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de este modo la mision delicada que su Gobierno le confió. A los cargos casi desfigurados ó finjidos, añadió el señor Salazar tantas jojurias, tantas calumnias y lal virulencia, y apasionamiento en sus escritos, que ya desde entonces, el Gobierno empezó a lemer otras de. mąsias y mayores desafueros.

. No fué equivocado este concepto, porque el 14 del mes que corre, á mansalva, y aprovechándose de la buena fe del Gabinete peruano, en plena paz, y cuando libres de peligros y de asechanzas las autoridades descansaban tranquilas en la lealtad española, tan decanfada antes como ahora, fueron arrebatadas por la fuerza nuestras Islas Guageras, capturado, un buque de nuestra Escuadra, y enarbo. lado el pabellon de Castilla tanto en este como en aquellas. Tal suceso, por lag circunstancias que le precedieron y por los accidentes que concurrieron á su consumacion, parece increible ; pero el Go. bierno ha tenido el profundo pesar de verlo realizado, y califica esta desgracia como la mayor de todas, entre las que ha recibido durante el curso bonancible de su existencia política. Muchas consideracio. nes se desprenden de este mal aventurado hecho, que, por las condiciones de alevosia que lo acompañan, es sin duda el mayor y mas escandaloso, abuso, de la fuerza en los tiempos actuales de civilizacion y de cultura. El Perú, débil por sus medios de accion, pero, fuerte, y inycho ciertamente, por sus convicciones y por la justicia que le asiste, no, consentirá que se le atropelle impunemente, y ape. lará á cuantos medios apruebe la moral y aconseje la defensa propia, para recobrar su propieda i arrebatada y para dejar. á salvo sus derechog soberanos tan inmerecida conio violentamente vulnerados. Pero, si bien el Gobierno, peruano quiere con esta simple y veridica exposicion, captarge, la benevolencia del Gabinete de Carácas, lan ilustrado y tan sensato, se propone, al mismo tiempo, someter á su acreditada é imparcial consideracion, algunas otras reflexiones que sen de todas las Naciones, de todas las épocas y de todos los hombres de Estado.

El ataque, los*insultos y la presion que se ejerce, contra el Perú por los ajentes de España en estos criticos momentos, son demasiado vituperables ciertamente para que dejen de ser apreciados en su • justo valor, por todos los Gobiernos, que se interesan vivamente en la santidad de los principios internacionales y en la inviolabilidad de la soberanía de los pueblos. Si hemos sufrido los peruanos la mas escandalosa ofensa, los extranjeros no padecen menos con el atentado comendo; porque paralizađas todas las transaccio

pas, obstruidos los canales del comercin; sin arbitrios la industria para continuar los progresos que felizmente llevaba y sin elementos de vida un pais, cuya riqueza principal consiste en sus copiosos depósitos de Guano, todo tiene que ser por necesidad trascendental á las demas naciones que conservan en nuestro suelo sus hijos, sus capitales y sus elementos de trabajo. Ellos pierden sin, duda , á la par de los peruanos; y los detrimentos que experimentan, y los quebrantos que le sobrevenyan no serán, por cierto, por culpa nuestra que, moderados hasta donde lo exije la prudencia, y sufridos como pocos para evitar conflictos, hemos sido víctimas escojidas para haÇernos sentir las amarguras de un estado de hostilidad, que ni hemos .buscado, ni hemos procurado directa ni simuladamente.

Mientras mas tiempo dure esta violenta situacion, serán mayo. res y mas costosos nuestros sacrificios y no menos embarazosa la posicion de nuestros huéspedes. El Gobierno se defenderá con energia y excojitará expedientes para sustraerse de esta crisis; pero cuanto haga y cuanto, emprenda, será como siempre respetando los intereses y los derechos agenos, sin que asuma esas responsabili. dades morales que son sin duda, de los que han colocado al Perú y á muchas naciones cuyos intereses comerciales comprometen con su inusitada conducta, en tan tristes, y en tan inesperadas circunstancias.

La España y su Gobierno reprobarán, asi lo cree el infraescrito, este atentado de sus Agentes en el Pacifico; pero si á pesar de todas estas probabilidades y todas estas lisonjeras esperanzas, nuestras çreencias fuesen burladas por hechos desconsoladores y aprobatorios de las faltas perpetradas, el Perú seguirá llenando su deber hasta dónde le alcancen sus fuerzas y hasta dónde lo permite el derecho con la misma circunspeccion y con la misma dignidad que hasta aqui ha desplegado.

Con sentimientos de particular aprecio tiene el infraescrito el honor de suscribirse del Exmo. Señor Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Venezuela, su mas atento seguro ser. vidor.

Juan Antonio Ribeyro.

Exmo. Señor Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Venezuela,

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•El Gobierno de los Estados todos de Venczuela se ha impuesto detenidamente de la roda de V. Efecha 26 de Abril destinada a intür. marlo del despojo inesperado que ha sufrido el Perú de las islas de Chincha, ejecutado sin previa declaracion de guerra, por la escuadra española en el Packe'). La pula de F. E., la del Plenipotencinin Venezolano residente en Lion y la documentacion enviada por este diplomatico, han parsiv a mi Gobierno en posesios de todos los ante. cedentes necesarios para formar un juicio exacto de los sucesos y poder cipresar sus intenciones relativamente al desarrollo que tengan en lo renidero.

Desde luego el Gobierno Venezolano simpatiza con el del Perú en la defensa que este haga de su propiedad, arrobrtada de un modo lan contradictorio con li civilizacion y cultura del siglo; pues cualesquiera que sean los motivos de queja que la Espada tenga contra el Gobierno de V. E., los representantes de S.M.C.00 bien posiido creerse dispensados de respetar las formulas que el derecho de las naciones frie consagrado en benenio de la paz del mundo y de la confraternidad de los pueblos; como ejida de los débiles y valla de los poderosos.

Sin duda para haber de apartar el anatema universal, por la prescindencia de las prácticas internacionales, es que se ha invocado el derecho de reivindicacion, pretendiendolo para la España sobre las Islas ocupadas, por la falta del reconocimiento explicito por parte de la antigua metropoli, de la independencia del Perú. Pero el de. recho de rcivindicacion no puede admitirse que sea por siempre im. preseriptible; asi lo cree mi Gobierno, aunque para admitir tal derecho haya de hacer abstraccion del que tienen todos los pueblos die la tierra para asumir su soberanía é inscribir su nombre entre las • naciones.

En el caso del Peru, cuarenta años de independencia no disputacia por la Espai. y recongeida por los Gobiernos de Europa y de América, y las relaciones diplomaticas, y de todo género, llevading por la misma'lupaña con su antigua colonia, como de Puencia á

Puteneia, durante un largo espacio de tiempo, clan un volumen de con sideraciones suficientes para defender, que la independencia de la Na ciun peruana es un hecho consumido, y para rechazar, consecuentes mente, la pretension asomada de que se considere la ocupacion de las Isius de Chincha, parie integrante del territorio de esir Republic, como una continuaciun de la antigua guerra de independencia en America. Porque, en concepto del Gobierno venezolano, esir guerra terminó de hecho desde la condicion del Callao en 1976, y taenlien iermino de derecho desde que la Espaur admitió al Peru çn sus relaciones como nacion superaru, reconociendo de este li do implicito que estaba desligada irrevocableiene de la duniueciou openinsular.

De tudas estas premisas se decluce la consecuencia forzosil, de que los señores de Salazar y Mazarredo y el Almirante l'inzon han violddo, sin medius de justificacioa posible, la soberanía del Perú y berido el decoro de la America, cu: os pueblos y Gobiernos soi, por la naturaleza de his instituciones, se substitui y su civilizacion, solidarios en la conservaciun de sus progaivas.

.. Ali Gobierno, sin cambiare, a unuia en las esperanzas expresa. das por V, E. de que el Gabinete de Madrid es aprobará la cuinu

la de su Comisario y del Jefe de la escuadra español, y que reanu. • dari con el Perú las relaciones dipluiáticas, para llegar por su me

Jio á un acomodamiento facutico), y honroso para imbas Polencias. Pero si tales esperanzas Salieren tallidus, contra tidas las consideraciones de justicia que las inspirat, y el Gobierno de S. M. C. aceptare la responsabilidad del procedimiento de sus representantes; Venezuela se creera avionizada pari sospechar, en vista de lan grave resultado, que los propósitos de dominacion sobre la América, atribuidos desde algun tiempo a determinados Gobiernos curopeos, no son una suposicion destituida de toda probabilidad, y para creer que habrá llegado el caso de velar por su propia independencia; declarando desde ahora como lo declara ni Gobierno, que no romperá la mancomunidad que lo liga, como Gobierno americano y republicano, á las demas Repúblicas de este continenio, en la defunsa que se vean constrçuidis á hacen de sus autonomías e instituciones,

" El Presidente de los Estados Unidos de Venezuela al darne instrucciones para responder a V. E. de la manera que lo dejo hecho, Ipe ba encargado tambien de manifestarle, que copia de esta nota bera dingida a los gemes diplomaticos que lancenela tieno

acreditados cerca de diversos Gobiernos, y directamente á los de América donde no los tenga, con el objeto de que sea conocida geperal y oficialmente la actitud que asume la Nacion venezolana con inotivo del violento despojo que acaba de sufrir el Perú, y para que les sirva a los propios Agentes de regla de conducta, toda vez que la naturaleza de los acontecimientos no les permita obtener instruccinpes especiales.

El infraescrito aprovecha esta oportunidad para ofrecer al Exmo. Señor Ribeyro, Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, las protestas de su estimacion personal y consideracion muy distinguida.

Dios y Federacion.

José G, Ochoa.

Exmo. Señor Ministro de Relaciones Esteriores de la República del Perú.

Ministerio de Estado.

Direccion de los asuntos políticos.

CIRCULAR.

Las consecuencias que pueden resultar en período mas o ménos breve de nuestras contestaciones con el Perú esigen en con. cepto del Gobierno de S. M. que á sú nombre dé á V. S. nuevas explicaciones acerca de sus miras y propósitos, comenzando por recordar el origen de estas desavenencias, y, por explicar cuál es el estado actual de nuestras relaciones con aquella República.

Mucho tiempo hace que son anómalas é irregulares estas re. laciones entre la España y el Perú, á pesar de la voluntad conocida y diversas veces manifestada por el Gobierno de S. M., extraño de todo punto á miras de dominacion y de reconquista en el continente americano, y dispuesto a entrar con todos aquellos nuevos Estados en tratos de paz, así como á reconocer su soberanía é independencia.

Prueba inequívoca de estas disposiciones fué el tratado, que se ajustó entre España y Méjico en 28 de Diciembre de 1836, &l. cual siguieron en diferentes épocas otros convenios semejantes con varios Estados de la que fué América española. Resuelto estaba igralmente å reconocer la República del Perú en otra estipula

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