Colección de documentos inéditos para la historia de España, Volumen4

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José León Sancho Rayón
la viuda de Calero, 1844 - 112 páginas
 

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Página 240 - En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, que son tres personas y un solo Dios verdadero...
Página 271 - Sevilla á once dias del mes de octubre (**) año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil é quinientos é cuarenta y siete años.
Página 163 - Entre estas gentes he sabido que hay cierta parte muy poblada de muchos y muy grandes pueblos y que la gente...
Página 19 - Cunoapá, y con aquellas canoas pasé el río, no sin haber peligro más de se ahogar un esclavo negro y perderse dos cargas de herraje, que después nos hizo alguna falta. Aquella noche dormí de la otra parte del...
Página 22 - ... mí al camino, y dormí aquella noche en el campo; y quiso Dios que aquella tierra era algo abierta y enjuta, con hartas menos ciénagas que la pasada; y aquellos indios que se tomaron de aquel pueblo de...
Página 38 - ... seguido adelante, y se habían ido con ellos aquella gente del pueblo y aquel hermano del señor, hasta el otro pueblo de Petenecte, que está de allí seis leguas, y que...
Página 267 - ... y cura que yo aquí nombro por tutores y curadores de todos mis hijos hasta tanto que sea de edad de veinte y cinco años cumplidos, y dentro del dicho...
Página 24 - Tapetitán, que está junto a la halda de una gran cordillera de sierras, estuve seis días, y se hicieron algunas entradas por la tierra, pensando hallar alguna gente para les hablar y dejar seguros en su pueblo, y aun para me informar del camino de adelante, y nunca se pudo tomar sino un hombre y ciertas mujeres.
Página 28 - Tenuxtitán, para que fuesen a llamar al señor y le dijesen que ningún miedo hobiese y que tuviese por cierto que en su venida ganaría mucho; el cual me dijo que le placía de buena voluntad; y luego los despaché y fueron con ellos los indios de Méjico.
Página 133 - ... sino por culpa de los que tenemos el cargo. La provincia de Papayeca y la de Chapagua, que dije que fueron las primeras que se ofrecieron al servicio de vuestra majestad y por nuestros amigos, fueron los que cuando yo me embarqué hallé alborotados, y como yo me...

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