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destinos dependientes de los mismos cuerpos; y que se observe sin la menor alteracion la real cédula de 29 de cmero de 1777 en todos los demas casos y en la forma que previene.»

Conocimiento, que los jueces eclesiásticos deban tener en testamentarias de los militares.

Reales órdenes de 9 de diciembre de 1761 en que se dirimió una competencia entre al auditor de guerra y el vicario eclesiástico de Orun (Colon edicion tercera tom. 1, p. 409).— Que el vicario no tiene jurisdiccion para mezclarse en testamentarías ó abintestatos militares, « y solo le corresponde despues de pasado el año del fallecimiento el averiguar, si se ha cumplido lo perteneciente á causas piadosas en el modo que lo detcrminan las leyes, sin que proceda á conocer sobre formalizar las testamentarías ó á prevenir los abintestatos, ni á deducir y distribuir el quinto ó parte de los bienes del difunto con el pretesto de aplicar su producto á causas piadosas, porque solo es de su inspeccion que efectivamente se destine en ellas, y únicamente tiene jurisdiccion para reconocer en el juicio de visita, si está cumplida la última voluntad, ólo que el derecho dispone, y hallado no estarlo, y que ha de proceder contra personas seglares, ó al secuestro de bienes temporales, debe impartir el ausilio del brazo seglar para ser obedecido, antes de usar de las superiores armas de la iglesia. » (V. ABINTESTATOs.)— P^ al auditor se añadia: “ que en ningun caso permita deducir el quinto de los bienes de los militares que fallezcan sin hacer disposicion alguna; y que tampoco se convierta todo su importe en obras pias, si fuesen de otra cualesquiera persona, aunque muera sin descendientes ó ascendientes, disponiendo V. S. que en tales casos se ejecute el funeral, exequias y sufragios correspondientes al caudal que dejase el difunto, segun su calidad, estado y circunstancias de su vida.»P se reiteró por otra de 23 de octubre de 1765, confirmando la declaracion de pertenecer únicamente á los auditores de guerra y herederos de todos los militares y personas que gozan del fuero de guerra, y fallecieren con testamento ó sin él, la disposicion del inventario y particiones de sus hienes.

Circular por guerra de 9 de febrero de 1782. - Manda al auditor de Barcelona en el caso de

una testamentaría, cuyo conocimiento pretendia el reverendo obispo : que liquide los caudales del testador, adjudicándolos á sus destinos; autorice las fundaciones perpetuas, é imponga sus capitales; pase al reverendo obispo como patrono de ellas los testimonios correspondientes para la ejecucion de lo que le toca; y evacuado todo, remita los autos al consejo para su archivo, conforme á lo mandado reiteradamente. — (V. JUECES ECLESIASTICOS.)

Testamentarias de los que fullecen con fuero de milicias.

Real declaracion de 15 de abril de 1771 aneja d su reglamento.—«Ha sido práctica y debe observarse en lo sucesivo que, el juez militar y no otro alguno, deberá conocer de las testamentarías de los que al tiempo de morir eran milicianos, y por consiguiente gozaban del fuero militar por ser esto indubitable en la disposicion de derecho y práctica general, y conforme á lo dispuesto en las ordenanzas, y mi real decreto del año de 1752, por el que se declaró el conocimiento de semejantes testamentarías á los jueces militares. Pero cuando el testador no gozase el fuero, aunque se verifique haber entre los herederos alguno, ó algunos que lo gocen, deberá conocer la justicia ordinaria, ya porque la herencia representa al difunto como tambien por estar asi resuelto en real órden de 19 de junio de 1764, y por el art. 14, trat. 8, tit. 11 de las nuevas ordenanzas del ejército. Y siendo legítimamente requerido, ó exhortado por la espresada justicia el juez militar, deberá este dar los ausilios necesarios para que se ejecuten sus providencias. »

Real órden circular a los vireyes y cupitanes generales de Indias de 7 de julio de 1800.«Enterado el Rey de la carta del antecesor de V. E. núm. 294 de 30 de junio de 1796, y del testimonio que acompañó sobre inventarios y testamentarías del difunto soldado del regimiento urbano de esa capital don José Rosete, dando cuenta de laber declarado interinamente su conocimiento á favor del coronel de este cuerpo, en competencia con el auditor de guerra; ha venido S. M. conformándose con el dictámen del supremo consejo de guerra, en declarar que el conocimiento de las testamentarías de los milicianos urbanos de Indias, en tiempo de paz, ó sin estar empleados en el real servicio, en cuyos casos no les está concedido fuero, corresponde á las justicias ordinarias; pero en tiempo de guerra ó muriendo fuera de ella, estando prevenidos por el capitan general para faccion militar, conozcan de sus testamentarías los auditores de guerra de la provincia ; todo ello con la calidad de por ahora, y hasta que enterado S. M. del informe que debe hacer la junta que se halla destinada de real órden, y entiende en el exámen del tratado militar, en materias de justicia del ejército y milicias de España é Indias, se digne acordar el fuero que corresponde á esta clase de milicia urbana de esos dominios.» — La de 25 de marzo de 1802 repitió al virey de Méjico: « que siendo jueces inmediatos de los individuos de los cuerpos de milicias disciplinadas de América los gobernadores y sus tenientes conforme al cap. 10 del reglamento de las de Cuba, los cuales deben proceder en las causas y negocios de dichos individuos de acuerdo con el auditor de guerra, como está declarado en la real órden de 20 de abril de 1784, sean los gobernadores de acuerdo con el auditor los que conozcan en las testamentarías y abintestatos de los milicianos disciplinados, y no sus coroneles ó comandantes. »

Este privilegio de los militares no es renunciable, ni puede el testador inhibir del conocimiento á la jurisdiccion militar. — Puede sí hacer uso de la libertad que á todos concede la circular de 4 de noviembre de 1791, con la de Indias de 20 de enero de 92 y en particular á los militares la de 18 de mayo de 95 (leyes 10 y 11, tit. 21, lib. 10 de la Novisima), de nombrar contadores y partidores estrajudiciales de sus bienes: V. CoNTADoREs y PARTIDOREs tom. 2, pág. 453: JUICIOS DE INVENTARIO tom. 4, p.36.

TESTAMENTOS DE LOS INDIVIDUOS DE MARINA.

Siendo general el privilegio concedido por las precedentes ordenanzas y disposiciones así para la tropa de tierra como para la de mar, tienen para esta la misma fuerza, sin perjuicio de obligar las demas reglas contenidas en las ordenanzas de la real armada de 1748 en lo que no se opongan á las posteriores. Dicen:

TITULO SIESTO DEL TRATADOSESTO.

De los testamentos de los individuos de la real armada.

Art. 1." Todo aquel que gozare fuero de marina, segun está declarado en el tít. 2, trat. 5, de estas ordenanzas, le gozará tambien en punto de testamentos, con los mismos privilegios que sobre esta materia estan declarados á todos los militares; ya sea que le otorgue estando empleado en mi servicio, en campaña de mar ó tierra, en arsenal, astillero, guarnicion ó departamento; ó hallándose en su casa, ó en otro cualquiera parage, aunque en el dia no disfrute sueldo mio, como esté alistado, y matriculado, para cualquiera de las diferentes ocupaciones, y ejercicios propios al servicio de mi armada, y sujeto por esta razon á la jurisdiccion militar, ó politica de ella. 2.o Cualquiera de los espresados podrá en el conflicto de un combate testar como quisiere, ó pudiere, por escrito, sin testigos, siendo válida la declaracion de su voluntad, como conste ser suya la letra; ó de palabra ante dos testigos, que depongan conformes haberles manifestado su última voluntad. 3.o Será igualmente válido el testamento hecho de cualquiera de estos modos, en la preparacion del combate, cuando el bajel dé caza al enemigo, ó al contrario, y generalmente en todo peligro próximo de funcion de guerra, naufragio, ú otro cualquiera inminente riesgo, en que el testador se hallare; bastando en estos casos, que manifieste seriamente su voluntad á dos testigos imparciales, aunque no hayan sido rogados. 4.o Hallándose en campaña, fuera de conflicto ó peligro próximo de batalla, ó naufragio, deberá disponer su testamento por escrito, ó de palabra, ante dos ó tres testigos, llamados, y rogados para este fin; concurriendo siempre que fuere posible, á este acto, el contador del bajel, ó el sugeto que ejerza sus funciones (1). 5. o No estando en campaña, sino residente en su departamento, deberá otorgar el testamento, ó codicilo ante el escribano de marina de él, con las solemnidades acostumbradas; sin

(1) Hallándose en tierra, donde no hay la necesidad que á bordo , el otorgamiento ha de ser ante el escribano de marina: real resolucion de 24 de abril de 1762.

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embargo, si por algun motivo no hubiere sido practicable esta formalidad, será válida su declaracion en los términos espresados en el artículo antecedente. 6.o El dependiente de marina, que enfermare en lugar en que no hubiere gente, ó escribano de ella, ó en donde no esté en uso, ni ejercicio la tal jurisdiccion, podrá otorgar su testamento ante escribano público de él: pero le será licito disponerlo como mejor le pareciere, si tuviere mas confianza, de que por medio de personas que eligiere por albaceas, tenga mas pronto cumplimiento su voluntad. 7.o El que antes de alistarse en el servicio de la armada dejare hecho su testamento, COIn las solemnidades ordinarias del derecho, ó sin ellas; y despues de sentada plaza le aprobare, ó revocare, tendrá de última voluntad aquello que le corresponda, segun la ocasion, y diferencia de casos, que quedan esplicados. 8.o El militar podrá testar sin licencia de su padre de los bienes castrenses, no solo estando en campaña, sino en la casa de su propio padre al tiempo de otorgar el testamento; con advertencia, de que no puede perjudicar al heredero forzoso, dejando á otro los bienes castrenses, escepto el tercio de ellos, de que puede dispomer á favor de quien quisiere, en perjuicio de sus padres, y demas ascendientes; ó el quinto, en perjuicio de sus hijos, y otros descendientes. 9." Siempre que falleciere algun individuo de marina de cualquiera clase, grado, ó condicion que sea, con testamento, ó sin él, en campaña, ó fuera de ella, han de conocer sus gefes, con los auditores de guerra, ó asesores, que en defecto suyo eligieren, de los autos de inventario, particion, y abintestato de los bienes, que tuviere en el parage de su fallecimiento, como es el equipage, dinero, joyas, alhajas, y muebles, que le pertenezcan. 10. Cada gefe ha de conocer en los autos de los dependientes de su respectiva jurisdiccion, así en mar, como en tierra: el comandante general del departamento, ó escuadra de todos los militares en cualesquiera cuerpos en que sirvan; y los intendentes, ó ministros principales de los departamentos, ó escuadras de todos los dependientes de la jurisdiccion del ministerio, segun está declarado en el tratado de ellas. 11. Donde no hubiere comandante, ó ministro de marina, cualquiera oficial de guerra, ó

ministro podrá conocer en los referidos autos; y en falta de individuo de una jurisdiccion, conocerá el que hubiere de la otra, con preferencia á la justicia ordinaria, á quien pertenecerá el conocimiento, en defecto de unos, y otros; bien entendido, que asi esta, cómo los oficiales de guerra y ministerio han de actuar, como comisionados, y con noticia del gefe, de cuya jurisdiccion era el difunto. 12. En los inventarios se ha de atender cuidadosamente á recoger todos los papeles que se encontraren de la profesion del difunto, ó que tengan dependencia, ó conexion con mi servicio, para remitirse con la posible brevedad, y seguridad al gefe de la jurisdiccion de que dependia, aunque el testador en su última voluntad haya dispuesto darles otro destino. 13. Por lo que mira á los bienes, así patrimoniales, como adquiridos, que el militar disfrute fuera del parage de su fallecimiento, y los mayorazgos, y posesiones, que tuviere, tocará el conocimiento á la justicia ordinaria, sin intervencion de la jurisdiccion de marina. 14. De los bienes de los militares, que fallecieren, así en los departamentos, como en escuadras, formará el inventario el mayor general, ú oficial de órdenes del comandante general en tierra con asistencia del escribano de marina, y á bordo con la del contador del bajel, de que fuere el difunto, y presencia de los albaceas, si los hubiere nombrado. 15. Cada contador de bajel de la armada debe tener un libro, en que escriba los testamentos de los que mueran en las campañas; y cuidará de que al tiempo de otorgarlos declaren sus nombres, filiaciones, estado, deudores, y acreedores, bienes muebles, y raices, sueldos devengados, y ropa, con espresion de los herederos, albaceas, y cuanto convenga se esplique, para evitar pleitos entre sus herederos, nombrando por sus nombres los hijos legitimos, ó naturales, y la patria, y residencia de todos, con lo demas que se deba, para lo que pueda ofrecerse á su posteridad. 16. A la formacion del inventario de los bienes de los que fallecieren embarcados, ha de concurrir tambien el capellan del bajel, que le firmará con el oficial, y contador; y los efectos se depositarán en los albaceas, si estuvieren embarcados, y fueren abonados para responder del importe á los herederos; y si no lo fueren, y no dieren fianza correspondiente, se depositarán en otra persona, que el comandante eligiere, dándose noticia al capellan, para que no ignore su paradero. 17. La ropa, y otros efectos, que esten espuestos á perderse, podrán venderse á bordo, d en tierra, precediendó permiso del comandante general; lo cual se ejecutará en pública almoneda, á que asistirán el capellan, el oficial, que hubiere estado presente al inventario, y el contador del navío, y todos firmarán lo que se vendiere, á quien, y en qué cantidades; y el eaudal, que produjere la almoneda, quedará depositado, del mismo modo que queda prevenido para los efectos. 18. No se entregarán los bienes á los herederos, hasta ver si los difuntos estaban en algun descubierto contra mi hacienda, que deberá satisfacerse de ellos, cuando no basten los sueldos vencidos: y para este fin será de la obligacion de los contadores de bajeles presentar de vuelta de viage al intendente ó ministro del departamento el cuaderno de testamentos. 19. Será obligacion de los oficiales de órdenes llevar cuenta esacta de los inventarios, almonedas, depósito, ó paradero de los bienes de los sujetos á la jurisdiccion militar, que fallecieren en campaña, y entregarla, cuando las escuadras se restituyan al mayor general de la armada ó su ayudante mayor en el departamento para noticia de los comandantes generales. En bajeles sueltos estará esta obligacion á cargo de los oficiales que corran con el detall. 20. Los bienes de los marineros matriculados, que hubieren fallecido, durante la campaña, se entregarán por el mayor general, ú oficial, que los tuviere en depósito, á los intendentes de los departamentos, para remitirlos á los ministros de los partidos, y que sean por ellos entregados á los legítimos herederos. 21. De los bienes de los dependientes de la provision de víveres, ó de otros géneros gastables en la armada, que se provean por asiento, se hará cargo el ministro de la escuadra; y siendo bajel suelto, su contador, con noticia del comandante; y se entregarán al intendente en el departamento, á fin de que con preferencia se satisfagan los alcances, que pudieren hacerles sus principales. 22. Si algun dependiente de marina muriere sin testamento en campaña, ó fuera de ella, se

hará el inventario de sus bienes, y de ellos se sacará lo preciso para el funeral y sufragios, que dispondrá su respectivo gefe con justa proporcion á su valor; y el resto se depositará en personas seguras, para entregarse á sus herederos: y si practicadas las posibles diligencias, no se. hallare quien lo sea legítimo, dentro de un año, y un dia, despues de la publicacion del abintestato en el departamento, se aplicará al hospital de marina, con intervencion del ministro principal, y del vicario general de la armada, ó su teniente, á fin de que se refunda en su mayor beneficio. 23. Si alguno, que no fuere dependiente de marina, muriere con testamento, ó sin él, á bordo de bajel de guerra, en que vaya en calidad de pasagero, se formará el inventario de sus bienes, concurriendo el comandante de la escuadra, y su ministro, ó los subdelegados de ambos; y de acuerdo dispondrán de su seguridad, depositándolos en personas abonadas (en caso de no haber nombrado albaceas), hasta entregarse con la justificacion y formalidad correspondiente al gefe, ó juez á quien pertellezC3la 24. Los comandantes, ministros, oficiales de órdenes, contadores de bajeles, y otros cualesquiera, que tengan plaza en mi servicio, no deberán exigir derecho, ó remuneracion alguna, por razon de haber concurrido á la formacion del testamento, inventario, y particion de bienes, así en los departamentos, como á bordo de los bajeles, aunque los difuntos sean pasageros, y sin plaza en mi servicio; solo á los que se encargare el depósito de ios efectos, se considerará lo que fuere regular para indemnizarse de las pérdidas, que pueda ocasionarles su responsabilidad. 25. Deberán los contadores de bajeles dará los albaceas, ó herederos, las copias de los testamentos que les pidieren, y las certificaciones del dia del fallecimiento, conformidad, y lugar del entierro: y los intendentes mandarán, que se protocolen en las escribanías de marina, para que en todos tiempos hallen los interesados la razon que necesiten. 26. Lo prevenido á los contadores de bajeles, en órden á testamentos de los que murieren á bordo, se practicará tambien en tierra por los escribanos de marina, con todos los individuos de ella, que mueran en las ciudades, villas, lugares, y poblaciones de la costa; teniendo cuidado en
las capitales de los departamentos, de que el res-
pectivo gefe del fallecido entienda en todo, por
sí, ó por el auditor, para la mejor órden, y dis-
tribucion de los bienes, segun la voluntad del
testador, y de dar cuenta á los herederos, cuan-
do esten ausentes, para que dispongan lo que
convenga.

27. Si falleciere el comandante general de un
departamento, ó escuadra, recogerá sus pape-
les, y las órdenes de su ejercicio, el inmediato
gefe, que hubiere de sucederle en el mando, y
será de su jurisdiccion, entender en el inventa-
rio, como lo es de la del que se halle mandando
el cuerpo militar de la armada, atender y cuidar
de todos los de los oficiales mayores, y otros
cualesquiera individuos, que dependan de él, y
fallezcan á bordo ó en tierra.

28. Si falleciere el intenidente, ó ministro
principal, recogerá sus papeles, y formará in-
ventario de ellos y de sus bienes el comisario
ordenador, ó de guerra, ú otro oficial del mi-
nisterio que le sucediere; para que cada clase de
individuos corra, y se gobierne por sus respec-
tivos gefes, sin que las justicias ordinarias ten-
gan motivo de ejercitar en el cuerpo de la ar-
mada acto alguno de jurisdiccion: quedando á
las partes que se sintieren agraviadas recurso,
por via de apelacion, al consejo supremo de
guerra.

TESTIGos FALSos. — V, ley s, tit. 8,
lib. 7. DELITos y PENAs.

TESTIMONIALES de los prelados. Cédu-
la de 20 de julio de 1776, previene; no se admi-
tan pretensiones á prebendas sin dichas testimo-
niales.- Y la real órden de agosto de 1815: que
se hagan constar los méritos y servicios ante
los prelados para las testimoniales que se pre-
tendan.

TIENDAS.— Sus reglas de policía en la Ha-
bana véanse en los arts. 2, 7, 10, 92, 98 á 101
y 104 del BANDO DE BUEN GOBIERNO. V. PUL-
PERIAS.

En qué consista el derecho de tiendas; y su
recaudacion anual por la administracion general
terrestre: V. tom. 1, p. 94 y nota 2 de pág. 96.

TIERRAS REALENGAS. — Titulo doce del
libro cuarto.

DE LA vENTA, coMPosicioN, Y REPARTIMIENTo DE
TIERRAs, solAREs Y AGUAs.

LEY PRIMERA.

De 1513, 25 y 96.-Que a los nuevos pobladores
se les den tierras y solares, y encomienden
indios; y qué es peonia y caballeria.

Porque nuestros vasallos se alienten al des-
cubrimiento y poblacion de las Indias, y puedan
vivir con la comodidad, y conveniencia, que de-
seamos: Es nuestra voluntad, que se puedan re-
partir y repartan casas, solares, tierras, caballe-
rías, y peonías á todos los que fueren á poblar
tierras nuevas en los pueblos y lugares, que por
el gobernador de la nueva poblacion les fueren
señalados, haciendo distincion entre escuderos,
y peones, y los que fueren de menos grado y
merecimiento, y los aumenten y mejoren, atenta
la calidad de sus servicios, para que cuiden de la
labranza y crianza; y habiendo hecho en ellas
su morada y labor, y residido en aquellos pue-
blos cuatro años, les concedemos facultad, para
que de allí adelante los puedan vender, y hacer
de ellos á su voluntad libremente, como cosa
suya propia; y asimismo conforme su calidad, el
gobernador, ó quien tuviere nuestra facultad,
les encomiende los indios en el repartimiento
que hiciere para que gocen de sus aprovecha-
mientos y demoras, en conformidad de las tasas,
y de lo que está ordenado.

Y porque podia suceder, que al repartir las
tierras hubiese duda en las medidas, declaramos,
que una peonía es solar de cincuenta pies de an-
cho y ciento en largo, cien fanegas de tierra de
labor, de trigo, ó cebada, diez de maiz, dos
huebras de tierra para huerta, y ocho para
plantas de otros árboles de secadal, tierra de
pasto para diez puercas de vientre, veinte vacas,
y cinco yeguas, cien ovejas, y veinte cabras.
Una caballería es solar de cien pies de ancho, y
doscientos de largo; y de todo lo demas como
cinco peonías, que serán quinientas fanegas de
labor para pan de trigo, ó cebada, cincuenta
de maiz, diez huebras de tierra para huertas,
cuarenta para plantas de otros árboles de se-
cadal, tierra de pasto para cincuenta puercas de
vientre, cien vacas, veinte yeguas, quinientas

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