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nados á las iglesias y sus ministros, cuya mutacion de poseedores no altera el antecedente estado que tomaron para que sean juzgados por la jurisdiccion real, como si se mantuviesen en mi patrimonio.»

«Pero por esta providencia respectiva á los casos de jurisdiccion en las controversias de diezmos, no es mi real ánimo causar perjuicio á las partes en los derechos que legitimamente hubiesen adquirido en este asunto, ni menos alterar en manera alguna los convenios y transacciones celebrados por las iglesias patronadas sobre diezmos; antes bien confirmando y aprobando los otorgados hasta aqui, quiero que se consideren como si para su otorgamiento hubiese precedido mi real permiso y aprobacion; pero prohibo que en lo futuro se celebren sin mi real consentimiento.»

«Asimismo prevengo á la cámara, que sobre la retardacion y pago de pensiones impuestas á los obispados y prelados, no admita formales instancias de los interesados, que deberán solicitar su ejecucion en el fuero eclesiástico, siempre que no se intentase controvertir el de

recho de cargar estas pensiones conforme se halla esta- .

blecido, pues disputándose en este caso mi regalía, deberá conocer la cámara en su conservacion y defensa. » «Estoy enterado que las diferencias acaecidas en tiempo del rey mi señor y padre con la corte romana sobre algunos dercchos de patronato, se remitieron de acuerdo de ambas córtes, por el concordato que celebraron el año de 1737, á un amigable convenio, y que de hallarse despues de tanto tiempo sin resolucion este acordado medio, se siguen considerables perjuicios á mi corona, por cuanto se le embaraza el uso de los legítimos derechos que de justicia corresponden á mi real patronato, en cuya

justa causa no menos se interesa el divino culto que el beneficio comun de mis vasallos: deseando no obstante dar á la santa sede y á S.S. las mas reales pruebas de mi filial veneracion y respeto, y que de mi parte no se dilatará la última determinacion de este incidente, mando á la cámara que por el tiempo de un año suspenda las providencias, demandas y pretensiones que dieron motivo á las expresadas diferencias, sobre las cuales pueda caer la disputa de los patronados que se reservaron por el articulo 23 del concordato á un amigable convenio, y que esta resolucion se comunique al nuncio de S.S., para que por su parte no omita el que se traten y allanen estas dudas en el expresado tiempo, previniéndole, que si pasado no se hubiesen concluido, no podré negarme al buen uso de los derechos de mi regalia, por los medios justos que Inte permita la justicia. Y con estas mismas declaraciones mando se guarden y cumplan las citadas cédulas de los reyes mis predecesores D. Felipe II y D. Felipe III, sin embargo de cualesquiera decretos ú órdenes en contrario. Tendráse entendido en la cámara, y comunicará esta mi real resolucion á las chancillerias, audiencias, jueces conservadores, protectores y subdelegados, para su inteligencia y cumplimiento en la parte que á cada uno toque. En Buen Retiro á 3 de octubre de 1748. A. D. Iñigo de Torres.»

Este progreso canónico, legal y cronológico, hace ver que la jurisdiccion sobre el patronato real, como de cosa que no es absolutamente espiritual, esto es, privativamente propia de la jurisdiccion episcopal, puede ser real y pontificia, que en España siempre ha sido real, y que si bien por derecho positivo pontificio se hizo eclesiástica con inhibicion de los legos, sin embargo, no se derogaron las costumbres y leyes, que anteriormente estaban en la posesion de esta costumbre originada en España, ó de la disposicion de las leyes del Fuero Juzgo, que son las mas antiguas que tenemos reducidas á cuerpo del derecho español, ó de la misma práctica, derivada de lo que hacian los reyes godos anteriores á Recaredo I, que fué el que habiendo abjurado el arrianismo de que estuvieron inficionados sus antecesores, se hizo católico, y despues aquella costumbre se toleró y aun se confirmó, no solo por los obispos de España canónicamente congregados en sus concilios, sino tambien por los sumos pontífices. Pero como quiera que se haya introducido esta costumbre de ejercitar el rey su jurisdiccion real y temporal en las cosas por su naturaleza temporales, hechas puramente eclesiásticas, pero no rigurosamente espirituales, siempre la han mantenido los reyes de España, y no es cosa irregular que esta jurisdiccion asi entendida y esplicada, y no de otra forma, ni con estension alguna á las cosas espirituales, resida en los soberanos seculares, como la jurisdiccion de las tercias, ley 1, titulo 21, libro 9 de la Nueva Recopilacion.

OBSERVACION XXX.

Cuándo deben entrar en posesion las personas agraciadas con beneficios cuya provision se habia hecho ilegalmente por la santa sede.

EN QUE LOS PROVISTos ENTREN EN POSEsION DESPUES DE LA RATIFICAcioN DEL PRESENTE coNcoRDATo. En esta amigable composicion se ha portado el rey de España Don Fernando VI con mayor liberalidad que sus gloriosos antecesores los reyes católicos Don Fernando y Doña Isabel, de quienes escribe el doctor Pedro de Salazar y Men

doza, en la Crónica del cardenal Mendoza, libro 1 , capítulo 52, p. 176: «Hicieron los reyes nueva instancia »con el papa, suplicándole fuese contento de guardalles »su derecho y preeminencia, en no proveer las iglesias »sin su presentacion, y ninguna de las tres provisiones »tuvo efecto, sino las que hicieron los reyes.»

OBSERVACION XXXI.

Origen de los espolios y vacantes.—Males que estos han ocasionado.

No YA EN orDEN AL DERECHO DE LA CAMARA APostóLICA, ETc. Aluden estas palabras al art. 22 del concordato del año 1737, que á la letra es el siguiente: Acerca de los espolios y nombramientos de subcolectores, se observará la costumbre, y en cuanto á los frutos de las iglesias vacantes, así como los sumos pontifices, y particularmente la santidad de nuestro muy santo padre, que hoy reina felizmente, no han dejado de aplicar siempre para uso y servicio de las mismas iglesias una buena parte, así tambien ordenará S. S. que en lo porvenir se asigne la tercera parte para servicio de las iglesias y pobres, pero desfalcando las pensiones que de ellas hubieren de pagarse. Pero independientemente de este articulo, que tambien está abrogado por este concordato en la parte que es abrogable, siempre ha habido duda en órden al derecho que pretendian la cámara apostólica y la nunciatura de España sobre los espolios y frutos de las iglesias obispales vacantes en los reinos de las Españas, desde el tiempo en que la cámara apostólica y la nunciatura pretendieron tener algun derecho sobre los dichos espolios y frutos, y para que esto se entienda me

jor, trataremos de este derecho desde su primer origen.

Hallándose las iglesias de España en la costumbre y posesion (que con incontrastable firmeza probaremos en la observacion 32) de que los bienes eclesiásticos fuesen de ellas, siendo los obispos sus fieles dispenseros, sucedió que en el dia 20 de setiembre del año 1378, se levantó en la iglesia occidental un terrible cisma, que duró cuasi cincuenta años, en cuyo tiempo los reyes y demas principes consintieron muchos abusos por favorecer cada cual á su partido, esperando quizá algunos aplicar el remedio en tiempo de mas oportunas circunstancias. Entonces se cree que se introdujeron fuera de España los que llaman espolios, y son una especie de bienes aplicados á la cámara apostólica. Tales son los de los prelados intestados, ó de los que excedieron en la licencia de testar, segun el motu-propio de Paulo III del año 1542, que empieza: Romani pontificis: los frutos beneficiales maduros y no pedidos, y los pendientes segun la constitucion de Pio IV del año 1560, que comienza: Decens, y la de Pio V del año 1567, que empieza: Romani pontificis: los bienes de los clérigos que tienen bienes eclesiásticos, y mueren fuera de la residencia, aunque tengan facultad de testar y disponer de ellos, segun la constitucion de Pio IV de 1564, cuyo principio es: In suprema, y esto se entiende en los clérigos de cualquiera autoridad, dignidad y grado, como no sean cardenales de la santa romana iglesia, cuyos bienes no están sujetos á espolio en cualquier parte que mueran, segun la constitucion de San Pio V que empieza: Literas nostras, y es derogatoria de la de Paulo III del año 1542, que comienza: Romani pontificis. Tambien están sujetos al espolio los bienes del religioso que habita fuera de la religion, aunque esté fuera de ella con licencia del superior, y los bienes

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