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bria hecho siendo ilícito su comercio, ó hubiera brindado alguna dispensacion, mayormente obrando á virtud de reales órdenes. A semejante permiso debe atribuirse el transporte hecho posteriormente, á Acapulco de cuatro mil arrobas de azúcar fabricadas en el ingenio de don Juan de Arrivillaga, distrito de Petapa, que en inventario de sus bienes practicado el año de 673, resultan en aquel puerto en poder de don Francisco de Aspuero.

Sin embargo que la providencia de la junta de hacienda fué desaprobada por otro respecto, ella denota cuan cierto era lo que vituperaba Echevers en sus ensayos, cuando dice: á esto se debe añadir otro no menor inconveniente nacido de la poca comprension política que tuvieron los que arbitraron la imposicion de varias gavelas sobre los frutos que avian de salir del reyno. Lo mismo deploró Vazquez de Coronado, cuando se ponian trabas a la saca del cacao. En efecto parece cosa dura restringir y gravar con impuestos la salida de frutos, y mucho mas la de embarcaciones, aunque no tanto como vedarse del todo. Ménos agradaría á Coronado y Echevers lo que se refiere en cabildo de 22 de enero de 694, á saber: que escribiendo el presidente de Panamá al de Guatemala, que por Sonsonate y el Realejo pudiesen salir arinas y otros frutos, oido el fiscal, y dado traslado al sindico, se le ordena contestar, oponiéndose á la saca de arinas y otros frutos, que podian hacer falta en el pais y ocasionar carestia en las provincias. : La navegacion de Guatemala en el sur espiró junto con el siglo; por consecuencia cesó en sus astilleros la construccion de navios, desapareció en el país la gente de mar, y con ella la tradicion experimental de los tiempos, alturas y distancia de los rumbos. Ximenez, que escribió comenzado el siglo siguiente, apenas halló rastro de construccion de navíos en el Realejo, pues hablando de este puerto, con ocasion de la nao de Filipinas, dice: donde avia noticia que en tiempos atras avia habido fábricas de navíos. El rey que vió la falta que hacia este astillero, para suplir la de embarcaciones en Acapulco, quiso restablecerlo, relevando en cédula de 15 de junio de 699, que menciona Echevers, al dueño de fragata de - 300 toneladas construida en este reyno de todo derecho en los frutos que embarcase en ella por término de diez años. • La navegacion y comercio recíproco entre Guatemala y Nueva España, que no habia sido prohibido expresamente hasta entonces por la mar del sur, lo fué en cédula de 17 de noviembre de 704: lo cual debió dejar la navegacion del pais reducida a los puertos. de sus provincias que no podia ocupar grandes embarcaciones, ni interesar la construccion de ellas. Así es que para procurarla, se concedieron nuevas gracias. Cuando se ortorgó la venida de vinos del Perú en los dos navios anuales de permiso en 22 de febrero de 1718, añade la cédula, hablando con el virey: que en caso de que se ofrezcan dos ó mas comerciantes para el uso de esta permision, es mi voluntad sea preferido el que se obligare á fabricar navío en Guatemala. . Estas escenciones deben haber producido algun efecto, porque en la gaceta mensual antigua de Guatemala de diciembre de 729 se lee lo siguiente. La fábrica del navío nombrado el santo Cristo del Milagro, que corre de cuenta de don Juan Antonio Guillen del Castillo, se continua y se espera ver pronto acabada. Los números de ella que estan a la vista comprenden tres años corridos desde setiembre anterior hasta marzo de 731, en los cuales se, ven seis embarcaciones de entrada, es decir 5 navíos y una fragata, y ocho de salida, seis navíos y dos fragatas. Por las palabras que usan de retorno las mas de ellas, se observa que eran de otra procedencia, y no ocurre vocablo de donde sacar fuese alguna del pais. Tambien se nota que estos navios no venian con tales 200 mil ducados, y ademas solo trajesen vinos y aceite. Uno viene con 22 mil pesos, 12 mil botijas de vino, 800 de aguardiente, almendra, pasas y aceitunas: otro con 81.943 pesos 6 reales, 520, botijas de vino, 170 de aguardiente, 100 de aceite, 36 quintales de estaño, 24 de acero, 16 de almendra, y un pasagero, general de la armada del sur: otro con 130 botijas de vino, 26 de aguardiente, 10 de aceitunas, y 4 fardos de paños y bayetas de Quito; las demas embarcaciones con solo vino y aguardiente, y ninguna mas con dinero.

El vino del Perú llegó tambien á faltar, y como no podian irlo á traer embarcaciones de Guatemala, si no venia, carecia de él, y careció hasta el extremo de temerse otra vez, no podria celebrarse el santo sacrificio de la misa, segun lo representó esta ciudad; y á consecuencia, en cédula de 31 de octubre de 734, se requiere al virey sobre ello, y se le ordena de nuevo disponga la remision de las 30 mil botijas y 200 mil ducados. Mas adelante, escribe el oidor Arana al ayuntamiento: habiéndose librado por S. M. órdenes expresas á fin de que se cerrase el comercio del Perú, mandando comisar cualquiera embarcacion que de aquella costa Hegase á estos puertos, negando el tráfico de vinos, conforme a la ley del reyno, aviendo llegado á el de Sonsonate los navios de don Luis Carrillo, el de Alonso de la Banda, y el que comandaba don Estévan de la Ramendi, que aun vive, no se halló quien diese parecer para permitir el desembarque en contravencion de las Reales cédulas, y se valió el presidente de mi, y solo porque concebí el gravísimo daño que seguía al servicio del rey y al público, di parecer, para que se sobreseiese en la ejecucion de los precitados reseriptos y ley de el reyno y se diesen las licencias de desembarque y tornavuelta á los sobre dichos navíos, lo que S. M. (con grande honra mia) se sirvió aprobar en vista de mi parecer, como consta de la real cédula que pára en el archivo de este muy noble ayuntamiento. La fecha de este oficio, es en Guatemala á 14 de noviembre de 1741. Es de recordar que un papel erudito de este ministro, que igualmente corre agregado, dió aliento á esta clase de pretensiones de la ciudad.

Echevers, que publicó su segundo ensayo el año de 742, hablando del Realejo, dice: tiene un buen astillero con suficiente número de carpinteros, costean la construccion de una embarcacion por mitad menos que en Guayaquil, y con la ventaja de ser de cedro: no tiene que mendigar ningun material fuera del reyno, mas que las ánclas, las cuales se traen de el mar del norte por el rio de San Juan, y laguna de Granada, hasta parage donde se reciben en carretas en que las conducen al Realejo. Como su intento era el establecimiento de una compañia de comercio, prosigue diciendo. Esta fábrica de embarcaciones seria bien útil á la compañia, porque cada año pudiera echar una fragata de 300 toneladas cargada para el-Callao con los balumosos frutos de este reyno, y descargados en la factoría (que tuviese allí) venderla, para ganar en el casco despues de haberse servido de él. Mas adelante añade. Caso verdaderamente lamentable que esté reducido un ramo tan ventajoso de este reyno á el feo desórden con que á el presente se maneja en embarcaciones destorrentadas, que furtivamente salen de el Perú, con algunos comerciantes de la infima línea, quienes se aparecen en esta ciudad á solicitar géneros fiados, dos tantos mas de lo que han traido, y lo peor és que suelen conseguirlo de algunos de este comercio, quedándo contentos por haber vendido á buenos precios. 1. El ayuntamiento de esta ciudad en 21 de agosto de 746 escriTom. 2.

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bió al virey del Perú, dándole las gracias por la licencia que concedió para que se trajeran frutos de aquel reyno; y éste, en carta de 26 de setiembre de 747, responde que promete conceder las correspondientes conforme a la real voluntad, encargando á esta ciudad coopere á que no se exceda de los límites permitidos: de lo cual se hace mérito en cabildo de 27 de noviembre, como de un ensanche que gozaba su comercio; y lo era en realidad, segun las restricciones que lo estrechaban entónces en todos conceptos, hasta que corriendo tiempo, asomó una nueva época como veremos en la edad de Carlos III, quien en cédula de 17 de enero de 774 las derogó todas, alzó las prohiciones de comercio recíproco con los rey-. nos vecinos de Nueva-España, Santa Fé y el Perú, y permitió el libre comercio con ellos en el mar del sur con algunas modificaciones.

Cuando era de esperarse el restablecimiento de la navegacion del pais, y la prosperidad de su comercio en el mar del sur, no sucede lo uno ni lo otro, y mas bien se nota una decadencia en el tráfico apenas desfigurada y encubierta con la variedad de giros, por que al paso que escasearon las embarcaciones del Perú, ocurrieron de Nueva-España; y siempre es de lamentar, que si en principios del siglo, en ménos de tres años que van de fines de 729 á principios de 731, es decir en año y medio, se contaron 6 entradas y 8 salidas de navíos del Perú, ahora al fin del siglo, en tres cerrados, corridos de principios de 797 á fines de 799, la gaceta de Guatemala solo numera 4 entradas y 2 salidas de ellos, en esta forma: dos entradas de navíos mexicanos, la entrada y salida de dos peruanos, y la salida y vuelta de un guatemalano. En 3 de febrero de 797 ancló en el Realejo el bergantin San Telmo procedente de Acapulco; y en 3 de marzo de 799 en Acajutla la goleta Venturosa del puerto de San Blas en Nueva-Galicia, trayendo esta última 59 cargas de harina y 73 de trigo, 10 cajones de loza de Guadalajara, 3 cargas de jabon, un tércio de jamones, 450 rebozos mexicanos, 2 tércios de paño de Querétaro, 6 arrobas de clavos, 91 pieles de nútria, 625 piezas cambayas, 106 de lines, 90 de burato, 6 de coleta, 6 naguas de liencecillo, 400 libras de seda floja, 20 piezas de dunas.

De puertos del Callao, Guayaquil y Paitia vinieron al Realejo y Sonsonate, y fondearon en este último los paquebotes Rosario, y San José en 8 de febrero y 31 de marzo de 797, y en 1 de ma

yo de 798 la fragata Esmeralda, trayendo entre las tres 80872 pesos en dinero, 3.038 pellones, 110 piedras de sal, 166 botijas de vino, 424 de aguardiente, 424 de aceite, 55 de aceitunas, 27 quintales. de pasas, 18 millares de nueces, 300 fanegas de trigo y un barril de harina, 3.232 gruesas de cuerdas, 648 varas de pañete del Cuzco, 587 del de el Perú, 5.689 de cordellate, 14.168 de gerga, 2.102 de bayeta, 3.907 de tucuyos, 22 colchas de algodon, 1.428 libras de cobre labrado, 48 platos de hoja de lata, 16 docenas tacitas de peltre, once campanas, 4 de ellas de 444 libras, 75 quintales de fierro, 81 alfombritas, un zurron de higos, 48 quesos; 2 quintales de pescadillas, tres y media fanegas de garbanzos, 12 quintales de lentejas, 1.485 libras de almendra, 754 cargas de cacao de 81 libras, 15 arrobas de fideos, 146 pieles de carnero, 60 sombreros ordinarios, 14. hechizos, 12 de vicuña y 25 de Jipijapa, 9 docenas de camisas ordinarias, 21 libretes de creas listadas, 24 jamones, 20 docenas de cortes de zapatos pintados, 64 docenas de tazas y calderas de loza de Puebla, un coche con sus guarniciones; járcia y clavazon para una fragata que se estaba construyendo en el Realejo. La embarcacion de salida fué la fragata Charmeli, que salió del Realejo para Lima en 1 de diciembre de 799.

La guatemalana fué el paquebot Marte que salió de Sonsonate en 26 de mayo de 798 con destino al puerto de San Blas. La fuerza de un temporal le rompió el timon, y luego otro le puso en el último peligro inundándose todo, y anegándose el camarote del capitan, con que apenas pudo llegar á Acapulco, á hacer escala y reparar las averías, para seguir su ruta á San Blas. Una carta de San Salvador, transcrita en gaceta de 1 de octubre de 798, advierte á los dueños del paquebot lo siguiente. La experiencia ha dado á conocer que en la mar del sur en el espacio de la zona templada y. tórrida hasta bastante distancia de las costas no hay turbonadas, como las hay aproximándose á ellas en el invierno: el verano empieza en este mar desde diciembre; y lo comprueba la práctica de la nao de China, que nunca hace su recalada en Acapulco hasta este tiempo. Bernal Dias testifica que la segunda armada de Alvarado se hizo á la vela en estos puertos para Nueva-Galicia en dias de diciembre.

El paquebot Marte regresó á Sonsonate en 6 de febrero de 799, trayendo registrados 6 tércios y 5 cajones de efectos de Castilla que llevó, y volvieron por invendibles: trajo ademas 78 tércios de

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