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poner veneno en el odre del agua de la casa del gobernador» o por sus muchos asesinatos i turpitudes. Doña Catalina, la copetona de mas vuelo en aquellos siglos i la picara mas redomada, tenia « 20 o 30 faldellines de lama de oro o terciopelo de raso u ormeci bordados de realce», «ricos tejidos de Flandes i de Holanda). En fin, que esta dama era una Lucrecia Borjia en crímenes i una Maria Antonieta en lujo.

I ¡qué sabor mas de cosa vieja i oliente a incienso i a amores tienen aquellos eruditos truenos episcopales contra los abusos del «copete», «el pepino» i la «pedrada, en el peinado de damas i clérigos?

El obispo Villarroel dilucida así el pnnto en su obra célebre «Gobierno eclesiástico pacifico i union de los dos cuchillos pontificio i rejio».

Dice de las mujeres i clérigos:

«Traen el cabello en dos madejas que dejan en medio de la frente i caen sobre los oidos; estas llamamos guedejas. Algunos las rizan o encrespan; estos decimos crespos. Las mujeres usan sobre la frente en estos tiempos (siglo XVII) un cerrillo de cabellos que no sé con qué alusion llaman pepino. Imitan aqueste adorno los guedejudos. Dejan crecer una adeja sobre los ojos, échanla a un lado, ajustanla muchas veces al dia con la mano i llamanla pedrada (de aquí talvez aquello de pedrada en ojo de boticario)

«Este diabólico uso se ha hecho ya lugar entre eclesiásticos».

Otru obispo igualmente metido en «sayas» i «copetes», Carrasco Saa. vedra, dispuso así en su sinodo de 1688:

«Todos los eclesiásticos, desde las mayores órdenes hasta las menores.., corrijan el abuso profano que muchos estilan en el cabello de guede. jas, copete, coleta i palanganos, todo lo cual prohibido con pena de escomunion mayor ... »

¡Miren los curitas como tambien les hacian competencia a las damas poniéndose «palanganos»! Es cierto que estos palanganos i pepinos son cosa mas inocente que los chiquichiquis, pero, ya da la costumbre sola, idea sobre el afeminainiento de los hermanos del padre Venegas.

I qué cosa mas entretenida que la intromision del obispo Carrasco en el asunto de si las mujeres debian llevar altas o bajas «las sayası, profanos o no «los interiores», mas arriba o mas abajo de la pantorrilla!

«Todas las mujeres—clama el Obispo-suelten las basquiñas hasta los empeines i talones del pié, sin descubrir otra parte, so pena de perder las basquiñas de encima!»

Tomen nota los obispos de ahora que se han olvidado, completamente de lejislar en materias de tualetas i pepinos.

I para terminar con estas graves ocupaciones episcopales, oigan este mandato del obispo Aldai en 1763: «prohibo a las mujeres levantar la ropa de los faldellines, sayas o basquiñas (jojo a las modas de 1903!) con el exceso que se va introduciendo i mando las baxen de manera que llegue a los tobillos, dentro i fuera de las casas como tambien cubran los brazos hasta el comedio entre el codo i la muñeca, como salgan de casa o reciban visita,

¿No se desprende de todo esto un aroma delicioso de tiempos muertos i costumbres desaparecidas? Es éste uno de los méritos del libro de Fuenzalida: hacernos sentir los tiempos viejos con todo su candor i desnudez, a veces infames, como en el caso de la disolucion del clero de la sociedad que educaba.

I como las lijeras anotaciones hechas, el libro está lleno de notas i de. talles de una riqueza colorista i de un sabor colonial que solo esperan un Ricardo Palma para adquirir el relieve que solo la literatura i la poesía saben dar a estas cosas.

DIEGO DUBLÉ URRUTIA.

V

HISTORIA DEL DESARROLLO INTELECTUAL

EN CHILE EN 1541-1810

POR EL SEÑOR ALEJANDRO FUENZALIDA

(El Ferrocarril de 3 de octubre de 1903 de la Seccion Notas del Dia).

El concienzudo escritor i catedrático de la Universidad del Estado, señor Fuenzalida Grandon, acaba de dar a la publicidad una obra de paciente investigacion, fruto de varios años de labor i que con justicia permite agregar el nombre del autor al de los historiadores chilenos: «Historia del desarrollo intelectual en Chile>.

Es satisfactorio para las letras nacionales poder felicitarse de la aparicion de una obra de esa índole i consideracion i que revela una considerable labor intelectual encaminada a hacer luz completa i a dar unidad i recto criterio histórico a asuntos de que solo existian estudios parciales que, ade

mas de las investigaciones propias, han sido prolijamente estudiados por el jóven i laborioso autor de la luminoso historia de Lastarria i su Tiempo.

La obra que nos ocupa viene a llenar un verdadero vacío i, en efecto, su aparicion reune en un solo cuerpo de estudios el vasto período histórico, hasta hoi solo fragmentariamente conocido, que se estiende a traves de toda la colonia i que llega hasta la iniciacion de la indepencia nacional. Es todo un largo trayecto histórico que desaparece del caos de los estudios sin órden para formar un solo cuerpo de prolijas dilucidaciones.

En las pájinas del Desarrollo intelectual en Chile queda prolijamente consignada la lenta evolucion educacional e intelectual del pais desde los lejanos dias de la creacion de la Universidad de San Felipe, hasta la floreciente educacion científica de nuestros dias.

EMILIO RODRÍGUEZ MENDOZA.

VI

NUESTROS PUBLICISTAS

ALEJANDRO FUENZALIDA GRANDON

(De Pluma i Lápiz núm. 16 vol. VI, de 18 de octubre de 1903)

Bajo el nombre de Historia del desarrollo intelectual en Chile, el señor Alejandro Fuenzalida Grandon ha entregado al público un grueso volúmen de mas de 500 pájinas, en que reseña todas las manifestaciones de la cultura del pais, desde los albores intelectuales de la colonia hasta la fecha de su emancipacion política. Deja escluido de su estudio todo lo que se relaciona con la mera produccion literaria, la cual ha sido historiada fracmen. tariamente por otros investigadores, consagrándose este autor a lo que fué la enseñanza i cultura profesional i científica en los remotos tiempos del

«reino de Chile». Semejante tarea no era, seguramente. propicia para tentar el interes de los escritores en ejercicio, mucho menos para los de tan penetrante talento como Fuenzalida Grandon; i sin embargo, he aquí que él le puso la mano i ha sabido construir con su armazon histórica el mas ameno cuadro de antaño, con sus teólogos i sus barberos, sus lejistas i sus maestros, verdaderamente curiosos en su ciencia incipiente i grosera, Constreñido por la minuciosidad documentaria de sus informaciones i datos, Fuenzalida Grandon ha querido poner mui poco de su propio peculio de historiador i literato: apenas lo indispensable para la trabazon del largo periodo que él reseña, desde 1541 hasta 1810. Pero así, con todo su sabor arcaico, su gusto al polvo de siglos i su dejo rancio, esas añejeces colonia les dan una sensacion de cosa desconocida i gustosa al recorrer las pájinas de este libro histórico. Es que este autor,-que tambien lo fué, en estilo vibrador i severo, de Lastarria i su Tiempo,-posee como ninguno entre nosotros, el arte de amenizar, con una especie de socarronería injeniosa i escrupulosamente verídica, las áridas crónicas de los sucesos ya olvidados. Es el recurso de su fuerte i vigoroso talento con que salva de la indiferencia del público las materias que el trata i estudia, como en el presente libro. Pocos se interesarian seguramente por saber a punto fijo desde qué tiempo empezaron a enseñarnos a leer a los que hemos venido naciendo en Chile desde que nos conquistó don Pedro de Valdivia, ni instruirse en cuándo i cómo empezaron a practicar sus oficios los primeros tinterilios i bacer sus primeras víctimas los sangradores de la colonia, tan numerosamente reproducidos hasta ahora en nuestros jurisconsultos i cirujanos de hoi. Pero cuando esta singular historia ne narrada en ameno estilo, ceñido a la estricta verdad del documento probatorio, el caso es que encontramos allí una lectura provechosísima i liviana que nos libertà un poco del recargo pesadamente indijesto de la produccion literaria del dia. Por eso, pasada la primera impresion de susto ante el compacto block de estas seiscientas pajinas en 4.°; deslizada cautelosamente la cabeza en la lectura de las primeras líneas, uno va cautivándose de curiosidad anecdótica e instructiva hasta darle fin, saboreando de paso los capítulos sobre la enseñanza feinenina i su educacion en los claustros i en la sociedad, así como los dedicados a la «vigorosa» moralidad sacerdotal de aquella época, para quedar, por fin, un poco reflexivo ante la comprobacion de que, en lo tocante a nuestra cultura industrial, como en el caso de la industria minera, los crioHos de Chile inventaron realmente muchos de los mas importantes procedimientos metalúrjicos adoptados mas tarde en Europa. Al libro actual del señor Fuenzalida Grandon ha de seguir otro, necesario complemento de éste, pero mas trascendental sin duda, ya que, segun el plan del autor, estu

diará lo concerniente a la cultura artística i a las artes industriales, que envuelven una mas alta manifestacion del espíritu. Ojalá la atencion del público, contraida a estas obras de reconstitucion de nuestra historia en sus aspectos olvidados, facilite la labor de un autor tan bien preparado i tan dominador de su oficio, como es el del libro al cual consagramos esta breve noticia.

MARCIAL CABRERA GUERRA,

FIN

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