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presente época en Guatemala no eran los del siglo de la conquista. Estos, blasonando de guerreros, eran en la realidad soldados, no aguerridos todos, pero sí dispuestos al arma, y á batirse con un enemigo comun de la nacion: no así los del siglo 17, que preciándose de caballeros, no hacian uso de las armas, sino para la esgrima y el reto, y sus hazañas hubieron de ser abandonadas, luego que dado el ejemplo á nuevas castas, y transmitido á ellas el pundopor, tuvieron que temer un pueblo rival. Los españoles del tiempo de que se trata són mas moderados para empuñar la espada.

El p. Juarros escribe con cordara y habla acaso aquí de otras armas de que los caballeros de la tierra se sirvieron, comenzando el siglo 18, á saber: las del ingenio y el đonaire, á que alude un edicto del ilustrísimo señor Navas, obispo de la diócesi, prohibiendo los pasquines, versos y coplones sátiros fabricados y desparramados de resulta, y por dependencias y consecuencias de los injustos procedimientos del pesquisidor don Francisco Gomez de la Madriz, mandando su señoría ilustrísima consumir totalmente los que hasta entónces avia labrado la iniquidad de la maligna ociosidad, y de la enconada y torpe pasion, y que en adelante no se hicieran ni fabricaran algunos, só pena de excomunion mayor.

Apesar de semejantes disturbios, no faltó persona abstraida del bullicio, que aplicándose sin duda con buena intencion á cosas mas útiles, dispuso componer una obra, de que se hace mencion en eabildo de 12 de julio de 1701, en el cual leida una peticion del escritor, solicitando licencia para reconocer los papeles del archivo para el nobiliario, que está escribiendo, se le concedió el que reconozca los privilegios de esta ciudad, con asistencia del capitan don Juan de Langarica y del maese de campo don Joseph Agustin de Estrada. A consecuencia de los anales, que se consignaban en el nobiliario, se suscitó otro escritor, que contrapusiese un libelo denominado tizón, que desde luego ofuscaba sus blasones y sembró una dilatada contienda de papeles. • En cabildo de 27 de agosto de 701, un artículo de acta, refiriéndose á la excomunion fulminada por el señor obispo, dice: cuyo remedio fue por entonces tan eficaz, que mediante él, cesaron los dichos pasquines, papelones y versos sátiros, hasta el tiempo presente, en que de pocos dias á esta parte han salido algunos que por poco nocivos se han tenido por yocosos, y el disimulo de ellos, su tolerancia, ó el menosprecio, que han merecido, ha ocasionado, que de tres o cuatro dias a esta parte, se aia desparramado un euaderno, que contiene mas de ciento y treinta coplones, antecediendo á ellos mucho número de sátiras en prosa, en que su autor maligno, haciendo alarde de las sutilezas de su ingenio, descubre su perverso génio en macular, desacreditar y deshonrar á muchísimas personas seculares, con quienes envuelve á muchas eclesiásticas, que mereciendo por su buen ejemplo y solicitud del servicio de Dios, y por los empleos superiores que ejercen toda veñeracion, respeto y estimación se les atribuyen gravísimos defectos con irrision ŷ escarnio, mormorándotes aquellas ocupaciones, que por tocantes a la mayor honra ġ gloria de Dios, deben ser y son loables... Después de otras cosas, prosigue diciendo: de los cuales se pueden recrecer, y justamente recela estë ayuntamiento, resulten y se encadenen otros gravísimos daños, cuya comprension no se esconde á la consideracion de este cabildo. Más adelante, dice: y por obviar, que las conciencias de los fieles se perturben, y en ellas se arraiguen odios, enconos y deseos de venganza, y que en nuestra santa fé católica no introduzga el trabieso genio ó diábólico ingenio alguna seta, ó eregia... Concluye ordenando, se ocurra de nuevo al señor obispo, y tambien al señor comisario de la santa inquisicion.

Ya se ha visto la division que se introdujo en España en los principios entre españoles moradores de la península, y españoles transportados a las indias: luego la que resultó entre españoles europeos, y españoles criollos; y en fin, la que se ocasionó entre crioHos de antigua y reciente descendencia de europeos, no llevando bien los primeros el que los segundos se colocasen en igual eategoría para la opcion á oficios y encomiendas. Es de suponer, observan Ulloa y Jorge Juan lib. 2 cap. 6, que la vanidad de los criollos, y su presuncion en punto de calidad se encùmbra á tanto, que les parecen no tienen que envidiar en nobléza y antigüedad a las primeras casas de España. En Guatemala loš unos y los otros aspiraban á superior nobleza y á su respectiva antigüedad, ó bien á disminuir la antigüedad y nobleza de sus competidores, y en fin á oponer descendencia de personas de otra nación ó color, probibidas de pasar á las Indias. Es cosa graciosa, añaden los mismos escritores, lo que sucede en estos casos, y es que ellos mismos se hacen pregoneros de sus faltas recíprocamente: en otros paises producirian estas disenciones - sucesos mui lastimosos, si llegase á desfogar la ira en el uso de las armas; pero como esto casi nunca sucede, suele reducirse todo á amenazas, y convertirse la furia en vituperios.

Este es el origen, dicen todavia, de las inconsideradas y molestas quejas, con que de continuo mortifican á los vireyes y presidentes; y aunque hay ocasiones en que las armas toman tambien parte en satisfacciones particulares, se disipan con facilidad estos alborotos. En el pais tenia esto inconvenientes en la época de que se trata. Hablando de los mulatos y castas con respeto al Perú, testifican tambien Ulloa y Jorge Juan lib. 1 cap. 7 y 8, que nunca se ha dado ejemplar, de que esta gente se haya alborotado, ni dado el menor motivo de desconfianza. De Guatemala no podia entónces afirmarse cosa semejante, donde cuatro años antes habia quitado un reo del patibulo á la justicia una sublevacion suya, y sonaba ya, que se convocaban algunos en Escuinta, que cuatro años despues dieron en qué entender al oidor Ezguaras.

Entre tanto habian cesado los procedimientos del pesquisidor, y quedado sus resultas. En la audiencia, que se tuvo el dia 6 de setiembre de 701, habiendose dado cuenta de cinco cartas escritas por el justicia mayor de Soconusco, y otras por el de las minas del Córpus, en órden á bienes embargados por los susesos del juez pesquisidor, el oidor Riva Agüero fué de parecer, que dichos bienes se tuviesen en custodia y buena cuenta y no se pasase á su venta, hasta que para ello viniese orden de S. M.

En fin, en acuerdos de 24 de enero y 17 de febrero de 1702 se trata en el primero de la venida de un nuevo presidente el señor Zeballos, y en el segundo de la ida del antiguo señor Berrospe, permitiéndose al alcalde mayor de Chiapa, salga á recibir á este último; y en otro de 4 de junio se extraña, hubiese llevado. consigo el gobierno hasta los últimos términos del distrito.

Las resultas del pesquisidor hicieron necesaria la venida de on tro juez, el visitador Osorio, oidor de México, quien se ocupó en ellas dilatado tiempo; pues á los seis años aun se hallaba en Guatemala, y á consecuencia de impedirse unos oidores, y ser necesarios otros, vinieron mas, con que llegaban á nueve en 1715.

Así esta visita como las demas que en todas ocasiones se hacian á las audiencias, presidentes y gobernadores denotan bastantemente, que cuanto pendia de la corte era vigilada la administracion de justicia y gobierno en todos sus ramos. Cualidad que Robertson admira en un gobierno lejano, y nota con asombro la prolijidad y tesón que el consejo de Indias empleaba en imponerse y entender en los negocios mas menudos de sus vastas colonias. - No menos llama la atencion la presteza y generosidad con que la misma corte premiaba los mas cortos servicios de los empleados en ellas. Así, el presidente Criado de Castilla, porque en su tiempo se descubrió el puerto de santo Tomas, es provisto para el consejo de Indias. Ayala y Osorio, porque fundan las villas de la Gomera y san Vicente, uno es nombrado conde de la Gomera, y el segundo marqués de Lorenzana, sobrenombre del patron del lugar. A Cosío, que reprime y sosiega la sublevacion de zendales, se proroga por dos años la presidencia y gobierno del reyno, y es promovido á marqués de Torrecampo.

El señor Núñez de la Vega fué obispo de Chiapa por este tiempo. Andando el año de 1685 ganó el gobernador de Soconusco una carta de fuerza contra él para el caso que no le otorgase una apelacion, y le absolviese de una excomunion que le habia impuesto. El obispo en la notificacion respondió que le absolvería pidiéndolo, y que la apelacion sería otorgada, añadiendo, que una provision ligera de fuerza no estaba agena de censuras. Se libró segunda, repitiéndose el ruego y encargo, so pena de 500 pesos de oro, extrañez y temporalidades: respondió, estaban mandados entregar los autos apelados al apoderado del gobernador, y mandado absolver éste, restituida que fuese una cofradía de la iglesia del pueblo de Mapastepeque de una hacienda de que le habia despojado en procuracion de su comun de índios: que su persona estaba á disposicion para ser aprendida, y sus cortos bienes para entrar en cuenta de la multa; pero en su diócesi, y fuera de ella con autoridad para apercibir á sus expulsores. Librada tercera, respondió: que si el apoderado del gobernador no ocurria por los autos, para seguir la apelacion ante el metropolitano, ni á pedir absolucion, restituyendo, ó prestando por lo menos caucion juratoria de ello, no era culpa suya; y que si careciendo de ésta, era expulso, iría á los pies del trono, á manifestar á S. M. lo que ministros suyos hacian en su real nombre, para que fuesen cohibidos los desacatos. Esta tercera le fué notificada segunda vez por el alcalde mayor de la ciudad: respondió que las leyes le favorecian, y mucho mas las instrucciones dadas para las Indias, y reservaba para su tiempo usar de su defensa. Era ya entrado el año de 80.. Corriendo el tiempo, llegó real provision de ruego y encargo, para que absolviese al gobernador, prestando la caucion, de que mandándosele por juez competente, restituiría la hacienda á la com fradía: respondió, que no era esa la caucion de derecho, sino estar á juzgado y sentenciado del tribunal, á quien la prestaba. Por el mes de agosto fueron secuestrados los bienes y rentas del obis, po, quien escribió al presidente de sala de la audiencia, que viera como obraban, haciendo suya una causa injusta. En este estado el señor Enriquez presidente de la audiencia escribió al obispo, proponiéndole absolver al gobernador, depositándose la hacienda: contestó, otorgándolo, haciéndose el depósito á satisfacion de dicho señor presidente y del cura del pueblo. Entre tanto se hizo tercera notificacion por el alcalde mayor al señor obispo, para que saliese de grado de la ciudad y distrito, y no llegara el caso de ser echado con violencia, en que no era su ánimo poner manos violentas, protestándole los daños consiguientes. · En 15 de septiembre hizo el alcalde mayor el último requerimiento al señor obispo, para que saliese del obispado, y á las dos de la tarde hizo tocar cajas de guerra en la plaza, y á voz de pregonero echó bando por las calles principales, mandando só pena de la vida, de traidor al rey, y perdimiento de bienes, que todos los, vecinos acudiesen el dia siguiente por la mañana con sus armas á los portales de la audiencia pública, donde se les daria el orden, que habian de guardar. El dia siguiente en conformidad del bando se juntaron los vecinos con aparato militar, pero cesó todo, ocurs riendo al obispo el hacer una intimacion al alcalde mayor por medio de un capitan, con que reçelándose otros males, convinieron ambos en escribir a la audiencia y presidente de ella; y luego el gobernador consintió en el depósito de la hacienda, y en reçibir la absolucion, desistiendo de la apelacion interpuesta. .

De todo se dio cuenta á S. M. y dada vista al fiscal del consejo dice en su pedimento en lo que toca á las provisiones de fuerza, que la primera fué librada, no interpuesta la apelacion: la segunda, no habiéndose denegado: obrando en ello por informes, sin guardar términos, ni forma: causas todas, porque con no ponderable sentimiento manifestó el obispo en la última notificacion verse reprendido tan sin fundamento, y con tanta prisa é intrepidez; y últimamente, lo conoció el fiscal de la audiencia, pidiendo se procediese contra el alcalde mayor, gobernador de Soconusco, y su a:

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