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persistente i enerjica, dominaba en sus amores como en sus amistades, en el escritorio como en la tertulia, i tenia siempre a su devocion a muchos parásitos, porque era jeneroso, franco i leal.

Estaba ya en sus treinta i un años de edad Portales, cuando comenzó a figurar en la vida pública, no como empleado sino como negociante.

En 1823 la Junta gubernativa, que habia sucedido en el mando al jeneral O'Higgins, creó el estanco de tabacos estranjeros, “como el único recurso a mano que se presentaba para ocurrir a los inmensos gastos que se agolpaban sobre la hacienda, empeñada en mas de un millon de pesos i anulada en todos sus ramos." Pero dejó libre la venta de tabaco del pais i estableció el estanco bajo la direccion del Estado.

El Congreso Nacional, que se reunió poco despues, dictó una lei mandando establecer el estanco de tabacos, licores i naipes, desde el 1.° de enero de 1825, dejando siempre libre el cultivo i venta del tabaco chileno; pero asignando, como capital del estanco, trescientos mil pesos del empréstito ingles, para que con este capital, i todos los privilejios fiscales i el privilejio esclusivo de importacion i venta, se pusiera el estanco en subasta, bajo las mejores condiciones para el Estado (1). Pero esta lei fué reformada despues por el senado conservador i lejislador, a propuesta del ejecutivo, cuyo ministro de hacienda era don Diego José Benavente, mandando que la subasta del estanco se hiciera por partidos i por el término de cuatro años, afianzando los subastadores, a satis

(1) Todas las leyes a que se alude en este escrito, se rejistran en los boletines de la época respectiva.

faccion de la caja de descuentos, el valor de la subas. ta i las cantidades de dinero i tabacos que esta oficina. debia entregarles en el acto del remate.

Con todo, cinco meses despues de esta lei (agosto de 1824) i estando el ejecutivo encargado esclusivamente de la administracion del Estado por acta del senado hecha el 21 de julio de 1824, el mismo ministro de hacienda espide un decreto aprobando una contrata con la casa de Portales, Cea i Ca. sobre el estanco de tabaco, naipes, licores estranjeros i té, celebrada bajo las mismas bases i condiciones que decretó el último congreso, i que el senado tuvo a bien anular, a propuesta del ministro que ahora las rehabilitaba con un rasgo de pluma.

Los fundamentos de esta resolucion inesplicable eran una esposicion de cierta teoría sobre el objeto con que debian levantarse los empréstitos, i una sentida queja, mui parecida a una diatriba, sobre el destino que se habia dado por el gobierno al levantado en Londres: de todo lo cual tomaba pié el ministro para autorizar la contrata, por evitar, decia, el grave peso que por veinte años gravitaria sobre la república para el pago de los intereses de aquel empréstito.

La derogacion de las leyes anteriores era completa: la casa de Portales quedaba por el decreto del señor Benavente dueño esclusivo del estanco, con derecho esclusivo para comprar i vender, para internar i sembrar tabacos en el pais, i para el jiro de las especies estancadas entre unas provincias i otras. Todas las justicias i autoridades debian prestarle ausilio para el uso de su monopolio, i quedaban sujetos a las penas mas severas todos los particulares que sembrasen ta

baco o que teniendo especies estancadas no las consumieran o las vendieran al privilejiado dentro de cierto término perentorio.

Hé aquí a don Diego Portales instalado de repente en la política e investido de un poder que podia llegar a ser mas fuerte que el del gobierno. Intelijente i vivo como era, dominante i emprendedor, se consagró con todas sus fuerzas a esplotar el gran negocio que se monopolizaba en sus manos. Su casa de comercio en Valparaiso era sin duda de las mas fuertes, no tanto por el capital, cuanto por el vasto jiro i las relaciones que mantenia, jiro i relaciones que facilitaban a Portales el conocimiento i la práctica de todos los amaños del negociante i de todos los hombres que podian utilizarse de algun modo en el propósito de enriquecerse pronto i a poca costa. Pero de esas relaciones las mas importantes i útiles para su porvenir eran las de muchos ricachos que se asociaron a la empresa del monopolio, con las miras de esplotarlo en su propio beneficio. Portales necesitaba de la bolsa i del apoyo de esos hombres, porque con solo los capitales de su casa i su propio valimiento no tenia los medios de esplotar en gran escala el estanco.

En breve tiempo fué Portales un potentado, que tenia a sus órdenes i escalonada en todo el pais una falanje de guardas i de espías, que perseguiau a los sembradores i comerciantes de tabaco a sangre i fuego, que les decomisaban su mercaderia o la incendiaban, que talaban sembrados o allanaban la propiedad particular a su arbitrio. Tenia ademas factorías i resguardos que servian mejor a sus propios intereses que los resguardos i aduanas públicas al Estado, i dependian de él los estancos de las ciudades, los estanquillos de las aldeas i campañas i hasta las cigarrerías i las cortadoras de hojas destinadas al cigarrillo. Portales pesaba, pues, de lleno sobre todos los fumadores de la república, quienes, por una vision de óptica mui natural i frecuente en el orden político, veian en él solamente al árbitro dispensador del buen fumar, mientras que en el gobierno veian al tirano de su aficion al tabaco.

Esta situacion le procuró al jefe del estanco las simpatías i adhesion de todos los pillos i vagos que hallaban en su servicio un buen empleo en que ejercitar sus instintos maliciosos para andar a la husma i sacar provecho del conflicto ajeno. El los conocia i sabia utilizarlos, no solamente en el jiro de su negocio, sino hasta en sus correrías privadas, donde nunca le faltaban algunos de estos truhanes, i hasta en las altas rejiones de la política, donde le fueron de gran ausilio.

Tal era la posicion que ocupaba Portales en octu(bre de 1825, cuando con motivo de una asonada promovida por los mercaderes en Valparaiso, un mes ántes, contra ciertas medidas de hacienda dictadas por el ejecutivo, surjió un conflicto entre este poder i la asamblea de diputados de Santiago, la cual arrogándose el título i representacion de Congreso Nacional, quiso avocarse el conocimiento de la causa. El Director Freire negó a la asamblea tal carácter i rechazó sus pretensiones; el conflicto subió de punto i el Director salió de la capital para volver a entrar al dia siguiente i reasumir todos los poderes, mediante la disolucion de la asamblea, que fué decretada en ca

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