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negarlo: ya hemos visto que los ingresos ordinarios y en efectivo se han duplicado en la última década; que las reservas del Tesoro, procedentes del superávit anual, pasan de treinta millones de pesos existentes en nuestras oficinas y en los Bancos, dentro y fuera de la República; que hacemos con toda regularidad el servicio de nuestra Deuda pública, y que, en suma, los caminos del porvenir están abiertos en todos sentidos y podemos seguir haciendo ferrocarriles, telégrafos, faros, mejoras en los puertos, desagües, saneamiento de nuestras ciudades y hasta edificios y monumentos de cierto lujo en que hace diez años no podíamos soñar siquiera.

Fuerzas vivas del país, se nos dirá, es lo que engendra este progreso. – Sí, contestaremos nosotros; porque si ellas no existieran, nada sería posible; pero el mérito de nuestro Gobierno consiste en medir esas fuerzas sin miedo, pero también sin imprudencia, y el especial de nuestra Administración hacendaria de los últimos años estriba en haberlas encauzado por los derroteros que marcan, de un lado, la ciencia económica, y de otro, la más consumada habilidad y la más estricta pureza en el manejo de los caudales públicos. Resultados principales y directos de ella han sido:

La abolición de las alcabalas;
El arreglo completo y definitivo de la Deuda pública;

La eficacia, la disciplina y la moralidad en la administración del patrimonio nacional;

La nivelación de un presupuesto que alcanza ya á más de setenta y seis millones, cuando en 1867 no llegaba á veinte;

La existencia de reservas efectivas que pasan de treinta millones de pesos;

La adopción, en materia de ferrocarriles y obras públicas, de una política prudente, previsora y sabia.

He aquí la obra hacendaria realizada durante los últimos años por el Presidente Díaz y su ministro Limantour, cuyos nombres inscribe ya la Historia en prominente lugar al lado de los más esclarecidos entre los mexicanos. Justicia

y nada más es dejarlo aquí consignado, recordando, á quien sospeche de los móviles que inspiran nuestras palabras, aquellas que la gran Inglaterra ha conservado en su escudo nacional:

HONNI SOIT QUI MAL Y PENSE.

México, 27 de Diciembre de 1903.

POST SCRIPTUM

El autor cumple con gusto un deber de gratitud haciendo constar que muchos de sus amigos se han servido auxiliarle con una colaboración tan inteligente como desinteresada, ya suministrándole datos ó ya favoreciéndole con atinadas observaciones. De entre ellos, la justicia le impone mencionar especialmente al señor don Angel del Campo, de cuya elegante pluma salió, además, casi en su totalidad, el capítulo I, titulado: La Hacienda pública desde los tiempos primitivos hasta el fin del gobierno virreinal.

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APÉNDICE

Concluída ya la impresión de este libro, la infatigable laboriosidad del Ministro de Hacienda, señor licenciado don José Y. Limantour, nos obliga a completar nuestro trabajo, so pena de que al presentarse al público resulte atrasado y sin título alguno para aspirar á conseguir el objeto de información exacta y fidedigna que se propuso su benévolo editor.

En el curso de este año 1904, undécimo de su permanencia al frente del departamento de Hacienda, el señor Limantour ha coronado dignamente la obra de regeneración económica de la República con una serie de actos cuya trascendencia a los futuros destinos de esta tierra á nadie puede ocultarse: el rescate-permítasenos la palabra-de nuestras líneas férreas: la contratación, primero de Obligaciones del Tesoro con 4 /2 % de interés y por 18.500.000 dólares y luego de un empréstito por 40.000.000 de dólares en condiciones excepcionalmente ventajosas y sin precedente en nuestra historia financiera, y la iniciación - por no decir la consumación á su solo anuncio-de la reforma de nuestro sistema monetario, que nos pone prácticamente sobre la base del patrón de oro. ¿Cómo no informar de hechos tan importantes á los lectores de este modesto libro, destinado á dar idea de una parte de nuestra evolución económica?

Demorando, pues, su publicación por algunas semanas, el autor se ha resuelto á agregarle, por vía de apéndice, algunas páginas trazadas al correr de la pluma y omitiendo no sólo interesantes detalles y largos comentarios sobre los asuntos á que están consagradas, sino la mención de otros actos y disposiciones de la Secretaría de Hacienda que, como las reformas á la Ordenanza de Aduanas en el sentido de expurgarla en gran parte de los defectos señalados en el curso de esta obra, merecerían, por muchos conceptos, que se les consagrase atención especial."

Imposible es, sin embargo, hacerlo si este libro no ha de perder toda su oportunidad; y resignándonos con pena á abandonar esa labor á quien, sin las apremiantes circunstancias que por el momento se nos imponen, deseare ó pudiere abordarla, pasemos sin más preámbulo á ocuparnos en dar idea de lo hecho en los asuntos á que hemos aludido, concluyendo con una ojeada sobre el estado en que queda la Hacienda pública mexicana, según las cuentas del último ejercicio fiscal y las iniciativas de los presupuestos para el próximo, presentadas al Congreso en 14 de Diciembre de 1904. Para ello nos valdremos preferentemente de la inserción de los documentos oficiales respectivos, no sólo porque su conjunto revela que se ha procedido conforme á un plan bien meditado, sino porque ellos son tan claros que nos, evitan entrar en ulteriores explicaciones. : , i

Los ferrocarriles

Quedó ya dicho en páginas anteriores (1) que hombres públicos tan eminentes y patriotas como el Presidente Lerdo de Tejada, temieron siempre abrir nuestro territorio á

(1) Pág. 198.

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