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lean con arcos y flechas; tienen muy fina hierba, é de gente de á pie hacen poco caso, que ha acontecido á veinte españoles salir veinte indios y matar cuatro españoles, y como la hierba es tan temida y el provecho que de los dichos indios se puede sacar poco, se están estos indios sin dar la obediencia á S. M.; algunas veces vienen con barcos, de la isla de Cuba-goa á resgatar con ellos algund oro y ropa, y en tiempo que se hacían esclavos, los salteaban de noche en la costa y llevaban a los que podían á la isla Margarita; por manera que los dichos alcaldes de Cuba-goa y gobernadores Antonio Sedeño y Jerónimo Dortal han destruído y despoblado por la parte de tierra, desde Maracapana hasta cerca de Bariquisimeto, y por la costa los dichos alcaldes de Cuba-goa y su mandado hasta llegar cuarenta leguas de la ciudad de Coro.

Desde el puerto de Burburuata á la ciudad de Coro puede haber cincuenta leguas: está toda la costa despoblada que no hay en toda ella cien indios: el puerto de Coro no es muy bueno é tiene poco abrigo: la ciudad de Coro está dos leguas y media del puerto; tiene hasta sesenta casas: una legua de la ciudad de Coro hay unas salinas de mucha cantidad de sal: la costa abajo hasta la laguna de Maracaibo está despoblada, que hay de camino sesenta leguas: esta costa de sotavento y barlovento solía estar poblada de indios de nación Caquetios; tenían medianos pueblos y mucha caza y pesca y ropa de hamacas; es gente muy pulida y limpia y muy amigos de los españoles: hase despoblado y perdido a causa de que Ambrosio de Alfiguer, primer gobernador desta provincia, no repartió los dichos indios y pueblos á los españoles, porque estando repartidos se hubieran sustentado, porque cada español procurara de sustentar su pueblo por el provecho que se le sigue; los que han gobernado han consentido tomar los dichos indios de la costa y llevarlos á las entradas é descubrimientos, é desta manera han venido los dichos indios en disminuición, y los que han quedado son muy pocos, é por huir de los españoles por los malos tratamientos recibidos se andan por los montes.

Doce leguas de la ciudad de Coro hace la mar una anconada de tierra, que casi se podía llamar isla; llámase Paraguana, y los mareantes la llaman Cabo de San Román: esta provincia de Paraguana terná en redondez veinticinco leguas; es tierra llana y casi en el comedio á una sierra que se parece por la mar navegando: esta provincia es muy abundosa de caza de venados, conejos, perdices, tórtolas, pescado; no hay río ninguno en toda ella; beben de jagüeyes, y muchas veces, cuando hay seca, tienen mucha nece. sidad de agua los naturales della; los indios que en ella habitan son de nación Caquetios, muy domésticos, amigos de los españoles; había en ella medianamente de indios, y á causa de haberlos sacado y llevado a las entradas é descubrimientos, está casi esta provincia despoblada, que no hay en toda ella trecientos indios: estos indios sustentan á los españoles que residen en Coro de caza y pesca, porque son muy domésticos indios; es tierra muy sana, que cuando algund hombre enferma en Coro le envían á aquella provincia: hay en ella grandes pedazos de sabanas, donde, con perros y caballos, se matan muchos venados: están pobla. dos con estos indios cuatro poblezuelos.

De la ciudad de Coro están las sierras tres leguas; están pobladas de indios de nación Piracoras, gente belicosa y guerrera; son grandes labradores de maíz, que en tiempo que con ellos se conservó la paz, se proveían dellos los españoles de la ciudad de Coro de maíz para su sustentamiento: sus armas son arcos y flechas y macanas; no tenían pueblos grandes; la sierra es muy montosa y fértil; el doctor Navarro, juez de residencia, proveído por el Audiencia de Santo Domingo, comenzó por vía de resgate á hacer esclavos en la dicha sierra, y de allí adelante hicieron lo mismo todos los que han gobernado y sus tenientes, en especial Diego de Buiza, su teniente del Obispo Bastidas, tomando y haciendo esclavos á los indios amigos; y desta manera dieron causa á que los dichos indios, viéndose maltratados é molestados, mataron á ciertos españoles, y fué la causa tan rota que están las dichas tierras casi despobladas.

Desde la ciudad de Coro el gobernador Ambrosio de Alfinguer fué la costa abajo, y en la laguna de Maracaibo pobló un pueblo de cristianos, llamado Maracaibo, el cual estaba á la otra banda de la laguna, la vía del Cabo de la Vela: estaba junto á la laguna en una sabana; junto al pueblo hay una salina de sal muy buena, de la cual se provee toda la laguna é muy gran parte de tierra é sierras por vía de contratación: la gente que habitaba en la laguna era de nación Onotos, que ellos y sus mujeres traen sus vergüenzas de fuera: estos indios no siembran, son señores de la laguna, pescan con redes y anzuelos mucho género de pescado que hay en la laguna muy excelente, y este pescado venden en sus mercados á los indios Bubures de la provincia de Puruara á trueco de maíz y yuca y otras cosas, y desta manera los unos y los otros tienen pescado y maíz: estos indios Onotos tienen sus casas dentro de la misma laguna, armadas con sus tablados: sírvense con sus canoas en la laguna; son valientes hombres, pelean con arcos, y flechas y macanas: esta laguna tiene ochenta leguas en redondez, y por algunas partes, navegando por ella, no se parece la tierra: hay en ella tormentas como en la mar, crece y mengua, porque entra en ella la mar, y á causa de los muchos y grandes ríos que en ella entran se deja el agua de la laguna beber, aunque algo salobre: hay en esta laguna, como dicho es, muy grande cantidad y género de pescado, y muchos Manatos (88) son indios guerreros y traidores, tales, que con ellos no se puede conservar la paz: donde estaba el pueblo de Maracaibo hay muy grandes sabanas, y en ellas mucha caza de venados y perdices y palomas y conejos, y mucha miel: tierra muy sana: hay tantos tigres, que dentro del pueblo de los españoles, que en este pueblo residían, bebían del agua de la laguna y de un jagüey muy pequeño y de poca agua que estaba junto al pueblo: no hay río ninguno en aquellas diez leguas, á cuya causa los españoles no sembraban, é se sustentaban de los mantenimientos que se traían en los bergantines é barcos de la provincia de Xuruara y Bubures, que habitan deste cabo de la laguna y

hacia la parte donde está asentada la ciudad de Coro; y como los españoles se habían de proveer desta manera, pasaban allí mucha necesidad de comida de maiz.

Del dicho pueblo de Maracaibo, el dicho gobernador Ambrosio de Alfinguer entró la tierra adentro y llegó al valle de Upare, que agora está poblado por Santa Marta, que será treinta leguas del Cabo de la Vela; desde Mara. caibo hasta este valle hay de camino sesenta leguas, y hay que atravesar unas sierras que hay de travesía cinco ó seis días de camino, y en las sesenta leguas había algunos pueblos, aunque pocos: los indios dellos trataban algund oro, que eran aguillas y carcuris (89): en especial trataban más cantidad los más cercanos al valle de Upare: á causa de haber poca población en este camino, pasó la gente necesidad de comida: llegado el dicho gobernador Ambrosio al dicho valle de Upare, halló rastro de gente y caballos que habían entrado de Santa Marta, robando y tomando indios, los cuales había pocos días que se habían vuelto á Santa Marta: siguiendo el valle halló una nación de indios llamados Pacabuyes: estos indios tenían muy buenos pueblos, trataban oro en cantidad, y llegó hasta el Río Grande de Cartagena, que está poblado de unos indios llamados Cendaguas alcoholados: hay en aquella tierra ciertas lagunas; tienen los indios muchas canoas; tratan estas dos naciones de indios oro en cantidad, y parte dello muy fino; del primer oro que se hubo por Ambrosio de Alfinguer envió veinticinco españoles y el dicho oro todo se perdió, porque quisieron ir á Coro por nuevo camino; solamente después pareció un español que dió relación de su pérdida: en aquella tierra hubo el dicho Ambrosio más de otros cuarenta mil pesos de oro, así de lo que los indios le dieron, como de indios que prendió y cautivó, que hizo que se resgatasen: esta tierra era muy fértil, de muchos mantenimientos y caza y pesca, y la mejor y más rica tierra que se ha visto en esta gobernación para poblarla cristianos: en mucha parte della hay muchas ciénegas, aunque los indios tienen sus pueblos en muy buenos asientos altos; estos indios son muy domésticos; hallóse entre ellos armadura de oro, á manera de coselete, y totuma (90) toda de oro, y peine, y collares, y otras muy muchas piezas de ver: si esta tierra poblara el dicho Ambrosio, la gobernación de Venezuela fuera próspera y tuviera poblado el Nuevo Reino de Granada, porque es el paso y camino por donde después se descubrió, con ser esta tierra de los Pacabuyes, no la pobló, antes siguió el río arriba de Cartagena, que es río por donde vienen del Nuevo Reino de Granada, y dejó la derrota del reino y revolvió sobre la culata de la laguna para volverse á Coro; y en el camino, en el valle que agora llaman de Ambrosio, le flecharon indios de un flechazo por la barba: este valle de Ambrosio es de sierras peladas; hay medianos pueblos; no se halló entre ellos oro; hay hasta la culata de la laguna de Maracaibo hasta veinte ó veinticinco leguas: la tierra de la culata está poblada de indios Bubures; los pueblos son medianos; es tierra razonablemente poblada; en cierta parte della hay hierba muy fina, los dė. más es gente doméstica; usan arcos y flechas y macanas: la tierra es muy fértil de maíz é yuca: con estos indios son los que contratan el pescado con los de la leguna: dura esta población más de sesenta leguas; es tierra de muchas ciénegas en invierno, de manera que no se dejan andar sino es con muy grand trabajo; hay ríos, y éstos entran en la laguna: estos indios tratan algund oro, aunque poco; preguntándoles de dónde lo tienen y traen, desvarían en ello; la mayor parte dellos dicen que de las sierras más acá del valle de Ambrosio, donde agora se va á descubrir: mucha parte desta tierra, á causa de los malos tratamientos que se les han hecho á los naturales tomándolos para esclavos, está destruída, y en ella se han cebado tigres, que no los solía haber, é ya que los había, como no estaban cebados en carne humana, no hacían daño: esta población se acaba en la provincia de Xuruara, y está entre las sierras y la laguna, en lo llano; las sierras son muy altas y ásperas, y habita en ellas una nación de indios que llaman Coromochos; pelean la mayor parte con unas macanas y con pie

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