Obras completas de Francisco Bilbao, Volumen2

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Buenos Aires, 1866

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Página 26 - NAPOLEÓN. Por la gracia de Dios y la voluntad nacional, Emperador de los Franceses.
Página 302 - En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron.
Página 261 - ... la América revestida de justicia y derramando la abundancia del alma y de sus regiones, sobre todos los hambrientos de justicia! »No, Americanos, no hermanos, que vivimos esparcidos en esa cuna grandiosa mecida por los dos Océanos. «La asociación es la ley, es la forma necesaria de la personalidad en sus relaciones. En paz...
Página 394 - No hay nación que lea más, que imprima más, que tenga mayor número de escuelas y de diarios. Hoy es la primera nación en la agricultura, en la industria, en la navegación.
Página 359 - Con sangre están escritos en el eterno libro de la vida esos dolientes gritos que tu labio afligido al cielo envía. Claman allí contra la patria mía, y vedan estampar gloria y ventura en el campo fatal donde hay delitos.
Página 228 - La cuestión es clara, sencilla, evidente. La teoría la afirma y la demuestra, la experiencia la confirma. Negación del catolicismo y afirmación de la República, o negación de la República y afirmación del catolicismo. Pero no ambas negaciones, o ambas afirmaciones a la vez, pues ya hemos demostrado que eso es el camino de la muerte. La historia de todos los pueblos católicos es la mejor prueba palpitante. Todos mueren, o, si resucitan, es negando su dogma.
Página 394 - ... el Sur católico. El hombre del Norte, emancipando su pensamiento, hará interpretar individualmente el libro que ha creído revelado, es sacerdote, es concilio, es iglesia, es el soberano en el dogma, y no hay pontificado que pueda someter a su razón. Reconoce el mismo derecho en su semejante, y de ahí nace esa tolerancia, esa discusión vivificadora, esa libertad práctica.
Página 417 - El viejo mundo ha proclamado la civilización de la riqueza, de lo útil, del comfort, de la fuerza, del éxito, del materialismo. — Esa es la civilización que rechazamos. Ese es el enemigo que tememos, penetre en los espíritus de América, verdadera vanguardia de traición para preparar la conquista y la desesperación de la Lepública.
Página 261 - Uno es nuestro origen y vivimos separados. Uno mismo nuestro bello idioma y no nos hablamos. Tenemos un mismo principio y buscamos aislados el mismo fin. Sentimos el mismo mal y no unimos nuestras fuerzas para conjurarlo. Columbramos idéntica esperanza y nos volvemos las espaldas para alcanzarla. Tenemos el mismo deber y no nos asociamos para cumplirlo.
Página 262 - Al contrario, la confederación la consolida y desarrolla, porque desde el momento que existiese la representación legal de la América, cuando viésemos esa capital moral, centro, concentración y foco de la luz de todos nuestros pueblos, la idea del bien general, del bien común, apareciendo con autoridad sobre ellos, las reformas se facilitarían, la emulación del bien impulsaría...

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