir de cronistas é historiadores, había, al menos para servir á los monarcas mes/ticas, una organización que describe así el Diccionario Universal de Historia y Geografía, publicado por el señor Licenciado don Manuel Orozco y Berra:

«Los correos de que se servían los mexicanos con mucha frecuencia, usaban diferentes insignias, según la noticia ó el negocio de que eran portadores. Si la noticia era de haber perdido los mexicanos una batalla, llevaba el correo los cabellos sueltos y al llegar á la capital se iba en derechura á palacio, donde, puesto de rodillas delante del rey, daba cuenta del suceso. Si era, por el contrario, alguna batalla ganada, llevaba los cabellos atados con una cuerda de color y el cuerpo ceñido con un paño blanco de algodón, en la mano izquierda una rodela y en la derecha una espada, que manejaba como en actitud de combatir, demostrando de este modo su júbilo y cantando los hechos gloriosos de los antiguos mexicanos.

»E1 pueblo, regocijado al verlo, lo conducía con iguales demostraciones al palacio real. A fin de que los mensajes llegasen prontamente, había en los caminos principales del reino unas torrecillas, distantes seis millas una de otra, donde estaban los correos, dispuestos siempre á ponerse en camino. Cuando se despachaba el primer correo, andaba con toda la celeridad posible A la primera posta ó torrecilla, donde comunicaba á otro el mensaje ó le entregaba, si las traía consigo, las pinturas que representaban la noticia ó el negocio, y de que se servían en lugar de cartas. El segundo corría del mismo modo hasta la posta inmediata, y así continuaban por grande que fuera la distancia. Hay autores que dicen que de aquel modo atravesaba un mensaje la distancia de trescientas millas en un solo día. Motecuhzoma se servía del mismo medio para proveerse diariamente de pescado fresco del Seno Mexicano, que por la parte más corta distaba de la capital más de doscientas millas. Estos correos se ejercitaban desde niños en su oficio, y para estimularlos, los sacerdotes que los educaban daban premios A los vencedores.»

* * *Durante la época colonial, comenzó por ser el de Correo mayor de la Nueva España uno de los oficios vendibles y renunciables, es decir, un monopolio puesto en manos de un particular, quien compraba á la Corona la facultad exclusiva de desempeñar á su costa determinado servicio público, cobrando en compensación ciertos derechos que se fijaban en un arancel ó tarifa especial. «Las reglas prefinidas cuando se estableció este ramo en los apuros de nuestra monarquía, — dice el marqués de Sonora en su informe al virrey don Antonio Bucareli y Ursúa, — para las ventas y renuncias de todos los oficios públicos que por esta calidad pertenecen á la Corona, son las más acertadas y adaptables al preciso fin de su institución, pues en la primera adquisición de ellos pagan los compradores todo el precio en que se avalúan por inteligentes y oficiales reales, en que suele haber ocultas negociaciones, y en los casos de renuncia, si es la primera, percibe el Erario real la mitad del valor y sólo una tercera parte en las sucesivas; pero cuando mueren los poseedores sin hacerlas ó faltan á las formalidades prescritas en las leyes y Reales cédulas, caducan los oficios y vuelven á su origen en beneficio de la Real Hacienda.»

Era, pues, esto de los oficios públicos vendibles y renunciables, como los asientos ó arrendamientos de impuestos, uno de tantos expedientes fiscales á que ocurrieron aquellos empobrecidos gobiernos para salir momentáneamente de apuros, sin parar mientes en que no hacían sino poner las funciones que en bien de la comunidad debían haber ejercido, en manos de particulares, generalmente poderosos, que no se curaban sino de lucrar á costa de quienes no lo eran tanto, usando y abusando en nombre del Rey, y como sus representantes, de los enormes privilegios que él se había reservado para su servicio y el de sus vasallos.

A algunos de estos oficios públicos iban anexos cargos honoríficos de cierta importancia, y así sucedía con el de Correo mayor de la Nueva España, que llevaba consigo el de regidor perpetuo de la ciudad de México; lo que no impidió que en 1654, por ejemplo, se rematase ese oficio en pública subasta en favor de un mancebo que aún no llegaba á la mayor edad, don Alonso Diez de la Barrera.

Curiosas por todo extremo son las noticias que sobre los correos en la Nueva España, y aun en la Metrópoli, hallamos en el ya citado informe del marqués de Sonora, y permítanos el lector que, en lugar del desabrido extracto que de ellas pudiéramos hacer, pongamos ante su vista, suprimiendo sólo algunas fechas y referencias que carecerían de interés, las palabras mismas del insigne don José de Gálvez, conservándoles hasta la especial ortografía con que fueron publicadas por la Sección de Fomento del Ministerio de Gobernación, en el año de 1867 (1):

(1) «Informe general que en virtud de Real orden, instruyó y entregó el Excmo. Sr. Marqués de Sonora, siendo Visitador general de este Reino, al Exorno. Sr. Virrey Frey don Antonio Bucareli y Ursúa, con fecha31 de Diciem

« AnteriorContinuar »