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sion hereditaria de unas eneraciones a otras. Es menester considerar los elementos de que ha salido un pueblo, junto con los procesos efectuados en él i su composición. Hai que estudiar su desarrollo histórico relativo al desarrollo de la conciencia i de las instituciones en lo interno, relacionando i organizando estas dos fases o aspectos del Estado. Como dice con exactitud, Bastian, se debe contemplar los elementos primarios de los pensamientos de los pueblos, en el estado de naturaleza y sus transformaciones aun mas sencillas. Cuando el exámen histórico estaba claramente circunscrito, era natural esplicar por relaciones históricas las analojías que podian encontrarse en los usos sociales o en las concepciones relijiosas; pero a medida que la masa de los materiales se aumentaba, al mismo tiempo que se ensanchaba el horizonte jeográfico, la tarea de la etnolojía no podia dejar de ser vista diversamente; era preciso que apareciese, consintiendo, desde luego, en remontarse a las grandes leyes elementales del desarrollo étnico-psicolójico, i en seguida, hecha eliminacion, en admitir causalidades, siempre, con tal que se pudiese descubrirlas como sobre una base topográfica segura.n (Volkergedanke). Se ha estudiado precedentemente el medio i la jeografía chilenas. Su clima templado permite el cultivo de farináceos, frutas i alimentos propios de las zonas medias. La raza desarrollada en él, necesitaba mayores cantidades de enerjía i de vigor físico en la lucha por la vida, que las demas razas del mismo continente. Los indíjenas de Chile no alcanzaron a comprender el concepto del Estado i de la unidad nacional, como el Perú i Méjico, de civilizacion avanzada i poderosa. Quedaron, los nuestros, en la etapa embricnaria de la tribu, sin que llegara a esbozarse siquiera la conciencia de interes i de oríjen, de poder i de esperanzas comunes que sirven de base a la nacionalidad. Dividíanse en varias tribus, enteramente separadas é independientes entre sí, que ocupaban diversos cantones escalonados en distintas partes del territorio. Los desiertos que separaban a Chile del Perú, por el norte, los hielos del sur; la Cordillera de los Andes, al oriente; el mar por el occidente, servian a esas tribus, de barreras insalvables para grandes ejércitos enemigos. Y no existiendo intereses apremiantes, como en otros países, que movieran a la union para la defensa en contra del estranjero, las separaciones de tribus se consolidaban. Hallábase cada canton ocupado por una o varias tribus gobernadas por caciques o ulmen. Diversos caractéres etnográficos diferenciaban a estos grupos de tribus, aun cuando sin importancia suficiente para que la diversidad de rasgos destruyera el vínculo de oríjenes comunes. La virilidad i espíritu guerrero de estas razas les habia valido el nombre de Moluches o jente de guerra. Entre ellas las del norte, estendidas en la zona que comienza en los desiertos i llega a la rejion del Bio-Bio, i de los grandes bosques del sur, se llamaban los Picunches; los que ocupaban las rejiones de las selvas, entre Bio-Bio i Valdivia, eran los Pehuenches. Los de la rejion sur se denominaban FHuilliches. En la costa setentrional de Chile, arrastraban miserable vida los indios llamados Changos, que vivian de la pesca, i en el sur, por las rejiones patagónicas, habitaban los patagones i fueguinos. Mas, estos últimos indios no han formado parte, ni se han encontrado en contacto íntimo con los que sirvieron de base a la nacionalidad chilena. Las facultades intelectuales de los indios moluches i pehuenches no eran considerables. El historiador colonial Várgas Machuca observó, con razon, que los indios de las tierras calientes eran mas despejados i de mas abierta imajinacion que los de climas templados, como el de Chile. De aquí el aspecto rudimentario de los indios chilenos que no alcanzaron a desarrollar el concepto relijioso, como los indios del Perú i de Méjico. En cambio, los indios chilenos eran mas fuertes, mas vigorosos i mas activos. Las aptitudes físicas de los araucanos para la guerra eran considerables, i sorprendieron a los conquistadores españoles. Uno de éstos, Pedro de Valdivia, que habia peleado en guerras europeas i en la conquista de Venezuela, escribia las siguientes palabras: "prometo mi fe, que ha treinta años qus sirvo a Vuestra Majestad i he peleado contra muchas naciones, i nunca tal teson de jente he visto en el pelear, como estos indios.n. En nuestros indíjenas, como en las aglomeraciones primitivas, no existia el principio de la prevision, que es la base del capital i de los primeros desenvolvimientos civilizadores. La condicion de la mujer era de sujecion absoluta, i trabajaba para el marido, que se consagraba a la tarea de la guerra: de la lucha. La idea de Dios, el sentimiento de la creacion, de causalidad i de finalidad humana de vida futura, aun no habia penetrado en ellos. Ni tampoco abrigaban el concepto de un órden moral, de virtudes i vicios, de sancion posible. Tenian, sí, el concepto confuso, aun no precisado i cristalizado de una vida futura, por lo cual enterraban a sus muertos con alimentos i con armas. La idea de familia se hallaba próxima al concepto sociolójico del matriareado, pues la mujer trabajaba para el hombre, i cuidaba de los hijos, cuya suerte recaia sobre ella. El hombre, dentro del réjimen de poligamia, poseia tantas mujeres cuantas le era posible comprar o robarse. Vivian en rucas, o casas de material lijero; se agrupaban en tolderías i reconocian la autoridad de un cacique. Llegada la hora de la guerra, se confederaban varias tribus, sometiéndose momentáneamente a la direccion de un Toquí o jeneral, que mandaba a los caciques. Desplegaban entónces, condiciones estraordinarias de resistencia i de vigor físico, de astucia i de estratejia militar. Basada su rudimentaria organizacion social, en la fuerza, habia llegado a ser ésta el principio dirijente de la raza. Mas, como las distintas tribus eran independientes en: tre sí, al reunirse en parlamento, deliberaban sobre la marcha de la guerra, sobre los planes i ardides, cultivándose el arte persuasivo i oratorio en una forma, que llegó a un alto grado de perfeccion, hasta formar una elocuencia orijinal i poderosa. El idioma araucano era armonioso, rico i abundante. Sus filólogos han contado en el Nuevo Mundo cuatrocientas ochenta i tres lenguas diferentes i mas de dos mil dialectos. El araucano presenta la curiosa especialidad de no encontrarse relacionado con ninguno de éstos, lo que se comprende, dado el estado de aislamiento de sus tribus, que vivian separadas por inmensas cordilleras i desiertos, de los demas indíjenas americanos. Los indíjenas chilenos se alimentaban con raices alimenticias, 4. frutas silvestres, como el maqui, la frutilla, el cohuil, la, avellana, los piñones, el pangue, farináceos, como la papa o patata, orijinaria de Chile, i mariscos i pescado, carne de guanacos, i aun humana. Para sus cacerías i combates, empleaban flechas, lanzas de coligüe o quila, piedras arrojadas con honda, i mazas de madera. Ignoraban aun el empleo de los metales. El tipo araucano era moreno, de facciones enérjicas, larga i abundante cabellera, tez cobriza i atezada, los ojos negros. Su contestura vigorosa, su fuerte musculatura se mantenia i desarrollaba con ejercicios físicos, en los cuales descollaban. Dotados de considerable resistencia para los padecimientos físicos, eran, al mismo tiempo, tan astutos como crueles. Devoraban a sus prisioneros, despues de someterles a una muerte lenta i a un suplicio continuo, destrozando sus miembros uno a uno. El desarrollo social, mantenido en su forma primitiva, habia sido lento entre los aucos. No se habia verificado aun entre ellos, esa primera lei tan bien estudiada por Gumplowits, como uno de los primeros pasos de transicion sociolójica. Toda organizacion política, dice, i por tanto, todo desarrollo de civilizacion comienza desde que una horda es sometida para siempre por otra; así, no vacilaremos en reconocer, aun en los vencedores mas groseros, mas bárbaros, los ciegos instrumentos del progreso humano, los poderosos i primeros fundadores de la civilizacion. Las dos civilizaciones americanas, la de Méjico i la del Perú, ofrecen la aplicacion del principio sociolójico señalado. La historia de Méjico primitivo nos muestra una serie de dominaciones sucesivas, en que los vencedores se compenetran de la civilizacion vencida i la llevan, a su turno, cualidades que la completan i la estienden, vigorizándola i propagándola. Si bien ni los toltecas, ni los chichomecas, ni los aztecas, llevaron una civilizacion nueva al valle de Anahuac, renovaron i modificaron los elementos directores, fortificándolos, i haciéndolos suceptibles de mayores desarrollos. Su fuerza organizadora i propulsora, viene de fuera. El imperio de los Incas, segun Garcilazo de la Vega, fué fundado por una tribu conquistadora que sometió a los antiguos peruanos. Ese historiador hace coincidir el desarrollo de los elementos civilizadores del imperio con la invasion que reforzó la raza i reorganizó el gobierno, infundiéndole nuevos alientosA la nueva dominacion corresponden trasformaciones necesarias del estado social, que forzosamente se derivan de una diverjencia de estado social entre vencedores i vencidos, formándose, en consecuencia, una tercera conglomeracion, distinta de las anteriores. Los indíjenas de Chile no sufrieron esa sujecion absoluta de las grandes invasiones estranjeras. Es verdad que los indíjenas de Chile tuvieron una invasion de los indíjenas peruanos, mas

sus consecuencias no fueron sino de efectos reflejos i transitorios.

2. LA INVASION PERUANA I SU INFLUENCIA

El Inca Tupac-Yupanqui, emperador del Perú, supo que en la parte meridional del continente, a orillas del Pacífico, existian tribus i lavaderos de oro. Exajerándose, sin duda, la espectativa de riquezas, emprendió, setenta i cinco años ántes de la llegada de los españoles una espedicion a esos territorios, entrando por el norte al valle de Copayaco o de Copiapó. Su hijo Huaina Capac continuó la conquista emprendida. Los peruanos consiguieron adueñarse de los valles que llegan hasta el rio Maule, i como intentaran proseguir su espedicion al sur, fueron vencidos por los indios araucanos. Esa lucha habia durado seis añOS.

La influencia de los indios peruanos sobre los moluches de las provincias setentrionales de Chile, fué benéfica, i a pesar del corto espacio de tiempo trascurrido hasta la llegada de los españoles, lograron modificar un tanto sus costumbres, haciendo desaparecer las tendencias caníbales, inclinándoles a la agricultura, i enseñándoles la construccion de canales de regadío que avalorasen las tierras, dando permanencia i regularidad a los cultivos. La naturaleza del indíjena chileno habia sido, hasta entónces, particularmente nómade. Las tribus no tenian la fijeza que permite el desarrollo de una civilizacion; aun hoi dia, tras

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