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CONSTITUCIÓN.

(Octubre 9 de 1889.)

El pueblo haitiano proclama la presente Constitución para consagrar sus derechos, sus garantías civiles y políticas, su soberanía, y su independencia nacional.

TÍTULO PRIMERO,

CAPÍTULO 1.

Del territorio de la República. ARTÍCULO 1. La República de Haití es una é indivisible, esencialmente libre, soberana é independiente.

Su territorio y las islas que de él dependen son inviolables y no pueden ser enajenadas por nadie, ni por convenio alguno.

Las islas adyacentes son las llamadas: La Tortue, la Gonave, l'Isle à Vaches, les Cayemittes, la Navase, la Grande Caye, y todas las demás que se encuentran colocadas en el radio de los límites consagrados por el Derecho de gentes.

ART. 2. El territorio de la República está dividido en Departamentos.

Cada Departamento está subdividido en Circumscripciones (arrondisements) y cada circumscripción en Comunas.

El número y los límites de estas divisiones y subdivisiones se determinan por la ley.

TÍTULO SEGUNDO,

CAPÍTULO I.

De los haitianos y sus derechos. ART. 3. Son haitianos:

1. Todo individuo nacido en Haití, ó fuera de Haití, de padre haitiano.

2. Todo individuo nacido en Haití, ó fuera de Haití, de madre haitiana, sin estar reconocido por su padre.

3. Todo individuo nacido en Haití, de padre extranjero, ó de madre extranjera, si no está reconocido por su padre, á condición de que descienda de raza africana.

4. Todos los que hasta la fecha han sido reconocidos como haitianos.

ART. 4. Todo extranjero puede hacerse haitiano según las reglas establecidas

por Art. 5. La extranjera casada con un haitiano sigue la condición de su marido.

La mujer haitiana casada con un extranjero pierde su calidad de haitiana.

En caso de disolución del matrimonio podrá ella recobrar su calidad de haitiana, llenando las formalidades requeridas por la ley.

la ley.

La haitiana que haya perdido su calidad de tal por virtud de su matrimonio con un extranjero, no podrá poseer ni adquirir bienes raices en Haití, por título de ninguna clase.

Una ley determinará lo que debe hacerse para la expropriación de los bienes raices que la haitiana poseía con anterioridad'á su matrimonio.

ART. 6. Nadie, que no sea haitiano, podrá ser dueño de bienes raices en Haití, ni adquirirlos por ningún título.

ART. 7. Ningún haitiano que se naturalice en debida forma en país extranjero podrá volver á su país sino después que hayan pasado cinco años. Y si quisiere volver á ser haitiano, estará obligado á someterse á todas las condiciones y formalidades impuestas por la ley á los extranjeros.

CAPÍTULO II.

De los derechos civiles y políticos. ART. 8. La reunión de los derechos civiles y políticos constituye la calidad de ciudadano.

El ejercicio de los derechos civiles, independientes de los políticos, está regulado por la ley.

ART. 9. Todo ciudadano, mayor de veinte y un años, está en el ejercicio de los derechos políticos, si reune las demás condiciones establecidas por la Constitución.

Los haitianos naturalizados no son admitidos al ejercicio de estos derechos, sino después de haber residido cinco años en la República.

Art. 10. La calidad de ciudadano de Haití se pierde: 1. Por la naturalización en país extranjero. 2. Por el abandono de la patria en momentos de peligro inminente.

3. Por la aceptación no autorizada de funciones públicas, ó de pensión de un Gobierno extranjero.

4. Por cualquier servicio prestado á los enemigos de la República, ó por entrar con ellos en negocios.

5. Por la condenación definitiva, en juicio contradictorio, á sufrír penas perpetuas aflictiva é infamantes.

ART. 11. El ejercicio de los derechos políticos se suspende:
1. Por la situación de quiebra, simple ó fraudulenta.
2. Por el estado de interdicción judicial, acusación, ó rebeldía.

3. Como consecuencia de una sentencia judicial que lleve consigo la suspensión de esos derechos.

4. Por virtud de un fallo en que se haga constar la negativa de la persona de que se trate á servir en la Guardia Nacional, ó en el jurado.

La suspensión cesa con las causas que la produjeron.

ART. 12. La ley determina los casos en que se puede recobrar la calidad de ciudadano, y el modo en que esto tiene que hacerse, y las condiciones que para ello tendrán que llenarse.

CAPÍTULO III.

Del Derecho público.

ART. 13. Los haitianos son iguales ante la ley. Todos son igualmente admisibles á los empleos civiles y militares, sin más razón de preferencia que el mérito personal y los servicios prestados al país. Una ley determinará las condiciones de admisibilidad.

Art. 14. La libertad individual está garantizada. Nadie puede ser detenido sino en virtud de imputación de haber hecho alguna cosa castigada por la ley, y por mandamiento de una autoridad competente. Para que este mandamiento pueda ejecutarse se requiere:

1. Que en él se exprese formalmente el motivo de la detención y la disposición legal que castiga el hecho imputado.

2. Que sea notificado en el acto de la ejecución á la persona contra quien se ha expedido, dejando en su poder una copia. Fuera del caso de infragante delito, el arresto está sometido á las formalidades y condiciones que acaban de exponerse. Todo arresto ó detención que se efectue infringiendo este precepto, toda violencia ó rigor que se emplee en la ejecución del mandamiento, son actos arbitrarios contra los que pueden reclamar, sin necesidad de autorización previa, las partes perjudicadas, acudiendo a los tribunales competentes contra los autores y ejecutores.

Art. 15. Nadie puede ser juzgado por otros jueces que los que la Constitución ó la ley les señala.

ART. 16. No podrá hacerse ninguna visita domiciliaria, ni ocupación de papeles, sino en virtud de la ley y con las formalidades que ella prescribe.

ART. 17. Ninguna ley puede tener efecto retroactivo. La retroacción se entiende efectuada cuando la ley priva á alguno de derechos que tiene adquiridos.

ART. 18. Ninguna pena puede establecerse sino en virtud de la ley, ni tampoco podrá aplicarse ninguna sino en los casos que ésta determine.

ART. 19. La propiedad es inviolable y sagrada.

Las concesiones y ventas hechas legalmente por el Estado permanecen irrevocables.

Nadie puede ser privado de su propiedad sino por causa de utilidad pública, en los casos y de la manera que la ley establece, y mediante el pago previo de una justa indemnización.

La confiscación de bienes por causas políticas no puede establecerse.

ART. 20. La pena de muerte por delitos políticos queda abolida. La ley determinará la pena que habrá de sustituirla.

Art. 21. Todos tienen el derecho de expresar sus opiniones en todos los asuntos, y de escribir, imprimir y publicar sus pensamientos.

No podrán someterse los escritos á censura previa. Los abusos de este derecho se definirán y reprimirán por la ley, sin que por ello resulte atacada la libertad de la prensa.

ART. 22. Todos los cultos son igualmente libres. Cada uno tiene el derecho de profesar su religión y de ejercer libremente su culto, con tal que no perturbe el orden público.

ART. 23. El Gobierno determina la circumscripción territorial de las parroquias que están á cargo de los ministros de la Religión Católica, A postólica Romana.

ART. 24. La enseñanza es libre. La instrucción primaria es obligatoria. La instrucción en todos sus grados es gratuita.

La libertad de enseñanza se practica conforme á la ley y bajo la alta vigilancia del Estado.

ART. 25. Se establece el jurado en materia criminal y para los delitos de imprenta y los políticos.

Sin embargo, cuando se haya declarado legalmente el estado de sitio, los crímenes y delitos contra la seguridad interior y exterior del Estado, y en general todos los delitos políticos cometidos por vía de la prensa, ô de otro modo, serán juzgados por los tribunales criminales o correccionales competentes, sin intervención del jurado.

ART. 26. Los haitianos tienen el derecho de reunirse pacíficamente y sin armas, aún para ocuparse de asuntos políticos, conformándose á las leyes que estén vigentes para el uso de este derecho, sin que se requiera autorización previa.

Esta disposición no se aplica á reuniones efectuadas en lugares públicos, las que quedan de todo punto sujetas a las reglas de policía.

ART. 27. Los haitianos tienen el derecho de asociarse. Este derecho no puede ser sometido á ninguna medida preventiva.

ART. 28. El derecho de petición se ejerce personalmente por uno ó muchos individuos; nunca en nombre de un cuerpo.

Las peticiones pueden dirigirse, bien al Poder Legislativo, bien á cada una de las dos Cámaras Legislativas.

ART. 29. El secreto de las cartas es inviolable.

La ley determina cuáles son los agentes responsables de la violación del secreto de las cartas confiadas al correo.

Art. 30. El empleo de las lenguas usadas en Haití es facultativo, y no puede ser regulado sino por la ley, y tan sólo por la autoridad pública y para los asuntos judiciales.

ART. 31. No se necesitará autorización previa para perseguir á funcionarios públicos por los hechos que hubiesen cometido durante su administración, salvo, sin embargo, lo que está establecido con respecto á los Secretarios de Estado.

ART. 32. La ley no puede añadir cosa alguna á la Constitución, ni derogar nada de lo que esta disponga.

La letra de la Constitución deberá siempre prevalecer.

TÍTULO TERCERO.

CAPÍTULO I.

De la soberanía nacional y de los poderes á quienes se delega su ejercicio.

ART. 33. La soberanía nacional reside en la universalidad de los ciudadanos.

ART. 34. El ejercicio de esta soberanía está delegado á tres Poderes.

Estos Poderes son: El Poder Legislativo, el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial.

Los tres forman el Gobierno de la República, que es esencialmente democrático y representativo.

ART. 35. Cada Poder es independiente de los otros dos en el ejercicio de sus atribuciones, que pondrá en práctica separadamente. Ninguno de ellos podrá delegar las que le corresponden, ni traspasar los límites que le están señalados.

Todo acto de cualquiera de los tres Poderes lleva imbibita la idea de la responsabilidad.

ART. 36. El Poder Legislativo se ejercita por el intermedio de las dos Cámaras representativas.

Una es la Cámara de Representantes y otra es el Senado, y forman las dos juntas el Cuerpo Legislativo.

ART. 37. Las dos Cámaras se reunen para formar la Asamblea Nacional en los casos previstos por la Constitución. Los poderes de la Asamblea Nacional son limitados, y no pueden extenderse á otros objetos que los que están expresamente señalados por la Constitución.

ART. 38. El Poder Ejecutivo está delegado á un ciudadano, que toma el título de Presidente de la República de Haití y no puede recibir ninguna otra calificación.

ART. 39. El Poder Judicial está ejercido por un Tribunal de Casación, tribunales de apelación, y tribunales civiles, de comercio, y de paz.

ART. 40. La responsabilidad individual está formalmente ligada á toda función pública.

Una ley determinará la forma que deba seguirse en el enjuiciamiento de los funcionarios públicos por los hechos de su administración.

CAPÍTULO II.

Del Poder Legislativo.

SECCIÓN I.

De la Cámara de Representantes. ART. 41. La Cámara de Representantes se compone de los que el pueblo elige directamente por las Asambleas primarias de cada Comuna de la manera establecida por la ley.

ART. 42. El número de los Representantes se fijará en proporción á la población de cada Comuna.

Mientras no se determine esa población, y la ley no haya fijado el número de ciudadanos que cada Diputado representará en la Cámara, habrá tres Representantes por la capital, dos por cada cabecera de Departamento, dos para cada una de las ciudades de Jacmel, Jérémie, y Saint Marc, y uno para cada una de las demás Comunas.

ART. 43. Para ser Representante del pueblo se necesita:
1. Haber cumplido la edad de veinte y cinco años.
2. Estar en el goce de los derechos civiles y políticos.

3. Ser dueño de bienes raíces en Haití, ó ejercer una industria, 6 profesión.

ART. 44. Los Representantes del pueblo son elegidos por tres años. Pueden ser reelegidos indefinidamente.

La renovación de la Cámara se efectúa íntegramente.

ART. 45. En caso de muerte, renuncia, ó remoción de un Representante del pueblo, la Asamblea primaria proveerá la vecante, tan sólo por el tiempo que queda por transcurrir.

ART. 46. Mientras esté en sesión el Cuerpo Legislativo los Representantes del pueblo recibirán del Tesoro Público una remuneración de trescientas piastras fuertes al mes, por cabeza.

ART. 47. Las funciones de Representante del pueblo son incompatibles con toda otra función retribuída por el Estado.

SECCIÓN II.

Del Senado.

ART. 48. El Senado se compone de treinta y nueve miembros, cuyas funciones durarán seis años.

Art. 49. Los Senadores son elegidos por la Cámara de Representantes, escogiendo entre dos listas de candidatos que le serán presentadas,

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