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(1.a parte, Salubridad pública y Policía rural; 2.a, Administración política y municipal del Distrito; 3.a, Administración política y municipal de los Territorios federales), el de Justicia é Instrucción pública (1.a parte, Justicia ordinaria del Distrito y Territorios federales; 2.a, Instrucción pública), y el de Hacienda (1.a parte, Servicios administrativos; 2.a, Deuda pública). Además, los gastos de una misma categoria están agrupados formando secciones y cada partida lleva un número especial. Estas divisiones y subdivisiones no son ociosas; están destinadas á facilitar la organización de la contabilidad, pues dentro de cada ramo se lleva una cuenta especial á cada sección, y dentro de ésta á cada partida; lo cual impide que la suma afecta á determinado objeto se emplee en otro distinto y permite á la Tesorería general comprobar muy fácilmente si las órdenes de pago que las Secretarías del despacho libran á cargo de determinada partida de su presupuesto, caben ó no dentro de la suma autorizada. En caso negativo, el Tesorero suspende la ejecución de la orden y hace la observación correspondiente; pero si aquélla se repite, debe cumplirla, informando a la Cámara de Diputados, para salvar su responsabilidad, que, de otra manera, es solidaria con la del Secretario de Estado que manda hacer un pago por mayor suma de la autorizada en el presupuesto de egresos.

Aunque la Constitución atribuye a las dos Cámaras que forman el Congreso de la Unión la facultad de «crear y suprimir empleos públicos y señalar sus dotaciones», y, por lo mismo, no debiera hacerse en el presupuesto de egresos, que elabora y sanciona sólo la Cámara de Diputados, alteracion alguna á la planta de las oficinas públicas y á la remuneración de sus empleados, lo cierto es que no se procede así y que año por año el presupuesto de egresos contiene numerosas modificaciones, así en las plantas como en los sueldos. Esta irregularidad no ha podido ser desterrada, como otras muchas de que nuestros presupuestos de egresos adolecían, y que, como hemos dicho ya, se han corregido bajo la administración acertada y sabia del señor Limantour;

probablemente ha sido parte á mantenerla en pie la circunstancia de que las necesidades del servicio administrativo en todos sus ramos son todavía entre nosotros eminentemente variables y mucho más movedizas que en otros pueblos, porque no hemos salido aún del período de organización. Cuando lo hayamos dejado atrás, asentando nuestra administración sobre bases de cierta uniformidad que, aunque laboriosamente, va haciendo rápidos progresos, cesará esta viciosa práctica, uno de los pocos vestigios que quedan en los presupuestos de nuestros infinitos y antiguos desórdenes.

Nada más propio para reflejar los progresos de la Hacienda pública, y aun para denotar el rumbo que, en general, lleva un pueblo en su desenvolvimiento, que el examen minucioso y atento de los diversos ramos de su presupuesto de egresos, revelador sincero de todo lo bueno y de todo lo malo que pasa en los negocios públicos y que, con la elocuencia de los números, demuestra la importancia relativa que un gobierno atribuye á la instrucción popular, a las mejoras materiales, á las instituciones militares y de policía, etc., etc.

Aunque sin muchos detalles, sino sólo por ramos del presupuesto de egresos, he aquí un cuadro referente al último quinquenio, que demuestra el tanto por ciento que en cada uno de dichos ramos se ha gastado efectivamente:

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Ramo 1.o-Poder Legislativo. . . .

972.435-73 1.818 Ramo 2.- Ejecutivo. . . . . . . . . . . .

74.249-42, 0.138 Ramo 3.- Judicial.. ....

433.985451 0.812 Ramo 4.'—Secretaría de Relaciones....

498.245 38 0.933 Ramo 5.°— de Gobernación.. . .

| 3.618.487183 6.763 Ramo 6.°

de Justicia é Instrucción Pública... 2.450.065'58 4.579 Ramo 7.0– de Fomento, Colonización é Industria. 736.512468 1.376 Ramo 8." de Comunicaciones y Obras Públicas. . 6.079.205-44 11.363 Ramo 9.o— de Hacienda y Cré-, Servicios administ.¡ 6.392.784 39 11.949

dito Público.. . Deuda pública. . . 20.058.538-55 37.493 Kamo 10. — » de Guerra y Marina. . . . . . J12.185.031143 22.776

SUMAS. . . . . . 153.499.541.94

DEFICIENTES. -Lugar oportuno sería éste para completar el cuadro de nuestros deficientes, ya que en anteriores páginas, y tomándolo de la monumental Memoria de Hacienda de 1870, consignamos el resumen de los habidos hasta la restauración de la República en 1867. Por lo que toca á la época posterior, no se ha hecho todavía, o al menos no conocemos, un trabajo semejante con espíritu crítico bastante á inspirar confianza, ni hemos podido nosotros emprenderlo, á causa de los apremios del tiempo de que hemos podido disponer, pues por mucho que á primera vista parezca increíble, las Memorias y cuentas anteriores á 1892-93, aunque todas de carácter oficial, presentan cifras tan evidentemente erróneas y contradicciones tan frecuentes y singulares, que es imposible darles crédito alguno sin una depuración previa. Preferible es, por consiguiente, no presentar al lector números que habrían de engañarle y recordar solamente que, según los concienzudos trabajos del señor don Matías Romero, el promedio anual del deficiente puede estimarse en $ cerca de 7.000.000 hasta 1867.—Si se nos compeliera á emitir una opinión sobre la época posterior, diríamos, pero apoyándonos sólo en el juicio de personas

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competentes y versadas en estos asuntos, y tal vez en nuestro recuerdo personal de hechos que han pasado á nuestra vista o en que en algo hemos intervenido, que el término medio del deficiente entre 1867-68 y 1892-93 no ha de haber bajado de $ 3.000.000 en cada año fiscal.

EXCEDENTES. RESERVAS DEL TESORO.-Por primera vez en nuestra historia de pueblo independiente, ó más bien, desde que estalló la guerra de independencia en 1810, el año fiscal de 1894 á 1895 presentó un superávit en nuestras rentas públicas y la nación aplaudió con alborozo hecho tan importante é insólito, en que apenas era dable creer. Los ingresos ordinarios y en efectivo de ese año memorable ascendieron á $ 43.945.699.05, y los egresos, también ordinarios, sólo montaron á $ 42.838.652.69, dejando un sobrante de $ 1.113.046.36.

De entonces acá el escuálido fantasma del déficit anual, con su séquito de expedientes ruinosos, de injusticia en la tributación y hasta de sacrificios de independencia y dignidad de nuestros gobiernos, ha desaparecido, y los sobrantes, más o menos considerables, han continuado, como se ve por el siguiente cuadro:

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El problema de la aplicación que hubiera de darse á los sobrantes anuales, absolutamente nuevo entre nosotros, fué objeto de especial consideración desde que comenzaron á adquirir cierta importancia; y lo que pudiéramos llamar la política hacendaria en esta materia fué bosquejada así por el señor Limantour en su iniciativa de presupuestos correspondiente á 1897-1898: : «La liquidación de estos años fiscales, saldándose con excedentes de consideración en los ingresos respecto de los egresos de presupuesto y adicionales, ha puesto á la Nación en condiciones de acometer reformas indispensables que venían aplazándose de años atrás, por las dificultades financieras y económicas que se opusieron a la marcha progresiva del país. Estas reformas, desde el punto de vista fiscal, pueden considerarse de dos índoles distintas: las que consisten en aliviar los impuestos, ya sea en la cuota ó bien en las condiciones de recaudación, y las que tienen por objeto fomentar los elementos productores del país y los servicios que exige un estado de civilización adelantado, aplicándoles, con prudencia y discernimiento, mayores recursos.

»Desde el primer punto de vista, el de las modificaciones y el alivio de los impuestos, ha podido realizarse, como lo ha palpado la Nación y merced á los recursos sobrantes que varias generaciones habían infructuosamente ambicionado, una reforma fiscal de grande y provechosa trascendencia. La desaparición del régimen alcabalatorio en toda la exten

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